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La verdad detrás del modo incógnito: privacidad local, no anonimato
La navegación privada suena como una herramienta poderosa para proteger tu privacidad. Sin embargo, en la práctica, suele estar rodeada de malentendidos y expectativas exageradas.
¿Qué es la navegación privada y en qué se diferencia de la navegación normal?
«La navegación privada, también conocida como Modo Incógnito o InPrivate, es una función integrada en navegadores como Google Chrome, Mozilla Firefox, Microsoft Edge o Safari. Su objetivo principal es limitar la información que se guarda en tu propio dispositivo, no en internet», explica Acer, un líder en el mercado de PC.
En una sesión normal, el navegador suele guardar el historial de navegación, cookies y datos de sitios web, archivos e imágenes en caché, datos de formularios y búsquedas y sesiones de inicio de sesión. En cambio, cuando utilizas una ventana privada el historial no se guarda al cerrar la ventana, las cookies se eliminan al finalizar la sesión, los archivos temporales se borran y los datos de formularios y búsquedas no quedan almacenados.
«Hay que tener en cuenta que la navegación privada no oculta tu actividad en línea ante terceros. Tu proveedor de internet, tu red de trabajo o estudio, los sitios web y los anunciantes pueden seguir viendo y rastreando tu actividad mientras la sesión está activa», añade.
7 mitos comunes sobre la navegación privada
1. «La navegación privada me vuelve anónimo»: Falso. Tu dirección IP sigue siendo visible y tu actividad puede vincularse a tu conexión de red. La navegación privada solo evita que se guarde información en tu dispositivo.
2. «Los sitios web no pueden rastrearme»: Incorrecto. Aunque las cookies se eliminan al cerrar la ventana, los sitios pueden rastrearte durante la sesión activa mediante IP, huella digital del navegador (browser fingerprinting) y sistemas de análisis en tiempo real.
3. «Mi proveedor de internet no puede ver lo que hago»: Tampoco es cierto. Tu ISP sigue enroutando tu tráfico. La navegación privada no cifra la conexión ni oculta los dominios que visitas.
4. «Me protege contra malware y phishing»: No añade protección extra. Si entras en un sitio malicioso o descargas un archivo infectado, el modo privado no ofrece seguridad adicional frente al modo normal.
5. «Es más seguro iniciar sesión en cuentas personales»: Si entras a tu correo, redes sociales o tienda online en modo privado, el servicio puede identificarte igual. La única diferencia es que tu sesión se cerrará al cerrar la ventana.
6. «Mi empleador o escuela no pueden monitorearme»: Si usas una red corporativa o académica, los administradores pueden seguir viendo el tráfico, los dominios visitados y los patrones de uso.
7. «Es suficiente para proteger mi privacidad»: La navegación privada es una función de conveniencia, no una solución integral de privacidad. No bloquea rastreadores publicitarios ni evita la creación de perfiles digitales.
¿Por qué no es tan privada como parece?
El propósito real de la navegación privada es la privacidad local: evitar que otras personas que usan el mismo dispositivo vean tu historial o tus sesiones guardadas. Pero hoy el rastreo en internet va mucho más allá de las cookies. Técnicas como identificación por dirección IP, huella digital del navegador y el análisis de sesión en tiempo real, permiten a empresas y plataformas seguir recopilando datos incluso en modo privado.
Si te preocupa tu privacidad digital, necesitas ir más allá del modo incógnito. Algunas medidas más efectivas incluyen instalar extensiones de privacidad que bloqueen rastreadores, limitar el fingerprinting del navegador, controlar scripts y cookies de terceros, usar navegadores con enfoque en privacidad y adoptar hábitos de navegación más conscientes. Combinadas, estas herramientas ofrecen una protección mucho más sólida que la navegación privada por sí sola.
A pesar de sus limitaciones, usar la navegación privada sigue siendo útil, por ejemplo, cuando se usa una computadora compartida o pública; se inicia sesión temporalmente en varias cuentas, para evitar que se guarden búsquedas o formularios y probar un sitio web sin cookies previas. La clave está en entender qué hace y qué no hace.
En deifnitiva, la navegación privada no es una herramienta de anonimato ni un escudo contra el rastreo digital. Solo protege tu historial local. Los sitios web pueden seguir rastreándote, las redes pueden monitorear el tráfico y los servicios online pueden perfilar tu comportamiento.
Si te importa tu privacidad real, el modo privado debe verse como una función básica de conveniencia, no como una solución de seguridad. La combinación de herramientas adecuadas y buenos hábitos digitales es la verdadera forma de recuperar control sobre tu actividad en línea.
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Apple acaba de mandar al cementerio al Mac Pro
Hace tres semanas escribimos en Applesfera que el Mac Pro tenía buenas razones para ponerse nervioso y que cada vez tenía menos sentido su existencia. Pues bien, no ha tardado ni un mes. Ya es oficial y Apple lo ha confirmado: el Mac Pro queda descontinuado. Ya no hay ni rastro en su página web. Lo llamativo no es tanto la noticia en sí, sino que nadie se haya sorprendido. Y eso dice bastante sobre cómo ha terminado la historia de este producto.
Porque el Mac Pro no ha tenido una historia fácil. Ha pasado por épocas de gloria absoluta, por un rediseño que no funcionó, por años de abandono y por una transición que, en el fondo, lo dejó sin razón de ser. Para entender por qué Apple ha tomado esta decisión ahora, vamos a repasar el camino que ha recorrido desde el principio.
Un Mac que los profesionales llevaban años esperando
Todo empieza en 2005, cuando Apple atravesaba uno de sus momentos más complicados con el Mac. Los procesadores PowerPC se habían quedado atrás y los usuarios más exigentes empezaban a considerar seriamente pasarse a PC con Intel. Ya que éstos ofrecían mejor rendimiento a precios más competitivos.
Steve Jobs tuvo que reconocerlo públicamente en la WWDC de ese año: no había podido cumplir su promesa de una PowerMac a 3 GHz, y añadió algo que resumía perfectamente la situación: «Podemos ver algunos productos increíbles que queremos construir para vosotros, y no sabemos cómo construirlos con el futuro roadmap de PowerPC.»
La transición a Intel fue el camino, y el Mac Pro, presentado en agosto de 2006 como sucesor de la PowerMac, fue la recompensa que los profesionales llevaban años esperando. Phil Schiller lo resumió bien en la presentación: «Este es el Mac con el que tantos de nuestros clientes más exigentes han soñado.» No exageraba.
Era rápido, expandible, permitía ampliar la RAM sin depender de Apple, aceptaba múltiples discos duros y tarjetas de expansión PCIe, y aunque no era barato, su precio era razonable para lo que ofrecía, algo que con el tiempo dejaría de ser así.
Los modelos que siguieron consolidaron esa reputación. El 4.1 llegó en 2009 y el 5.1 en 2010, y ambos se convirtieron en referencias para toda una generación de profesionales del vídeo, la música y el diseño. Eran máquinas que podían crecer con las necesidades del usuario, actualizarse por partes y durar muchos años.
La papelera y los años de incertidumbre
El problema es que después de ese pico llegó un período largo y complicado que marcaría el declive del producto. En 2013, Apple rediseñó el Mac Pro por completo y apostó por un diseño cilíndrico y compacto que rompía con todo lo anterior: nada de torre, nada de bahías de expansión internas, nada de ranuras PCIe accesibles de forma sencilla.
Era una apuesta arriesgada y resultó ser equivocada. La comunidad lo bautizó enseguida como «la papelera». Y no solo por la forma. El modelo tenía problemas de rendimiento térmico, no cumplía las expectativas que Apple había generado y dejó a muchos profesionales sin una opción de actualización durante años.
Lo inusual es que Apple acabó reconociéndolo. En 2017, en una reunión con periodistas que se recuerda hasta hoy por lo excepcional que fue, la compañía admitió que se había metido en un callejón sin salida con ese diseño y prometió un Mac Pro nuevo
Para cubrir el hueco mientras llegaba, se lanzó el iMac Pro, que era un ordenador excelente y tuvo buena acogida, pero siempre fue un puente, no la solución definitiva que los profesionales pedían. De hecho, solo tuvo tristemente una generación.
Y entonces llegamos al 2019: un diseño que recuperaba el espíritu del Mac Pro clásico y que llegaba con opciones de configuración extremas: hasta 1,5 TB de RAM, múltiples ranuras PCIe y un precio que podía superar los 50.000 euros en las configuraciones más altas. Era el Mac más potente de la línea. Pero también, aunque entonces nadie pudiera saberlo, sería el último modelo que tendría una razón de ser.
La presentación de Apple Silicon en noviembre de 2020 lo trastocó todo, y el Mac Pro fue probablemente el producto que más lo notó. De repente, los MacBook Pro y el Mac mini ofrecían un rendimiento que antes era territorio exclusivo de las workstations de gama alta. Un MacBook Pro con M1 Max superaba al Mac Pro Intel en muchas tareas habituales de edición de vídeo o renderizado, y costaba una fracción de su precio.
Pero más allá del rendimiento, había dos problemas estructurales que no tenían fácil solución con la nueva arquitectura. El primero es que Apple Silicon integra la memoria directamente en el chip, lo que elimina por completo la posibilidad de ampliarla después de la compra. Eso acabó con uno de los argumentos históricos del Mac Pro: la capacidad de comprar ahora y escalar más adelante.
El segundo problema es que Apple no da soporte a tarjetas gráficas PCIe externas en sus chips propios para renderizado, así que aunque el Mac Pro seguía teniendo ranuras de expansión físicamente, lo que podías hacer con ellas era mucho más limitado que antes.
El Mac Pro con Apple Silicon llegó en 2023 con el chip M2 Ultra y era una máquina potente, sin duda, pero ya costaba explicar para quién tenía sentido comprarlo frente a otras opciones de la misma línea. Apple nunca llegó a actualizarlo con el M3 Ultra, una señal de hacia dónde iban los planes internos de la compañía.
Mientras el Mac Pro se quedaba parado, el Mac Studio fue ganando terreno de desde su llegada en 2022. Era compacto, llegó desde el primer día con el chip M1 Ultra en su versión más potente, rendía al nivel del Mac Pro en prácticamente cualquier tarea y costaba una fracción de su precio.
A partir de ese momento, la convivencia de ambos productos en el catálogo fue haciéndose cada vez más difícil de sostener, porque era complicado recomendar el Mac Pro a alguien que podía comprar un Mac Studio con el mismo chip y gastarse el resto del dinero en lo que quisiera.
El cierre de una etapa
Durante casi dos décadas, el Mac Pro fue el techo de la línea Mac, el ordenador al que aspiraban los profesionales que necesitaban lo máximo y podían permitírselo.
Nació en un momento en que Apple necesitaba recuperar la confianza de sus usuarios más exigentes, y lo consiguió. Pasó por una época oscura de la que tardó años en salir. Y cuando por fin parecía haber encontrado de nuevo su sitio con el rediseño de 2019, llegó Apple Silicon y cambió las reglas del juego de una forma que el formato torre dejaba de tener sentido.
Con Apple Silicon, el papel que durante años ocupó el Mac Pro ha pasado de forma natural al Mac Studio, que ofrece un rendimiento superior a casi mitad de precio. Y tanto los clientes como Apple sabían que esto ya no tenía sentido. Y la decisión ha sido no forzar un producto que ya no encajaba en él. Mac Pro: descansa en paz.
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Turismo internacional crece un 45 % en El Salvador durante el inicio de vacaciones
El turismo en El Salvador continúa creciendo durante el periodo vacacional, con un crecimiento del 45 % en la llegada de visitantes internacionales en comparación con 2025, según datos del Ministerio de Turismo.
De acuerdo con la ministra Morena Valdez, el país recibió 48 mil turistas extranjeros solo entre el sábado 28 y domingo 29 de marzo, superando los 33 mil registrados los mismos días durante el 2025.
El comportamiento del visitante internacional se mantiene: llegan al Aeropuerto Internacional de El Salvador y se trasladan directamente hacia la zona costera, especialmente a Surf City y las playas de La Libertad.
«El sol y playa en el 80 % de los viajeros es el destino más buscado a nivel mundial. Surf City con todo ese trabajo que ha hecho de posicionamiento es a donde van y porque nos queda cerca del aeropuerto», explicó la funcionaria en una entrevista que brindó a canal 21.
Pero el movimiento turístico no se limita a La Libertad. Otros destinos como la Costa del Sol, Surf City 2 y las playas del occidente y oriente del país también registran alta afluencia.
Las autoridades señalan que los turistas provenientes de Guatemala representan el 54 % del total de llegadas, seguidos por Estados Unidos y Honduras.
A nivel interno, el turismo local también muestra dinamismo. Más de 200 mil personas han visitado espacios públicos, siendo el Centro Histórico de San Salvador uno de los principales puntos de concentración.
«En los sitios públicos se registran más de 200 mil personas. Solo en el evento de la Internacional Orquesta Hermanos Flores, tuvimos 119 mil. El centro histórico es el imán principal para los nacionales e internacionales, pero sobre todo para los nacionales, es el lugar preferido para ir con la familia y con los amigos», añadió Valdez.
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El Salvador mantiene los combustibles más baratos de Centroamérica pese a contexto internacional
El Salvador se posiciona nuevamente como el país con los combustibles más baratos de Centroamérica, a pesar de un entorno internacional marcado por el encarecimiento del petróleo debido a conflictos geopolíticos en Oriente Medio y presiones sobre la oferta global.
De acuerdo con el más reciente informe de la Dirección General de Energía, Hidrocarburos y Minas (DGEHM), los precios de referencia vigentes a partir de hoy y hasta el 13 de abril de 2026 experimentan incrementos en el país. 
En detalle, los nuevos precios reflejan alzas en todas las zonas del país. En la zona central, la gasolina superior se ubica en $4.29 por galón, tras un aumento de $0.21; la regular en $3.97, con un incremento de $0.13; y el diésel en $4.15, luego de subir $0.38.
En la zona occidental, la gasolina superior alcanza los $4.30, tras aumentar $0.21; la regular llega a $3.98, con un alza de $0.13; y el diésel se ubica en $4.15, tras incrementarse $0.37; mientras que en la zona oriental, la superior llega a $4.30, luego de subir $0.18; la regular a $3.98, con un incremento de $0.10; y el diésel alcanza los $4.16, tras un alza de $0.34.
Estas alzas responden, según la entidad, a factores internacionales como «el prolongado cierre del estrecho de Ormuz», la disminución de reservas reportada por la Agencia Internacional de Energía y los ataques a infraestructura energética en Europa, que han incrementado la incertidumbre en los mercados globales. 
A este contexto se suma el reciente comportamiento del petróleo, que cerró la jornada de ayer con leves aumentos, manteniendo una tendencia alcista desde el inicio del conflicto en Oriente Medio. El barril de Brent del Mar del Norte alcanzó los $112.78, con un incremento del 0.19 %, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) subió un 3.25 %, hasta los $102.88, superando nuevamente la barrera de los $100 por primera vez desde el inicio de la guerra.
«Los acontecimientos geopolíticos continúan capacitando la mayor parte de la atención» de los mercados, según analistas de Briefing.com.
Donald Trump dijo el lunes que Estados Unidos mantenía «conversaciones serias con un nuevo régimen, más razonable, para poner fin» a las «operaciones militares en Irán».
Pero en ese mismo mensaje también amenazó a Teherán con destruir por completo la isla de Jark, donde está la principal terminal petrolera iraní, si no se llega pronto a un acuerdo para reabrir el estrecho estratégico de Ormuz.
Sin embargo, al comparar los precios regionales, El Salvador sigue mostrando una ventaja significativa. Para el mismo período, la gasolina regular es menor a los $5.03 en Guatemala; $4.09 en Honduras; $4.94 en Nicaragua; $4.83 en Costa Rica y $4.05 en Panamá.
En gasolina superior, El Salvador registra precios por debajo de Guatemala ($5.16), Honduras ($4.66), Nicaragua ($5.06), Costa Rica ($5.03) y Panamá ($4.32).
El diésel también refleja esta tendencia baja en El Salvador, comparado con $5.42 en Guatemala, $4.32 en Honduras, $4.47 en Nicaragua, $4.21 en Costa Rica y $4.58 en Panamá.
Estos datos confirman que, incluso con ajustes al alza, el país mantiene los precios más competitivos de la región, en parte debido a medidas de estabilización y a la estructura de costos locales.
La DGEHM indicó que continuará con inspecciones en estaciones de servicio para garantizar la calidad y cantidad del combustible, al tiempo que monitorea el comportamiento del mercado internacional. «El objetivo es que los salvadoreños obtengan los máximos beneficios por su compra», señaló la institución.
De mantenerse las tensiones geopolíticas y las restricciones en la oferta global, los precios podrían seguir bajo presión en las próximas semanas. No obstante, por ahora, El Salvador conserva una posición favorable frente a sus vecinos centroamericanos.






