Tecnología
FOTOS | Google presenta sus teléfonos Pixel 6 y 6 Pro con procesadores propios, potentes cámaras y sensores de huellas
Google ha presentado esta semana sus últimos modelos de ‘smarthpone’ Pixel 6 y Pixel 6 Pro, que cuentan con un diseño nuevo diseño, cámaras de gran resolución y un rendimiento notablemente superior a sus predecesores.
Ambos teléfonos utilizan el sistema operativo Android 12 y están equipados con procesadores Tensor de producción propia que, de acuerdo con el fabricante, tienen una capacidad de procesamiento equiparable al Snapdragon 888 de Qualcomm, presente en la mayoría de los dispositivos Android más potentes.
El Pixel 6 cuenta con una memoria RAM de 8 GB, mientras que la versión Pro posee 12 GB. Los aparatos incluyen un almacenamiento interno de 120 GB en sus versiones básicas, aunque también se puede optar por las de 256 GB y 512 GB.

Ambos dispositivos poseen una misma cámara principal con un sensor de 50 megapíxeles y una fotosensibilidad 150 % superior a la lente del modelo anterior, junto con una cámara ultra gran angular. El Pixel 6 Pro incluye, además, un teleobjetivo con apertura f/3,5 y zoom óptico 4x.
La cámara frontal del Pixel 6 cuenta con un sensor de 8 megapíxeles y un campo de visión de 84°. En el caso del Pixel 6, estos parámetros se elevan a 12 megapíxeles y 94°, característica que promete captar a una mayor cantidad de personas en un selfi.

Por último, cabe detallar que los modelos poseen pantallas de 6,4 pulgadas con una frecuencia de refresco de 90 Hz; y de 6,7 pulgadas y 120 Hz, respectivamente.
Ambos cuentan con un lector de huellas digitales debajo del ‘display’ y, según Google, su batería les permite funcionar más de 24 horas con una sola carga.
Actualmente ya es posible reservar el producto y las ventas en las tiendas de EE.UU. comenzarán a partir del 29 de octubre, con el Pixel 6 desde 599 dólares y el Pixel 6 Pro desde 899 dólares.
Tecnología
Prueban en hospital de Milán un robot capaz de interactuar con pacientes y realizar tareas básicas
Un robot con cejas expresivas y capacidad para interactuar con pacientes está siendo puesto a prueba en un hospital de Milán, Italia, con el objetivo de aliviar la carga del personal sanitario mediante la realización de tareas básicas pero esenciales.
El dispositivo, denominado “Alter-Ego”, mide 1.2 metros de altura y puede desempeñar funciones que van desde sustituir a un médico que trabaja a distancia hasta llevar una botella de agua a un paciente o acompañarlo a una sala de tratamiento.
En el hospital Maugeri de Milán, Daniel Senna, un paciente de 31 años, utiliza una pantalla ubicada en el pecho del robot para indicar su nivel de dolor. Posteriormente, los datos recopilados son enviados de inmediato al personal de enfermería.
“Hola, Dani. ¿Cómo estás? ¿Necesitas algo?”, pregunta el robot a Senna, quien se desplaza en silla de ruedas.
Desde abril, “Alter-Ego” es sometido a pruebas en un departamento especializado en la atención de personas con esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neurodegenerativa.
Christian Lunetta, director del departamento de rehabilitación neuromotora del hospital, explicó a AFP que inicialmente existía preocupación sobre la posible reacción de los pacientes ante la presencia del robot.
Sin embargo, señaló que los resultados han sido satisfactorios, ya que el dispositivo fue diseñado para despertar curiosidad y sus movimientos y funciones permiten una amplia variedad de aplicaciones potenciales.
El proyecto es resultado de una colaboración entre el Instituto Italiano de Tecnología y la Universidad de Pisa.
Actualmente, el robot es operado a distancia por un controlador humano, aunque está previsto que a partir de julio funcione de manera autónoma.
Pese a los avances impulsados por el auge de la inteligencia artificial, estas tecnologías todavía requieren extensos procesos de entrenamiento antes de operar sin supervisión.
Según Manuel Catalano, del Instituto Italiano de Tecnología, el objetivo de la prueba es trabajar junto a pacientes y cuidadores para comprender mejor los límites de las funciones que un robot puede o debe desempeñar dentro de un entorno hospitalario.
Catalano agregó que, en el futuro, “Alter-Ego” también podría asistir a pacientes y cuidadores en sus hogares.
Por su parte, Lunetta destacó que los hospitales cuentan con numerosas tareas repetitivas que podrían ser delegadas a este tipo de tecnologías, permitiendo al personal dedicar más tiempo a la atención directa y a la relación con los pacientes.
La neuróloga Rachele Piras aclaró que, aunque el robot posee diversas capacidades, no se ha considerado asignarle tareas como la administración directa de medicamentos.
No obstante, señaló que puede resultar útil, ya que algunos pacientes podrían sentirse más cómodos solicitando ayuda directamente al robot, lo que también contribuiría a reducir la carga de trabajo de los cuidadores.
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VIDEO | China presenta una ‘selección’ de futbolistas robots
La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning, compartió en redes sociales en el que aparece un robot humanoide de fabricación china realizando múltiples toques a un balón de fútbol.
Junto a las imágenes, la funcionaria hizo referencia a la próxima Copa Mundial de la FIFA 2026 y destacó el avance tecnológico del país en el desarrollo de robots.
«¡Cuenta regresiva para la Copa Mundial de la FIFA 2026! Mientras que la selección china de futbolistas sigue entrenando para 2034, la selección china de robots ya está lista», escribió Mao Ning al acompañar la publicación.
El video muestra al robot manteniendo el control del balón mediante repetidos golpes, una demostración que rápidamente llamó la atención de usuarios en plataformas digitales.
Countdown to the 2026 FIFA World Cup! 🇨🇦🇺🇸🇲🇽
While Chinese human team is still training for 2034, Chinese robot team is ready. pic.twitter.com/Uh3jYi1xd7
— Mao Ning 毛宁 (@SpoxCHN_MaoNing) June 6, 2026
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Un chip con neuronas humanas aprende a jugar a «Doom»
Investigadores australianos lograron que neuronas humanas cultivadas en laboratorio e integradas en un chip de silicio aprendieran a jugar al videojuego «Doom», un avance que pone de manifiesto el potencial de los denominados «ordenadores biológicos».
El desarrollo fue realizado por expertos de Cortical Labs, quienes diseñaron una tecnología basada en el funcionamiento de las redes neuronales del cerebro. Cada uno de estos sistemas contiene aproximadamente 200.000 células cerebrales humanas vivas, cultivadas a partir de células madre obtenidas mediante donaciones de sangre.
Tras haber aprendido previamente a jugar «Pong», un videojuego de mecánica sencilla, las neuronas fueron sometidas a desafíos más complejos. Según Alon Loeffler, científico principal de aplicaciones de Cortical Labs, inicialmente las células mostraban un desempeño equivalente al de una persona sin experiencia en videojuegos. Con el tiempo, comenzaron a reaccionar de forma más precisa ante los estímulos del entorno digital.
Para el experimento, los investigadores transformaron los elementos del videojuego en patrones de señales eléctricas que las neuronas podían interpretar. Cuando aparecían enemigos en pantalla, determinados electrodos estimulaban las células del chip CL1, generando respuestas asociadas a acciones como desplazarse o disparar.
De acuerdo con la compañía, aunque la ejecución aún presenta limitaciones, los resultados demuestran que las neuronas pueden adaptarse a estímulos en tiempo real y desarrollar tareas de aprendizaje orientadas a objetivos. Los investigadores monitorean constantemente la actividad eléctrica de las células y ajustan las señales de entrada para influir en su comportamiento.
Los responsables del proyecto destacan que el chip CL1 tiene aplicaciones potenciales más allá de los videojuegos, incluyendo el desarrollo de fármacos y sistemas de aprendizaje automático. Brett Kagan, director científico y de operaciones de Cortical Labs, señaló que esta tecnología representa una forma de inteligencia que podría ofrecer capacidades complementarias a las de la inteligencia artificial tradicional.
Los investigadores también subrayan la eficiencia energética del cerebro humano, cuyo funcionamiento requiere alrededor de 20 vatios de potencia, una cifra que la computación basada en silicio y la inteligencia artificial aún no igualan. Sin embargo, reconocen que las células utilizadas tienen una vida útil aproximada de seis meses y todavía no generan resultados completamente consistentes y programables.
Analistas del sector consideran que uno de los principales aportes de esta tecnología podría ser la reducción del consumo energético frente a los chips convencionales. William Keating, director ejecutivo de la firma de investigación de semiconductores Ingenuity, afirmó que el proyecto representa un avance científico real en la búsqueda de sistemas informáticos más eficientes.




