El vicepresidente Félix Ulloa aterrizó en Montevideo con un mensaje claro: El Salvador no quiere quedarse en los discursos sobre inteligencia artificial y ya está metiendo herramientas concretas en sectores sensibles como la educación y la salud. Durante una visita al Centro de Inteligencia Artificial del Instituto Vidart, Ulloa detalló cómo el país está incorporando tecnologías de xAI, incluida Grok, en procesos de tutoría, aprendizaje y evaluación educativa, al tiempo que exploró posibles puentes de cooperación con Uruguay.

La conversación no se limitó a presentaciones protocolares. El mandatario salvadoreño expuso avances como DoctorSV en el ámbito de la salud y la integración de sistemas de tutoría impulsados por IA en educación. También recordó el andamiaje institucional que el gobierno ha impulsado, entre ellos la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y Tecnologías y la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), creada para regular, promover y orientar el uso ético de estas herramientas y de la robótica.
Del lado uruguayo, el director ejecutivo del Instituto Vidart, Diego Garagorry, y el director científico Matías Di Martino presentaron el trabajo que desarrollan en investigación, gobernanza de datos y desarrollo de software aplicado a sectores productivos y educativos. Entre las referencias estuvo Ceibal, el programa estatal uruguayo de innovación educativa con tecnologías digitales, además de iniciativas de acompañamiento y tutoría tecnológica que articulan universidades, empresas e instituciones públicas.
La reunión sirvió para identificar puntos de contacto concretos: formación de talento, intercambio de experiencias en gobernanza de datos y posibles proyectos conjuntos en transformación digital. Ambos lados coincidieron en que la IA solo tiene sentido si se traduce en soluciones para problemas reales de educación, salud, economía y seguridad, y no queda reducida a laboratorios o anuncios.

También participó la embajadora de El Salvador en Uruguay, Astrid Moreno. El encuentro no derivó en acuerdos firmados de inmediato, pero dejó abierta la puerta a una colaboración más técnica entre dos países que, con ritmos distintos, están tratando de posicionarse en el mapa regional de la inteligencia artificial.
Para El Salvador, la visita forma parte de un esfuerzo más amplio por mostrar que su apuesta digital va más allá de las criptomonedas y el bitcoin. Uruguay, con una trayectoria más consolidada en gobierno digital y educación tecnológica, aparece como un interlocutor natural para contrastar modelos y, eventualmente, compartir herramientas. Si la cooperación avanza, el siguiente paso será ver si las experiencias piloto —incluida la de Grok en las aulas— logran escalar sin quedar atrapadas en la retórica.
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