Política
Nayib Bukele, sus ansias de poder y la renuncia a sus principios de izquierda
Nayib Bukele manifestó hace dos años atrás en una entrevista de Radio Nacional que no se veía en otro partido político que no fuera el FLMN; sin embargo, el distanciamiento con el partido de izquierda que lo llevó a la silla de la alcaldía de San Salvador quedó atrás y buscó nuevos horizontes con el partido en formación Nuevas Ideas. Al verse frustrada la inscripción de Nuevas Ideas como partido en el Tribunal Supremo Electoral (TSE), Bukele se alejó completamente de sus ideales de izquierda y ahora milita en un partido de derecha.
Bukele optó por inscribirse al partido Cambio Democrático (CD), pero al ser cancelado el pasado jueves por el TSE al exedil ya no lo quedó más opción para incorporarse al partido de la Gran Alianza por la Unidad Nacional (GANA), que surgió de una división en ARENA y se le vincula al expresidente de la República, Elías Antonio Saca.
Además del cambio de ideología que en público ha manifestado Bukele al incorporarse en un partido de derecha, surge la polémica que ha generado su inscripción, supuestamente, fuera de tiempo.
Will Salgado, quien se inscribió como candidato presidencial de GANA, insiste que Bukele se inscribió para optar a la candidatura presidencial terminado el plazo para hacerlo. Habla de «chanchuyo», es decir, arreglos de parte de la dirigencia naranja con Bukele para que este se inscribiera como precandidato.
La mañana de este viernes, la dirigencia de GANA desmintió las versiones de que Bukele se inscribió fuera de tiempo, por lo que este domingo Salgado y Bukele deberán someterse a elecciones internas para competir por la candidatura en firma para el 2019.
Los detractores de Bukele hacen eco del supuesto amaño para que Bukele se inscribiera en GANA, aunque lo que más critican es que se haya afiliado al partido de derecha. Recuerdan que hace dos años, en una entrevista, negó toda posibilidad de sumarse a partidos como ARENA o GANA.
Fue en noviembre 2016 cuando Bukele rechazó toda posibilidad de militar en un partido de derecha, pero ahora todo es diferente.
“A mí nunca me verán en las filas de GANA o ARENA… Mi corazoncito está al lado izquierdo; eso no es posible”, aseguró hace dos años Bukele, quien al mismo tiempo abrió la posibilidad de alejarse de la política antes de caer en un partido de derecha: “podría seguir desde otra trinchera que no sea política”, sostuvo.
Bukele fue expulsado del FMLN en octubre del 2017 por supuestas agresiones a una miembro de su concejo municipal. Este año inició con la conformación del movimiento “Nuevas Ideas”, el cual esperaba convertirlo en un partido político legalmente inscrito y desde ahí optar a la candidatura presidencial; sin embargo, al ver que esto no fue posible, Bukele tomó a bien afiliarse al CD, partido cancelado este 26 de julio.
Sin el CD como su vehículo para la presidencia, ahora el exalcalde de San Salvador se afilia e inscribe en un partido de derecha, al cual dijo nunca espera pertenecer.
En su Facebook Live del 16 de julio pasado, Bukele aseguró que no se veía afiliado al partido GANA, sin embargo, 10 días antes el diputado naranja Rigoberto Soto reveló que Bukele les había pedido aliarse con ellos concediéndoles el espacio para nombre al vicepresidente.
Ha trascendido que la expulsión de Bukele del FMLN y la cancelación del CD, para que este no se inscribiera como candidato, han sido parte de movimientos intencionales de grupos de derecha que confiaban en las ansias de poder de Bukele para llegar al Ejecutivo, al mismo tiempo evidenciarlo de manera pública que no le interesa renunciar a sus principios para lograr lo que se propone.
Política
VIDEO | Candidata presidencial de ARENA evita hablar del pasado de compañeros vinculados a corrupción
La candidata presidencial de ARENA, Mayteé Iraheta, explicó este martes que no quiere hablar sobre el pasado de sus compañeros vinculados a casos de corrupción.
Según Iraheta, no le corresponde juzgar a sus compañeros como excompañeros del partido tricolor.
ARENA ha estado vinculada con casos relacionados con corrupción y pactos con pandillas. En este último caso, el partido realizó pactos con este tipo de estructuras criminales con el objetivo de obtener votos en las elecciones.
Política
Cemento Panam amplía sus operaciones en Centroamérica con adquisición de planta en El Salvador
La empresa dominicana Cemento Panam, filial del Grupo Estrella, amplió su presencia en Centroamérica con la adquisición de la planta de Cementos Fortaleza ubicada en Acajutla, El Salvador, con una capacidad de producción de 350,000 toneladas de cemento al año.
Con esta operación, Cemento Panam incorpora a El Salvador a los mercados donde mantiene operaciones, junto con República Dominicana y Panamá, país en el que comercializa sus productos bajo la marca Cemento Bayano.
La adquisición contó con el respaldo financiero del Banco Latinoamericano de Comercio Exterior (Bladex), Banco de América Central (BAC) y Global Bank.
La incorporación de la planta salvadoreña permitirá a la compañía ampliar su participación en el mercado de materiales de construcción de Centroamérica y el Caribe, además de fortalecer su plataforma regional de producción de cemento.
Giuseppe Maniscalco, presidente de la División Industrial de Estrella, destacó que la operación permitirá a la empresa continuar con su estrategia de expansión regional desde República Dominicana.
«Ejecutar esta operación en El Salvador representa un paso importante para Cemento Panam», afirmó Maniscalco.
Cemento Panam forma parte del Grupo Estrella y desarrolla actividades relacionadas con la producción y comercialización de cemento, concreto y agregados.
El Grupo Estrella cuenta con 43 años de trayectoria y presencia en 16 países de Centroamérica y el Caribe. Sus operaciones abarcan sectores como construcción, desarrollo inmobiliario, prefabricados de hormigón, acero y materiales de construcción.
Además, el grupo mantiene inversiones en los sectores energético, hospitalario, aeroportuario, ferretero y de medios de comunicación.
Opinet
En El Salvador pasa algo mucho más profundo
Por: Francisco Martínez
El libro que nos comparte Yossi Abadi, es el autorretrato novelado de una nación que tocó fondo, que levantó la cabeza y a lo salvadoreño enfrentó sus quimeras y se atrevió a soñar, y a soñar en grande, construir un gran país.
El relato que Yossi nos cuenta, con toques de realismo mágico, es el testimonio de alguien que vino a este paisito aventurando, por curiosidad, corriendo riesgos, llegó por unos días sin decir a su familia que estaba acá y terminó atrapado, prendado por la resistencia, resiliencia, gallardía, pundonor y bravura libertaria del pueblo salvadoreño.
Es una historia contada desde la mirada humilde y ambiciosa del ciudadano salvadoreño de a pie en su día a día, desde la calle, cuenta aspectos, no públicos, desde los ejecutores de la política del cambio; no ignora la opinión de los detractores del proceso, tanto locales y en particular de los extranjeros; sin ignorar ni falsear la historia inmediata político social del país.
Su escrito asume una verdad social histórica, la guerra civil resultó de las injusticias y desigualdades, le siguió la posguerra que legó un modelo de solución negociada de conflictos celebrado internacionalmente pero sin mantra local; el dolor, las desigualdades, las crisis de vidas se profundizaron, aquel país forjado por la guerra permaneció por la falta de reflexión colectiva sobre los Por Qué de la guerra que fue soportada en una narrativa controlada que evitaba el fondo del asunto y evitaba se mirara a los responsables, mientras las elites restauraban su poder.
Políticos e instituciones, aupados desde fuera por la política de control blando, se casaron con el sacrosanto mito de la democracia funcional, la de lo políticamente correcto, donde la formalidad y las formas lo son todo; no les importó que el país se deslizara en una vorágine sangrienta, optaron por la omisión y la desidia, lo que llevó a la instauración de la república de las pandillas donde la violencia no vestía el humeante verde olivo de los setentas y ochentas sino, que esta vez se vestía de tatuajes, los números y las letras, ese era el pedo, qué onda eh.
Cero Crimen cuenta el proceso de cómo se gestó y ejecutó un cambio, de cómo un líder: Nayib Bukele, con una narrativa esperanzadora y disruptiva ganó gradualmente la confianza ciudadana y democráticamente desplazó el viejo orden para instaurar uno nuevo, un orden de seguridad y desarrollo; relata cómo con una política innovadora de seguridad una startup politic y usando todo el poder del Estado hizo posible para El Salvador pasar de ser la capital mundial del crimen a ser el país más seguro del hemisferio occidental, esa es la experiencia que cuenta Yossi desde un enfoque humano, con la lupa de alguien que viaja por el mundo, desde un ciudadano israelí que conoce la violencia, desde una visión empresarial, en una interrelación activa con salvadoreños acá y por el mundo.
Por las páginas del libro se puede ver que este cambio no se limitó a la guerra contra las pandillas, es una estrategia para desatascar las trampas que tenían atada el potencial de la economía, y ahí en ese escenario Yossi nos habla de cómo la seguridad es después de todo una moneda un resguardo de valor de la inversión, que permite atraer capitales de inversión y abre las puertas al regreso de los que tuvieron que irse, nos presenta un enfoque desenfadado (NO OFICIAL) respecto de los trasfondos de la adopción del Bitcoin como moneda de curso legal y su uso como ancla de la nueva imagen y aviso de la transformación estatal y del renacer de un país.
Yossi destaca que la política del nuevo orden se basa en resultados, no en discursos, sino en acciones no en reuniones, con decisión y celeridad frente a los problemas desde una forma sin manuales ni formalidades, simplemente: hágase.
El libro, es una provocación al estudio critico de El Salvador para comprender el nuevo modelo de gobernanza con liderazgo fuerte y cercano al pueblo, es un relato ameno desde la visión particular de Yossi y su cariño y compromiso con este paisito.
Narra como El Salvador no solo sobrevivió, a la inestabilidad y al caos, sino que, desde esa realidad, asumió que no había más opción que diseñar la nueva arquitectura nacional, una que evite repetir o regresar al pasado, una nación que no sea desangrada por la violencia, una sociedad que se integre y supere las desigualdades, en donde no tengamos que tomar o entender porque alguien toma los fúsiles.

Francisco Martínez




