ENTREGA ESPECIAL
FOTOS: Niños chinos y latinoamericanos envían solidaridad y esperanza a través de dibujos en tiempos de COVID-19
«Fuerza China ustedes saldrán adelante, nuestro corazón está con ustedes».
Varios niños de América Latina y el Caribe enviaron en febrero pasado dibujos de aliento y solidaridad al pueblo chino en su lucha contra la COVID-19.
Ahora, los niños chinos han asumido el «relevo» y a través de las redes sociales envían sus pinturas para acompañar y calentar los corazones de sus amigos latinoamericanos y caribeños.
«Cuando tuvimos la grave situación del coronavirus en China, los niños de América Latina y el Caribe nos animaron con bonitos dibujos. Ahora Ecuador también reporta contagios. Espero que la diosa de Quito de mi pintura pueda vencer al virus para que podamos vivir felices en un mundo sin el coronavirus,» dijo Huang Yichen, una niña china que vive en la ciudad de Changsha.

El año pasado, la niña de cuatro años visitó Ecuador con su madre para visitar a su padre que trabaja en el país andino.
En marzo de este año, afectado por la epidemia, su padre tuvo que cancelar su viaje de vacaciones de regreso a China. Yichen, que lloró al conocer la noticia, esperaba el regreso de su padre.
Animada por su madre, decidió realizar un dibujo y compartirlo con los niños de América Latina en la víspera de la Pascua para alentarlos a vencer cuanto antes el virus.
Durante el mismo período, Zhou Qianyang, de siete años, que vive en Beijing, y Huang Jingyang, de diez, residente en Hong Kong, también tomaron pinceles para expresar su apoyo y esperanza, deseando a los países latinoamericanos una pronta victoria sobre la epidemia.
Huang Jingyang, quien nació en una familia de diplomáticos, vivió en Brasil durante tres años, donde tiene buenos recuerdos y compañeros de la infancia.
Después de que su madre le contara la delicada situación derivada de la epidemia en América Latina, Huang Jingyang concibió una pintura de solidaridad entre China y Brasil, esperando que a través de los esfuerzos de muchos países la epidemia se supere lo antes posible.
«Cuando venzamos el virus, los amigos latinoamericanos podrán ir a jugar en la hermosa playa, o pueden jugar fútbol en el estadio», deseó Huang Jingyang.

PAÍSES UNIDOS CONTRA LA EPIDEMIA
«¡Hemos hecho una Liga de la Justicia contra el virus! Estamos unidos para combatirlo».
Esto es lo que a menudo decía en voz alta Zhou Qianyang en su casa de Beijing. El niño de siete años pintó en sus cuadros la solidaridad con América Latina y el Caribe.
En una de las pinturas diseñó un cactus con un sombrero de paja mexicano que se convierte en un superhéroe y forma un grupo con Kung Fu Panda para combatir el nuevo coronavirus.
En opinión de Qianyang, el virus no puede ser derrotado por una sola persona y el mundo necesita unirse.
«¡Creo que los humanos podremos eliminar este terrible virus!», opinó.

En las pinturas de Jingyang aparece la Gran Muralla China y el Cristo Redentor de Río de Janeiro. Al mismo tiempo, dos grandes manos que representan a China y Brasil están estrechamente apretadas, alrededor, niños tomados de la mano forman la Madre Tierra.
Casualmente, la niña brasileña Pietra también pintó una imagen similar hace dos meses para animar a China.
Esta imagen de la alianza antiepidémica no solo se encuentra en los dibujos de los niños chinos y latinoamericanos. En el mundo de los adultos, China y los países latinoamericanos están trabajando juntos para ayudar mutuamente a fin de enfrentar el desafío de la pandemia.
Los expertos chinos compartieron sus conocimientos y experiencias en la lucha contra la COVID-19 con funcionarios y expertos sanitarios de por los menos 25 países de América Latina y el Caribe mediante una videoconferencia.
El Gobierno chino también está apoyando a los países latinoamericanos enviando equipos de expertos y ayudándolos a comprar en China los suministros que necesitan con urgencia.
UNIDAD GLOBAL CONSTRUYE FUTURO COMPARTIDO
El secretario general de la ONU, António Guterres, pronunció el pasado martes en un mensaje por video que «este es un momento para la ciencia y la solidaridad».
Por su parte, el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, también pidió a todos los países mantenerse unidos en la batalla común contra la pandemia: «Cuando estamos divididos, el virus aprovecha las fracturas entre nosotros».
Los dibujos que niños chinos y latinoamericanos han compartido usando las redes sociales para superar las distancias interoceánicas son un testimonio de esa unión mundial.
«Con este dibujo expresamos nuestro lado humano», señaló Aillyn sobre el trabajo de la pequeña Yichen.

ENTREGA ESPECIAL
El dolor que no se borra: Payaso Chocoyito revive el secuestro y asesinato de su hijo a manos de pandilleros
En un testimonio que estremece hasta las lágrimas, José Domínguez, conocido como el payaso Chocoyito, relató con crudeza el momento en que pandilleros secuestraron y asesinaron a su hijo Nathanael en El Salvador en 2015. Vestido con su característico traje azul, peluca amarilla y nariz roja, el artista transforma su sufrimiento en mensaje de fe y prevención, compartido en plataformas como TikTok y X.
“Me secuestran a mi hijo las pandillas”, comienza Chocoyito con voz quebrada, mientras narra cómo, durante dos meses y medio de cautiverio, él continuaba haciendo reír a niños en fiestas y eventos, ocultando su angustia. El padre explica que, incluso en un congreso de payasos en Nicaragua, mantuvo su compromiso escénico pese al infierno personal que vivía.
El drama alcanzó su clímax cuando le informaron del hallazgo del cuerpo. “Agarré mi moto… y me enseñan esto”, relata, describiendo la foto de su hijo atado de pies y manos con un escopetazo en la cabeza. Cada gesto con el lazo en su muñeca revive el dolor: “Por eso cuando yo hago este lazo y me aprietan duro y me duele la muñeca, recuerdo el dolor de mi hijo”.
@enriqueortegacontrastes Me secuestran a mi hijo las pandillas ##mexico🇲🇽##padresausenteshijoscomplicados##elsalvador🇸🇻##enriqueortegacontrastes ♬ sonido original – Enrique Ortega Contrastes
Chocoyito describe la exhumación en la fosa clandestina: “Cada vez que yo veía un cuerpo… pensé que iba a caer desmayado, pero me mantenía fiel porque quería ver a mi hijo, costara lo que costara”. Al abrir el tercer cuerpo, la confirmación devastadora: “Veo que era mi hijo con la ropa que yo le había dado el día de su cumpleaños”.
“Jamás supe quién le enseñó a mi hijo a decirme todos los días ‘te amo’”, confiesa con emoción contenida, recordando las últimas palabras de Nathanael. “Tenía una foto de mi hijo, la abracé y quería que me dijera te amo, pero él ya no estaba”.
El payaso, quien también es pastor, convirtió su tragedia en el proyecto “Buscando Sonrisas”, visitando escuelas para prevenir la violencia y fortalecer lazos familiares. “Padres de familia, ¿cuándo fue la última vez que le dijiste a tu hijo te amo?”, pregunta directamente al público.Su historia no solo honra la memoria de Nathanael, sino que alerta sobre el flagelo de las pandillas que destrozan familias en Centroamérica. Chocoyito cierra con perdón y esperanza, recordando que “a nadie le deseo lo que yo viví”.
ENTREGA ESPECIAL
¿Fracaso histórico o el fin de una era? El colapso de la Francia «invencible» en el Mundial 2026

ENTREGA ESPECIAL
Tras varios días de búsqueda, Daniel encuentra el cuerpo de su primo entre los escombros en Venezuela
Daniel González removía polvo y pedazos de bloque con el cepillo de una escoba y sus propias manos dentro de un orificio cavado bajo una losa de concreto. Poco a poco, entre los escombros, comenzó a emerger un cráneo, el primer indicio de su primo, a quien buscaba desde hacía 18 días.
Félix Astudillo fue uno de los más de 4,500 fallecidos por el doble terremoto que impactó el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. Al momento de la tragedia se encontraba en un festejo en el piso 2 del edificio Residencias Arichuna, ubicado en el sector Los Corales de La Guaira, el estado más afectado.
La estructura colapsó y quedó sepultada bajo toneladas de concreto. Daniel llegó al lugar un día después del terremoto y encontró el edificio en ruinas.
Según su relato, los trabajos con maquinaria comprometían los cuerpos que permanecían atrapados. Pese a no contar con conocimientos técnicos en labores de rescate, asumió el liderazgo y cambió el método de operación, logrando recuperar varios cadáveres.
Su principal motivación era encontrar a su primo, con quien se crio como si fueran hermanos.
«Mi objetivo es sacar a mi hermano y sacar a las otras 10 o 11 personas también restantes, porque yo siento que son familia mía», expresó Daniel, un joyero de 35 años.
«Merecen tener un entierro digno, porque es muy difícil para la mamá, para el padre (…) es una incógnita que les queda por toda su vida», agregó.
El polvo cubre la ropa negra de Daniel, mientras sus desgastados guantes de tela reflejan más de dos semanas de arduo trabajo. Duerme pocas horas en una carpa instalada a metros del edificio y, durante sus momentos de descanso, piensa en las labores realizadas, los cuerpos recuperados y el trabajo que aún falta por completar.
Un grupo de rescatistas voluntarios, policías y bomberos rodeó el hoyo donde finalmente fue localizado Félix. Con un esmeril, cortaron cuidadosamente las varillas metálicas de las columnas que obstaculizaban el área.
Los equipos aún necesitaban removedor para extraer el cuerpo, en estado de descomposición, sin causarle mayores daños.
Tras encontrar el cadáver, un fuerte olor a putrefacción impregnó el ambiente. El hedor se convirtió en una de las principales pistas utilizadas por los rescatistas para buscar entre los escombros.
El olor les indica las zonas donde deben revisar. Posteriormente, utilizan fotografías de los apartamentos enviadas por familiares para estudiar la estructura y determinar los puntos donde deben realizar las excavaciones.
«No parecemos topos, parecemos sabuesos», comentó Daniel irónicamente, en referencia a los rescatistas mexicanos conocidos popularmente como «topos».
«Con el olor nos guiamos, tomamos fotos y empezamos a excavar. Es fuerte el trabajo, pero gracias a Dios hemos sacado 11 cuerpos intactos con esa metodología», explicó.
Daniel estudió ciencias forenses y la tragedia lo llevó a poner en práctica sus conocimientos para identificar y preservar los cuerpos encontrados.
Su experiencia le permitió reconocer inmediatamente a su primo. Pese al alto grado de descomposición, observar su dentadura fue suficiente para confirmar que su «hermano» había muerto entre los escombros.
«Es difícil, yo siempre he estado con él. Él sabía que estaba con él en las buenas y en las malas. Ahí estoy, pa’lante, hasta la muerte», dijo Daniel mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.
«Yo le cumplí lo que le prometí, que lo iba a rescatar», agregó.
Entre momentos de esperanza y las arduas labores de rescate, Daniel no había tenido espacio para procesar la pérdida de su primo. Además, carga con el luto de los cuerpos que ha recuperado.
«Yo creo que estas mismas lágrimas que estoy botando son por los 11 cuerpos que ya saqué y por los 10 o poco más que todavía quedan», expresó.
Conmocionado, Daniel revisó las pertenencias de Félix encontradas en una cartera ubicada junto al sofá donde descansaba al momento del colapso del edificio.
Observó detenidamente su documento de identidad, tarjetas bancarias, billetera y su teléfono celular, que quedó hecho añicos. Posteriormente, guardó cuidadosamente cada objeto en una bolsa de plástico.
«Ya por lo menos mi familia va a estar tranquila», concluyó.






