Bryan Kohberger, de 30 años, se declaró culpable este miércoles de asesinar a cuatro estudiantes de la Universidad de Idaho, un crimen ocurrido en noviembre de 2022 que conmocionó a Estados Unidos y mantuvo a las autoridades sin pistas claras durante semanas. Con esta declaración, Kohberger evita ir a juicio y será condenado a cadena perpetua sin derecho a apelación ni posibilidad de libertad condicional.
El crimen ocurrió en la ciudad de Moscow, Idaho, donde fueron hallados apuñalados los cuerpos de Kaylee Goncalves y Madison Mogen, ambas de 21 años, y de Xana Kernodle y Ethan Chapin, de 20 años, quienes eran pareja. Los cuatro estudiantes fueron asesinados mientras dormían en una casa fuera del campus universitario, sin que los demás compañeros de vivienda se percataran del ataque.
La investigación permaneció estancada por casi dos meses, hasta que Kohberger fue detenido el 30 de diciembre de 2022 en la casa de sus padres en Pensilvania, a más de 4,000 kilómetros de la escena del crimen. Las autoridades lo vincularon al caso tras encontrar su ADN en una funda de cuchillo hallada en el lugar de los hechos, además de imágenes de un vehículo similar al suyo en las cercanías del domicilio de las víctimas durante la madrugada del asesinato.
En el momento de los crímenes, Kohberger cursaba un doctorado en criminología en la Universidad Estatal de Washington, ubicada a solo 15 kilómetros de Moscow. A pesar de las pruebas forenses y testimoniales, las autoridades aún no han establecido un motivo claro para los asesinatos.
Durante la audiencia celebrada este miércoles en Boise, capital del estado, Kohberger respondió con un «sí» al ser preguntado por el juez si se declaraba culpable porque realmente era culpable. La sentencia será dictada el próximo 23 de julio.
El acuerdo de culpabilidad ha generado reacciones encontradas entre los familiares de las víctimas. Aubrie Goncalves, hermana de Kaylee, expresó su rechazo a la decisión, señalando que la cadena perpetua no es suficiente. “Significa que él siempre podrá hablar, tener contacto con el mundo. Mientras tanto, nuestros seres queridos fueron silenciados para siempre”, escribió en redes sociales.
El juez del caso también rechazó presiones para que la fiscalía solicitara la pena de muerte y aclaró que dicha decisión corresponde exclusivamente al Ministerio Público.
Kohberger fue acusado de cuatro cargos de asesinato en primer grado y enfrentará el resto de su vida en prisión. El caso sigue siendo objeto de atención nacional tanto por su brutalidad como por los interrogantes sin resolver que aún lo rodean.
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