ENTREGA ESPECIAL
«CAMINANDO ENTRE CACTUS Y NOPALES»
Por Roberto Hugo Preza
“El sol quema la piel, una violenta ventisca golpea nuestros rostros marchitos por el brutal clima, mientras tragamos bocanadas de aire caliente que resecan nuestras gargantas…estamos caminando por una arenosa senda en el Desierto de Arizona, en medio de una sepulcral soledad, entre espinosos cactus y nopales”

Este es un fragmento de un reportaje que produje para Televisión Azteca a principios del añ0 2000. En la mayoría de piezas periodísticas que he producido en la frontera sur de Estados Unidos, siempre destaque los cactus y nopales, por la sensación que me daba esa especie, anclados en medio de esas lúgubres y desérticas tierras….Hoy lejos de esos áridos senderos, lo veo con otros ojos.
Nunca antes me vi impulsado a profundizar en los cactus, “que buena parte de su fama se debe a su omnipresencia en las imágenes de los desiertos de Estados Unidos y México, tan frecuentes en el cine”, dice un artículo sobre esta singular especie.
BREVE HISTORIA DE LOS CACTUS, ORIGEN Y EVOLUCION
Esta planta es originaria del continente americano y son alrededor de 3 mil especies de cactus que componen la familia más conocida de plantas crasas o suculentas.
A los cactus la naturaleza los dotó, al igual que a las demás especies de plantas crasas, de la capacidad de acumular agua en su cuerpo para vivir en territorios muy áridos y de espinas, para protegerse de los agresores.
Los cactus constituyen la más famosa familia de plantas suculentas y una de las más populares en general, debido sobre todo a su aparición en innumerables películas y dibujos animados.
Originarios del continente americano, los cactus se clasifican en más de 200 géneros que incluyen unas 30000 especies, adaptadas a los climas más áridos.
Los cactus más pequeños miden apenas un centímetro, mientras que los más grandes alcanzan los 18 metros, dicen los expertos.
El nombre científico de esta familia es «cactaceae» y la palabra exacta que la define en español es cactáceas, aunque su denominación popular sea la de cactus (o cactos).
Los científicos estiman que el origen de las cactáceas data de entre 30 y 40 millones de años atrás, después de la separación de los continentes. Por eso, esta familia es endémica de América.
Su llegada a otros continentes se ha debido a la acción del hombre, aunque también existe la hipótesis de que se realizó en forma de semillas en el tracto digestivo de aves migratorias o de plantas adheridas a troncos que atravesaron los mares a la deriva.
CACTUS EN EL SALVADOR Y SU PRIMERA FERIA EN SAN JOSE GUAYABAL
El destino una vez más me une a esta especie, no en Arizona, ni California, ni Tijuana, ni Sonora; sino en El Salvador.
Un proyecto familiar, que comenzó como una simple colección, se ha convertido con el correr de los años, en la más rica y variada colección de cactus que se reproducen por miles.

Es la producción más variada de esta familia vegetal, en sus amplios viveros en el Cantón El Rosario de San Martin, sobre la ruta a San José Guayabal, se aprecia la más hermosa colección de especies, que tras un proceso de injertos hacen brotar nuevas y coloridas especies.
“Quienes visitan este paraíso de cactus salen maravillados y muy impresionados por la extraordinaria belleza e interminable variedad”, me narra su orgulloso creador, Herberth Preza, quien es el alma de este proyecto.
Cactus Preza, se ha convertido en el referente nacional y centroamericano para los coleccionistas de cactus. Y los precios: hay desde 1 hasta 300 dólares.
Este fin de semana, los pocos productores de cactus que hay en el país, se han unido para presentar por primera vez, la feria y exposición “ECOCACTUS 2020”.
El vistoso parque de San José Guayabal, se verá engalanado este sábado 19 y domingo 20, con miles de especiales de cactus provenientes de todo el país, gracias al decidido respaldo del alcalde Mauricio Vilanova.
Son 6 productores que estarán exhibiendo sus colecciones, la cuales estarán a la venta y además habrá expertos que darán la guía como cuidar estas plantas.
Así que una vez más volveré a ver la inmensidad de los cactus, a millas del desierto de Arizona en el seguro municipio de Guayabal. Ahí estaré en primera línea…
Con información: HPD Noticias
ENTREGA ESPECIAL
El dolor que no se borra: Payaso Chocoyito revive el secuestro y asesinato de su hijo a manos de pandilleros
En un testimonio que estremece hasta las lágrimas, José Domínguez, conocido como el payaso Chocoyito, relató con crudeza el momento en que pandilleros secuestraron y asesinaron a su hijo Nathanael en El Salvador en 2015. Vestido con su característico traje azul, peluca amarilla y nariz roja, el artista transforma su sufrimiento en mensaje de fe y prevención, compartido en plataformas como TikTok y X.
“Me secuestran a mi hijo las pandillas”, comienza Chocoyito con voz quebrada, mientras narra cómo, durante dos meses y medio de cautiverio, él continuaba haciendo reír a niños en fiestas y eventos, ocultando su angustia. El padre explica que, incluso en un congreso de payasos en Nicaragua, mantuvo su compromiso escénico pese al infierno personal que vivía.
El drama alcanzó su clímax cuando le informaron del hallazgo del cuerpo. “Agarré mi moto… y me enseñan esto”, relata, describiendo la foto de su hijo atado de pies y manos con un escopetazo en la cabeza. Cada gesto con el lazo en su muñeca revive el dolor: “Por eso cuando yo hago este lazo y me aprietan duro y me duele la muñeca, recuerdo el dolor de mi hijo”.
@enriqueortegacontrastes Me secuestran a mi hijo las pandillas ##mexico🇲🇽##padresausenteshijoscomplicados##elsalvador🇸🇻##enriqueortegacontrastes ♬ sonido original – Enrique Ortega Contrastes
Chocoyito describe la exhumación en la fosa clandestina: “Cada vez que yo veía un cuerpo… pensé que iba a caer desmayado, pero me mantenía fiel porque quería ver a mi hijo, costara lo que costara”. Al abrir el tercer cuerpo, la confirmación devastadora: “Veo que era mi hijo con la ropa que yo le había dado el día de su cumpleaños”.
“Jamás supe quién le enseñó a mi hijo a decirme todos los días ‘te amo’”, confiesa con emoción contenida, recordando las últimas palabras de Nathanael. “Tenía una foto de mi hijo, la abracé y quería que me dijera te amo, pero él ya no estaba”.
El payaso, quien también es pastor, convirtió su tragedia en el proyecto “Buscando Sonrisas”, visitando escuelas para prevenir la violencia y fortalecer lazos familiares. “Padres de familia, ¿cuándo fue la última vez que le dijiste a tu hijo te amo?”, pregunta directamente al público.Su historia no solo honra la memoria de Nathanael, sino que alerta sobre el flagelo de las pandillas que destrozan familias en Centroamérica. Chocoyito cierra con perdón y esperanza, recordando que “a nadie le deseo lo que yo viví”.
ENTREGA ESPECIAL
¿Fracaso histórico o el fin de una era? El colapso de la Francia «invencible» en el Mundial 2026

ENTREGA ESPECIAL
Tras varios días de búsqueda, Daniel encuentra el cuerpo de su primo entre los escombros en Venezuela
Daniel González removía polvo y pedazos de bloque con el cepillo de una escoba y sus propias manos dentro de un orificio cavado bajo una losa de concreto. Poco a poco, entre los escombros, comenzó a emerger un cráneo, el primer indicio de su primo, a quien buscaba desde hacía 18 días.
Félix Astudillo fue uno de los más de 4,500 fallecidos por el doble terremoto que impactó el norte de Venezuela el pasado 24 de junio. Al momento de la tragedia se encontraba en un festejo en el piso 2 del edificio Residencias Arichuna, ubicado en el sector Los Corales de La Guaira, el estado más afectado.
La estructura colapsó y quedó sepultada bajo toneladas de concreto. Daniel llegó al lugar un día después del terremoto y encontró el edificio en ruinas.
Según su relato, los trabajos con maquinaria comprometían los cuerpos que permanecían atrapados. Pese a no contar con conocimientos técnicos en labores de rescate, asumió el liderazgo y cambió el método de operación, logrando recuperar varios cadáveres.
Su principal motivación era encontrar a su primo, con quien se crio como si fueran hermanos.
«Mi objetivo es sacar a mi hermano y sacar a las otras 10 o 11 personas también restantes, porque yo siento que son familia mía», expresó Daniel, un joyero de 35 años.
«Merecen tener un entierro digno, porque es muy difícil para la mamá, para el padre (…) es una incógnita que les queda por toda su vida», agregó.
El polvo cubre la ropa negra de Daniel, mientras sus desgastados guantes de tela reflejan más de dos semanas de arduo trabajo. Duerme pocas horas en una carpa instalada a metros del edificio y, durante sus momentos de descanso, piensa en las labores realizadas, los cuerpos recuperados y el trabajo que aún falta por completar.
Un grupo de rescatistas voluntarios, policías y bomberos rodeó el hoyo donde finalmente fue localizado Félix. Con un esmeril, cortaron cuidadosamente las varillas metálicas de las columnas que obstaculizaban el área.
Los equipos aún necesitaban removedor para extraer el cuerpo, en estado de descomposición, sin causarle mayores daños.
Tras encontrar el cadáver, un fuerte olor a putrefacción impregnó el ambiente. El hedor se convirtió en una de las principales pistas utilizadas por los rescatistas para buscar entre los escombros.
El olor les indica las zonas donde deben revisar. Posteriormente, utilizan fotografías de los apartamentos enviadas por familiares para estudiar la estructura y determinar los puntos donde deben realizar las excavaciones.
«No parecemos topos, parecemos sabuesos», comentó Daniel irónicamente, en referencia a los rescatistas mexicanos conocidos popularmente como «topos».
«Con el olor nos guiamos, tomamos fotos y empezamos a excavar. Es fuerte el trabajo, pero gracias a Dios hemos sacado 11 cuerpos intactos con esa metodología», explicó.
Daniel estudió ciencias forenses y la tragedia lo llevó a poner en práctica sus conocimientos para identificar y preservar los cuerpos encontrados.
Su experiencia le permitió reconocer inmediatamente a su primo. Pese al alto grado de descomposición, observar su dentadura fue suficiente para confirmar que su «hermano» había muerto entre los escombros.
«Es difícil, yo siempre he estado con él. Él sabía que estaba con él en las buenas y en las malas. Ahí estoy, pa’lante, hasta la muerte», dijo Daniel mientras las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos.
«Yo le cumplí lo que le prometí, que lo iba a rescatar», agregó.
Entre momentos de esperanza y las arduas labores de rescate, Daniel no había tenido espacio para procesar la pérdida de su primo. Además, carga con el luto de los cuerpos que ha recuperado.
«Yo creo que estas mismas lágrimas que estoy botando son por los 11 cuerpos que ya saqué y por los 10 o poco más que todavía quedan», expresó.
Conmocionado, Daniel revisó las pertenencias de Félix encontradas en una cartera ubicada junto al sofá donde descansaba al momento del colapso del edificio.
Observó detenidamente su documento de identidad, tarjetas bancarias, billetera y su teléfono celular, que quedó hecho añicos. Posteriormente, guardó cuidadosamente cada objeto en una bolsa de plástico.
«Ya por lo menos mi familia va a estar tranquila», concluyó.



















