Política
Asamblea Legislativa detiene aprobación de la Ley de Reconciliación Nacional
Los diputados de la Asamblea Legislativa desistieron de aprobar anoche una versión de la ley de reconciliación nacional que permite sustituir la prisión por delitos de lesa humanidad.
La aprobación a dicha ley fue por llamados de altos funcionarios de Estados Unidos, de embajadores de Alemania, España, Francia, Italia, Reino Unido y la Unión Europea, del presidente electo Nayib Bukele, y de más de 30 organizaciones de derechos humanos, junto a universidades, la Asamblea Legislativa desistió de aprobar una versión de la ley de reconciliación nacional que permite sustituir la prisión por delitos de lesa humanidad.
El proyecto fue entregado ayer a los miembros de la Comisión Política, pero ésta no emitió dictamen favorable.
Por la noche, durante la sesión plenaria, el diputado Alberto Romero (Arena) convocó a la Comisión Política, pero no para emitir un dictamen favorable, sino para acordar que recibirán y escucharán a las organizaciones que reclaman que el intento de aprobación era una amnistía disfrazada. A petición del diputado Carlos Reyes (Arena) invitarán también a representantes de la Fuerza Armada de El Salvador (FAES).
Ayer por la mañana, los diputados Carlos Reyes, de Arena, y Schafik Hándal, del FMLN no descartaron la aprobación de la Ley Especial de Justicia Transicional y Restaurativa para la Reconciliación Nacional, el proyecto elaborado por los diputados, que permite la suspensión y la sustitución de la prisión por trabajos de utilidad pública.
Organizaciones representantes de víctimas presentaron su propuesta, el martes 21 de mayo, titulada Ley Especial de Reparación Integral y Acceso a la Justicia para Víctimas de Graves Violaciones de Derechos Humanos en el Contexto del Conflicto Armado. Esta propuesta sugiere aplicar la legislación penal actual a las personas condenadas por crímenes de lesa humanidad y graves violaciones a los derechos humanos.
Los diputados decidieron pedir a sus técnicos la elaboración de un cuadro comparativo de las dos propuestas de ley que se los entregarían hoy a las 11:30 de la mañana.
Damián Alegría, del FMLN, señaló que podrían tener una propuesta lista “para la otra semana” y pidió que la Comisión quedara abierta.
El proyecto de los diputados permitiría la sustitución de prisión por trabajos de utilidad pública si hay reconocimiento de los delitos por las personas imputadas y condenadas, algo rechazado por las organizaciones.
La posible aprobación del dictamen generó rechazos de la comunidad internacional, de Estados Unidos y la Unión Europea, de la Alta Comisionada de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También presentaron una carta al presidente Salvador Sánchez Cerén representantes de más de 30 organizaciones de víctimas y de derechos humanos.
En julio de 2016, la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional la ley de amnistía de 1993 por ser absoluta, y pidió excluir los delitos de lesa humanidad, graves violaciones y los mencionados en la Comisión de la Verdad.
Política
VIDEO | Candidata presidencial de ARENA evita hablar del pasado de compañeros vinculados a corrupción
La candidata presidencial de ARENA, Mayteé Iraheta, explicó este martes que no quiere hablar sobre el pasado de sus compañeros vinculados a casos de corrupción.
Según Iraheta, no le corresponde juzgar a sus compañeros como excompañeros del partido tricolor.
ARENA ha estado vinculada con casos relacionados con corrupción y pactos con pandillas. En este último caso, el partido realizó pactos con este tipo de estructuras criminales con el objetivo de obtener votos en las elecciones.
Política
Cemento Panam amplía sus operaciones en Centroamérica con adquisición de planta en El Salvador
La empresa dominicana Cemento Panam, filial del Grupo Estrella, amplió su presencia en Centroamérica con la adquisición de la planta de Cementos Fortaleza ubicada en Acajutla, El Salvador, con una capacidad de producción de 350,000 toneladas de cemento al año.
Con esta operación, Cemento Panam incorpora a El Salvador a los mercados donde mantiene operaciones, junto con República Dominicana y Panamá, país en el que comercializa sus productos bajo la marca Cemento Bayano.
La adquisición contó con el respaldo financiero del Banco Latinoamericano de Comercio Exterior (Bladex), Banco de América Central (BAC) y Global Bank.
La incorporación de la planta salvadoreña permitirá a la compañía ampliar su participación en el mercado de materiales de construcción de Centroamérica y el Caribe, además de fortalecer su plataforma regional de producción de cemento.
Giuseppe Maniscalco, presidente de la División Industrial de Estrella, destacó que la operación permitirá a la empresa continuar con su estrategia de expansión regional desde República Dominicana.
«Ejecutar esta operación en El Salvador representa un paso importante para Cemento Panam», afirmó Maniscalco.
Cemento Panam forma parte del Grupo Estrella y desarrolla actividades relacionadas con la producción y comercialización de cemento, concreto y agregados.
El Grupo Estrella cuenta con 43 años de trayectoria y presencia en 16 países de Centroamérica y el Caribe. Sus operaciones abarcan sectores como construcción, desarrollo inmobiliario, prefabricados de hormigón, acero y materiales de construcción.
Además, el grupo mantiene inversiones en los sectores energético, hospitalario, aeroportuario, ferretero y de medios de comunicación.
Opinet
En El Salvador pasa algo mucho más profundo
Por: Francisco Martínez
El libro que nos comparte Yossi Abadi, es el autorretrato novelado de una nación que tocó fondo, que levantó la cabeza y a lo salvadoreño enfrentó sus quimeras y se atrevió a soñar, y a soñar en grande, construir un gran país.
El relato que Yossi nos cuenta, con toques de realismo mágico, es el testimonio de alguien que vino a este paisito aventurando, por curiosidad, corriendo riesgos, llegó por unos días sin decir a su familia que estaba acá y terminó atrapado, prendado por la resistencia, resiliencia, gallardía, pundonor y bravura libertaria del pueblo salvadoreño.
Es una historia contada desde la mirada humilde y ambiciosa del ciudadano salvadoreño de a pie en su día a día, desde la calle, cuenta aspectos, no públicos, desde los ejecutores de la política del cambio; no ignora la opinión de los detractores del proceso, tanto locales y en particular de los extranjeros; sin ignorar ni falsear la historia inmediata político social del país.
Su escrito asume una verdad social histórica, la guerra civil resultó de las injusticias y desigualdades, le siguió la posguerra que legó un modelo de solución negociada de conflictos celebrado internacionalmente pero sin mantra local; el dolor, las desigualdades, las crisis de vidas se profundizaron, aquel país forjado por la guerra permaneció por la falta de reflexión colectiva sobre los Por Qué de la guerra que fue soportada en una narrativa controlada que evitaba el fondo del asunto y evitaba se mirara a los responsables, mientras las elites restauraban su poder.
Políticos e instituciones, aupados desde fuera por la política de control blando, se casaron con el sacrosanto mito de la democracia funcional, la de lo políticamente correcto, donde la formalidad y las formas lo son todo; no les importó que el país se deslizara en una vorágine sangrienta, optaron por la omisión y la desidia, lo que llevó a la instauración de la república de las pandillas donde la violencia no vestía el humeante verde olivo de los setentas y ochentas sino, que esta vez se vestía de tatuajes, los números y las letras, ese era el pedo, qué onda eh.
Cero Crimen cuenta el proceso de cómo se gestó y ejecutó un cambio, de cómo un líder: Nayib Bukele, con una narrativa esperanzadora y disruptiva ganó gradualmente la confianza ciudadana y democráticamente desplazó el viejo orden para instaurar uno nuevo, un orden de seguridad y desarrollo; relata cómo con una política innovadora de seguridad una startup politic y usando todo el poder del Estado hizo posible para El Salvador pasar de ser la capital mundial del crimen a ser el país más seguro del hemisferio occidental, esa es la experiencia que cuenta Yossi desde un enfoque humano, con la lupa de alguien que viaja por el mundo, desde un ciudadano israelí que conoce la violencia, desde una visión empresarial, en una interrelación activa con salvadoreños acá y por el mundo.
Por las páginas del libro se puede ver que este cambio no se limitó a la guerra contra las pandillas, es una estrategia para desatascar las trampas que tenían atada el potencial de la economía, y ahí en ese escenario Yossi nos habla de cómo la seguridad es después de todo una moneda un resguardo de valor de la inversión, que permite atraer capitales de inversión y abre las puertas al regreso de los que tuvieron que irse, nos presenta un enfoque desenfadado (NO OFICIAL) respecto de los trasfondos de la adopción del Bitcoin como moneda de curso legal y su uso como ancla de la nueva imagen y aviso de la transformación estatal y del renacer de un país.
Yossi destaca que la política del nuevo orden se basa en resultados, no en discursos, sino en acciones no en reuniones, con decisión y celeridad frente a los problemas desde una forma sin manuales ni formalidades, simplemente: hágase.
El libro, es una provocación al estudio critico de El Salvador para comprender el nuevo modelo de gobernanza con liderazgo fuerte y cercano al pueblo, es un relato ameno desde la visión particular de Yossi y su cariño y compromiso con este paisito.
Narra como El Salvador no solo sobrevivió, a la inestabilidad y al caos, sino que, desde esa realidad, asumió que no había más opción que diseñar la nueva arquitectura nacional, una que evite repetir o regresar al pasado, una nación que no sea desangrada por la violencia, una sociedad que se integre y supere las desigualdades, en donde no tengamos que tomar o entender porque alguien toma los fúsiles.

Francisco Martínez




