Nacionales
Alcalde de Santa Tecla, Roberto d’Aubuisson, se niega a revelar el pago que hace a Teclaseo con fondos municipales
El abogado Edgar Francisco Lemus Vásquez denunció que la Unidad de Acceso a la Información Pública de la alcaldía de Santa Tecla le denegó la solicitud de información del contrato que el alcalde firmó con una empresa colombiana para privatizar el servicio de recolección de la basura.
Según el abogado, el alcalde Roberto d´Aubuisson firmó un contrato con una empresa colombiana para crear la sociedad de economía mixta llamada “Teclaseo” y de esa forma privatizar el servicio de recolección de la basura en el citado municipio.
Según la resolución que Lemus recibió de la Unidad esa información es «reservada», según el índice de reserva del mes de enero del 2019, pese a que los fondos utilizados para tal fin son fondos obtenidos de las tasas municipales.
La alcaldía tiene una importante flota de vehículos e inmuebles, que fueron adquiridos con dinero producto del pago de las tasas municipales de los tecleños y según el profesional de las Leyes, los habitantes tienen derecho a conocer bajo qué condiciones el concejo firmó el acuerdo comercial.
Información extraoficial reveló días atrás que el concejo de Santa Tecla habría comprometido a la alacaldía a asociarse con la empresa colombiana por un período de 24 años, y en condiciones que no especificadas.
Dicha información ha despertado las sospechas de los habitantes que ahora se acentúan con la inclusión de dicho contrato en la “información reservada”.
Con todo lo anterior, el abogado Lemus Vásquez cuestiona “¿por qué no acepta transparentar? ¿qué esconde (el alcalde)?, ¿Existen miembros de la cúpula de ARENA en la directiva de Teclaseo?»
El abogado señala que para llevar a cabo la privatización del servicio de recolección de basura, el alcalde d´Aubuisson despidió a 187 trabajadores de la unidad de recolección de desechos.
Aunque instancias judiciales le han ordenado el reinstalo se negó a reubicarlos.
Nacionales
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Nacionales
Soyapango: vendedores dejan las calles antes del 20 de septiembre; arranca la fase 1 del reordenamiento
La Alcaldía de San Salvador Este informó que comerciantes informales siguen retirando sus puestos de las calles de Soyapango. Lo presenta como desalojo voluntario, primer paso de la revitalización de calles, aceras y espacios públicos. La fase 1 empieza el 20 de septiembre y cubre Calle Roosevelt, 2.ª Calle Oriente, avenida Cuba y los sectores frente a Walmart, Plaza Mundo y la Central de Abastos. En anuncios previos la comuna también incluyó avenida Rosario Sur y el bulevar del Ejército.
El plazo no nació ayer. Los vendedores recibieron notificaciones a inicios de septiembre: fecha límite, el 20. Varios dijeron a La Prensa Gráfica que no se oponen al orden, pero pidieron quedarse hasta diciembre para aprovechar las ventas de fin de año y pagar deudas. El concejal Cayetano Cruz (FMLN) habló de unas 450 familias afectadas y de alternativas poco claras. La alcaldía ha mencionado reubicación en el ex IRA de San Martín y en locales de Soyapango; los comerciantes insisten en que, al notificarlos, no les entregaron un puesto concreto.
Esto ya se ensayó. En junio la comuna retiró 33 puestos de la 8.ª avenida Norte y habló de espacios vacíos en el mercado central; parte de los afectados denunció que el nuevo sitio había que acondicionarlo con su propio dinero. El mismo tipo de reordenamiento se aplicó en los alrededores del Mercado Central de San Salvador Centro. Recuperar aceras es la tesis oficial: peatones y carros sin obstáculo. El otro lado es el ingreso diario de quien lleva años —a veces décadas— vendiendo en la vía pública.
Desde las 10:00 p. m. de este sábado 19 hasta las 6:00 a. m. del domingo 20 hay circulación controlada en 4.ª Avenida Sur (Cuba), 2.ª Calle Oriente, Franklin Roosevelt Oriente y 6.ª Avenida Norte. Quien circule por Soyapango debe buscar ruta alterna. El debate no se acaba el domingo: calles despejadas contra sustento informal. El dato que falta, y que van a exigir los vendedores, es dónde van a trabajar el lunes.

Judicial
Condenan a 10 años por estafa agravada en San Miguel: cobró $3,000 por dos Toyotas de EE. UU. y desapareció
El Tribunal Primero de Sentencia de San Miguel condenó a diez años de prisión a José Ricardo Bado Rodríguez por estafa agravada contra dos hombres a los que prometió traer vehículos desde Estados Unidos. El fallo, informado por la Fiscalía y el centro judicial, se dictó en rebeldía: el procesado no compareció y hay orden de captura vigente para que cumpla la pena.
El modus operandi fue telefónico. Bado Rodríguez se presentó como importador, pidió $1,500 de anticipo a cada víctima —$3,000 en total— y se comprometió a exportar dos Toyota, años 2006 y 2012, con entrega aproximada en agosto de 2019. El dinero se lo entregaron el 2 y el 3 de mayo de ese año. Después cortó el contacto. Las víctimas denunciaron el 28 de agosto de 2019, cuando no hubo ni carros ni respuesta.
Entre la denuncia y la condena pasaron siete años. Eso no anula el delito: el tribunal valoró las pruebas en vista pública y calificó los hechos como estafa agravada, no como un simple incumplimiento comercial. En El Salvador este esquema —anticipo por un “carro de afuera” que nunca llega— se repite. La diferencia, en este caso, es que el expediente llegó a sentencia firme y a una pena de una década.
Mientras Bado Rodríguez no sea detenido, la condena queda en papel. La orden de captura sigue activa. Quien pague adelantos por importaciones debería exigir contrato, datos fiscales y rastro del trámite aduanal; sin eso, el riesgo no es solo perder $1,500: es entrar en un proceso que, como este, puede tardar años.




