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De Tonacatepeque a la Luna: La salvadoreña Frida Alfaro brilla en la misión Artemis II de la NASA

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Desde las calles de Tonacatepeque hasta el corazón del programa espacial más ambicioso de la NASA, la ingeniera aeroespacial salvadoreña Frida Alfaro se ha convertido en un símbolo de orgullo nacional. Originaria de este municipio de San Salvador, Frida Angélica Alfaro Rodríguez forma parte del equipo internacional que desarrolló el CubeSat ATENEA, un microsatélite seleccionado por la NASA como carga secundaria en la histórica misión Artemis II, que despegó con éxito el 1 de abril de 2026 desde el Kennedy Space Center en Florida.

Frida se destacó como Ingeniera de Sistemas en el proyecto ATENEA, un CubeSat de clase 12U desarrollado principalmente por la Comisión Nacional de Actividades Espaciales de Argentina (CONAE) en colaboración con universidades como la UNLP. Su contribución fue clave en la definición de requisitos, integración técnica y aspectos orbitales, permitiendo que este satélite miniaturizado viajara junto al cohete SLS y la nave Orion rumbo a la Luna.

El pasado 1 de abril, Artemis II marcó un hito: la primera misión tripulada del programa Artemis, con cuatro astronautas a bordo que realizarán un sobrevuelo lunar sin alunizar, similar al Apolo 8 de 1968. En este vuelo histórico viaja también ATENEA, que se desplegará en órbita terrestre alta para probar tecnologías críticas en el entorno del espacio profundo, como medición de radiación, blindaje, navegación GPS y comunicaciones de largo alcance.

El camino de Frida no fue fácil. Desde pequeña, su fascinación por los aviones y el espacio la impulsó a estudiar ingeniería aeronáutica. Se formó en El Salvador y continuó su especialización en Argentina, donde se integró al equipo del proyecto universitario que dio vida a ATENEA. Hoy, su talento representa el potencial de las mujeres centroamericanas en las disciplinas STEM de más alto nivel.

Con su participación en Artemis II, Frida Alfaro no solo pone en alto el nombre de El Salvador, sino que demuestra que el talento salvadoreño puede competir en la élite de la exploración espacial internacional. Su rol en ingeniería de sistemas fue fundamental para superar los desafíos técnicos de un satélite que operará lejos de la Tierra, recopilando datos vitales para futuras misiones lunares y marcianas.

Este logro inspira a miles de jóvenes salvadoreños que sueñan con carreras en ciencia y tecnología. Frida ha expresado en entrevistas su deseo de motivar a las nuevas generaciones y su sueño de eventualmente contribuir al desarrollo de una industria aeroespacial en El Salvador, creando oportunidades locales en un sector de futuro.

Más allá de los logros técnicos, la historia de Frida Alfaro es un recordatorio poderoso: con determinación, preparación y pasión, las barreras se derrumban. De un pequeño municipio salvadoreño a colaborar con la NASA, su trayectoria ilumina el camino para que más centroamericanos sueñen en grande y alcancen las estrellas.

¡El Salvador celebra este triunfo! Frida Alfaro es prueba viva de que nuestro país tiene talento capaz de llegar hasta la Luna y más allá. Su ejemplo motiva a toda una nación a seguir invirtiendo en educación y ciencia para construir un futuro más brillante.

¿Quién es Frida?

Frida Angélica Alfaro Rodríguez es una ingeniera aeroespacial salvadoreña originaria de Tonacatepeque, en el departamento de San Salvador. Desde niña mostró una gran fascinación por los aviones y el espacio: pasaba tiempo observando aviones en el aeropuerto y mirando las estrellas con un telescopio casero. Creció en Soyapango y esa curiosidad temprana la llevó a incursionar en el mundo aeronáutico.
Su formación comenzó en El Salvador con un Técnico en Mantenimiento Aeronáutico en la Universidad Don Bosco. Posteriormente, gracias a una oportunidad de la Embajada de Argentina, se mudó a La Plata (Argentina) alrededor del 2015-2016, donde estudió Ingeniería Aeronáutica en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). Allí se especializó y acumuló experiencia en proyectos satelitales, trabajando en el Centro Tecnológico Aeroespacial de la UNLP.

Frida se integró al equipo del proyecto Satélite Universitario y destacó como Ingeniera de Sistemas en el desarrollo del CubeSat ATENEA (un microsatélite de clase 12U). Su rol fue clave: traducía los objetivos científicos en tareas técnicas concretas, coordinaba equipos multidisciplinarios, definía requisitos, aseguraba la integración de sistemas y resolvía desafíos orbitales y de compatibilidad con la misión. ATENEA fue seleccionado por la NASA como una de las cargas secundarias de Artemis II, la primera misión tripulada del programa que regresó a las cercanías de la Luna en abril de 2026.

En Artemis II, ATENEA se despliega en órbita terrestre alta para probar tecnologías en el entorno del espacio profundo: medición de radiación, blindaje, navegación GPS más allá de la órbita baja y comunicaciones de largo alcance. Estos datos son vitales para preparar futuras misiones lunares y, eventualmente, a Marte. Frida no solo participó, sino que varios medios la destacan por su contribución decisiva en la ingeniería de sistemas, posicionándola como una de las pocas latinoamericanas en este nivel de un proyecto NASA.

Más allá de lo técnico, Frida es un ejemplo de perseverancia. Vivió seis años en Argentina, adaptándose a un nuevo país mientras avanzaba en su carrera. Ha expresado orgullo por poner en alto el nombre de El Salvador y sueña con regresar para impulsar la industria aeroespacial local. Uno de sus mayores anhelos es crear su propia empresa de satélites en El Salvador, para generar oportunidades y contribuir al desarrollo tecnológico del país.

En entrevistas recientes, Frida ha relatado cómo su formación integral en ingeniería le permite adaptarse a los rápidos cambios tecnológicos. Destaca que el campo aeroespacial obliga a estar siempre a la vanguardia y que su trayectoria demuestra que, con preparación y determinación, las barreras geográficas o de género se pueden superar. Se ha convertido en referente para jóvenes salvadoreños, especialmente mujeres en STEM.

Actualmente, Frida sigue activa en el ámbito aeroespacial y ha mostrado interés en colaborar con instituciones salvadoreñas. Incluso ha mencionado públicamente su deseo de dialogar sobre el futuro de la industria espacial en El Salvador. Su historia inspira porque representa el talento centroamericano que compite en la élite internacional.

En resumen, Frida Alfaro es mucho más que una ingeniera en una misión NASA: es una pionera salvadoreña que pasó de observar aviones en Tonacatepeque a contribuir directamente al regreso de la humanidad a la Luna. Su ejemplo motiva a toda una generación a soñar en grande y a invertir en educación científica. ¡Un verdadero orgullo para El Salvador!

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Nacionales

Detienen a sujeto que llevaba cocaína oculta en el pantalón

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La Policía Nacional Civil (PNC) informó sobre la captura de Ronal Stanley Trigueros Corado, de 34 años de edad, a quien le fueron incautadas porciones de cocaína que llevaba ocultas en el pantalón.

Según la institución, el detenido se trasladaba como pasajero en un vehículo cuando fue intervenido sobre el kilómetro 92½ de la carretera que conduce desde la frontera San Cristóbal hacia Santa Ana, en Candelaria de La Frontera.

Trigueros Corado será remitido por el delito de posesión y tenencia de drogas.

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Opinet

Rusia-Ucrania, una guerra civil azuzada por intereses externos

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Viví siete años en la extinta Unión Soviética, donde estudié un año de ruso entre Moscú y Rostov del Don, y residí seis años en Kiev con prácticas de ingeniería agronómica en Dushambe (República de Tayikistán, Asia Central), Sochi (en el mar Negro) y en las afueras de Kiev, en un koljoz, granja colectiva, que producía maíz y trigo.

Ucrania era un remanso de paz para los estudiantes extranjeros becarios que gozábamos de todas las facilidades; una sociedad sin discriminación racial y sin conflictos étnicos. Estuve casado varios años con una ciudadana soviética cuyo padre, ruso, era un alto funcionario en la sección de la producción de leche y carne de la República Socialista Soviética de Ucrania, y cuya madre, ucraniana, era maestra. Mi esposa era rusa y en casa se hablaba ruso, la madre además hablaba el ucraniano.

Tanto en Kiev como en toda Ucrania el idioma oficial y dominante era el ruso, el ucraniano era el segundo idioma oficial. Pese a que en minoritarios círculos estaba ya la llama del nacionalismo ucraniano y del separatismo, estos eran irrelevantes.

Al igual que en toda la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), Ucrania era un crisol de nacionalidades y etnias procedentes de las más de 150 nacionalidades de las 15 repúblicas soviéticas. Este fue el paisaje idílico de la Unión Soviética cuando me trasladé a Alemania Occidental, donde residí 25 años.

Allí, el 9 de noviembre de 1989, presencié la caída del muro de Berlín y el comienzo de una nueva etapa histórica para los países de Europa Oriental, debido a la implosión de la Unión Soviética y al colapso del llamado socialismo real.

El Pacto de Varsovia, la alianza militar del campo socialista, se autodisolvió. Lógico hubiese sido que la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) se autodisolviera, pero ocurrió lo contrario.

A pesar de las promesas que George Bush padre (EE. UU.), Margaret Thatcher (Reino Unido), Helmut Kohl (Alemania Occidental) y François Mitterrand (Francia) le hicieron al último presidente de la URSS Mijáil Gorbachov, de que la OTAN no se extendería ni un milímetro hacia el este, más allá de las por entonces fronteras de la OTAN, a partir de 1990 hasta nuestros días la OTAN pasó de tener 16 a 32 Estados miembros, la mayoría del Este Europeo, y con fronteras cercanas a Rusia. Ello constituye una amenaza militar a la seguridad nacional de Rusia, rodeada de bases militares estadounidenses y de la OTAN.

Es en este contexto cuando surge la problemática de Ucrania, donde la OTAN y EE. UU. propiciaron un golpe de Estado en 2014 contra el presidente ucraniano prorruso Víktor Yanukovich, e instalaron gobiernos nacionalistas prooccidentales que propugnan por el ingreso de Ucrania en la OTAN y la Unión Europea. Un cruce de líneas rojas con la política de seguridad de Rusia que tendría en sus fronteras, a escasos metros, los misiles y bombarderos de la OTAN que podrían atacarla, en segundos.

A partir de 2014 Europa Occidental y EE. UU. propiciaron en Ucrania un nacionalismo fanático y un sentimiento antirruso incitando al Ejército ucraniano a atacar a la población rusa de la región del Donbas (Donetsk, Zaporoshie, Jerson y Lugansk) y que condujo a que Rusia reincorporara a su territorio la península de Crimea (de mayoría rusa e históricamente perteneciente a Rusia, pero «regalada» en 1954 por el secretario general del Partido Comunista de la URSS a Ucrania).

La escalada de violencia antirrusa del Donbas llevó a que en febrero de 2022 sus cuatro regiones se declararan independientes y solicitaran su anexión a la Federación rusa, para lo cual esta desató una operación militar especial que dura hasta el presente.

Más que un conflicto entre naciones, en Ucrania existe una guerra civil, pues Rusia y Ucrania (conocida como Pequeña Rusia antes de la Revolución de 1917) constituyen un mismo pueblo y una misma sangre con una misma base lingüística y religiosa, pues son pocas las diferencias entre el ucraniano y el ruso, y entre la Iglesia ortodoxa rusa y ucraniana. Guerra civil que lleva más de dos millones de bajas en ambos bandos y siete millones de emigrados.

Occidente, sobre todo Inglaterra y Alemania, han manipulado las ilusiones de Ucrania de pertenecer a Occidente y el acceso al bienestar de Europa Occidental, cuando solo están siendo utilizados para desgastar y destruir a la Federación rusa. Ucrania jamás será parte de la Unión Europea, de la OTAN, ni de Occidente por una razón de peso: son eslavos. Al igual que los rusos. Ese mismo pueblo eslavo al cual por siglos históricamente Europa Occidental ha tratado de destruir. Desde las invasiones suecas y de los caballeros de las órdenes de Livonia y Teutonia, derrotados por Alexander Nevsky en el siglo XI, pasando por las invasiones de Napoleón Bonaparte y Adolfo Hitler en siglos recientes.

Vuelvo la vista al presente y me parece increíble que dos pueblos hermanos se estén autodestruyendo como marionetas guiadas por titiriteros externos. Rusia ha demostrado históricamente una invencible capacidad de resistencia que le ha hecho salir adelante y derrotar al enemigo a pesar de encontrarse en las más difíciles circunstancias.

Las actuales visitas a Moscú y Kiev de los enviados del presidente Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, así como del secretario de Exteriores del Vaticano, Paul Richard Gallagher, para buscar una solución política al conflicto, son esperanzadoras. No tanto por voluntad política de los europeos, sino por el pragmatismo de Trump que prefiere hacer negocios (la reconstrucción de Ucrania) y no la guerra, y por el cansancio de cuatro largos años de cruenta confrontación entre Rusia y Ucrania, que ponen los muertos.

El hecho de que los emisarios personales de Donald Trump hayan sido recibidos personalmente por Vladímir Putin en su oficina del Kremlin significa que ambos están retomando «el espíritu de la cumbre de Alaska», celebrada en Anchorage el 15 de agosto de 2025, que fue el primer cara a cara entre los dos mandatarios desde la operación rusa en 2022, y el primer encuentro con Putin durante su segundo mandato, donde Trump buscó negociar un acuerdo para poner fin al conflicto, sin la participación del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

No hay duda de que estas negociaciones directas entre ambas potencias, teniendo en cuenta que la guerra arancelaria con China se ha vuelto prioridad para EE. UU., pueden llevar a una paz duradera en Europa Oriental y a un adiós a las armas.

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Nacionales

FOTOS | Capturan a jóvenes tras localizar droga oculta en una vivienda de Ciudad Arce

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La Policía Nacional Civil (PNC) informó sobre la captura de cuatro personas durante un procedimiento realizado en una vivienda del cantón La Joyita, en Ciudad Arce, La Libertad Centro.

Según la institución, los detenidos ocultaban droga en una jaba plástica que se encontraba enterrada en el inmueble.

Los capturados fueron identificados como Kevin Alexander Berríos Quinteros, de 22 años; Brandon Ezequiel Pérez Jiménez, de 22 años; Alfredo Antonio García Ramírez, de 18 años; y Andy Alexander Pineda Ortiz, de 20 años.

Durante el procedimiento, las autoridades incautaron porciones de marihuana, porciones de crack, dinero en efectivo y múltiples apuntes relacionados con la distribución de droga.

También fueron decomisadas dos motocicletas, cinco básculas digitales, tres calculadoras, un bote de colorante y teléfonos celulares.

El procedimiento estuvo a cargo de la División Antinarcóticos y de Investigaciones, con una orden de registro con prevención de allanamiento.

La PNC informó que los cuatro detenidos serán remitidos por los delitos de tráfico ilícito y agrupaciones ilícitas.

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