Nacionales
Aisladores sísmicos son instalados en Periférico Gerardo Barrios de San Miguel
El Ministerio de Obras Públicas (MOP) comenzó la instalación de aisladores sísmicos en el paso a desnivel en Quelepa, en el periférico Gerardo Barrios, de San Miguel.
Se instalarán 24 aisladores como parte de la construcción del paquete II del periférico, con el objetivo de separar la edificación del suelo ante los movimientos que pueda causar un temblor.
«Las estructuras, que llegaron de Italia, reducirán el 80 % de la fuerza de un sismo hacia la estructura», indicó el MOP.

Asimismo, se desarrollan las pruebas correspondientes para evaluar el funcionamiento de dichas estructuras.
Durante la prueba piloto, que se llevó a cabo el 22 de agosto pasado, se demostró un óptimo funcionamiento de los aisladores, según el reporte de Obras Públicas.
La implementación de las herramientas tecnológicas permitirá absorber la energía sísmica que pueda producirse.
El Ministerio de @ObrasPublicasSV ha iniciado la colocación de un total de 24 aisladores sísmicos en las estructuras del paso elevado que forma parte de la segunda fase del Periférico Gerardo Barrios en #SanMiguel.@elsalvador pic.twitter.com/7PcI1C37Kf
— Oriente_ES | Diario El Salvador (@oriente_es) September 1, 2022
Según técnicos del MOP, ante un terremoto de 7.5 grados de magnitud en la escala de Richter, con la ayuda de estos aisladores a la estructura únicamente le llegaría un valor de uno.
En El Salvador este es el segundo puente que usa ese tipo de aisladores. El primero fue construido en la carretera Longitudinal del Norte, en el municipio de Nuevo Edén de San Juan, en San Miguel.
El paso a desnivel forma parte del paquete II del periférico, que tiene un avance del 54 %, un porcentaje superior al programado para esta fecha, que era del 43 %, según informes de la entidad de Gobierno.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




