Nacionales
Ya se han aplicado 6.3 millones de dosis anti-COVID-19 en El Salvador
El Salvador ha aplicado 6,383,232 dosis de vacunas anti-COVID-19, de las cuales, 3,577,917 son primeras dosis y 2,805,315 segundas. Solo el 1.° de septiembre, en el país se aplicaron 84,151 dosis a escala nacional. Con esto, el país se posiciona como el líder de Centroamérica en cuanto a cantidad de dosis administradas.
De acuerdo con el ministro de Salud, Francisco Alabi, el promedio de aplicación diaria de vacunas es de 100,000, y solo en el megacentro del Hospital El Salvador se administran más de 20,000 cada día. «Es un récord el que se ha alcanzado en el territorio. Alcanzar más de 6 millones de dosis en un período de seis meses es impresionante. Probablemente iniciamos con una cantidad menor de vacunas, pero ahora estamos alcanzando hasta 100,000 dosis por día, lo cual nos da muestra de que tenemos un equipo de salud comprometido y que se tiene todo lo necesario para que avance la vacunación», indicó el ministro de Salud, Francisco Alabi.
De igual forma, el titular del Ministerio de Salud (Minsal) informó que más del 40 % de la población ya cuenta con las dos dosis de la vacuna, lo que permitiría estar más protegidos ante el surgimiento de nuevas variantes con mayor facilidad de transmisión.
Al contar con mayor cantidad de personas vacunadas se reducen las afectaciones a causa de la variante delta, de acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés).
«Las infecciones por el virus, incluida la variante delta, ocurren solo en una pequeña proporción de personas que recibió la vacuna completa. Cuando estas infecciones ocurren en personas vacunadas suelen ser leves», indicaron recientemente los CDC.
Además, los CDC afirman que todas las vacunas anti-COVID-19 son efectivas, ya que previenen casos graves de la enfermedad y muertes a causa de las variantes del virus. Por su parte, los salvadoreños evalúan muy bien el proceso de vacunación anti-COVID-19 en El Salvador, desde los puntos de transporte hasta la aplicación de la vacuna en los centros habilitados para este fin.
Martín Martínez, de 35 años, comentó que la logística en el punto de salida de Plaza Merliot es muy buena. Además, estos espacios cuentan con el cumplimiento de todas las medidas de bioseguridad necesarias. «Yo siento que están bien organizados en la salida de transporte para llevarnos al megacentro del Hospital El Salvador. También al llegar al hospital nos atienden y nos orientan», comentó Martínez.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




