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La foto que pone en riesgo el matrimonio del príncipe William y Kate Middleton
Un nuevo escándalo hace temblar al Palacio de Buckingham por la difusión de una fotografía que evidenciaría la infidelidad del príncipe William a su esposa Kate Middleton con una amiga de ella.
De acuerdo con los medios británicos, el hijo de la fallecida princesa Diana habría tenido un affaire con Rose Hanbury, marquesa de Cholmondeley, y ahora ex amiga de su esposa.
En la imagen difundida tanto por las redes sociales como por los principales diarios locales, se observa al duque de Cambridge y futuro rey de Inglaterra, de 36 años, en un club nocturno disfrutando de la compañía de una mujer, que sería Hanbury.
La polémica captura sale a la luz días después de que surgieran fuertes rumores de que la pareja real, que está casada desde el 2011, afronta severos problemas matrimoniales.


Los tabloides señalan que la amistad de Middleton y la marquesa se fortaleció cuando se convirtieron en vecinas en Anmer Hall en Norfolk. Pero luego algo sucedió entre ellas dos y hoy Middleton ya no permite su presencia en eventos de la familia real.
¿Quién es la marquesa de Cholmondeley?
La aristócrata tiene 35 años y trabajó como modelo para Storm, la agencia que descubrió a Kate Moss. Está casada con el millonario David Rocksavage desde 2009, 23 años mayor que ella, y tiene tres hijos: los gemelos de 9 años, Alexander y Oliver, e Iris, de tres.
En el año 2005 la marquesafue muy criticada por una escandalosa fotografía suya posando en bikini junto a su hermana y el entonces primer ministro Tony Blair.
Su marido David Rocksavage heredó un patrimonio estimado de £ 112 millones (unos 146 millones de dólares) hace 27 años, que incluía el castillo de Cholmondeley en Cheshire.
Por otro parte, la abuela materna de Rose,Lady Elisabeth Longman, fue una de las damas de honor en el casamiento de la reina Isabel II con Felipe de Edimburgo en 1947.


Una semanas antes de que se diera a conocer esta imagen el tabloide The Sun había informado que la relación entre Middleton, de 37 años, y su ahora ex amiga era «mucho peor de lo que se pensaba». Incluso el citado medio señalaba que el propio William intervino en la riña ya que disfrutaba mucho de las salidas matrimoniales con Rose y su esposo.
«William quería acercarlas para que las dos parejas puedan seguir siendo amigas, ya que viven muy cerca y comparten muchos amigos en común. Pero Kate ha dejado claro que ya no quiere verlos y quiere que William no los participe de eventos oficiales, a pesar de su estatus social», añadió la fuente al mencionado periódico. Los miembros de la realeza coinciden y aseguran que Middleton se negó a «hacer las paces» con ella.

No es la primera vez que William es vinculado con la marquesa.
La revista In Touch fue la primera publicación en hablar sobre la relación extramatrimonial de William con su vecina aristocrática, mientras que su esposa estaba embarazada de su tercer hijo. La publicación ahora resurge esa historia y señala – citando una fuente cercana a la pareja real – que después de escuchar los rumores, Kate «se enfrentó de inmediato» a William, quien «simplemente se rió diciendo que no había nada entre ellos».
El Palacio de Kensington no se ha pronunciado sobre el tema y lo más probable es que no lo haga, pero en off the record han dejado en claro que la historia es «errónea y falsa».
Ante los rumores, el príncipe Harry defendió a Kate, según lo informado por la revista Slate. «La infidelidad arruinó nuestra infancia. ¿Cómo puedes tener una aventura cuando tienes tres hijos?», habría sido la frase de Harry a su hermano y futuro rey de Inglaterra.

El duque de Sussex se refería a la relación extramarital que mantuvo por años su padre, el príncipe Carlos, con Camila Parker Bowles durante su matrimonio con Lady Di. Luego de la muerte de Diana Specer y gracias al permiso de la reina Isabel II, Carlos de Gales oficializó su romance con su amante y se casó con ella en el año 2005.
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Francia anima a mujeres a denunciar violaciones tras investigación contra famoso cantante
El gobierno francés animó este martes a las mujeres a denunciar agresiones sexuales y violaciones, «incluso décadas después», en reacción a las crecientes acusaciones contra el popular cantante y actor Patrick Bruel.
Bruel, de 67 años, es una figura destacada de la cultura francesa, con múltiples álbumes superventas en su haber, y el último de una serie de celebridades acusadas de agresión sexual en Francia.
«Debemos seguir llevando al debate público mensajes extremadamente claros que animen a las mujeres a denunciar, incluso décadas después», declaró la vocera del gobierno, Maud Bregeon, en la cadena pública France 2, en referencia a las denuncias contra el cantante.
«Todos debemos trabajar por un sistema político, mediático y judicial que permita a las mujeres que han sido víctimas de violencia sexista y sexual denunciar, decirlo públicamente y ser escuchadas por la justicia», defendió.
«Yo las escucho. Y luego corresponde al sistema judicial establecer la veracidad de los hechos», agregó.
Bruel afronta varias investigaciones en Francia y Bélgica, aunque niega todas las acusaciones.
El lunes, la fiscalía anunció que había reabierto una investigación contra Bruel por una presunta violación en 2015.
Su denunciante, Ophélie Fajfer, tenía 19 años en el momento de la supuesta violación, declaró su abogada, Myriam Guedj Benayoun, al canal BFMTV.
Fajfer –entonces una joven compositora– había acudido a la residencia de vacaciones de Bruel, en el sur de Francia, con la esperanza de recibir asesoramiento profesional del cantante, explicó.
La fiscalía de Nanterre, al oeste de París, ya instruye tres investigaciones por denuncias de violación contra el intérprete, relativas a hechos que supuestamente tuvieron lugar en 1997, 2000 y 2008.
Otra investigación se abrió en Bélgica tras una denuncia por una presunta agresión sexual.
La semana pasada, otras dos mujeres presentaron otra denuncia por violación y agresión sexual, que debería dar lugar a una nueva investigación.
«Jamás he forzado a una mujer», escribió Bruel en Instagram el domingo.
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Una escultura de Brancusi se convierte en la segunda más cara de la historia
Antes de esta venta, las tres esculturas más caras de la historia eran todas obras del suizo Giacometti.
A partir de ahora, apenas «El hombre que señala» («L’homme au doigt»), vendido por 141,3 millones de dólares en Christie’s, en Nueva York en 2015, supera a la «Danaide» de Brancusi, subastada el lunes por la misma casa.
Otra obra de Giacometti, «El hombre que camina I» («L’homme qui marche I») ocupa el tercer lugar, con 104,3 millones de dólares.
Margit Pogany, una joven artista húngara a la que Brancusi conoció en 1910 en París, donde el escultor franco-rumano (1876-1957) tenía su taller, prestó su rostro a la «Danaide».
Se trata de un rostro estilizado y recubierto con pan de oro, y cuyos ojos están formados por amplios arcos de círculo.
«El oro reservado al rostro y la pátina negra del cabello confieren a la fisonomía una elegancia meditativa y un refinamiento cercano al arte budista de Extremo Oriente, admirado por Brancusi», analiza Marielle Tabart, experta en la obra del escultor, citada en la página web del Centro Pompidou.
Según el museo parisino, que posee en sus colecciones una hermana gemela de la escultura vendida el lunes, Brancusi multiplicó los vaciados en bronce de su «Danaide» entre 1913 y 1918.
Otros ejemplares se exponen en instituciones como la Tate de Londres, el Kunst Museum de Winterthur, cerca de Zúrich, y en el Philadelphia Museum of Art.
Según Christie’s, el vaciado vendido el lunes era el único ejemplar dorado que seguía en manos privadas.
Fundido en 1913, había sido comprado por el banquero Eugene Meyer y su esposa Agnes, mecenas y amigos de Brancusi, durante la primera exposición individual del artista en Nueva York, en 1914.
La obra había permanecido en su familia hasta 2002, cuando fue adquirida por el magnate de los medios SI Newhouse Jr.
Adquirida 18,2 millones de dólares, la escultura se convirtió en ese momento en la escultura más cara jamás vendida en subasta. El lunes, la obra fue adquirida por un comprador anónimo que presentó sus ofertas por teléfono.
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Detienen al hijo del fundador de Mango, investigado por la muerte de su padre
La policía catalana detuvo este martes a Jonathan Andic, hijo del fundador de Mango Isak Andic, quien está siendo investigado por la muerte de su padre tras caerse por una montaña cuando paseaban juntos en diciembre de 2024.
La causa por el fallecimiento de Isak Andic, que se consideró inicialmente como un accidente, dio varios giros hasta la detención de Jonathan, quien siempre ha defendido su inocencia.
Tras su arresto, el hijo del empresario, de 45 años, fue conducido desde comisaría para declarar ante la magistrada en los juzgados de Martorell, adonde llegó pasado el mediodía esposado y custodiado por la policía, constataron periodistas de la AFP.
La causa, de momento, está declarada secreta, según indicó el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña.
Fuentes de la familia afirmaron tener un convencimiento «absoluto» de la inocencia de Jonathan Andic y aseguraron que «no existen ni se hallarán pruebas de cargo legítimas contra él».
En este sentido, se mostraron «seguros de que el desarrollo de las diligencias así lo demostrará», y pidieron que «se respete el principio de presunción de inocencia».
Isak Andic, que creó de la nada una de las mayores firmas de moda del mundo, se precipitó al vacío el 14 diciembre de 2024 mientras hacía senderismo en un conocido lugar de montaña, a las afueras de Barcelona. Tenía 71 años.
Jonathan, el mayor de sus tres hijos, era la única persona que lo acompañaba en aquel paseo.
Investigada inicialmente como un accidente, la causa fue archivada provisionalmente a comienzos de 2025. Meses más tarde, sin embargo, la justicia decidió reabrirla y añadir más pesquisas.
El diario La Vanguardia, que adelantó este martes la detención, informó entonces que la policía estaba investigando el teléfono celular del hijo, quien habría incurrido en contradicciones durante sus declaraciones como testigo.
Durante estos meses, la jueza ha ido tomando declaración al entorno del empresario fallecido.
De acuerdo con El País, la golfista Estefanía Knuth, pareja de Isac Andic en el momento del accidente, había indicado que él y su hijo mayor habían atravesado épocas de mala relación, pero sin apuntar en ningún momento a la tesis de un presunto homicidio.
Tras la muerte de Andic, Knuth y los tres hijos del empresario mantuvieron una disputa por la herencia, que se saldó con un principio de acuerdo tras complejas negociaciones, informó el mismo diario.
Actualmente, Jonathan es vicepresidente del Consejo de administración de Mango, de quien la empresa destaca en su web que «inició su trayectoria profesional en la compañía en 2005».
En la década pasada, estuvo durante un breve periodo de tiempo al mando de la empresa, pero poco después su padre retomó las riendas.
Isak Andic Ermay nació en 1953 en Estambul en el seno de una familia judía sefardí que emigró a España cuando él era una adolescente.
Empezó en Barcelona vendiendo camisas que traía de Turquía y en 1984 abrió finalmente su primera tienda Mango, en el Paseo de Gracia de la capital catalana.
La marca se expandió rápidamente por toda España y se convirtió en uno de los principales grupos de moda del mundo, haciendo de él una de las personas más ricas del país, con una fortuna estimada por Forbes en unos 4,500 millones de dólares.
La empresa cuenta con más de 16,400 empleados y 2,900 puntos de venta en más de 120 mercados mundiales, según su web.
Al igual que su rival Inditex, propietario de Zara y Bershka, número uno mundial de la moda de masas, Mango cimentó su éxito en precios bajos y una rápida respuesta a las tendencias de la moda.
En diciembre de 2023, Andic cedió por primera vez el 5 % de su empresa a una tercera persona: su brazo derecho, Toni Ruiz, consejero delegado del grupo y su actual timonel.
El pasado octubre, Ruiz y los otros dos albaceas de la herencia de Andic publicaron un escrito reivindicado el legado de quien fue «un emprendedor visionario», así como la inocencia de su hijo.
«Defendemos la inocencia de Jonathan y su única condición de víctima», escribieron afirmando haber sido testigos «de cómo el dolor de un duelo privado se ha visto agravado por un debate público».




