Política
Desde hoy, 741,094 salvadoreños en el exterior pueden emitir el voto en línea
A partir de hoy, los salvadoreños que viven en el extranjero comenzaron a emitir el voto para las elecciones presidenciales y legislativas por medio de la modalidad remota por internet (en línea) y tendrán los próximos 30 días, hasta el domingo 4 de febrero a las 5:00 p.m. (hora de El Salvador), para ejercer su derecho al sufragio.
Noel Orellana, magistrado del Tribunal Supremo Electoral (TSE), confirmó en la entrevista de TVO que, hasta el 4 de enero pasado, el registro electoral de la población salvadoreña habilitada para ejercer el sufragio ascendió a 6,214,399 ciudadanos, de los cuales 5,473, 305 van a votar en el territorio nacional, mientras que 741,094 pueden votar por la vía de internet.
El funcionario recordó que los salvadoreños que pueden ejercer el voto en línea son quienes tienen Documento Único de Identidad (DUI) con dirección en el extranjero. En ese sentido, detalló que el 80 % de la diáspora incorporada en el registro electoral posee su documento con domicilio en el exterior, por lo que la mayoría podrá votar por medio de cualquier dispositivo electrónico con acceso a internet desde cualquier parte del mundo.
Aseguró que el otro 20 % corresponde a un promedio de 250,000 salvadoreños que votarán a través de la modalidad electrónica presencial (acudir a centro de votación en consulados o embajadas) y un aproximado de 300,000 salvadoreños tendrán derecho a votar de forma presencial con el pasaporte vigente o vencido.
En el marco del inicio de la votación remota por internet, los magistrados del TSE participaron ayer desde las 7:00 p.m. en un evento de apertura de la jornada de votación en línea.
La primera actividad que se desarrolló fue la generación de las actas de puesta en cero; después, a las 11:45 p.m., un técnico de la empresa Indra (contratada para el diseño del voto electrónico) creó la urna digital para que estuviera disponible para la apertura de la votación, que inició las 00:00 horas de este sábado.
«Esta votación que se conoce como voto anticipado va a estar por todo el mes de enero, a partir de las 00:00 horas de este día [sábado] hasta el 4 de febrero [en el] huso horario de El Salvador, es decir a las cinco de la tarde estaríamos cerrando. La finalización se va a adecuar al horario que tenemos nosotros el día de la elección», expresó ayer Dora Martínez, presidenta del TSE.
La funcionaria explicó que, durante este mes, nadie tendrá acceso a ver cuántos votos se han emitido por parte de la diáspora, pues se mantendrá la secretividad, la transparencia y la unicidad del sufragio.
«Ese mes que va a durar la votación no van a tener acceso a estar viendo cuántos han votado, porque se debe respetar la secretividad del voto, la unicidad que es un voto único para cada persona y también la transparencia. No se va a poder abrir [la urna digital] porque es un proceso que se respeta igual como si estuviéramos en un voto presencial, que en el transcurso de la votación no podemos ver cuántas papeletas hay en la caja o en la urna, hasta que ya se cierra la votación empieza el conteo», agregó.
La titular del organismo electoral también afirmó que se han puesto a disposición a 25 colaboradores que estarán monitoreando la biometría del voto remoto por internet, que consistirá en el reconocimiento facial (Face ID) del elector.
Además, explicó que estará disponible un call center (centro de llamadas telefónicas) del TSE para atender a los votantes en el extranjero, en caso de que tengan algún inconveniente al momento de ejercer el sufragio.
Política
VIDEO | Candidata presidencial de ARENA evita hablar del pasado de compañeros vinculados a corrupción
La candidata presidencial de ARENA, Mayteé Iraheta, explicó este martes que no quiere hablar sobre el pasado de sus compañeros vinculados a casos de corrupción.
Según Iraheta, no le corresponde juzgar a sus compañeros como excompañeros del partido tricolor.
ARENA ha estado vinculada con casos relacionados con corrupción y pactos con pandillas. En este último caso, el partido realizó pactos con este tipo de estructuras criminales con el objetivo de obtener votos en las elecciones.
Política
Cemento Panam amplía sus operaciones en Centroamérica con adquisición de planta en El Salvador
La empresa dominicana Cemento Panam, filial del Grupo Estrella, amplió su presencia en Centroamérica con la adquisición de la planta de Cementos Fortaleza ubicada en Acajutla, El Salvador, con una capacidad de producción de 350,000 toneladas de cemento al año.
Con esta operación, Cemento Panam incorpora a El Salvador a los mercados donde mantiene operaciones, junto con República Dominicana y Panamá, país en el que comercializa sus productos bajo la marca Cemento Bayano.
La adquisición contó con el respaldo financiero del Banco Latinoamericano de Comercio Exterior (Bladex), Banco de América Central (BAC) y Global Bank.
La incorporación de la planta salvadoreña permitirá a la compañía ampliar su participación en el mercado de materiales de construcción de Centroamérica y el Caribe, además de fortalecer su plataforma regional de producción de cemento.
Giuseppe Maniscalco, presidente de la División Industrial de Estrella, destacó que la operación permitirá a la empresa continuar con su estrategia de expansión regional desde República Dominicana.
«Ejecutar esta operación en El Salvador representa un paso importante para Cemento Panam», afirmó Maniscalco.
Cemento Panam forma parte del Grupo Estrella y desarrolla actividades relacionadas con la producción y comercialización de cemento, concreto y agregados.
El Grupo Estrella cuenta con 43 años de trayectoria y presencia en 16 países de Centroamérica y el Caribe. Sus operaciones abarcan sectores como construcción, desarrollo inmobiliario, prefabricados de hormigón, acero y materiales de construcción.
Además, el grupo mantiene inversiones en los sectores energético, hospitalario, aeroportuario, ferretero y de medios de comunicación.
Opinet
En El Salvador pasa algo mucho más profundo
Por: Francisco Martínez
El libro que nos comparte Yossi Abadi, es el autorretrato novelado de una nación que tocó fondo, que levantó la cabeza y a lo salvadoreño enfrentó sus quimeras y se atrevió a soñar, y a soñar en grande, construir un gran país.
El relato que Yossi nos cuenta, con toques de realismo mágico, es el testimonio de alguien que vino a este paisito aventurando, por curiosidad, corriendo riesgos, llegó por unos días sin decir a su familia que estaba acá y terminó atrapado, prendado por la resistencia, resiliencia, gallardía, pundonor y bravura libertaria del pueblo salvadoreño.
Es una historia contada desde la mirada humilde y ambiciosa del ciudadano salvadoreño de a pie en su día a día, desde la calle, cuenta aspectos, no públicos, desde los ejecutores de la política del cambio; no ignora la opinión de los detractores del proceso, tanto locales y en particular de los extranjeros; sin ignorar ni falsear la historia inmediata político social del país.
Su escrito asume una verdad social histórica, la guerra civil resultó de las injusticias y desigualdades, le siguió la posguerra que legó un modelo de solución negociada de conflictos celebrado internacionalmente pero sin mantra local; el dolor, las desigualdades, las crisis de vidas se profundizaron, aquel país forjado por la guerra permaneció por la falta de reflexión colectiva sobre los Por Qué de la guerra que fue soportada en una narrativa controlada que evitaba el fondo del asunto y evitaba se mirara a los responsables, mientras las elites restauraban su poder.
Políticos e instituciones, aupados desde fuera por la política de control blando, se casaron con el sacrosanto mito de la democracia funcional, la de lo políticamente correcto, donde la formalidad y las formas lo son todo; no les importó que el país se deslizara en una vorágine sangrienta, optaron por la omisión y la desidia, lo que llevó a la instauración de la república de las pandillas donde la violencia no vestía el humeante verde olivo de los setentas y ochentas sino, que esta vez se vestía de tatuajes, los números y las letras, ese era el pedo, qué onda eh.
Cero Crimen cuenta el proceso de cómo se gestó y ejecutó un cambio, de cómo un líder: Nayib Bukele, con una narrativa esperanzadora y disruptiva ganó gradualmente la confianza ciudadana y democráticamente desplazó el viejo orden para instaurar uno nuevo, un orden de seguridad y desarrollo; relata cómo con una política innovadora de seguridad una startup politic y usando todo el poder del Estado hizo posible para El Salvador pasar de ser la capital mundial del crimen a ser el país más seguro del hemisferio occidental, esa es la experiencia que cuenta Yossi desde un enfoque humano, con la lupa de alguien que viaja por el mundo, desde un ciudadano israelí que conoce la violencia, desde una visión empresarial, en una interrelación activa con salvadoreños acá y por el mundo.
Por las páginas del libro se puede ver que este cambio no se limitó a la guerra contra las pandillas, es una estrategia para desatascar las trampas que tenían atada el potencial de la economía, y ahí en ese escenario Yossi nos habla de cómo la seguridad es después de todo una moneda un resguardo de valor de la inversión, que permite atraer capitales de inversión y abre las puertas al regreso de los que tuvieron que irse, nos presenta un enfoque desenfadado (NO OFICIAL) respecto de los trasfondos de la adopción del Bitcoin como moneda de curso legal y su uso como ancla de la nueva imagen y aviso de la transformación estatal y del renacer de un país.
Yossi destaca que la política del nuevo orden se basa en resultados, no en discursos, sino en acciones no en reuniones, con decisión y celeridad frente a los problemas desde una forma sin manuales ni formalidades, simplemente: hágase.
El libro, es una provocación al estudio critico de El Salvador para comprender el nuevo modelo de gobernanza con liderazgo fuerte y cercano al pueblo, es un relato ameno desde la visión particular de Yossi y su cariño y compromiso con este paisito.
Narra como El Salvador no solo sobrevivió, a la inestabilidad y al caos, sino que, desde esa realidad, asumió que no había más opción que diseñar la nueva arquitectura nacional, una que evite repetir o regresar al pasado, una nación que no sea desangrada por la violencia, una sociedad que se integre y supere las desigualdades, en donde no tengamos que tomar o entender porque alguien toma los fúsiles.

Francisco Martínez




