Sucesos
Estudiante de la Universidad Don Bosco cumple un año desaparecida y aún no hay novedades del hecho
A un año de la desaparición de una joven universitaria, la familia sigue sin tener novedades de su paradero, la Policía sospecha que el caso se trata de un rapto pero la situación se complica ya que actualmente no hay un fiscal encargado de la investigación.
El 20 de enero de 2018, Mirella Astrid Orellana Durán, de 21 años de edad, salió de su casa rumbo a un centro comercial de Soyapango en el que supuestamente se iba a ver con su novio y ya no regresó.
El padre de la joven estudiante de la Universidad Don Bosco conversó nuevamente con El Salvador Times y señaló que la principal hipótesis de las autoridades es que miembros de pandillas están detrás de la desaparición de su hija.
No obstante, el caso está detenido actualmente ya que en la Fiscalía General de la República no se ha asignado el reemplazo de la fiscal encargada.
El padre de Mirella reclama a las autoridades la incapacidad mostrada para dar con el paradero de su hija, esto pese a que se ha demostrado que se cuenta con tecnología con la que se han resuelto situaciones similares.
Hasta la fecha, las autoridades no han confirmado sobre capturas y según la familia, cada vez que consultan la única respuesta que reciben es que se sigue investigando.
El caso está sin fiscal asignado
A finales de octubre de 2018, la fiscal encargada de las diligencias fue ascendida a un nuevo cargo y el caso quedó acéfalo, algo que se mantiene hasta la fecha.
Ante esto, el investigador policial aseguró a la familia que le llamaría para avisarle sobre la asignación de un nuevo representante del ministerio público, algo que hasta la fecha no ha ocurrido.
La decepción de este padre de familia para con las instituciones públicas es tal que manifiesta de que: «estas personas son como una cortina de humo, sólo están en sus lugares de trabajo por devengar su salario».
Pese a las adversidades, el progenitor, quien trabaja de motorista en una ruta del transporte colectivo, aseguró que no se dará por vencido y que pedirá permiso en su trabajo para buscar ayuda en otras instituciones.
Las visitas a la casa de la abuela
De la poca información que la familia ha recibido, las autoridades han identificado que la joven visitaba la casa de su abuela en una colonia en donde delinque una pandilla contraria a la que acecha la zona en la que vivía ella.
Investigadores policiales revisaron la computadora de la joven pero no encontraron ninguna información que sirviera para la investigación.
Además, la joven dejó en su casa el celular ya que siempre alegaba que viajaba en el transporte colectivo y temía que se lo pudieran robar. El dispositivo también fue revisado y no se encontró información que sirviera.
No obstante, el día en que desapareció, portaba un celular de menor gama, el cual nunca contestó.
Consecuencias de la desaparición de hija
La desaparición de Orellana le ha cambiado radicalmente la vida a su familia, especialmente a su madre quien sufre de constantes dolores de cabeza y un temor que le pase algo a su hija menor.
A finales de noviembre del 2018, la mujer acudió a la vigilia de una iglesia evangélica en la que un pastor le aseguró haber tenido una visión en la que aparecía su hija en cautiverio en una casa de Cojutepeque y que en la pared miraba unos números.
En tanto, el hombre aseguró que «soñé tres veces que mi hija está viva, en uno de esos sueños la he visto que ha regresado a la casa cargando en sus brazos a un bebé».
Respecto a su otra hija, los exesposos han tenido un acercamiento con ella para conocer quienes son sus compañeros de clases y evitar que se repita el caso de Mirella.
La familia ha comenzado a informarse de los pasos a seguir para pedir asilo a un país de Europa. «Ya me dio temor de estar en el país, por la misma situación de los pandilleros y porque mi otra hija menor de 16 años puede correr peligro», sostuvo el padre.
Por: El Salvador Times.
Principal
Capturan a conductor de la ruta 208 tras atropello que dejó dos adultos mayores fallecidos en Armenia
La Policía Nacional Civil (PNC) informó sobre la captura de Edwin Yovani Mejía, de 38 años, conductor de un autobús de la ruta 208, luego de un accidente de tránsito ocurrido en el kilómetro 36 de la carretera que conduce de Sonsonate hacia San Salvador, en el distrito de Armenia, Sonsonate Este.
De acuerdo con el reporte policial, el motorista circulaba a una velocidad inadecuada cuando habría perdido el control de la unidad y atropelló a una mujer de 68 años y a un hombre de 76. Ambas víctimas fueron trasladadas a un centro asistencial debido a la gravedad de las lesiones.
Horas después, las autoridades confirmaron que los dos adultos mayores fallecieron mientras recibían atención médica. Tras el hecho, Mejía fue detenido y será remitido ante las instancias correspondientes por el delito de homicidio culposo, según informó la PNC.
El caso se registra en medio de un año marcado por una alta siniestralidad vial en El Salvador. Datos oficiales del Observatorio Nacional de Seguridad Vial indican que, entre el 1 de enero y el 31 de agosto de 2026, se contabilizaron 15,041 siniestros viales, 10,563 personas lesionadas y 964 fallecidas en el país.

Sucesos
“Killer Soul” acaba en la acera tras aparatoso choque en San Vicente
Dos vehículos particulares protagonizaron un aparatoso accidente de tránsito en el centro del distrito de San Vicente.
El percance ocurrió en la intersección de la 4.ª calle poniente y 9.ª avenida sur, en el barrio San Juan de Dios, San Vicente, donde circulaban los automotores involucrados.
Los vehículos son un automóvil marca Kia, modelo Soul, y otro tipo sedán.
Pese a lo aparatoso del choque, las autoridades no reportaron personas lesionadas. El accidente dejó únicamente daños materiales.
Principal
Marero homicida capturado en México será entregado a El Salvador
Jonathan Stanley Ventura Umaña, alias “Macho” o “Nacho”, integrante de la Mara Salvatrucha (MS-13), fue detenido en México y expulsado hacia Guatemala, donde posteriormente será entregado a las autoridades de El Salvador.
La ubicación de Ventura Umaña fue posible mediante la coordinación internacional de las autoridades de México, Guatemala y El Salvador. El intercambio de información permitió verificar que el pandillero era requerido por un tribunal salvadoreño por su presunta vinculación con delitos relacionados con el crimen organizado.
De acuerdo con la información proporcionada, Ventura Umaña fue detectado de manera irregular en México, país al que supuestamente había huido para evitar enfrentar el proceso penal bajo las reglas del régimen de excepción.
“Es requerido por la justicia salvadoreña por los delitos de agrupaciones ilícitas, desaparición de personas y homicidio agravado, según orden de captura emitida el 26 de marzo de 2026”, destacó la Policía Nacional Civil de Guatemala.
Por el delito de agrupaciones ilícitas, Ventura Umaña podría ser condenado a 30 años de prisión por su pertenencia a la Mara Salvatrucha. En el caso del homicidio agravado, la pena mínima es de 35 años y la máxima de 60, de acuerdo con las agravantes del crimen, según las reformas realizadas al delito por la Asamblea Legislativa.
Las agravantes de alevosía y premeditación establecen una pena de entre 35 y 40 años de prisión. Cuando existe un vínculo familiar con la víctima, la condena aumenta de 45 a 50 años, mientras que cuando el delito es cometido por funcionarios públicos, autoridades o personal penitenciario, la pena establecida es de 55 a 60 años.
Asimismo, el pandillero podría enfrentar una condena de entre 15 y 25 años de cárcel por el delito de desaparición de personas.
Investigadores de la División Nacional contra el Desarrollo Criminal de las Pandillas (Dipanda) trasladan a Ventura Umaña hasta la frontera de San Cristóbal, Jutiapa, donde será entregado a las autoridades salvadoreñas para que responda ante la justicia de su país, informó la Policía Nacional Civil de Guatemala.
Este caso ocurre una semana después de la captura en México de Víctor Manuel Vigil Rivas, de 28 años, alias “Escorpión”, integrante de la pandilla 18, quien fue entregado a la Policía de Guatemala para posteriormente ser expulsado hacia El Salvador.
Vigil Rivas era requerido por El Salvador por el delito de agrupaciones ilícitas y tenía una orden de captura vigente desde febrero de 2023. Según la información proporcionada, dentro de la pandilla 18 tenía el rango de sicario y se encargaba de asesinar a personas con el aval de los cabecillas.




