Nacionales
MINSAL desinfecta el Hospital El Salvador y la Unidad de Salud de San Antonio Abad
Con el objetivo de prevenir riesgos de contagios de la COVID-19, personal del Ministerio de Salud (MINSAL) realizó esta mañana una jornada de desinfección en las instalaciones del Hospital El Salvador en San Salvador.
Las labores fueron supervisadas por el titular del MINSAL, Francisco Alabí, quien destacó la importancia de ejecutar estas acciones en los centros asistenciales, mismas que han sido constantes en este nosocomio.
«Nos encontramos en el Hospital El Salvador y se verifica el proceso de desinfección de las áreas hospitalarias, laboratorio, banco de sangre, donde se están tomando todas muestras para nuestros donantes», explicó Alabí.
Simultáneamente se desarrolló la higienización de la Unidad Comunitaria de Salud Familiar de San Antonio Abad, siempre en San Salvador. Ahí asistió el viceministro de Gestión y Desarrollo en Salud, Carlos Alvarenga. «La perspectiva y el objetivo es proteger a los pacientes y familiares pero también al personal médico, enfermería, técnicos, administrativo que labora en el establecimiento», aseguró el viceministro Alvarenga.
El químico utilizado para la desinfección tienen un periodo de actuación de hasta 90 días, tiempo en el que elimina todo tipo de microorganismos (bacterias, hongos y virus) incluido el Coronavirus. Según indicó Alabi, estas acciones fortalecen el sistema de salud y garantizan la seguridad de la población y del personal que labora en los centro de atención.
«Esta sustancia química que genera adherencia por 90 días, disminuye la posibilidad de generar murcomicosis que están descritas a nivel internacional, una de ellas la famosa enfermedad del hongo negro que está en la India, es una murcomicosis que se adhiere a las diferencias a las diferentes superficies. Al momento no se tiene en el país, estamos a la vigilancia exhaustiva de esta murcomicosis, pero darle la tranquilidad que este proceso de desinfección que se está aplicando en toda la red de hospitales y unidades de salud, tiene esa función tan importante que es la adherencia a las superficies hospitalarias para la protección a través de nanotecnología», aseguró el ministro.
En ocasiones anteriores, las autoridades de salud han implementado estas acciones en el Hospital Psiquiátrico, en Soyapango; Zacamil, en el municipio de Mejicanos; San Bartolo, de Ilopango, Hospital Nacional de la Mujer, entre otros centros asistenciales, con el objetivo de mantener espacios libres de microorganismos y reducir el riesgo de enfermedades nosocomiales.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




