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Rosalía lanza su gira internacional de «Lux» en Francia
La gira internacional de la cantante española Rosalía con su nuevo álbum «Lux» empieza este lunes en Lyon, en el este de Francia, en uno de los eventos musicales más esperados de los últimos meses y del que apenas han trascendido detalles.
La gira, cuyos boletos se vendieron rápidamente en cuanto se pusieron a la venta en diciembre, incluye más de 50 conciertos y tiene paradas en Barcelona y Madrid, antes de llegar a Bogotá el 16 de julio y seguir su circuito latinoamericano por Santiago, Buenos Aires, Rio de Janeiro o México.
La artista catalana, de 33 años, causó furor con su último trabajo, «Lux», un disco con toques espirituales y un fuerte componente sinfónico, cantado en más de una decena de idiomas, y con invitados de lujo como la cantante islandesa Björk o la flamenca Estrella Morente.
En noviembre, días después de la publicación del álbum, 12 de sus canciones, entre ellas «La perla», «Berghain» o «Reliquia», se colaron en el Top 50 Global de las más escuchadas en Spotify.
Rosalía también hizo historia al convertirse en la primera artista en lograr cinco debuts en el número 1 de las listas de Billboard estadounidenses: Top Latin Albums, Top Latin Pop Albums, Classical Albums, Classical Crossover y la de World Albums.
«Apuesta arriesgada»
Después de sus dos primeros discos de dominante flamenca, un tercero, «Motomami», de inspiración más latina y electrónica, en «Lux» da un paso más y se lanza a un estilo sinfónico.
Es un disco «catedralicio» con «una coexistencia de orquesta, coros y electrónica bastante rompedora y disruptiva», dice a AFP Jordi Bianciotto, crítico musical del diario español El Periódico.
Es «una apuesta arriesgada», añade, porque «va mucho más allá de los patrones de lo que entendemos como música pop comercial para grandes aforos de conciertos», añade.
«Cada álbum es totalmente diferente: tiene una base musical que le permite ser muy atrevida», coincide Odile de Plas, responsable musical en la revista francesa Télérama.
La complejidad del disco, que incluye la Orquesta Sinfónica de Londres y coros como los de la Escolanía de Montserrat, genera muchos interrogantes sobre cómo será la puesta en escena en los conciertos.
Después de su Motomami Tour, donde algunos echaron en falta una banda en el escenario, puede ser que la cantante catalana traiga ahora una buena dosis de músicos, como «una respuesta un poco chulesca» a los que la criticaron, según Bianciotto.
En su actuación en los Brit Awards a finales de febrero, donde se coronó como artista internacional del año, su versión de «Berghain», con orquesta, coros y la invitada Björk, dio la vuelta al mundo.
«Es una versión diferente de la del álbum. Todo el tramo final, con esa electrónica de rave dura, invita a pensar que la Rosalía más electrónica y bailable seguirá estando ahí», vaticina Bianciotto sobre los próximos conciertos.
Sea como sea, sus seguidores estarán entregados.
Rosalía tiene un público que «está muy atento a cualquier cosa que se le ocurra y que plantee», asegura el periodista musical. La artista sabe que «haga lo que haga, la sigue mucha gente, incluso haciendo cosas sorprendentes, muy cambiantes de un disco a otro».
«La excepción»
En la ceremonia de los premios musicales británicos, Rosalía defendió «la música diferente, las culturas diferentes, los idiomas diferentes», en un eco a su álbum, donde canta en más de una decena de lenguas, entre ellas el latín, el ucraniano o el alemán.
«Es una artista que se abre a otras músicas, a otros conocimientos», abunda Odile de Plas.
En el contexto actual del éxito de la música latina en el mundo, personificado en el puertorriqueño Bad Bunny y su actuación en la Super Bowl, Rosalía representa un caso «bastante aislado», incide Bianciotto, ya que son pocos los representantes españoles que han alcanzado ese nivel, dominado por artistas casi siempre caribeños, especialmente de Puerto Rico y Colombia.
«Rosalía es la excepción, una excepción alta porque lo suyo es más arriesgado que lo de cualquier otro y con mucha inventiva», zanja.
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Muere Felipe Staiti, guitarrista de Los Enanitos Verdes
El guitarrista de Los Enanitos Verdes, Felipe Staiti, falleció este lunes a los 64 años en la provincia de Mendoza, Argentina, luego de atravesar complicaciones de salud que lo mantuvieron internado en un centro asistencial.
Según informó el medio Clarín, el músico había sido hospitalizado tras sufrir una infección bacteriana que complicó su estado general de salud. El cuadro se habría originado a fines de 2024, luego de una gira por Latinoamérica con la que la banda celebró los 40 años de su primer disco.
De acuerdo con reportes de medios internacionales, la infección se produjo durante una estancia en México y, al combinarse con su condición de celíaco, derivó en una severa deshidratación que obligó a su internación.
«Con profunda tristeza despedimos al querido Felipe Staiti, un talento inmenso de nuestra tierra y pieza fundamental de la historia del rock mendocino. La cultura de Mendoza pierde a uno de sus guitarristas más brillantes e irremplazables», escribió el subsecretario de Cultura de Mendoza, Diego Gareca
«Recordaremos para siempre tu música. ¡Hasta siempre, Felipe!», añadió.
Staiti había asumido el rol de vocalista tras el fallecimiento de Marciano Cantero en 2022. Desde entonces, lideró una nueva etapa del grupo, que continuó cosechando reconocimiento en distintos países de la región.
Con su partida, el rock latinoamericano pierde a una de sus figuras más representativas.
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Karol G bailará su «Tropicoqueta» en Coachella
La reguetonera colombiana Karol G subirá aún más la temperatura en el desierto de California este domingo, cuando se espera que presente su «Tropicoqueta» en el cierre del primer fin de semana de Coachella.
La intérprete de «Mañana será bonito» es la primera latina en encabezar el festival que aglomera multitudes durante dos fines de semana consecutivos en Indio, California.
Su maquillador, Duvan Foronda, quien conversó con la AFP este domingo anticipó que la bichota «va a estar súper hermosa, y nunca la van a ver bailando como va a bailar hoy».
La cantante debutó en Coachella en 2022 con un set en el que montó una fiesta latina abrazando sus raíces, con invitados como su paisano J Balvin, además de DJ Tiësto y Becky G, con quien interpretó su éxito empoderador «Mamiii».
Desde entonces, la colombiana ha lanzado dos discos, el más reciente «Tropicoqueta», una explosión caribeña que debutó el año pasado con su sencillo «Latina Foreva».
Con su visual de vedette tropical, se espera que Karol G ponga a bailar a los miles de seguidores congregados en el Empire Polo Club.
Algunos de ellos comenzaron el día visitando el mercado de pulgas próximo al festival que la cantante promocionó en sus redes para impulsar a marcas latinas en Estados Unidos.
«Me emociona mucho», dijo Cristina Medina rompiendo en llanto. «Latina Foreva significa fortaleza y orgullo de ser latino, y de apoyarnos una a la otra. Mira esta oportunidad que le dio a los latinos. Ella es muy especial», agregó.
Medina vistió la vendimia organizada por Bichota Records para entrar en el look de la reguetonera. No podía creer cuando se encontró con el maquillador de la colombiana, quien estaba en el lugar para maquillar a las fans y promocionar su línea MIM.
«La gente se quiere poner mucho glitter, mucho brillo. Están listos para ver a la bichota pero bien brillantes», dijo Foronda a la AFP.
Destacó que la clave de una «Tropicoqueta» es verse «súper natural», y en tonos naranja que marcan el visual actual de la diva de Medellín.
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Almodóvar dice que se siente como «un pintor»
El autor de filmes tan emblemáticos como «Todo sobre mi madre» o «Volver» desgranó el sábado algunos aspectos de su filmografía, en una charla con estudiantes ante una sala abarrotada de un cine de París.
Pocos días después de que se anunciara que su última película, «Amarga Navidad», competirá por la Palma de Oro en el próximo Festival de Cannes, el cineasta manchego celebró que, desde el inicio de su carrera, el cine para él es «una gran fiesta».
«Cuando estoy rodando, me siento como un pintor, como un artista plástico», dijo el director, de 76 años, en esta charla, en el marco de una retrospectiva integral que le dedica el Centro Pompidou hasta el 26 de mayo.
«De algún modo estoy pintando con elementos de tres dimensiones», añadió. «Los colores para mí son un elemento esencial a la hora de narrar una película».
Almodóvar atribuye este entusiasmo por los colores brillantes a las primeras películas que vio, en tecnicolor.
Según él, también podría ser una reacción al hecho de que su madre tuvo que ir de luto durante su infancia y hasta que tuvo más de 20 años, incluso estando embarazada de él.
«La explosión de los colores en mis películas es la respuesta que mi madre engendró a una tradición tan brutal como condenar a la gente a que vista de negro casi de por vida», dijo, en alusión a la costumbre ya extinta en su región natal de llevar prendas oscuras debido al duelo.
El resultado son esas tonalidades intensas que le ayudan a plasmar esos «personajes barrocos y excesivos» que habitan sus historias, como Leo Macías (Marisa Paredes) en «La flor de mi secreto» o Raimunda (Penélope Cruz) en «Volver».
«Acompañar»
Almodóvar, que ha rodado cerca de una treintena de películas, habló de la «fascinación» que siente por los intérpretes.
«Entre todas las opciones narrativas que se te ofrece en una película a través de la imagen, yo siempre elijo al actor», afirmó quien ha trabajado con Carmen Maura, Antonio Banderas, Victoria Abril, Javier Bardem o más recientemente con Tilda Swinton y Julianne More.
«El actor es el que porta el mensaje. Son los ojos de los actores los que ves, el rostro de los actores, los cuerpos de los actores», insistió.
Almodóvar también habló sobre las historias dolorosas y traumáticas que abundan en su filmografía.





