Internacionales
Un hombre evita la cárcel tras gastar en apuestas en línea más de 31.000 dólares de una organización benéfica para gatos
Un hombre del municipio de Mitchelstown (condado de Cork, Irlanda) se declaró culpable de robar 27.500 euros (unos 31.350 dólares) que logró recaudar para Cat Haven, una organización benéfica para el bienestar de los gatos que él mismo ayudó a fundar, gastando la mayor parte del dinero en apuestas en línea.
La jueza Helen Boyle, del Tribunal Penal del Circuito de Cork, impuso a Owen Collins una sentencia de dos años y medio de pena suspendida con la condición de que continuara bajo terapia de un psicoterapeuta para lidiar con su adicción al juego durante el período equivalente a la condena. Collins logró evitar la cárcel tras devolver toda la cantidad robada, informan medios locales.
El acusado enfrentaba un total de 39 cargos de robo y las sumas de dinero sustraídas oscilaron entre 10 euros (unos 11,42 dólares) y 7.500 euros (unos 8.560 dólares). «El período de infracción parece ser de junio de 2017 a marzo de 2019. La situación actual es que se pagó el tramo final de la compensación, por un total de 27.500 euros», comentó el fiscal, Dermot Sheehan.
Por su parte, la detective Garda Maura O’Riordan precisó que las donaciones fueron ingresadas a la cuenta personal de Collins «antes de que se registrara como organización benéfica en febrero de 2018». «La gente comenzó a donar dinero para el cuidado de los gatos. La preocupación al respecto fue planteada por un exvoluntario. 19.600 euros de los fondos se destinaron a la cuenta de apuestas en línea de Owen Collins», detalló.
Finalmente, la jueza Boyle permitió a la fiscalía consular con el regulador de organizaciones benéficas sobre la mejor manera de repartir la compensación obtenida en beneficio de los gatos en el condado de Cork, ya que no podrá ser reembolsada a Cat Haven debido a que ya no existe como organización benéfica.
Internacionales
La ONU declara trata de esclavos africanos como «el crimen más grave contra la humanidad»
La resolución fue adoptada entre aplausos con 123 votos a favor, tres en contra (Estados Unidos, Israel, Argentina) y 52 abstenciones (entre ellas Reino Unido y los Estados miembros de la Unión Europea).
El texto declaró «la trata de africanos esclavizados y la esclavización cosificada y racializada de africanos como el crimen más grave contra la humanidad».
También destacó el legado de la esclavitud a través de «la persistencia de la discriminación racial y el neocolonialismo» en la sociedad actual.
Además, puso foco en la escala del fenómeno, su duración, brutalidad y naturaleza sistemática, así como las consecuencias que aún son visibles en la actualidad.
«Fue un crimen contra la humanidad que atacó el núcleo mismo de la condición humana, destruyó familias y devastó comunidades», dijo António Guterres, secretario general de la ONU.
Agregó que se debe «trabajar por la verdad, la justicia y la reparación».
El presidente de Ghana, John Mahama, asistió a la sede de Naciones Unidas para respaldar la votación. Mahama es uno de los principales defensores de las medidas de reparación por la esclavitud en la Unión Africana.
«La adopción de esta resolución sirve como una garantía contra el olvido», dijo el mandatario africano.
«Competición» entre tragedias
La resolución fue más allá del simple reconocimiento y pidió a las naciones implicadas en la trata de esclavos que se comprometieran con la justicia restaurativa.
«Los responsables de la trata transatlántica de esclavos son conocidos: los europeos y Estados Unidos. Esperamos que ofrezcan disculpas formales a África», dijo el martes a la AFP Samuel Okudzeto Ablakwa, ministro de Relaciones Exteriores de Ghana.
Acusó a algunos de los responsables de «negarse a reconocer sus crímenes».
Estados Unidos justificó su voto en contra, al calificar la resolución como «altamente problemática».
El embajador estadounidense, Dan Negrea, explicó que su país «no reconoce el derecho legal a reparaciones por daños históricos que no eran ilegales bajo el derecho internacional en la época en que ocurrieron». Dijo que el texto pone crímenes «en competición».
Reino Unido y varios países de la Unión Europea expusieron argumentos similares. Aunque subrayaron la monstruosidad de la esclavitud, se abstuvieron de votar.
Hay un «riesgo de poner en competición a tragedias históricas que no hay razón para comparar, salvo haciéndolo a costa de la memoria de las víctimas», expuso el representante francés, Sylvain Fournel.
«Lo que decimos es que cuando se miran todas las atrocidades que han ocurrido en la historia de la humanidad, ninguna ha sido tan sistemática y larga -más de 300 años- y con consecuencias persistentes», dijo Okudzeto.
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Estados Unidos desplegaría a 3,000 soldados en el golfo Pérsico
El Pentágono planea desplegar en el golfo Pérsico a cerca de 3,000 soldados de la 82ª División Aerotransportada, una de las grandes fuerzas de élite del ejército estadounidense, dijeron dos altos cargos este martes, informó el periódico español El País.
Entretanto Hezbolá advirtió que combatirá cualquier intento de ocupación tras el anuncio del Gobierno israelí de que su ejército controlará todo el sur de Líbano hasta el río Litani, ubicado unos 30 kilómetros al norte de la frontera.
En las últimas horas, el ejército israelí atacó Beirut, al tiempo que Irán y la milicia chií libanesa Hezbolá respondieron con bombardeos contra Israel, que causaron al menos seis heridos leves en Tel Aviv.
Todo esto sucede, mientras el precio del barril de petróleo superó nuevamente los 100 dólares tras la caída del coste vivida ayer después de que el presidente de EE. UU., Donald Trump, anunció una tregua de cinco días en los ataques contra infraestructuras energéticas de Irán.
A pesar del anuncio de Trump, Irán aseguró que dos proyectiles impactaron esta madrugada contra un gasoducto en Jorramshahr y contra edificios administrativos de una estación gasística de Isfahán.
Internacionales
Flotilla de ayuda humanitaria llega a Cuba, sumida en la crisis
El barco camaronero «Maguro» atracó en La Habana con tres días de retraso respecto a lo previsto, tras luchar contra fuertes vientos, corrientes y una molesta batería durante su travesía desde México.
Al acercarse a las fortificaciones de la época colonial de La Habana, los activistas subieron al techo de la embarcación —rebautizada simbólicamente como «Granma 2.0» en homenaje al yate utilizado por los guerrilleros de Fidel Castro (1926-2016) para iniciar su revolución en 1956.
Sostenían una pancarta que decía «Let Cuba live» (Dejen vivir a Cuba), mientras otros, que los esperaban en el muelle, coreaban «¡Cuba sí! ¡Bloqueo no!».
«Ojalá todo el mundo se uniera, incluso los cubanos en el extranjero, y vinieran a hacer lo mismo, porque es el pueblo el que está sufriendo», dijo Amado Rodríguez, un chofer de 59 años que caminaba cerca de la bahía de La Habana.
Los primeros cargamentos llegaron en avión desde Europa, América Latina y Estados Unidos la semana pasada como parte de una misión aérea y marítima, bautizada «Convoy Nuestra América», para llevar unas 50 toneladas de ayuda a Cuba.
Se espera que otros dos barcos lleguen el martes o el miércoles.
Los activistas señalan que el esfuerzo busca aliviar la situación de los cubanos tras un bloqueo petrolero de facto impuesto por Estados Unidos que el presidente Donald Trump puso en marcha en enero.
Los críticos, incluidos exiliados cubanos en Miami, han calificado la iniciativa como un «espectáculo político» que beneficia más al cubano comunista que a la gente de a pie.
El organizador del convoy, David Adler, ciudadano estadounidense, dijo a la AFP que la misión llevó ayuda urgentemente necesaria directamente al pueblo cubano y mostró al mundo «el costo humano del asedio de Trump contra Cuba».
«Demostró que la solidaridad internacional puede triunfar sobre el aislamiento forzado», afirmó Adler, coordinador del grupo global de izquierda Progressive International.
El país ha sufrido siete apagones nacionales desde 2024 -dos de ellos en la última semana- debido al envejecimiento de sus centrales termoeléctricas y a la escasez de petróleo.
La situación en Cuba se ha precarizado desde que Trump ordenó en enero una operación militar para capturar al principal aliado regional de la isla comunista, el líder socialista venezolano Nicolás Maduro, privando así al país de su principal proveedor de petróleo.
El «Maguro» zarpó el viernes desde la península de Yucatán, en México, con 32 personas a bordo, entre ellas activistas de Australia, Brasil, Ecuador, Italia, México y Estados Unidos. Periodistas de la AFP viajaban en el barco.
Durante la travesía -en la que fue escoltado durante una parte del trayecto por un buque de la Armada mexicana-, el activista brasileño Thiago Ávila dijo que otros países deberían acudir en ayuda de Cuba.
«No podemos permitir que el mundo y el derecho internacional sean sepultados bajo la codicia de Donald Trump», declaró a la AFP Ávila, que también fue uno de los organizadores de una flotilla que intentó llevar ayuda a Gaza el año pasado, pero el bloqueo naval israelí lo impidió.
«Por eso estamos aquí, por eso la gente decidió movilizarse para esto y decidió donar», añadió.
La también activista brasileña Lisi Proença dijo que el grupo estaba aplicando la experiencia adquirida con la flotilla de Gaza para hacer llegar ayuda a Cuba.
«Lo interesante es que ahora podemos transportar artículos mucho más grandes, como paneles solares», dijo a la AFP.
Además de los cortes diarios de electricidad, los precios del combustible se han disparado, el transporte público se ha vuelto escaso y la basura se acumula en las calles de Cuba porque los camiones recolectores ya no funcionan.
Cuba ha responsabilizado a Washington de las penurias del país, principalmente debido al bloqueo de combustible y a un embargo comercial de más de seis décadas.
Exiliados cubanos y otros críticos, que atribuyen la crisis económica al gobierno comunista, afirman que el convoy brinda apoyo político a La Habana.
«Todo esto no es más que un espectáculo político», dijo a la AFP Luis Zúñiga, ex preso político cubano radicado en Miami.
«La crisis eléctrica en Cuba no se debe al embargo petrolero impuesto por el presidente de Estados Unidos. Se remonta a mucho antes de eso», afirmó Zúñiga.




