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Red de importadores de vehículos es desarticulada por la PNC
José Roberto Méndez Rugamas, de 61 años, quien trabaja como agente de aduana en San Bartolo, Ilopango, fue detenido por haber participado junto a otras tres personas que formaban parte de una red que se dedicaba a la tramitación e importación de vehículos usados y evadieron $37,400 en impuestos.
El sujeto junto a tres personas más utilizaban documentos falsos de importación, los cuales fueron presentados en la aduana San Bartolo, con el propósito de evadir impuestos a la hacienda pública.
Los otros involucrados son José María Contreras Morales, de 61 años, y quien también es agente aduanero; José Baltazar Torres Avelar, de 45 años, importador de vehículos, quienes fueron intimados ya que guardan prisión en el penal de Mariona y se les leyeron orden de captura por el delito de contrabando de mercadería en la modalidad de delito continuado en perjuicio de la hacienda pública.
Además, la otra persona que compone la red Juan Carlos Torres Avelar. Éste último fungía como representante legal y actualmente es buscado por las autoridades salvadoreñas ya que se encuentra prófugo de la justicia.
Las investigaciones policiales iniciaron meses anteriores luego de haber detectado que habían presentado documentación falsa en 18 vehículos los cuales habrían ingresado en la aduana la Hachadura, lugar donde se reportó en la declaración un precio que no concordaba con el precio real de los carros.
En ese sentido, los implicados habían declarado un total de $46,100 en impuestos, ya que los vehículos totalizaban un monto de $83,500, por lo que se determinó que la cantidad de evasión fue de $37,400.
Las detenciones fueron realizadas por agentes de La Unidad de Delitos Especiales de la División Central de Investigaciones (DCI).

Foto cortesía de PNC de vehículos importados.
Por: El Salvador Times.
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Salvadoreños celebran «Noche de la Herencia Salvadoreña» en Washington D.C.
De acuerdo con medios internacionales, el estadio de Nationals Park fue el escenario clave para llevar a cabo la histórica celebración dedicada a la comunidad salvadoreña residente en Estados Unidos. Se trata de la tercera «Noche de la Herencia Salvadoreña».
Dicho evento fue organizado por la iniciativa Orgullo Salvi DMV y reunió a cientos de personas que llegaron al Nationals Park luciendo camisetas, banderas y símbolos representativos de El Salvador.
Durante la jornada, los asistentes disfrutaron de actividades culturales, música y un ambiente de convivencia mientras apoyaban al equipo local en el encuentro de béisbol realizado esa noche.
«Aproximadamente llegaron entre 800 a 1,000 personas al festival y como entre 1,400 a 1,500 personas para ingresar al partido. Definitivamente llegó bastante gente. Esta ha sido la audiencia más grande que hemos tenido de participantes del festival», expresó Iris Jiménez, miembro del comité de Orgullo Salvi DMV.
La celebración también sirvió para reconocer el aporte de la comunidad salvadoreña en la región de Washington D.C., Maryland y Virginia, conocida como el área DMV, donde reside una importante población de origen salvadoreño.
De acuerdo con los organizadores, el objetivo de esta actividad fue fortalecer el sentido de identidad cultural y crear espacios de representación para los salvadoreños en el extranjero.
Cabe mencionar también, que la iniciativa se viralizó en redes sociales, donde asistentes compartieron fotografías y videos mostrando el ambiente festivo dentro del estadio.
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Panchimalco registra 70 nuevos negocios
Con el nuevo clima de seguridad, la inversión está despuntando en el distrito de Panchimalco, en San Salvador Sur. Durante 2025, un aproximado de 50 nuevos negocios se inscribieron en las oficinas municipales.
La tendencia es bastante alentadora. En este año ya se inscribieron 20 nuevos establecimientos, afirma Imelda Martínez, delegada de registro y control tributario en Panchimalco.
Cuando habla de nuevas inversiones, se refiere a restaurantes, ferreterías, tiendas, barberías, «carwash» y proyectos de construcción, afirma Martínez. Por lo menos la mitad de estos negocios pertenece al cantón Los Planes de Renderos y el resto, al casco urbano de Panchimalco.
«Estamos viendo bastante comercio. Los emprendedores ya no tienen miedo. Vemos tiendas fuertes, vemos los camiones con productos bajar a abastecer donde antes no iban», seña la Eunice Cortez, directora del distrito de Panchimalco.
Como municipalidad, asegura, están apostando al tema preventivo con el deporte, talleres culturales y con la reparación de calles, para mejorar la conexión de las comunidades.
«Estamos viendo nuevas construcciones, gente que está remodelan do sus casas», agregó la funcionaria.
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Familias expulsadas por pandillas vuelven a sus hogares en Sihuatenango, Panchimalco
Con machete en mano, Antonio Ramírez corta maleza en terrenos boscosos del caserío Sihuatenango, del cantón San Isidro, en Panchimalco, San Salvador Sur, para sembrar maíz, frijol y maicillo, en el lugar de donde un día se marchó con su familia por el acoso de estructuras de pandillas, que ahora están tras las rejas.
Él es parte de una de las aproximadamente 90 familias que en 2016 huye ron por las amenazas de las pandillas; unas 20 han retornado a repoblar un terreno escarpado que con los años de abandono se revistió de un denso follaje, del cantón San Isidro, en Panchimalco, quedó literalmente desolado por amenazas de muerte de las pandillas y de manadas de animales silvestres.
«Aquí se oían balaceras, ya no vivíamos tranquilos, nos empezaron a salbequear y mejor nos fuimos», recuerda Antonio, quien ahora se pasea cuidando sus cultivos de los venados y protegiendo sus animales de corral de una manada de coyotes que ha proliferado por los bosques de chapernos, sálamos, jiotes, güiscoyoles, laureles y pepetos que bordean las vere das de Sihuatenango.
Cuando inició el régimen de excepción, el clima de seguridad también se esparció por Panchimalco, un pueblo de fuertes raíces indígenas que con sus 14 cantones fue clasificado, entre 2014 y 2015, entre los 10 municipios más violentos de El Salvador (de un total de 262).
«Cuando llegó el régimen, se sintió favorable para regresar», dice Ramírez. Como él, otras familias han comenzado a repoblar un territorio que está a una distancia de unos seis kilómetros del casco urbano de Panchimalco, circundado por el río El Muerto y asentado sobre terrenos pedregosos, arcillosos y fértiles, muy bondadosos para el maíz.
De la época oscura de las pandillas, Antonio lleva la cicatriz de un quemón de bala en un pie. Cuenta que cuando iba en un camión fueron atacados con armas de fuego por mareros que se escondían a los costados del puente sobre el río. Sobrevivieron lanzándose del vehículo y huyendo río abajo.
Sixto Vásquez, de 72 años, también huyó con su familia y se fue a alquilar casa, pero ha regresado a Sihuatenango, donde ahora es feliz en la tierra donde nació y donde se desplaza a toda hora, sin temor de grupos criminales. La vida está volviendo a la normalidad, aunque falta el bullicio de los niños en la escuela.
Panchimalco, que en náhuat significa «lugar de escudos y banderas», es un distrito del municipio de San Salvador Sur con una población de 44,404 habitantes, según el Censo 2024 elaborado por el Banco Central de Reserva (BCR).
Con su belleza natural y su riqueza cultural está despuntando como destino turístico, dejando en el pasado las escenas de cientos de personas huyendo de sus cantones y caseríos por el flagelo de las pandillas.
Gregoria Pérez de Vásquez huyó de Sihuatenango después de que un grupo de pandilleros entró en su casa y despojó de sus pertenencias a familiares que habían llegado a visitarla. Pero, con el régimen de excepción, que ha permitido la captura de más de 91,000 pandilleros, ha regresado. «Nos sentimos más seguros, estamos en otro ambiente», señala desde su casa, rodeada de sus mascotas y una gran cantidad de aves de corral.
EN LAS CRUCITAS
En el pasado, pudo ser trágico para Ana Vásquez ingresar con su venta ambulante Sixto Vásquez y Antonio Ramírez han retornado para dedicarse al cultivo de maíz, frijol y maicillo, así como la crianza de aves. Gregoria Pérez abandonó su casa luego de que ella y su familia fueron asaltados por pandilleros. Ahora ha regresado a su vivienda. Fotos Dennis Argueta de frutas y verduras al caserío Los Ramos, del cantón Las Cru citas, en Panchimalco. «Nos daba miedo y por evitar no entrábamos», recuerda. Ahora va a todos lados, sin problemas.
Por su parte, Rosa del Carmen Ramos ha emprendido con una tienda bien surtida, donde es abastecida por distribuidores de bebidas gaseosas y golosinas, sin ningún te mor. «Acá no tenemos renta [extorsión] ni nada. Me voy y dejo solo y no pasa nada», relata justo frente al lugar donde en el pasado decenas de pandilleros se concentraban para planificar fechorías.
Los testimonios hablan de tranquilidad. «Hoy es galán vivir aquí, no se oye de nada malo», afirma Roxana Chicas, residente del cantón Las Crucitas, quien mantiene como triste recuerdo la pérdida de un hijo quien fue asesinado en Santo Tomás en diciembre de 2013.




