Nacionales
Exvicepresidenta Ana Vilma de Escobar niega haber recibido fondos en concepto de sobresueldos
Todos los exfuncionarios de los gobiernos de Arena que han sido cuestionados en la comisión especial que investiga los sobresueldos han aceptado que recibieron miles de dólares aparte de sus salarios, disfrazados de complementos o compesación por acuerdos verbales con la presidencia o con el secretario privado.
Al verse expuestos por documentos que confirman la práctica ilegal, han acuñado la frase “los sobresueldos son legales”.
Sin embargo, la exvicepresidenta Ana Vilma de Escobar sostuvo que “ella no recibió sobresueldos” ni “sabía que existía esa práctica”, durante el gobierno de Elías Antonio Saca.
Ante la pregunta si Saca mintió cuando afirmó que la vicepresidenta recibió 10 mil dólares, De Escobar no respondió directamente, sino que prefirió hacer una pregunta “¿le creen más al señor Saca?”, dejando abierta la respuesta.
La exvicepresidenta además perdió el control cuando fue cuestionada por informes de la sección de Probidad, en la que se leyeron varias irregularidades. “Yo recibí la exoneración”, expresó.
Afirmó que los magistrados llamados “los magníficos” (denominados así por los poderes fácticos, Arena, Anep y Fusades), le dieron el finiquito de Corte Plena.
El diputado William Soriano le aclaró que Probidad dice una cosa conforme a la investigación, y Corte Plena dice otra cosa, en muchos casos.
Soriano le mencionó a De Escobar que el informe que probidad remitió presenta más de 40 anomalías, y que entre todo lo detallado, hay alrededor de $1.3 millones que no terminaron de ser justificados.
La exvicepresidenta prefirió no responder a los cuestionamientos y prefirió decir “ya lo informé a Probidad”.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




