Nacionales
Ordenan juicio contra 23 imputados por organizaciones terroristas y homicidio
El Juzgado Especializado de Instrucción “A” de San Salvador dio a conocer hoy la resolución contra 36 de 50 sujetos, acusados por organizaciones terroristas y un caso de homicidio agravado en la vida del pandillero, Bryan Ernesto Abarca Marroquín.
La jueza resolvió ordenar que 23 imputados pasaran a vista pública en un juzgado especializado de sentencia, mientras que el resto obtuvieron un beneficio de sobreseimientos entre provisionales y definitivos. La suscrita se basó en la insuficiencia de pruebas por parte de la Fiscalía General de la República (FGR), sin embargo, dejó abierta la posibilidad que el ente investigador del Estado vuelva a abrir el proceso con nuevo elementos durante un año.
Según las investigaciones, la víctima del homicidio era supuesto miembro de la referida estructura y, aparentemente, se dedicaba a asaltar a los habitantes del residencial Las Conchas en el barrio San Jacinto de esta capital, con las armas de la mara, además de consumir droga. Se trata de Abarca Marroquín, apodado “El Vaquita”.
A manera de deshacerse de él y para ponerlo como ejemplo al resto de los miembros, lo engañaron y luego lo llevaron a las riberas del río Acelhuate donde le dispararon atrás de la cabeza. Este hecho se registró a eso de las 9:00 p.m. del 16 de septiembre de 2017 y el cadáver fue encontrado el 10 de octubre de ese año.
El resto de los facinerosos se encargaban de planificar otros hechos delincuenciales y mantenían en zozobra a los habitantes de la comunidad San Luis II, 1 de Septiembre, reparto La Castilleja, condominios Santa Marta, Tejar, cumbre de Santa Margarita; todo esto en San Jacinto.
Agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) les capturaron a finales de junio del año pasado y puestos a la orden del referido juzgado el día 30.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




