A pastor evangélico acusado de liderar red de narcotráfico le incautan dinero en efectivo, armas de fuego, municiones y una camioneta

Las fuerzas de seguridad de Guatemala capturaron este lunes a un pastor evangélico en el norte del país señalado de dirigir una red de narcotráfico vinculada al cartel de los Valle Valle en Honduras, informó la fiscalía.

El líder religioso, identificado como Orlando Espino, fue arrestado en el municipio de Ixcán del departamento indígena de Quiché, 155 km al norte de Ciudad de Guatemala, dijo a periodistas Julia Barrera, vocera del Ministerio Público (MP).

Espino fue identificado inicialmente como ciudadano guatemalteco, aunque Barrera explicó que analizan varios documentos encontrados en la vivienda donde fue detenido “para determinar su origen”.

Por su lado, el Ministerio Público de Honduras detalló en su cuenta de Twitter que el detenido es ciudadano de ese país.

“Las pesquisas del MP detallan que Espino es pastor de una iglesia evangélica en dicho departamento (Quiché) y presuntamente comercializaba grandes cantidades de droga”, señaló Barrera.

“A través de su labor dentro de la iglesia, (Espino) pretendía acercarse a las autoridades de los diferentes lugares en los que operaba la estructura delictiva, buscando información o aliados que permitieran llevar acabo sus actividades ilícitas”, agregó el representante de la fiscalía guatemalteca.

Espino fue detenido tras varios allanamientos apoyados por Estados Unidos en los departamentos de Quiché, Alta Verapaz y Chiquimula, fronterizo con Honduras, que llevaron a la incautación de dinero en efectivo, armas de fuego, municiones y una camioneta.

El pastor evangélico también era buscado en Honduras por lavado de dinero y nexos con la estructura de los hermanos Valle Valle.

Guatemala, Honduras y el resto de Centroamérica son utilizados por carteles internacionales que, con ayuda de capos locales, trasiegan cargamentos de droga y lavan dinero, actividades que inciden en la violencia criminal.

Washington calcula que el 90% de la cocaína que llega a Estados Unidos pasa en avionetas, lanchas y hasta submarinos por México y Centroamérica.