Principal
Cómo quitar chupetones de forma rápida y sencilla
Según la Real Academia Española (RAE), la palabra «chupetón» significa «acción y efecto de chupar con fuerza». Los chupetones en el cuello son marcas que atestiguan un momento de pasión, pero, a la mayoría de las personas, no les gusta que se los vean. Aunque es inocuo para la salud, su apariencia puede ser vergonzosa para muchos, por eso te mostramos unos efectivos remedios para quitar chupetones.
Estas marcas aparecen debido a una succión muy fuerte en la piel. Por lo general, su coloración suele ser violeta muy intenso, pero también pueden ser más rojizos. Cuando son más leves o después de unos días, se tornarán verdosos o amarillentos. Descubre los mejores remedios para quitar chupetones. ¡Comenzamos!
¿Cómo eliminar chupetones?
Es cierto que los chupetones desaparecen por sí solos, pero hay maneras de eliminarlos de forma rápida. Pasadas unas semanas, irá disminuyendo hasta irse, pero, debido a que los más frecuentes son en el cuello y es una zona muy visible, la gente quiere acelerar el proceso.
No es nada cómodo preguntar a alguien cómo quitar chupetones, así que no te preocupes, te mostramos a continuación unos consejos y remedios eficaces para deshacerte de ellos.
- Un masaje
Masajear la zona del chupetón ayuda a acelerar el proceso de curación. Puedes hacerlo usando dos dedos y un poco de aceite de bebé o almendras dulces. Hazlo ejerciendo presión con suavidad de forma circular y en una sola dirección.
Pasados unos minutos, cambia el sentido del masaje, verás como ayuda a distribuir la sangre acumulada y su color va disminuyendo poco a poco. Puedes hacerlo varias veces al día.
- Hielo
Otro de los trucos para quitar chupetones más efectivos es el hielo. Su aplicación hace que los vasos sanguíneos se contraigan y, por tanto, el sangrado se detiene. Por eso, usar hielo ayuda a que el chupetón desaparezca más rápido. Para que no te provoque molestias ni quemaduras, envuelve los cubos de hielo en un paño antes de aplicar sobre la zona. - Alcohol
Este producto también ayuda a eliminar los chupetones en el cuello. Sin embargo, para que funcione de manera óptima, se debe aplicar inmediatamente después de que aparezca.
Moja un algodón con alcohol y aplícalo sobre el chupetón con un masaje circular en una sola dirección durante varios minutos. Después, masajea hacia el otro lado, se desvanecerá hasta pasar casi inadvertido.
- Vitamina K
Otro de los remedios para quitar chupetones es la vitamina K, pues ayuda a la coagulación. Por ende, también es buena idea consumir alimentos ricos en esta vitamina, como el brócoli, la espinaca, la acelga, el perejil o la lechuga. Así, los coágulos se absorberán y el chupetón desaparecerá más rápido. - Aplicar calor
El calor te ayudará a que los chupetones en el cuello desaparezcan pues ayudará a que circule la sangre. Es tan sencillo como mojar una gasa en agua caliente y aplicarla sobre el chupetón haciendo un poco de presión para ayudar a bajar la coloración. Puedes repetir varias veces al día hasta que el chupetón desaparezca. - Árnica
Una pomada de árnica es uno de los trucos para quitar chupetones más eficientes. En realidad, se utiliza para curar los hematomas, pero un chupetón es muy parecido a un moratón, por lo que el árnica funciona de maravilla. Aplica la pomada con un masaje suave con los dedos, será de gran ayuda para que el chupetón desaparezca de forma rápida.
- Crema antihemorroidal
Aunque parezca extraño, los productos para aliviar las hemorroides son otro de los remedios para quitar chupetones perfectos porque aceleran su desaparición. Estas cremas son antiinflamatorias, así que basta con aplicar un poco con un masaje suave para ayudar a que la coloración se reduzca.
- Cepillo y pasta dentales
Realizar un masaje con pasta y cepillo dentales contribuirá a eliminar los chupetones en el cuello. Por una parte, las cerdas suaves del cepillo de dientes ayudan a masajear la zona y permitir que la sangre fluya y se absorban los coágulos para que la sangre nueva circule.
Por otra parte, una pasta de dientes con menta hará que los vasos sanguíneos se dilaten al estimularse por el efecto del mentol. Esto hará fluir la sangre y desaparecerá más rápido el chupetón.
- Té de menta
Otro de los trucos para quitar chupetones es una bolsita de té de menta. Este remedio consiste en colocar la bolsa de té en agua caliente y colocarla después sobre el chupetón con cuidado de no quemarte.
Cuando se enfríe, mete la bolsa de té húmeda al congelador. Así, podrás alternar frío y calor sobre el chupetón para ayudar a que la sangre fluya mejor. Recuerda, es importante que el té sea de menta para ayudar a desinflamar y estimular la circulación sanguínea.
Opinet
El puente entre dos mundos: Kant y su “Crítica del juicio”
Por: Lisandro Prieto Femenía
“El gusto es la facultad de juzgar un objeto o una representación mediante una satisfacción o insatisfacción desinteresada. El objeto de una satisfacción tal se llama bello”: Immanuel Kant, Crítica del juicio, §5 (AA V, 211).
Si la “Crítica de la razón pura” estableció la necesidad y los límites del conocimiento científico y la “Crítica de la razón práctica” fundamentó la moralidad en la autonomía de la voluntad, ambas obras dejaron una profunda fractura en la filosofía de Kant. Por un lado, el mundo de la naturaleza se presenta como un reino de necesidad mecánica, regido por leyes causales inalterables. Por otro lado, el mundo de la moralidad es un reino de libertad, donde la voluntad actúa de forma autónoma. La pregunta crucial que surge es: ¿cómo se relacionan estos dos mundos? Pues bien, la “Crítica del juicio” (1790) es la respuesta de Kant a esta dicotomía. No busca establecer nuevas leyes de conocimiento o moralidad, sino encontrar un principio mediador que salve el abismo entre la naturaleza y la libertad. Es en el juicio, y más concretamente en el juicio estético y teleológico, donde Kant encuentra el puente para unir el universo de “lo que es” con el universo de “lo que debe ser”.
En la filosofía de Kant, el término “juicio” no se refiere simplemente a una opinión o a la capacidad de tomar una decisión moral, como lo usamos en el lenguaje cotidiano. Para él, es una facultad mental crucial, una mediadora entre el entendimiento y la razón. El entendimiento se encarga de aplicar las reglas o conceptos universales (las categorías) a los objetos particulares que percibimos. Por ejemplo, el juicio “el calor dilata el metal” es un acto del entendimiento que aplica la categoría de causalidad a un fenómeno. La razón, por otro lado, busca principios aún más elevados y universales, como los ideales de la moralidad y la libertad. El juicio, sin embargo, ocupa un lugar intermedio, porque su función es la de subsumir lo particular bajo lo universal. Es, en definitiva, la capacidad de determinar si un caso particular se ajusta a una regla general.
En la “Crítica del juicio”, Kant se enfoca en un tipo especial de juicio: el “juicio reflexionante”. A diferencia del “juicio determinante”, que ya tiene una regla y solo necesita aplicarla, el juicio reflexionante no tiene una regla preexistente y debe buscarla. Es la facultad de encontrar un principio universal para lo particular que se nos presenta. Es precisamente esta capacidad de la mente para encontrar coherencia y sentido en la diversidad de la experiencia lo que nos permite experimentar la belleza y percibir la finalidad en la naturaleza. El juicio, por lo tanto, es la bisagra que conecta el mundo de la necesidad, ordenado por las reglas del entendimiento, con el mundo de la libertad, guiado por los ideales de la razón.
La obra se centra en el concepto de la “finalidad sin fin”, una idea que permite a la razón encontrar un principio organizador en la naturaleza sin tener que recurrir a la metafísica o a la divinidad. Este concepto es la clave de la bóveda del sistema kantiano, un principio que permite que la razón actúe como unificadora de las dos legislaciones previas: la naturaleza y la libertad.
El papel de Kant en la estética es fundamental, ya que la elevó a una disciplina filosófica independiente y la dotó de un rigor conceptual sin precedentes. Su análisis del “juicio estético” se adentra en el misterioso terreno de la belleza y es considerado el punto de partida de la filosofía moderna del arte. Kant pregunta: ¿por qué decimos que algo es bello? La respuesta no reside en el objeto, sino en una facultad de nuestro espíritu que es capaz de juzgar sin la mediación de un concepto. Un juicio de gusto, a diferencia de uno cognitivo o moral, no busca decir qué es el objeto, sino expresar una “satisfacción desinteresada”.
El placer que sentimos al contemplar una flor no se debe a que queramos poseerla o a que nos sea útil, sino que proviene de la pura contemplación de su forma. Esta falta de interés es lo que dota al juicio estético de su peculiar universalidad: al no estar atado a un deseo personal, sentimos que cualquier otro ser racional debería compartir nuestra misma apreciación. Es una universalidad sin concepto, una pretensión de validez que no puede ser demostrada lógicamente, pero que se siente como necesaria. La belleza, en este sentido, nos produce la sensación de una “finalidad sin fin”, de que el objeto fue creado con un propósito, de que sus partes encajan de forma armoniosa y perfecta, pero no podemos atribuirle un fin real o empírico. Es la razón la que encuentra en la naturaleza una armonía que, aunque no podamos probar, nos hace percibir una profunda concordancia entre el mundo y nuestra facultad de juzgar.
Junto a la belleza, Kant explora la experiencia de lo “sublime”. Lo sublime no nos produce un placer sereno y confortable, sino una mezcla de placer y dolor, de admiración y terror. A diferencia de lo bello, que se encuentra en la forma finita, lo sublime se manifiesta en la inmensidad y el poder de la naturaleza, como una tormenta en el mar o una montaña imponente. El juicio sobre lo sublime no está en el objeto mismo, sino en el observador. La imaginación, al enfrentarse a la inconmensurable magnitud de la naturaleza, se siente abrumada y desbordada. Sin embargo, en este mismo fracaso, nuestra razón emerge victoriosa, recordándonos nuestra superioridad como seres morales y racionales, que pueden pensar más allá de la fuerza bruta de la naturaleza. Lo sublime, por tanto, conecta el mundo natural con el mundo moral, recordándonos nuestra dignidad como seres racionales capaces de postular la libertad.
También, Kant introduce aquí el concepto de “genio” para explicar la creación de la belleza artística. El genio no es un artesano que sigue ciertas reglas, sino que es la facultad innata de crear aquello para lo que no puede haber una regla fija. Es el talento de producir lo que, sin ser imitado, sirve de modelo para los demás. El genio nos ofrece un “ejemplo” que otros pueden seguir, no mediante la imitación de su técnica, sino de su espíritu. Por otro lado, el buen gusto es la facultad para juzgar la obra de arte, una cualidad que no crea, sino que evalúa. Sin el buen gusto, el genio sería una fuerza caótica, porque es el principio que permite que la obra sea universalmente apreciada, una cualidad que Kant consideraba esencial para la cultura.
En este contexto, la lectura profunda de la “Crítica del juicio” puede representar una crítica certera a la estética decadente de la posmodernidad. En una época donde el arte se reduce a la provocación caprichosa, la autorreferencialidad o el kitsch, la noción kantiana de una belleza que exige universalidad y que se fundamenta en un juicio desinteresado parece un faro en la oscuridad. El arte posmo-progre, como hemos dicho en reiteradas oportunidades, cae en la trampa de la pura particularidad, apelando a los intereses egoístas o a sentimientos meramente subjetivos, en lugar de intentar trascenderlos. Al desdibujar la línea entre el buen gusto y la mera opinión, la estética contemporánea ha perdido la capacidad de juicio y con ella, la posibilidad de un debate serio sobre lo bello. El retorno a la reflexión kantiana también nos invita a restaurar el valor de la belleza como un universal que, sin ser un concepto, nos permite comunicarnos y reconocer nuestra humanidad compartida.
Profundizando aún más en la obra, podemos notar que en la segunda parte de la “Crítica del juicio”, Kant se adentra en el “juicio teleológico”, abordando la pregunta de si podemos ver en la naturaleza una finalidad o un propósito. Al observar un organismo vivo, como un árbol, vemos que sus partes (raíces, tronco, hojas) se relacionan entre sí de tal manera que cada una es, a la vez, causa y efecto de la otra. El árbol parece estar organizado “con un fin”. Sin embargo, Kant insiste en que no podemos afirmar, a nivel de conocimiento objetivo, que la naturaleza tenga un propósito final, puesto que esto sería una violación de los límites de la razón pura.
La finalidad, por lo tanto, no es una propiedad de la naturaleza, sino un principio regulador de nuestro juicio. Es una herramienta metodológica que usamos para ordenar el caos de las leyes naturales y entender fenómenos complejos. La finalidad de la naturaleza no es un hecho que conocemos, sino una suposición necesaria para que la ciencia biológica sea posible. Así, el juicio teleológico nos permite pensar en la naturaleza “como sí” estuviera organizada por una inteligencia, sin tener que afirmar la existencia de esa inteligencia de forma dogmática.
Como podréis apreciar, caros lectores, la “Crítica del juicio” no es un apéndice menor del sistema kantiano, sino la pieza que lo unifica. Su lectura hoy es esencial porque nos ofrece una perspectiva para reconciliar las dicotomías de nuestro tiempo. En una era de especialización extrema, donde la ciencia y la moral parecen hablar de lenguajes distintos, la obra de Kant nos recuerda la importancia de buscar un principio de unidad en la diversidad. Como señaló el filósofo Ernst Cassirer en su obra “Kant, vida y doctrina” (1921), esta obra “no es una simple adición al sistema. Es, por el contrario, la clave para la arquitectura de todo sistema”. La belleza y la finalidad de la naturaleza no nos dan conocimiento de la divinidad, pero sí nos ofrecen una analogía sensible de la moralidad, permitiendo a la razón habitar un universo que no es ni completamente mecánico ni completamente caótico. El juicio, para Kant, es esa facultad que nos permite percibir que, más allá de la necesidad y la libertad, hay una armonía que hace habitable el mundo para el ser humano.
Para cerrar, insistimos en la necesidad filosófica de no endiosar a nadie, ni siquiera a los más importantes pensadores que sentaron las bases del pensamiento occidental. Así, es imprescindible cuestionar que si bien la “Crítica del juicio” intenta resolver la fractura del sistema kantiano, ¿lo logra realmente? ¿Es suficiente una “analogía” o una “finalidad subjetiva” para conciliar la necesidad del mundo natural con la libertad moral? ¿Qué significa que un juicio estético sea universalizable sin un concepto que lo justifique? ¿Acaso no es esto una contradicción inmanente? Y, en última instancia, ¿puede una ética fundada en la razón pura ser verdaderamente autónoma si su sentido último depende de la postulación de una armonía que sólo es posible en el mundo del idealismo?
Datos de contacto
- Correos electrónicos de contacto: lisiprieto@hotmail.com y lisiprieto87@gmail.com
- Instagram: https://www.instagram.com/lisandroprietofem?igsh=aDVrcXo1NDBlZWl0
- What’sApp: +54 9 2645316668
- Blog personal: www.lisandroprieto.blogspot.com
- Facebook: https://www.facebook.com/lisandro.prieto
- X: @LichoPrieto
- Threads: https://www.threads.net/@lisandroprietofem
- LinkedIn:https://www.linkedin.com/in/lisandro-prieto-femen%C3%ADa-647109214
- Donaciones (opcionales) vía PayPal: https://www.paypal.me/lisandroprieto
- Donaciones (opcionales) vía Mercado Pago: +5492645316668
Principal
Mujer pierde la vida tras ser arrollada en Cuscatlán
Una mujer perdió la vida a primera hora de este martes tras ser arrollada sobre la carretera Panamericana, en el departamento de Cuscatlán.
La víctima falleció en el lugar del hecho debido a la gravedad de las lesiones que sufrió durante el impacto.
El siniestro vial ocurrió en el kilómetro 23 de la carretera Panamericana, a la altura de la pasarela de San Pedro Perulapán, en el municipio de Cuscatlán Norte.
De acuerdo con el informe, la mujer optó por no utilizar la pasarela y cruzó por la carretera, momento en el que fue arrollada en el sentido que conduce hacia el oriente del país.
Al lugar también se hicieron presentes oficiales de la División de Tránsito Terrestre de la Policía Nacional Civil (PNC), quienes iniciaron las investigaciones para determinar cómo ocurrieron los hechos y deducir responsabilidades.
Internacionales
Ataque armado deja dos pandilleros muertos en Guatemala
Dos peligrosos integrantes del Barrio 18, identificados por las autoridades como operadores de la estructura criminal «Los Caradura», murieron durante un ataque armado registrado en el ingreso a San Miguel Dueñas, en el departamento de Sacatepéquez.
De acuerdo con las autoridades, un tercer ocupante del vehículo resultó gravemente herido y fue trasladado a un centro asistencial. Hasta el momento, se desconoce su estado de salud.
Según la información oficial, las víctimas se desplazaban en un pick-up Ford color rojo cuando fueron interceptadas por hombres armados, quienes abrieron fuego en repetidas ocasiones.
Como parte de las investigaciones, las autoridades localizaron múltiples casquillos en la escena, mientras que el vehículo presentaba numerosos impactos de bala.
Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) y fiscales del Ministerio Público (MP) procesaron la escena del crimen y mantienen las diligencias para establecer el móvil del ataque e identificar a los responsables.






