Nacionales
Gobierno advierte severas sanciones a quienes comercialicen y compren productos pirotécnicos prohibidos
El Gobierno a través del Cuerpo de Bomberos y la División de Armas y Explosivos (DAE) han incrementado las inspecciones y vigilancia en las zonas donde se venden y fabrican productos pirotécnicos y advierte severas sanciones a quienes comercialicen pólvora prohibida por la ley.
El director del Cuerpo de Bomberos, Baltazar Solano, dijo este jueves que desde el 6 de diciembre cuando inició el Plan Fin de Año 2023, se ha reforzado una serie de acciones para garantizar el cumplimiento de las normativas de seguridad y prevenir incidentes como incendios y personas quemadas por la manipulación de productos pirotécnicos prohibidos.
Sostuvo que la normativa señala sanciones para quienes se dediquen a la venta o adquisición de productos pirotécnicos que estén prohibidos por la ley, ya que esto representa un peligro para la población.
«Hemos tenido incendios a causa de un producto que está prohibido, los silbadores», dijo el funcionario. Agregó que los morteros del número 5 al 10 están prohibidos porque son fabricados con una considerable cantidad de pólvora y con envoltorios de cartón o plásticos resistentes.
«Hay un producto explosivo que se llama El Destructor que está prohibido, es más pequeño que el mortero número cinco, pero tiene una detonación mayor que el número 10», manifestó Solano.
Detalló que entre los productos prohibidos se encuentran las pelotitas de fútbol, botellitas de champán, el destructor, los silbadores, buscaniguas, fulminantes, misiles chinos, mina de mar, el triángulo mortal y otros.
«La ley manda a sanciones importantes de hasta 10 salarios mínimos en contra de personas que están comercializando y comprando estos productos prohibidos», mencionó el director de Bomberos.
Como Cuerpo de Bomberos se han encontrado con casos de personas quemadas e incendios a causa de los silbadores, de ahí la importancia para que la gente tome en cuenta las recomendaciones y no compre este tipo de pirotécnicos.
«No es correcto poner estos productos con una capacidad explosiva importante en manos de las personas, incluso de niños (…). La recomendación es no permitir que los niños manipulen estos productos pirotécnicos», expresó Solano.
Hizo el llamado a la ciudadanía a reportar ante el 911 los lugares donde se esté vendiendo o produciendo producto pirotécnico prohibido por la ley y poner mucha atención para que los niños no manipulen pólvora.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




