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Indignados tras no saber si enterraron a su familiar o a otra persona
En Ciudad Delgado una familia vivió todo un calvario tras cometer el error (como ellos lo llaman), de llevar a una anciana al Hospital Zacamil cuando ella presentó síntomas de COVID-19.
Los familiares aseguraron que todo comenzó el 19 de junio cuando María Margarita Matamoros, de 89 años, presentó por varios días fiebre y gripe. “Decidimos llevarla al Hospital Zacamil, donde la recibieron por sospecha de COVID, pero por varios días la tuvieron en un pasillo porque no había cama”, expresaron.
“De entrada les dijeron que había que esperar que alguien muriera para poder darle una cama. Así pasó tres o cuatro días en observación”, añadieron.
“Una nieta se quedó cuidándola por tres días; luego tuvo que retornar a su trabajo y la anciana quedó sola”, indicaron.
Los familiares dijeron que al quinto día, una empleada del Hospital Zacamil, les dijo que Margarita sería trasladada a un nosocomio de Jiquilisco.
Sin embargo, cuando ellos intentaron comunicarse con el personal de Salud de Jiquilisco les dijeron que ella no estaba internada allí. “Entonces ahí fue donde comenzó nuestra angustia”, expresaron.
Luego de mucho insistir llamando al Hospital Zacamil, les dijeron que allí estaba en el área conocida como Gripario y que en cuanto hubiera cama la ingresarían.
Sin embargo, los familiares le pidieron a la amiga y empleada que trabaja en el Zacamil, que les ayudara a indagar. Luego de que esa persona buscara minuciosamente, les dijo que les habían mentido, que la anciana no estaba en el hospital.
Fue entonces que una nieta de Margarita publicó el caso en Facebook con la foto de la anciana, denunciando la desaparición de su abuela y las mentiras que les habían dado en el Zacamil.
Una nieta de Margarita, se muestra indignada por la negligencia con que el sistema de salud trató el caso de su abuelita: desde no saber a dónde había sido enviada hasta dejar que sean las funerarias las que comuniquen la muerte de un ser querido.
Aunque refiere que a su abuela jamás le hicieron la prueba de COVID-19, los obligaron a sepultarla con el protocolo dispuesto para quienes fallecen por esa enfermedad, lo cual resulta mucho más caro por todos los implementos que usan los empleados de funerarias.
ENTREGA ESPECIAL
Del Uber de confianza al asesino: La brutal historia de Glenda Hernández que conmocionó El Salvador
En las calles de Santa Ana todavía pesa el eco de un CRIMEN que estremeció a todos.
Un caso más de VIOLENCIA que comenzó mucho antes del ASESINATO, porque según las investigaciones de la Fiscalía, la víctima vivía atrapada en un círculo constante de MALTRATO, AMENAZAS y MIEDO por parte de Diego Antonio Santos Villanueva, de 34 años, su expareja.

Al principio, él era solo el taxista de confianza —ese conductor que le hacía viajes periódicos y se ganó su confianza hasta entrar en su vida—. Ella le abrió la puerta pensando que sería diferente, que el amor podía cambiarlo. Pero ya no pudo salir. Aunque dijera NO, aunque supiera que el peligro crecía, tuvo tiempo para salir de allí pero no lo intentó. El miedo la paralizó. Pensó que las cosas serían diferentes esta vez.
La tragedia alcanzó su punto más BRUTAL el 19 de abril de 2026, en su propia vivienda en el barrio San Rafael, calle Libertad Oriente, Santa Ana Centro. Ese día, Villanueva entró a la casa. Tras una discusión, la furia se desató sin PIEDAD. Armado con un CUCHILLO, la atacó con saña hasta arrebatarle la vida dentro del lugar donde debía sentirse segura.

La víctima era Glenda Isabel Hernández Trujillo, de 28 años, una joven madre originaria de Texistepeque: trabajadora, instructora de gimnasio, dedicada a su hija de apenas 8 años, amiga de todos, apasionada por el ejercicio y con sueños aún por cumplir. Una mujer que, según sus cercanos, brillaba por su amabilidad y su fuerza.
Pero esa tarde, la pequeña de 8 años se convirtió en la voz que rompió el silencio. Encontró a su madre tirada en el piso de la entrada, con sangre en la cabeza, y marcó a sus familiares por teléfono. “Mamá tuvo un accidente”, dijo quien aún no entiende la magnitud del horror. Los familiares llegaron corriendo, pidieron ayuda médica en el Hospital San Juan de Dios… pero ya era tarde. Glenda yacía sin vida. La Policía Nacional Civil confirmó el feminicidio por arma blanca.
Después del CRIMEN, no hubo remordimiento. Hubo fuga.
Villanueva escapó de la escena, ocultó su vehículo e intentó desaparecer cruzando la frontera hacia Guatemala para burlar a la justicia. Pero la huida terminó cuando agentes policiales lo capturaron y lo entregaron a El Salvador.
Ahora, la Fiscalía General de la República logró que Diego Antonio Santos Villanueva continúe en prisión provisional mientras avanza el proceso penal en su contra por feminicidio agravado. El Juzgado Primero de Paz de Santa Ana ya lo decretó: seguirá tras las rejas.
Pero en la calle se sabe una verdad amarga: cuando la violencia se normaliza, cuando los gritos se ignoran y cuando el miedo se calla, muchas veces la historia termina en TRAGEDIA.
Hoy él duerme tras las rejas. Ella no volverá jamás.
La hija de 8 años tuvo que despedir a su madre en el cementerio de Texistepeque, con el corazón hecho pedazos. Otra familia rota. Otro hogar enlutado.
Y Santa Ana, una vez más, amanece con rabia.
Glenda Isabel Hernández Trujillo. Otro nombre que se suma a la lista de mujeres arrebatadas por la VIOLENCIA. Otro recordatorio de que el miedo no es debilidad… hasta que te mata.

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La UES lidera proyecto para incorporar prácticas profesionales al inicio de la carrera universitaria
La Universidad de El Salvador (UES), en coordinación con el Ministerio de Educación (Mined), participa en el proyecto DUALELS, una iniciativa que pretende impulsar cambios en el proceso de enseñanza aprendizaje e incorporar las prácticas profesionales desde el inicio de las carreras.
El proyecto denominado «Fortalecimiento de las capacidades para la implementación de la educación dual en la educación superior de El Salvador» es una iniciativa internacional cofinanciada por la Unión Europea que busca implementar un modelo de educación dual en la educación superior de El Salvador.
Esta iniciativa pretende fortalecer las competencias de los graduados y mejorar su empleabilidad al integrar formación académica teórica con prácticas reales en empresas.
De acuerdo, con Eric Guardado, docente de la Facultad de Ciencias Agronómicas, en este proyecto participan la facultad que representa y la de Química y Farmacia.
Guardado explicó que este proyecto permitirá que los estudiantes durante su formación puedan realizar prácticas y recibir un ingreso económico, al tiempo que la práctica le cuenta como experiencia laboral. «Eso le va a catapultar su currículo y de esa manera puede ser competitivo a escala nacional», enfatizó.
El proyecto inició en 2024 y actualmente se encuentra en la etapa de elaboración del modelo genérico, que tiene tres fases: un borrador, el modelo genérico y un pilotaje.
También incluye la búsqueda y selección de las empresas que puedan participar de este proceso, así como la elaboración de los criterios de selección de los estudiantes que se enviarán a las empresas.
Representantes de las universidades privadas también participaron en el taller de revisión de modelo de educación dual, en la Universidad de El Salvador, para analizar dicha propuesta que buscan implementar en el futuro.
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ESIT impartirá el curso Introducción a redes
La Escuela Superior de Innovación y Tecnología (ESIT) invita a que participen los salvadoreños en el curso Introducción a redes, mediante el cual podrán aprender los fundamentos de la conectividad y como se comunican los dispositivos en una red.
La capacitación tendrá una duración de 20 horas y es en nivel básico.
Los asistentes recibirán sus clases de forma virtual y en el tiempo que deseen, ya que la modalidad es asincrónica. Los interesados se pueden inscribir en el sitio web: esit.gob.sv.
El curso es en alianza con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid). El Gobierno del presidente Nayib Bukele a través de la ESIT abre este tipo de espacios para la formación gratuita de los salvadoreños, con el propósito de que adquieran nuevas habilidades tecnológicas.





