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Modelo de seguridad permite ahora a Cruz Roja atender con tranquilidad y rapidez

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Atención más rápida a la población y un trabajo con mayor tranquilidad en las comunidades son algunos de los beneficios percibidos por el personal de la Cruz Roja Salvadoreña (CRS) a cuatro años de la implementación del régimen de excepción.

La institución de ayuda humanitaria aclaró, que a pesar de no haber sido víctimas de la violencia de pandillas que afectó a El Salvador, no dejaron de tomar acciones necesarias para el cuido del personal, como: la creación del protocolo de Acceso Más Seguro, implementación de talleres para atender lesiones por violencia; unificación de luces rojas para las ambulancias (para no confundirse con la PNC) y hasta dejar de colocar los números de 2013 y 2018 en los carnés del personal para evitar problemas con las maras.

«Por la credibilidad institucional, nosotros no tuvimos restricción de acceso a comunidades complicadas, pero sí tomábamos nuestras precauciones, incluso acá la Cruz Roja, uno de los requisitos previos para poder ser carnetizado era el curso Acceso Más Seguro, que era el tema de ver las condiciones, las situaciones del entorno, para poder ingresar a hacer una atención», mencionó el director de voluntariado y seccionales de la CRS, René Aparicio.

El colaborador explicó que, en ocasiones, la condición para ingreso fue el apagar las luces de la ambulancia, «prácticamente esa era como la única restricción que se nos ponían».

Con respecto al color de las luces, el director de la institución, Rigoberto Hernández, explicó que, en 2016, mediante el Acceso Más Seguro unificaron ese aspecto. «Una de las cosas que se reivindicó bastante en ese tema de la ahora norma ministerial es el color de las luces. Antes era indistinto, por ejemplo, había ambulancias que tenían luces rojas combinadas con azules o con blancos. Entonces, se dejó al final que las ambulancias solo utilizan luces rojas, para no confundir con las luces azules de la Policía».

Aparicio recuerda como en dos años no colocaron los años de vigencia 2013 y 2018 para evitar complicaciones con los grupos terroristas, de igual forma tomaron la medida de no mostrar a la seccional a la que pertenecían los voluntarios con el fin de no ser cuestionados por el lugar de origen.

«Antes aquí decía de la seccional de Zacatecoluca, por ejemplo. Entonces le quitábamos eso, porque como ellos (mareros) andaban verificando en qué zona las personas vivían. Imagínese, que, con la credibilidad, con que nos permitían el acceso, todavía teníamos que tener estas restricciones en ese aspecto por un número. Entonces sí, hoy se vive un clima de mayor tranquilidad», reiteró el director de voluntarios.

El colaborador manifestó que durante una emergencia en la colonia Montreal de Mejicanos andaban con una ambulancia placas CR113 y los pandilleros de la 18 llegaron a decir «que les faltaban el respeto». Agregó que a raíz de esa situación pidieron la Viceministerio de Transporte (VMT) que sacara de circulación esa placa.

«Pedimos al VMT que nos cambiaran algunas placas, las que terminaban en uno y ocho; y las que terminaban en uno y tres», indicó.

Trabajo en clima de seguridad

En la actualidad, Aparicio y Hernández concuerdan que los cambios en seguridad permiten desempeñar las funciones en un ambiente de tranquilidad y sin el acoso de las estructuras terroristas.

«Ahora usted con toda tranquilidad puede ir a una colonia a altas horas de la noche. O sea, usted sabe que ya si le pasa algo es porque es una cosa muy fortuita… Hoy con toda tranquilidad se coordina con los parientes de algún paciente, y ya ellos nos esperar afuera, llega la ambulancia, se da el servicio, se traslada al hospital, pero ya sin aquel temor del personal», destacó Aparicio.

Hernández aseguró que, en la actualidad, con el buen clima de seguridad logran llegar más rápido a las emergencias, «Entonces, eso es una ventaja para quien necesita el servicio».

 

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Deportes

El Salvador toca fondo: la Selecta fracasa en la Nations League y regresa a la Liga B

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La Azul apenas empató 1-1 ante Martinica en un partido que estaba obligada a ganar y consumó un nuevo descenso. Más preocupante que el resultado fue la imagen: un equipo sin la urgencia, rebeldía ni determinación que exigía jugarse la permanencia en la máxima categoría de Concacaf.

El Salvador volvió a fracasar. No hay demasiadas maneras de suavizar lo ocurrido en Fort-de-France. La Selecta empató 1-1 contra Martinica y cerró su participación en la Liga de Naciones de Concacaf con apenas cuatro puntos, producto de una victoria, un empate y dos derrotas. El saldo fue todavía más duro: 4 goles a favor, 10 en contra y una diferencia de -6. La consecuencia es concreta: la selección salvadoreña regresa a la Liga B.

Y lo preocupante no fue únicamente descender. Fue la manera de hacerlo. El Salvador llegó a Martinica sabiendo que necesitaba ganar y recibió muy temprano el mejor escenario posible. Apenas al minuto 3, Jefferson Valladares aprovechó una acción iniciada por Styven Vásquez y marcó el 0-1. Con casi todo el partido por delante, la Selecta tenía la oportunidad de tomar el control, buscar el segundo y demostrar que realmente estaba dispuesta a pelear por su permanencia.

Pero ocurrió prácticamente lo contrario. Después del gol, el equipo de Hernán Darío “Bolillo” Gómez fue perdiendo iniciativa. En lugar de imponer condiciones ante un rival al que había derrotado 3-1 en la primera jornada, permitió que Martinica creciera. Mario González tuvo que intervenir para conservar la ventaja y la Azul desperdició oportunidades claras para liquidar el encuentro. Brayan Gil tuvo una muy importante al 19′ y volvió a encontrarse con el portero al 50′. Christian Martínez también dispuso de una posibilidad inmediatamente después.

Ahí aparece una de las grandes responsabilidades de los futbolistas. Un planteamiento puede discutirse, pero ningún entrenador puede rematar por sus delanteros ni disputar cada pelota por ellos. La sensación que dejó El Salvador fue la de un equipo que no comprendió —o no logró ejecutar— la urgencia del partido. No podemos afirmar desde fuera que los jugadores deliberadamente “no respetaron el planteamiento” del técnico, porque eso requeriría conocer las instrucciones internas, pero futbolísticamente sí se observó una selección incapaz de mantener una idea consistente durante los 90 minutos.

El empate de Martinica al 56′ retrató precisamente esa fragilidad. Labeau participó en la acción con un taconazo y Janis Antiste terminó venciendo a Mario González para colocar el 1-1. A partir de allí quedaba más de media hora para salvar la categoría, pero la reacción que demandaba semejante emergencia nunca terminó de aparecer. Martinica incluso consiguió apropiarse de mayores tramos del encuentro mientras El Salvador fue cayendo en imprecisiones, juego directo y desesperación.

Ese es probablemente el aspecto más cuestionable de la noche: ¿dónde estuvo la rebeldía? Cuando una selección está a minutos de perder su lugar en la Liga A, debería transmitir desesperación competitiva, presión, intensidad y convencimiento. En cambio, la crónica del partido deja oportunidades desperdiciadas y una fase final sin soluciones suficientes. El Salvador necesitaba comportarse como un equipo que estaba jugando una final; demasiados pasajes parecieron los de un conjunto esperando que algo sucediera.

Sería injusto, sin embargo, responsabilizar únicamente a los jugadores. El cuerpo técnico también queda inevitablemente bajo escrutinio. Hernán Darío Gómez fue contratado para conducir un proceso que debía devolver competitividad a una selección golpeada, pero esta Nations League terminó mostrando exactamente lo contrario. El Salvador derrotó 3-1 a Martinica en el debut, después recibió un 6-0 de Guatemala, perdió 0-2 contra Jamaica en el Cuscatlán y terminó empatando 1-1 nuevamente con Martinica. Son ocho goles recibidos y apenas uno anotado en los últimos tres partidos del torneo.

El 6-0 ante Guatemala debió representar una sacudida. El 0-2 contra Jamaica debía provocar una reacción. Y el encuentro contra Martinica era la última oportunidad para demostrar que todavía existía una respuesta deportiva. No ocurrió. Tres partidos consecutivos sin ganar y una selección que, cuando más necesitaba mostrar carácter, terminó despidiéndose de la máxima categoría. El descenso, por tanto, no puede explicarse por una jugada desafortunada o por un mal partido: es el resultado acumulado de una campaña deficiente.

Ahora aparece una pregunta incómoda para el fútbol salvadoreño: ¿qué se está construyendo realmente? Cambian entrenadores, aparecen nuevos futbolistas, se anuncian procesos y vuelve la ilusión, pero cuando llegan los partidos que miden el verdadero nivel internacional, los mismos problemas regresan: dificultades para generar fútbol, poca contundencia, errores defensivos, irregularidad emocional y una enorme distancia entre las expectativas y lo que finalmente ocurre sobre el terreno.

El descenso a la Liga B no debe verse simplemente como cambiar una letra en la clasificación. Competir en la Liga A significa medirse con selecciones de mayor exigencia y disponer de una ruta deportiva diferente. Tras este fracaso, El Salvador tendrá además que recorrer un camino más largo hacia la Copa Oro 2027: deberá disputar en noviembre un play-in para intentar avanzar posteriormente al repechaje clasificatorio.

La Nations League deja, entonces, una conclusión dolorosa: El Salvador no estuvo a la altura de la Liga A. Y el problema sería todavía mayor si después del descenso todo se redujera a buscar un único culpable. Hay responsabilidades del entrenador, de los futbolistas y de la estructura que rodea a la selección. La Liga B será ahora la realidad de la Selecta. La verdadera discusión ya no debería ser cómo justificar el descenso, sino qué debe cambiar para que, si El Salvador consigue regresar algún día a la máxima categoría, no vuelva simplemente para repetir la misma historia.

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Política

El Salvador pone a Grok en las aulas y busca socios en Uruguay para escalar su apuesta por la inteligencia artificial

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El vicepresidente Félix Ulloa aterrizó en Montevideo con un mensaje claro: El Salvador no quiere quedarse en los discursos sobre inteligencia artificial y ya está metiendo herramientas concretas en sectores sensibles como la educación y la salud. Durante una visita al Centro de Inteligencia Artificial del Instituto Vidart, Ulloa detalló cómo el país está incorporando tecnologías de xAI, incluida Grok, en procesos de tutoría, aprendizaje y evaluación educativa, al tiempo que exploró posibles puentes de cooperación con Uruguay.

La conversación no se limitó a presentaciones protocolares. El mandatario salvadoreño expuso avances como DoctorSV en el ámbito de la salud y la integración de sistemas de tutoría impulsados por IA en educación. También recordó el andamiaje institucional que el gobierno ha impulsado, entre ellos la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y Tecnologías y la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), creada para regular, promover y orientar el uso ético de estas herramientas y de la robótica.

Del lado uruguayo, el director ejecutivo del Instituto Vidart, Diego Garagorry, y el director científico Matías Di Martino presentaron el trabajo que desarrollan en investigación, gobernanza de datos y desarrollo de software aplicado a sectores productivos y educativos. Entre las referencias estuvo Ceibal, el programa estatal uruguayo de innovación educativa con tecnologías digitales, además de iniciativas de acompañamiento y tutoría tecnológica que articulan universidades, empresas e instituciones públicas.

La reunión sirvió para identificar puntos de contacto concretos: formación de talento, intercambio de experiencias en gobernanza de datos y posibles proyectos conjuntos en transformación digital. Ambos lados coincidieron en que la IA solo tiene sentido si se traduce en soluciones para problemas reales de educación, salud, economía y seguridad, y no queda reducida a laboratorios o anuncios.

También participó la embajadora de El Salvador en Uruguay, Astrid Moreno. El encuentro no derivó en acuerdos firmados de inmediato, pero dejó abierta la puerta a una colaboración más técnica entre dos países que, con ritmos distintos, están tratando de posicionarse en el mapa regional de la inteligencia artificial.

Para El Salvador, la visita forma parte de un esfuerzo más amplio por mostrar que su apuesta digital va más allá de las criptomonedas y el bitcoin. Uruguay, con una trayectoria más consolidada en gobierno digital y educación tecnológica, aparece como un interlocutor natural para contrastar modelos y, eventualmente, compartir herramientas. Si la cooperación avanza, el siguiente paso será ver si las experiencias piloto —incluida la de Grok en las aulas— logran escalar sin quedar atrapadas en la retórica.

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Nacionales

Finaliza búsqueda de hombre desaparecido en la laguna de Aramuaca, San Miguel

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La Cruz Roja Salvadoreña, seccional San Miguel, informó que, después de nueve días de labores, finalizó el protocolo de búsqueda de Wilmer Odir Amaya Alvarado, quien murió ahogado el pasado 24 de septiembre en la laguna de Aramuaca, en San Miguel Centro.

De acuerdo con la información proporcionada por la institución, Amaya se encontraba en el lugar cuando intentó auxiliar a una turista que había sufrido un accidente con una moto acuática.

Durante la maniobra de auxilio ocurrió el incidente en el que Amaya perdió la vida. Ante esta situación, equipos de rescate realizaron labores de búsqueda durante nueve días en la zona.

La Cruz Roja Salvadoreña confirmó la finalización del protocolo de búsqueda luego de las jornadas de trabajo efectuadas en la laguna de Aramuaca.

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