Nacionales
Así es el proceso de El Salvador “hacia la nueva normalidad” en medio de la emergencia nacional por COVID-19
El plan de reapertura de la economía en El Salvador ha sido denominado “Hacia la nueva normalidad” y contempla cinco fases para retornar a las actividades cotidianas.
Sin embargo, cabe mencionar que los sectores productivos serán incluidos en cada fase de forma escalonada, de acuerdo con su nivel de riesgo de contagios del Covid-19, lo que obliga a tener más control sobre cada espacio.
“Todas las empresas deberán mantener en teletrabajo aquellas actividades que puedan realizarse bajo esta modalidad, para reducir el riesgo de contagio. Se deberá cumplir con protocolos de bioseguridad estrictos según lineamientos del Ministerio de Salud”, detalla el plan que puede consultarse en el portal https://covid19.gob.sv/reapertura/.

La reapertura económica no significa que el coronavirus se ha eliminado en el país, por lo que se deben tomar en cuenta las medidas preventivas como el lavado de manos constante, uso de mascarillas y distanciamiento social.
En la fase 1, que comienza este martes 16 de junio, se abrirán establecimientos que sean de gran importancia para el funcionamiento de los diferentes sectores sociales y económicos.
Entre estos se encuentra la apertura al sector de construcción, transporte de carga, puertos marítimos, servicios de contabilidad y abogacía para inversiones y comercio, entre otros.

La fase 2 contempla todos los sectores de la fase 1 y la inclusión de los Call centers, industria del plástico, transporte colectivo, industrias del calzado, cosmética y manufacturera en su totalidad.
En este período, que inicia el 7 de julio, se abrirán los centros comerciales únicamente para el uso de supermercados, farmacias, bancos, ópticas y otros servicios básicos. Se mantendrán restringidas las actividades recreativas.

En fase 3 se abren nuevos espacios, entre ellos los viajes para pasajeros en el Aeropuerto Internacional. Se habilitan los espacios para practicar deporte sin contacto, gimnasios y otros.
En esta fase, que inicia el 22 de julio, las iglesias podrán retornar a sus actividades.
Por su parte, la fase 4 inicia el 6 de agosto y contempla la apertura de espacios recreativos como cines y teatros, con una restricción respecto al número de usuarios. También se permite el turismo internacional e interno, así como eventos deportivos y espectáculos.

La fase 5 está prevista para el 21 de agosto. En esta se permiten todas las actividades anteriores, incluyendo deportes de contacto, ferias y conciertos.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




