Nacionales
Esta fue la ola de dolor, terror y muerte que infundio “El Colombiano” en Panchimalco
El área rural de Panchimalco, municipio al sur de San Salvador, lo vio transformarse de un niño que pasaba desapercibido en el caserío Amayito, del cantón Azacualpa, a ser, a su corta edad, uno de los postes del cabecilla José Rafael Ortiz Jorge, alias Tortuga.
En diciembre de 2012, cuando el Tortuga cayó en manos de las autoridades, Marvin Enrique Deodanes, alias Colombiano, toma su lugar y se convierte en el nuevo palabrero de los 18 facción Revolucionarios, con tan solo 15 años de edad.
Los habitantes de cantones y caseríos de Panchimalco, entre estos Los Troncones, Los Pajales, Amayón, San Isidro, Las Crucitas, Panchimalquito, entre otros, sufrieron en carne propia el terror, dolor y la muerte que provocaron primero el Tortuga, y posteriormente el Colombiano.
Precisamente, en una de las tanta veces en que cayó en manos de las autoridades policiales, y liberado a su vez por las judiciales, fue en el mes de septiembre de 2014 en poder de una granada fragmentaria y un fusil M16. Un año antes, en agosto de 2013, la Policía lo privó de libertad tras decomisarle una pistola con su cargador y abundante munición.
A principios de 2017, la Policía localizó durante un procedimiento de búsqueda del delincuente una imagen fotográfica en donde Deodanes posa al lado de una mujer, exhibiendo un fusil de asalto con mira telescópica (mismo que habrían usado en la colonia San Patricio).
Las investigaciones policiales le atribuyeron, asimismo, la autoría material e intelectual del asesinato de hasta unas 25 personas, y de otros graves delitos de extorsión y limitación ilegal a la libre circulación ocurridos en un ciclo criminal que abarcó de 2014 a 2017.
Desde octubre de 2017 las autoridades policiales y militares le fueron angostando paulatinamente el espacio donde el cabecilla se movilizaba hasta que se vio obligado a huir y buscar desesperadamente refugio en los barrios del sur de San Salvador, donde delinquen otras clicas de su misma pandilla.
Ahí se reagrupó con otros pandilleros como René Francisco Ortiz Vásquez (19) alias Chico o Sayco, un gatillero, y su hermano Rubén Ernesto Guzmán Ortiz, que si bien eran originarios del cantón San Isidro, vecino de donde vivió y creció el colombiano, estos delinquían en barrios y colonias en el sur de San Salvador, lejos de Panchimalco.
La mañana del pasado viernes 2 de febrero, el colombiano junto con estos dos sujetos, y al menos uno más, estaban en una casa en la colonia San Patricio, desde la que atacaron a balazos a un equipo de investigadores que indagaban una información sobre la existencia de armas en el lugar.
Eso provocó un enfrentamiento entre autoridades y pandilleros que dejó como resultado un policía fallecido, el denominado Colombiano y otro pandillero más muertos y al menos tres terroristas capturados.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




