Internacionales
La vida extravagante de un capo colombiano en Madrid que se salvó por 20 años de la justicia, pero no de una venganza de narcos
Solo el arriendo de la mansión costaba alrededor de 5.000 euros mensuales. No era para menos en la ciudad de Pozuelo de Alarcón, la más exclusiva de la comunidad de Madrid, donde residen también importantes empresarios, políticos y hasta futbolistas como Cristiano Ronaldo y James Rodríguez cuando jugaban en el Real Madrid. Paradójicamente es considerado el conjunto más seguro de Europa, pues tiene una seguridad privada que consta de patrullas las 24 horas, videovigilancia y sistema infrarrojo para detección de movimientos.
Rojas pasaba desapercibido entre sus vecinos, lucía como ellos. Siempre vestido con ropa de Dolce&Gabanna, con un reloj Richard Mille de 400.000 euros y manejando porsches. Lujos que todos creían que provenían de una próspera cadena de negocios en los sectores aeronáutico e inmobiliario. Con esas supuestas empresas justificaba las enormes propinas que dejaba en el restaurante Ten con Ten, los viajes en velero, los constantes paseos por Roma y los 18.000 euros que invertía cada año en la educación de su hijo.
Ese día de marzo de 2018, como todas las mañanas, salió de su casa con su esposa -una exreina de belleza, también colombiana, de la que nunca se supo el nombre- en un Volkswagen Golf plateado para llegar a su pequeño hijo de 9 años al British Council School, uno de los colegios privados más caros de España (la matrícula vale casi 6.000 euros el trimestre). Minutos después de dejar al niño estudiando, dos sicarios en moto se acercaron a la ventana del conductor, y uno descargó el arma en él.
Rojas recibió 10 impactos de bala, su esposa salió ilesa, pero las autoridades la encontraron en estado de shock. Los sicarios usaron silenciador, nadie escuchó nada, y solo los transeúntes que pasaban por el lugar al momento del crimen pudieron percatarse de la situación. Después todo fue confusión, las patrullas de la Policía no demoraron en cercar con cinta amarilla la escena. En ese momento los conocidos de la víctima no se explicaban quién y porqué querrían matar al exitoso empresario colombiano.

De acuerdo al diario El Tiempo, Rojas constituyó en 2005 la sociedad Desarrollos Empresariales Atenas SL con dirección en la avenida del Mediterráneo en Madrid, que comercializaba artículos electrónicos, ropa y actividades inmobiliarias. Además, fue administrador de Aeronovo Ingenieros S. A., una compañía de construcción y mantenimiento aeronáutico. Todas estas empresas ya habían desaparecido antes de su muerte, pero nadie lo sabía.
En Colombia, el hombre -que tiene doble nacionalidad española- aparece como presidente de una liga deportiva de Bogotá, y hasta con el puesto de votación en la ciudad de Santa Marta, según el medio nacional. Por ello, para la élite madrileña fue una sorpresa enterarse de la vinculación que Rojas tenía desde hacía décadas con el narcotráfico, por la que había estado tres veces en la cárcel. De hecho, ya había sobrevivido a otros atentados: a dos secuestros y a una amenaza en la que retuvieron a su madre con una pistola.
Los verdaderos antecedentes
Detrás de la fachada de empresario, Rojas era conocido en el mundo de la mafia como ‘Richi’. Era oriundo del municipio de Zarzal, en el Valle del Cauca. A principios de los 90, cuando apenas tenía 15 años, se ofreció como sicario a un narco paisano, Gustavo Valencia. Terminó viviendo en la finca de este, donde producían la cocaína. Fue ahí donde conoció a un integrante de la banda Los Miami, la organización con el mayor dominio de distribución de droga en Madrid, en aquella época.

Fue así como terminó en España a los 17 años, trabajando como repartidor de estupefacientes; de acuerdo al diario español El Mundo. En esas andanzas conoce al cabecilla de Los Miami, Juan Carlos Peña, y empieza a trabajar para él. Cuando apenas tenía 21 años ya registraba dos ingresos a la cárcel por tráfico de estupefacientes, uno en 1992 y otro en 1993. Pero pronto traicionó a su jefe, se llevó sus contactos, se consiguió nuevos socios y empezó su propia red de narcotráfico.
Al tiempo, dijeron conocidos de forma anónima al diario El Mundo, colaboraba con las autoridades policiales para tener inmunidad. Se convirtió en un soplón, informaba sobre grandes cargamentos que llegaban desde Colombia, mientras hacía crecer su negocio. Fue el mayor distribuidor de droga en grandes discotecas. En una de ellas conoció a una prostituta brasilera, Seanyn Avila-Serrati, conocida como ‘Sousou’, que vestía ropa de marca e iba a los mejores centros estéticos con el trabajo en un pub donde le pagaban 1.000 euros por hora.

‘Sousou’, que actualmente vive en La Vegas, también era narcotraficante, fue capturada en Francia en 2005 con un cargamento de cocaína. En ese momento relacionaron a Richi con Los Miami, que eran los socios de la brasilera. De hecho, una llamada interceptada por agencias antimafia de españa dan cuenta de un megacargamento que se cayó y era propiedad del colombiano. En 1996 la policía ya había tratado de desmantelar la banda.
Los Miami funcionó durante 15 años distribuyendo droga en las mejores discotecas de Madrid y lavando el dinero de esa actividad ilícita, hasta 2011 cuando en un operativo conjunto entre el FBI, fiscales de Florida y la policía española capturaron a 17 personas en España y 4 en Estados unidos, y encontraron una caleta con 25 millones de euros. Rojas, aunque estuvo vinculado en la investigación, se libró de ello y fue entonces cuando se fue a vivir a Pozuelo de Alarcón bajo la fachada de empresario.

Ahí supieron que ‘Richi’ era un soplón, había delatado a su antiguo jefe para poder tener el control del negocio. Esa era la explicación de que hubiera quedado libre y con nacionalidad española pese a aparecer en el organigrama de Los Miami y como pareja de la narcotraficante Seanyn Ávila. Incluso, después de eso fue encarcelado nuevamente en 2016 por agredir a unos agentes de policía que lo seguían. Y en Colombia las autoridades lo vinculan con el extraditado Daniel ‘Loco’ Barrera, uno de los grandes capos del país.
Para entonces, ‘Richi’ tenía muchos enemigos. Una persona que trabajó con él contó a El Mundo que recibía cargamentos desde Colombia que nunca pagaba, por eso un día una de las bandas criminales a las que intentó estafar retuvieron a su mamá y lo llamaron cuando le apuntaban con una pistola, amenazando con matarla si no pagaba la deuda. Esa vez le tocó acceder, pero en muchos otros casos no lo hizo.
«Todo eso fue creándole una fama en nuestro mundillo que, unido a que era un chivato (soplón), pues era un cóctel mortal. (…) Debía tanto dinero a tantos cárteles diferentes, que sabíamos que tarde o temprano ocurriría esto», dijo un narco de Madrid a El Mundo. Y en efecto, lo que pudieron comprobar las autoridades es que su asesinato fue un ajuste de cuentas cometido por una oficina de cobros colombiana a la que le habrían pagado 50.000 euros.
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Irán estima que su ejército debe tener autoridad sobre el estrecho de Ormuz
Ebrahim Azizi, presidente de la comisión parlamentaria de seguridad nacional, encargada de examinar el texto, declaró a la televisión estatal que el ejército controlaría el estrecho para, entre otras cosas, prohibir el paso de «buques hostiles».
El proyecto prevé también que los derechos de paso se paguen en la moneda local, el rial iraní.
El responsable de la agencia marítima de la ONU, Arsenio Domínguez, reafirmó el lunes que no existe «ninguna base legal» para reclamar un peaje por atravesar el estrecho de Ormuz, que Irán dice querer instaurar.
«No existe ningún fundamento jurídico para la introducción de ningún impuesto, de ningún arancel ni de ningún tipo de tasa sobre los estrechos utilizados para la navegación internacional», declaró Domínguez, secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), en rueda de prensa.
Irán considera que su ejército debería tener autoridad sobre el estrecho de Ormuz y está elaborando un proyecto de ley en este sentido, declaró este lunes un alto responsable.
Desde el inicio de la guerra en Oriente Medio, que comenzó con ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán el 28 de febrero, el gobierno de Teherán decidió bloquear el estrecho de Ormuz, vital para el suministro de hidrocarburos.
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El sospechoso de disparar en la gala donde estaba Trump comparece ante la justicia
El sospechoso de irrumpir armado en una cena de gala a la que asistía Donald Trump comparecerá ante la justicia este lunes para responder por el ataque a tiros, el último episodio de violencia política en un Estados Unidos profundamente dividido.
Funcionarios de la administración dijeron que el sospechoso, un hombre de California, aparentemente tenía como objetivo matar a Trump y a altos funcionarios en el evento con la prensa el sábado por la noche en un hotel de Washington, en lo que habría sido el tercer intento de acabar con la vida del presidente en dos años.
El sospechoso, cuya identidad no ha sido revelada oficialmente, no resultó herido. Varios medios estadounidenses lo identificaron como Cole Tomas Allen, de 31 años, originario de Torrance, California.
Trump, que fue evacuado a toda prisa del lugar por agentes del Servicio Secreto, publicó imágenes de las cámaras de vigilancia que muestran al hombre armado tratando de correr a toda velocidad más allá de un control de seguridad un piso arriba de la sala donde se celebraba la gala.
Tras un breve intercambio de disparos con los agentes, fue detenido en el lugar. Trump publicó fotos del hombre esposado en la alfombra del hotel, sin camisa y tendido boca abajo.
Se espera que el sospechoso se presente ante la justicia federal de Washington hacia las 13H00 locales (17H00 GMT). La comparecencia será breve y se prevé que inicialmente lo acusen de agresión contra un agente federal y uso de un arma de fuego durante un delito de violencia, aunque la lista de cargos puede aumentar.
«Mundo loco»
En una entrevista en el programa «60 Minutes» de CBS, le preguntaron a Trump si temió que hubiera víctimas mientras se desarrollaba la caótica escena.
«No estaba preocupado. Entiendo la vida. Vivimos en un mundo loco», dijo Trump.
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, declaró el domingo a CBS que según la investigación preliminar el sospechoso «apuntaba a miembros de la administración».
Blanche agregó que no se conoce ningún otro motivo del ataque, y confirmó que el hombre -que según las autoridades iba armado con una escopeta, una pistola y cuchillo- se hospedaba en el Washington Hilton donde se celebró la cena de gala de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.
Sin aportar detalles, Trump indicó que el sospechoso había escrito un manifiesto «anticristiano».
«El tipo está enfermo», dijo Trump a Fox News. «Su hermana o su hermano, en realidad, se quejaban de ello. Incluso estuvieron presentando quejas ante las autoridades».
El New York Post informó que el sospechoso escribió en un mensaje que compartió con su familia poco antes del ataque, que sus objetivos serían «priorizados de mayor a menor rango».
En la cena de gala se encontraban Trump, la primera dama Melania Trump, el vicepresidente JD Vance, varios miembros del gabinete y destacados legisladores, además de cientos de invitados.
Trump dijo en una conferencia de prensa improvisada a última hora de la noche en la Casa Blanca que al principio pensó que el ruido era una bandeja que se caía, antes de darse cuenta de que se trataba de disparos.
«Parece que creen que actuó como un lobo solitario, y yo también lo siento así», dijo el presidente.
Un agente recibió un disparo a corta distancia en su chaleco antibalas y parecía no haber resultado gravemente herido.
Trump fue objeto de un intento de asesinato durante un mitin en Butler, Pensilvania, en 2024. Un hombre armado efectuó varios disparos con los que mató a un asistente e hirió levemente al presidente en la oreja.
Meses más tarde, arrestaron a otro hombre después de que un agente del Servicio Secreto viera el cañón de un rifle asomando entre los arbustos del perímetro del campo de golf de West Palm Beach, donde estaba Trump.
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Hallan muerta a la ‘influencer’ Katherine Mejía, de 17 años, en Honduras
Conmoción en Honduras por el fallecimiento de Katherine Mejía Argueta, una influencer de 17 años, conocida en redes sociales como ‘La Mazorca’, que fue encontrada sin vida durante la mañana del jueves, 16 de abril, en una plantación de palmeras africanas situada en Tocoa, un municipio de Colón al norte del país.
Este trágico hallazgo se produjo tan solo 24 horas después de que se denunciara su desaparición, gracias al aviso de varias personas que transitaban por esta zona apartada de Tocoa y alertaron a las autoridades. A su llegada, los agentes descubrieron signos de violencia en el cuerpo de la fallecida, quien fue encontrada «parcialmente degollada» y con sangre cubriéndole el rostro, según medios locales como El Heraldo
Aunque las líneas de investigación continúa abiertas, una de las principales hipótesis sitúa la muerte Mejía, quien acumulaba más de 20.000 seguidores en TikTok, como el desenlace de una presunta trama de «venganza» que comenzó a gestarse el pasado día 15 de abril, cuando, de acuerdo a Infobae, la joven fue citada al lugar de los hechos por «un sujeto desconocido» que le contactó vía redes sociales «ofreciéndole un empleo para impulsar su carrera» como creadora de contenido.
A este engaño, Mejía acudió acompañada de su supuesta pareja, Óscar Adonis, quien posteriormente fue detenido por las autoridades junto a otros dos sospechosos como presuntos autores del asesinato. Y es que, una vez llegó al lugar indicado, la joven habría sido víctima de una emboscada perpetrada por los secuestradores —entre ellos, un hombre de 21 años—, quienes ahora enfrentan cargos de «privación injusta de la libertad» y «asesinato».
La ‘influencer’ Paula González muestra su enfrentamiento con los vecinos.
Tenso encontronazo entre una ‘influencer’ y un vecino de la localidad en la que intentaba grabar un vídeo: «¿La calle es tuya?»
En su versión de los hechos, Adonis aseguró que fue interceptado bajo supuesta amenazas de muerte y que, aunque estuvo presente durante el crimen, actuó completamente coaccionado por el grupo armado, desempeñando el papel de «anzuelo» al facilitar el traslado y el encuentro de Mejía con sus agresores. «Era una de dos: plata o plomo», declaró el detenido.
En lo que respecta al móvil de «venganza» detrás del crimen, el comisario jefe Wilber Mayes, director de Comunicaciones de la Secretaría de Seguridad hondureñas, informó que la víctima, presuntamente, «tenía una relación con una persona que en días pasados también perdió la vida en ese sector». En este contexto, el resto de detenidos señalaron a la fallecida como la presunta autora intelectual de este crimen anterior, que propició esta trama de traición y «venganza».
Por su parte, la madre de Mejía, quien atestiguó entre lágrimas el hallazgo del cadáver de su hija, negó tales acusaciones y se pronunció públicamente sobre lo ocurrido ante los medios. «Es un dolor que ninguna madre espera (…) Esto es muy duro. Preferirías morirte al ver a tu hija así, y peor aún, siendo mujer. Jamás imaginé que esto me pudiera pasar a mí», expresó.





