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Humillación y baile del City al Real Madrid que es eliminado por goleada

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El Manchester City jugará la final de la Champions tras golear 4-0 al Real Madrid este miércoles en la vuelta de las semifinales del torneo continental, impulsado por el doblete de Bernardo Silva.

Dos años después de perder frente al Chelsea, los goles del portugués (23, 37), de Julián Álvarez (90+1) y el tanto en propia puerta de Militao (76) devuelven a los ‘Citizens’ a una final de Champions, donde se medirá al Inter de Milán, que la víspera eliminó al AC Milan.

Los hombres de Pep Guardiola viajarán el próximo 10 de junio a Estambul para tratar de alcanzar la primera ‘Orejona’ de su historia, tras dejar en la cuneta al vigente campeón de la competición.

El City, que en la ida había empatado 1-1 en el Santiago Bernabéu la pasada semana, controló el encuentro en su feudo frente a un Real Madrid, desaparecido en la primera parte y que sólo despertó tímidamente tras el descanso.

«El rival ha sido mejor en esta vuelta de principio a fin», reconoció el defensa Dani Carvajal a Movistar+ tras el encuentro.

El equipo de Ancelotti apenas tuvo el balón en un partido en el que un acertado Thibaut Courtois fue el héroe de los merengues para evitar una mayor goleada.

El belga se lució en un remate de cabeza a bocajarro de Erling Haaland (13) y volvió a estirarse para evitar otro cabezazo en boca de gol del ariete noruego (21).

Haaland estuvo mucho más presente que en la ida, pero se estrelló continuamente en el meta merengue.

Silva abre la cuenta

El Real Madrid sólo inquietó la portería defendida por Ederson en el primer tiempo con un fuerte disparo lejano de Toni Kroos al larguero (35).

El City se zafaba con facilidad de la presión blanca, para llegar con peligro a los dominios de Courtois hasta que Kevin de Bruyne filtró un pase al área para la internada de Bernardo Silva que disparó haciendo el 1-0 (23).

El portugués, que en la ida apenas había aparecido, fue este miércoles uno de los hombres más incisivos del City, en el que Rodri fue el amo del centro del campo.

Silva apareció pasada la media hora para ampliar la cuenta local en el Etihad al aprovechar un balón rebotado tras un tiro de Ilkay Gundogan para cabecear sin oposición a las redes merengues (37).

El portugués todavía intentó otro disparo a las manos de Courtois (45) para mandar el partido al descanso, del que el Real Madrid salió algo mejor.

El equipo merengue pudo recortar distancias cuando David Alaba botó una falta lejana, que Ederson sacó a córner (51).

Vinicius atascado

El equipo blanco empezó a manejar y tener más el balón, pero se mostraba muy impreciso en los pases con un Luka Modric que no tuvo su mejor noche, como tampoco la tuvo delante Karim Benzema, que siguió lejos de su mejor imagen.

Vinicius trató de desbordar con su velocidad, pero tuvo muchos problemas para superar a Kyle Walker, muy atento al brasileño durante todo el partido.

El Real Madrid no lograba poner en auténticos apuros al City, que en el 73 vio como Haaland perdía un mano a mano con Courtois cuando el Etihad cantaba el gol (73).

Un gol que llegó poco después cuando De Bruyne botó una falta, Akanji remató de cabeza y el balón dio en Militao para introducirse en la portería merengue (76).

Con el 3-0 en el marcador y apenas diez minutos para el final, el Real Madrid se lanzó con todo hacia adelante con hombres fresco pero no encontraría el camino del gol, mientras el City aún pudo hacer el cuarto.

El argentino Julián Alvarez aprovechó un pase filtrado para hacer el 4-0 y cerrar la cuenta cuando apenas llevaba dos minutos en el campo tras entrar por Haaland (89).

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FOTOS – VIDEOS | Lionel Messi se despide de Argentina con gol, dos asistencias y una noche histórica

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Lionel Messi se despidió este martes de la selección de Argentina en Buenos Aires con una actuación destacada: marcó un gol, dio dos asistencias y encabezó la victoria 3-0 de la Albiceleste ante Benín, en un partido que reunió a más de 80,000 aficionados en el estadio Monumental.

A sus 39 años, el capitán puso fin a más de dos décadas de trayectoria internacional en medio de una emotiva celebración, con lágrimas, ovaciones y fuegos artificiales para homenajear al futbolista considerado por muchos como el mejor de la historia.

Messi participó en los tres goles del encuentro. A los 48 minutos asistió a Nicolás Otamendi, quien también se despidió de la selección, para abrir el marcador mediante un tiro de esquina. Posteriormente, a los 60 minutos, habilitó a Nicolás Paz para el segundo tanto.

Con esas dos asistencias, Messi elevó a 70 su récord como máximo asistidor histórico de la selección argentina. A los 70 minutos, además, convirtió un penal para ampliar a 126 goles su registro como máximo goleador del combinado nacional, en su partido internacional número 208, otra marca que nadie más ha alcanzado con Argentina.

Más que números

La despedida estuvo marcada por momentos emotivos. Messi lloró durante la entonación del himno argentino y también lo hizo mientras viajaba en el autobús rumbo al estadio. Los aficionados y el seleccionador Lionel Scaloni también protagonizaron escenas de emoción.

El futbolista ingresó al terreno de juego acompañado por sus tres hijos. Antes del encuentro, sobre el césped se desplegó una camiseta gigante que ocupó casi la mitad de la cancha y reprodujo la casaca conmemorativa número 10 del astro argentino, acompañada de la inscripción «Gracias».

El himno fue interpretado por el excombatiente de la Guerra de Malvinas Fabio Santana, mientras algunos jugadores portaron una bandera con la inscripción «Las Malvinas son argentinas», la misma que fue enarbolada tras la victoria 2-1 ante Inglaterra en la semifinal del Mundial 2026.

Argentina perdió la final de ese torneo ante España hace apenas dos meses y medio.

Invitados ilustres

El encuentro ante Benín comenzó con media hora de retraso. Los futbolistas de la selección africana, que nunca ha disputado un Mundial, tampoco ocultaron la emoción por participar en la despedida del capitán argentino.

«El rival es lo de menos», señaló a la AFP el escritor Ezequiel Fernández Moores, quien consideró que se trataba de «una fiesta para agradecerle a Messi».

La celebración reunió en los palcos a leyendas del fútbol argentino, entre ellas los campeones mundiales Daniel Bertoni, Oscar Ruggeri, Gonzalo Montiel y Ángel Di Maria.

En una de las tribunas se observó una bandera con el mensaje «gracias por todo mi capitán». La esposa y la madre de Messi, Antonela Roccuzzo y Celia Cuccittini, también fueron recibidas con muestras de afecto por parte de los aficionados.

«Él tiene todo lo que un ser humano necesita. No se le puede pedir nada. La grandeza, los valores, la nobleza», expresó Viviana Presti, de 51 años, quien viajó junto a siete amigos desde Córdoba para despedir al capitán.

Caravana y últimas palabras

Desde tempranas horas, seguidores de Messi se concentraron en la sede de la Asociación del Fútbol Argentino para acompañar la salida del ídolo hacia el estadio.

Antes del partido, Messi recibió un doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires y expresó la importancia del momento.

«Es un día muy especial para mí, sé que va a ser difícil. Voy a intentar disfrutarlo», manifestó el futbolista.

Durante el acto, también bromeó sobre el reconocimiento académico: «Poder decir que soy un doctor honorífico», dijo entre risas.

«Siento muchas emociones. Lo primero en lo que pienso es en mi viejo. No me queda más que agradecer, fue un orgullo muy grande vestir esta camiseta por más de 20 años», expresó Messi durante su despedida.

El reconocimiento tuvo un significado especial para Messi, quien en diferentes ocasiones ha expresado que lamentaba no haber podido estudiar. Su ciclo con la selección comenzó en 2005, con un accidentado debut ante Hungría.

Los jugadores de Benín también destacaron la importancia del encuentro. El defensor Mohamed Tijani manifestó antes del juego al canal C5N: «No hay un plan especial para defender contra Messi, hay que disfrutar este partido y ya».

Nueva era para Argentina

La despedida de Messi también representa el inicio de una nueva etapa para la selección argentina, encabezada por jugadores como Cristian Romero, Enzo Fernández, Julián Álvarez y Lautaro Martínez.

El adiós se produjo en uno de los momentos de mayor popularidad del capitán, después de años en los que su rendimiento fue cuestionado por parte de aficionados argentinos.

Para Fernández Moores, la persistencia fue una de las claves de la relación entre Messi y sus compatriotas.

«Cuando te dicen que todo es breve, todo es efímero, que las cosas no duran ni cinco minutos, ahí está el ejemplo contracorriente de Messi diciendo que hay que persistir, que no todo son cinco minutos», señaló.

Messi fue dos veces subcampeón del mundo, en 2014 y 2026, y perdió tres finales de Copa América. Después de una de esas derrotas, anunció en 2016 que dejaría la selección argentina.

Sin embargo, regresó al combinado nacional y posteriormente conquistó las Copas América de 2021 y 2024, la Finalissima de 2022 y el Mundial de Catar 2022, el primero de Argentina desde el título conseguido por Diego Maradona en México 1986.

Actualmente, Messi tiene contrato con Inter Miami hasta 2028. No obstante, tras el fallecimiento de su padre en agosto, reveló que podría retirarse antes de esa fecha.

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Lionel Messi se despide de la selección de Argentina este martes ante Benín

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Lionel Messi realizó este lunes su último entrenamiento con la selección mayor de Argentina, previo al partido de este martes ante Benín, que marcará su despedida del combinado nacional.

El encuentro se disputará en el estadio Monumental a las 5:00 de la tarde, hora de El Salvador.

El capitán, de 39 años, cerrará su ciclo con la Albiceleste, selección con la que conquistó la Copa del Mundo de Catar 2022.

Messi ha vestido la camiseta de Argentina durante más de 20 años.

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Deportes

El Salvador toca fondo: la Selecta fracasa en la Nations League y regresa a la Liga B

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La Azul apenas empató 1-1 ante Martinica en un partido que estaba obligada a ganar y consumó un nuevo descenso. Más preocupante que el resultado fue la imagen: un equipo sin la urgencia, rebeldía ni determinación que exigía jugarse la permanencia en la máxima categoría de Concacaf.

El Salvador volvió a fracasar. No hay demasiadas maneras de suavizar lo ocurrido en Fort-de-France. La Selecta empató 1-1 contra Martinica y cerró su participación en la Liga de Naciones de Concacaf con apenas cuatro puntos, producto de una victoria, un empate y dos derrotas. El saldo fue todavía más duro: 4 goles a favor, 10 en contra y una diferencia de -6. La consecuencia es concreta: la selección salvadoreña regresa a la Liga B.

Y lo preocupante no fue únicamente descender. Fue la manera de hacerlo. El Salvador llegó a Martinica sabiendo que necesitaba ganar y recibió muy temprano el mejor escenario posible. Apenas al minuto 3, Jefferson Valladares aprovechó una acción iniciada por Styven Vásquez y marcó el 0-1. Con casi todo el partido por delante, la Selecta tenía la oportunidad de tomar el control, buscar el segundo y demostrar que realmente estaba dispuesta a pelear por su permanencia.

Pero ocurrió prácticamente lo contrario. Después del gol, el equipo de Hernán Darío “Bolillo” Gómez fue perdiendo iniciativa. En lugar de imponer condiciones ante un rival al que había derrotado 3-1 en la primera jornada, permitió que Martinica creciera. Mario González tuvo que intervenir para conservar la ventaja y la Azul desperdició oportunidades claras para liquidar el encuentro. Brayan Gil tuvo una muy importante al 19′ y volvió a encontrarse con el portero al 50′. Christian Martínez también dispuso de una posibilidad inmediatamente después.

Ahí aparece una de las grandes responsabilidades de los futbolistas. Un planteamiento puede discutirse, pero ningún entrenador puede rematar por sus delanteros ni disputar cada pelota por ellos. La sensación que dejó El Salvador fue la de un equipo que no comprendió —o no logró ejecutar— la urgencia del partido. No podemos afirmar desde fuera que los jugadores deliberadamente “no respetaron el planteamiento” del técnico, porque eso requeriría conocer las instrucciones internas, pero futbolísticamente sí se observó una selección incapaz de mantener una idea consistente durante los 90 minutos.

El empate de Martinica al 56′ retrató precisamente esa fragilidad. Labeau participó en la acción con un taconazo y Janis Antiste terminó venciendo a Mario González para colocar el 1-1. A partir de allí quedaba más de media hora para salvar la categoría, pero la reacción que demandaba semejante emergencia nunca terminó de aparecer. Martinica incluso consiguió apropiarse de mayores tramos del encuentro mientras El Salvador fue cayendo en imprecisiones, juego directo y desesperación.

Ese es probablemente el aspecto más cuestionable de la noche: ¿dónde estuvo la rebeldía? Cuando una selección está a minutos de perder su lugar en la Liga A, debería transmitir desesperación competitiva, presión, intensidad y convencimiento. En cambio, la crónica del partido deja oportunidades desperdiciadas y una fase final sin soluciones suficientes. El Salvador necesitaba comportarse como un equipo que estaba jugando una final; demasiados pasajes parecieron los de un conjunto esperando que algo sucediera.

Sería injusto, sin embargo, responsabilizar únicamente a los jugadores. El cuerpo técnico también queda inevitablemente bajo escrutinio. Hernán Darío Gómez fue contratado para conducir un proceso que debía devolver competitividad a una selección golpeada, pero esta Nations League terminó mostrando exactamente lo contrario. El Salvador derrotó 3-1 a Martinica en el debut, después recibió un 6-0 de Guatemala, perdió 0-2 contra Jamaica en el Cuscatlán y terminó empatando 1-1 nuevamente con Martinica. Son ocho goles recibidos y apenas uno anotado en los últimos tres partidos del torneo.

El 6-0 ante Guatemala debió representar una sacudida. El 0-2 contra Jamaica debía provocar una reacción. Y el encuentro contra Martinica era la última oportunidad para demostrar que todavía existía una respuesta deportiva. No ocurrió. Tres partidos consecutivos sin ganar y una selección que, cuando más necesitaba mostrar carácter, terminó despidiéndose de la máxima categoría. El descenso, por tanto, no puede explicarse por una jugada desafortunada o por un mal partido: es el resultado acumulado de una campaña deficiente.

Ahora aparece una pregunta incómoda para el fútbol salvadoreño: ¿qué se está construyendo realmente? Cambian entrenadores, aparecen nuevos futbolistas, se anuncian procesos y vuelve la ilusión, pero cuando llegan los partidos que miden el verdadero nivel internacional, los mismos problemas regresan: dificultades para generar fútbol, poca contundencia, errores defensivos, irregularidad emocional y una enorme distancia entre las expectativas y lo que finalmente ocurre sobre el terreno.

El descenso a la Liga B no debe verse simplemente como cambiar una letra en la clasificación. Competir en la Liga A significa medirse con selecciones de mayor exigencia y disponer de una ruta deportiva diferente. Tras este fracaso, El Salvador tendrá además que recorrer un camino más largo hacia la Copa Oro 2027: deberá disputar en noviembre un play-in para intentar avanzar posteriormente al repechaje clasificatorio.

La Nations League deja, entonces, una conclusión dolorosa: El Salvador no estuvo a la altura de la Liga A. Y el problema sería todavía mayor si después del descenso todo se redujera a buscar un único culpable. Hay responsabilidades del entrenador, de los futbolistas y de la estructura que rodea a la selección. La Liga B será ahora la realidad de la Selecta. La verdadera discusión ya no debería ser cómo justificar el descenso, sino qué debe cambiar para que, si El Salvador consigue regresar algún día a la máxima categoría, no vuelva simplemente para repetir la misma historia.

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