Nacionales -deportes
Concacaf tendrá seis plazas directas para la Copa del Mundo 2030
Concacaf ha hecho público el calendiario 2026-2030 para las 41 selecciones mayores masculinas de fútbol, donde destacan las eliminatorias mundialistas hacia la Copa del Mundo 2030, que se disputará por segunda vez en una sede tripartita entre España, Portugal y Marruecos.
La región contará con seis cupos directos hacia la justa mundialista, más la posibilidad de un séptimo que se disputará en el repechaje intercontinental; esta asignación permite que más selecciones accedan por la vía clasificatoria, a diferencia de la edición mundialista de 2026, donde solo habían tres cupos directos, al tener a México, Estados Unidos y Canadá como anfitriones.
El calendario se abrirá con la Liga de Naciones (Nations League) de Concacaf, aún pendientes de sus fechas, donde ya están ubicadas las 16 selecciones (en esta liga está El Salvador). Las cuatro mejores ranqueadas arrancarán su carrera desde los cuartos de final, mientras que las ubicadas desde la casilla 5 a la 16 se repartirán en dos grupos de seis selecciones, y seguirán el formato suizo, donde tendrán dos encuentros de local y dos de visitante. Las dos mejores selecciones de cada grupo ( 4 selecciones en total) clasificarán a los cuartos de final, donde ya esperarán las cuatro mejores ranqueadas.
La Liga B se repartirá con otras 16 selecciones ya clasificadas, con cuatro grupos de cuatro selecciones, donde los primeros lugares ascenderán a la liga A, y los últimos lugares de cada grupo bajarán a la liga C.
La Liga C recogerá a las últimas nueve selecciones, repartidas en tres grupos de tres representaciones, los tres primeros lugares subirán a la liga B, junto al mejor segundo lugar.
Una de las novedades que se incorporará es que se disputarán finales en las tres ligas (solo se hacia en la Liga A), para sacar al campeón de su respectiva liga, y que tendrá el ascenso a la liga inmediata superior. Además, dentro del ciclo mundialista se tendrán dos ediciones de Liga de Naciones (2026-2027 y 2028-2029)
Copa Oro
Se disputarán dos ediciones (2027 y 2029) y tendrán como fechas entre los meses de junio y julio, donde estarán compitiendo 16 selecciones que partirán de la Liga de Naciones de Concacaf y las rondas preliminates de Concacaf para Copa Oro. De esta competición se darán los detalles más adelante.
Eliminatorias mundialistas
El plato fuerte de Concacaf se cocinará entre 2027 y 2029, con tres rondas de eliminación para determinar a las seis naciones clasificadas de forma directa a la Copa del Mundo 2023, más la selección que lo buscará por vía de repechaje.
La primera ronda comenzará entre septiembre y octubre de 2027, y tendrá a las selecciones ranqueadas entre los puestos 14 a la 35 de Concacaf. Estos 22 equipos se repartirán en llaves con duelos directos (11 llaves) emparejados entre el mejor ranqueado con el peor ranqueado, así sucesivamente hasta completar los 11 cruces; los ganadores de cada serie avanzarán a la segunda ronda.
En la segunda ronda estarán esperando las 13 mejores selecciones ranquedas y se incorporarán las 11 provenientes de la primera ronda. Se repartirán en seis grupos con cuatro selecciones, donde disputarán partidos a ida y vuelta con todos los de su mismo grupo; quienes queden en primer y segundo lugar de su respectivo grupo avanzarán a la tercera y última ronda de clasificación.
En esta tercera ronda, las 12 selecciones clasificadas se repartirán en tres grupos con cuatro combinados nacionales, enfrentándose a duelos de ida y vuelta, y donde quienes queden en primer y segundo lugar de su respectivo grupo avanzarán de forma directa a la Copa del Mundo de 2030.
Los dos mejores terceros lugares se enfrentarán en un play inn a ida y vuelta, donde quien resulte ganador representará a Concacaf en el repechaje intercontienental.
Deportes
Alianza FC anuncia la salida de Tito Pompei y todo su cuerpo técnico
Alianza Fútbol Club anunció la desvinculación del entrenador argentino Roberto “Tito” Pompei y de todo su cuerpo técnico, una decisión que marca el cierre de una etapa en la dirección deportiva del conjunto albo y abre un nuevo proceso de reorganización de cara a sus próximos compromisos.
La salida del estratega representa un cambio importante para el equipo capitalino, uno de los clubes de mayor tradición del fútbol salvadoreño. La decisión implica no solo el relevo del director técnico, sino también la renovación completa del grupo de colaboradores responsables de la preparación táctica, física y deportiva del plantel principal.
Con esta determinación, la dirigencia de Alianza deberá definir quién asumirá la conducción del equipo y establecer los pasos para garantizar la continuidad de los entrenamientos y la preparación de los futbolistas. La elección de un nuevo cuerpo técnico será fundamental para determinar el rumbo deportivo de los albos durante el resto de la competición.
El cambio también genera expectativas entre los aficionados, que estarán atentos a los próximos anuncios institucionales y a las decisiones relacionadas con el banquillo. La llegada de un nuevo entrenador podría representar ajustes en el sistema de juego, las alineaciones y la planificación de los siguientes encuentros.
Por ahora, el principal desafío de Alianza será gestionar la transición técnica y mantener la competitividad del plantel, mientras se define al responsable de encabezar la nueva etapa deportiva del club.
La decisión fue tomada el viernes 9 de octubre, después de la derrota por 2-1 frente a FAS en el estadio Óscar Quiteño. Pompei, quien había asumido el cargo en mayo de 2026, dirigió 19 partidos oficiales, con un balance de siete victorias, siete empates y cinco derrotas. En el Apertura 2026, el conjunto capitalino acumulaba 18 puntos en 13 encuentros, producto de cuatro triunfos, seis empates y tres derrotas, números que reflejan las dificultades del equipo para consolidarse en los primeros puestos.
Pese a los resultados irregulares en el campeonato nacional, el técnico argentino consiguió una destacada participación internacional al clasificar a Alianza por primera vez a los cuartos de final de la Copa Centroamericana. El equipo terminó como líder de su grupo, pero posteriormente fue eliminado por Motagua de Honduras con un marcador global de 3-0. Los albos todavía tienen pendiente una serie de repechaje ante Marathón para buscar un boleto a la Copa de Campeones de la Concacaf.
La reestructuración también alcanzó al director deportivo argentino Juan Alfonsín, cuya salida fue confirmada tras una reunión con la junta directiva. Aunque Alianza todavía no ha oficializado públicamente al sustituto de Pompei, reportes periodísticos señalan al argentino Diego Martín Vázquez, exentrenador de Motagua y Real Estelí, como el elegido para asumir el banquillo capitalino.
Nacionales -deportes
FESFUT ratifica a Bolillo Gómez como técnico de la Selecta para el play-in ante Saint Martin
La Federación Salvadoreña de Fútbol ratificó este jueves a Hernán Darío Gómez como seleccionador de la mayor. El Comité Ejecutivo confirmó que el colombiano sigue al frente del proceso y que, en breve, empezará a preparar la serie de ida y vuelta del play-in de la Liga de Naciones ante Saint Martin, en la ventana FIFA del 9 al 17 de noviembre. La Concacaf aún no ha fijado fechas, horarios ni sedes. El mismo comunicado adelantó que el cuerpo técnico será ampliado, en línea con la filosofía de la actual administración, aunque los nombres y el momento de la incorporación se anunciarán después.
La decisión llega días después de que Gómez, a su regreso de Martinica, pidiera una evaluación de la dirigencia y dejara claro que quiere quedarse. “Yo no me quiero ir, porque a pesar de todas las dificultades, de la gente que hay en contra, también hay mucha gente a favor”, dijo el estratega. El escenario contrasta con lo expuesto por el presidente de la FESFUT, Yamil Bukele, el 30 de septiembre, tras el 0-6 ante Guatemala: según el dirigente, Gómez puso sobre la mesa que si no mantenía a la Selecta en la Liga A se iría él mismo. Bukele también precisó que no hay un contrato anual formal ni un monto por rescisión.
El balance del proceso, iniciado en febrero de 2025, sigue siendo adverso. En 20 partidos de categoría A, Gómez suma cuatro victorias, seis empates y diez derrotas, con una efectividad cercana al 27 %. En la fase de grupos de la Liga A la Selecta cerró con cuatro puntos y descendió a la Liga B: ganó 3-1 a Martinica, cayó 0-6 ante Guatemala y 0-2 con Jamaica, y empató 1-1 en Fort-de-France. Ese tropiezo también sacó a El Salvador del top 100 del ranking FIFA: bajó al puesto 102, algo que no ocurría desde agosto de 2017.
El play-in es, aun así, la vía que le queda para no quedar fuera del camino a la Copa Oro 2027. El Salvador llegó como mejor sexto de la Liga A y se cruza con Saint Martin, líder del Grupo C de la Liga C, con nueve puntos, 19 goles a favor, dos en contra y una diferencia de +17. La serie es a ida y vuelta; el ganador del marcador global avanza a la ronda preliminar de marzo de 2027 y, si hay empate, el criterio es el gol de visitante. Superar al conjunto caribeño no clasifica todavía: harían falta otros dos partidos en esa fase previa.
La ratificación deja a Gómez con un encargo concreto y un margen corto. Debe armar el grupo, incorporar el refuerzo de cuerpo técnico que la FESFUT prometió y convertir noviembre en la corrección de un ciclo marcado por la goleada en Guatemala y por el descenso. La permanencia en el cargo, al menos en el discurso de septiembre, quedó atada a resultados que ya no se cumplieron. Lo que sigue es el play-in.
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El Salvador toca fondo: la Selecta fracasa en la Nations League y regresa a la Liga B
La Azul apenas empató 1-1 ante Martinica en un partido que estaba obligada a ganar y consumó un nuevo descenso. Más preocupante que el resultado fue la imagen: un equipo sin la urgencia, rebeldía ni determinación que exigía jugarse la permanencia en la máxima categoría de Concacaf.
El Salvador volvió a fracasar. No hay demasiadas maneras de suavizar lo ocurrido en Fort-de-France. La Selecta empató 1-1 contra Martinica y cerró su participación en la Liga de Naciones de Concacaf con apenas cuatro puntos, producto de una victoria, un empate y dos derrotas. El saldo fue todavía más duro: 4 goles a favor, 10 en contra y una diferencia de -6. La consecuencia es concreta: la selección salvadoreña regresa a la Liga B.
Y lo preocupante no fue únicamente descender. Fue la manera de hacerlo. El Salvador llegó a Martinica sabiendo que necesitaba ganar y recibió muy temprano el mejor escenario posible. Apenas al minuto 3, Jefferson Valladares aprovechó una acción iniciada por Styven Vásquez y marcó el 0-1. Con casi todo el partido por delante, la Selecta tenía la oportunidad de tomar el control, buscar el segundo y demostrar que realmente estaba dispuesta a pelear por su permanencia.

Pero ocurrió prácticamente lo contrario. Después del gol, el equipo de Hernán Darío “Bolillo” Gómez fue perdiendo iniciativa. En lugar de imponer condiciones ante un rival al que había derrotado 3-1 en la primera jornada, permitió que Martinica creciera. Mario González tuvo que intervenir para conservar la ventaja y la Azul desperdició oportunidades claras para liquidar el encuentro. Brayan Gil tuvo una muy importante al 19′ y volvió a encontrarse con el portero al 50′. Christian Martínez también dispuso de una posibilidad inmediatamente después.
Ahí aparece una de las grandes responsabilidades de los futbolistas. Un planteamiento puede discutirse, pero ningún entrenador puede rematar por sus delanteros ni disputar cada pelota por ellos. La sensación que dejó El Salvador fue la de un equipo que no comprendió —o no logró ejecutar— la urgencia del partido. No podemos afirmar desde fuera que los jugadores deliberadamente “no respetaron el planteamiento” del técnico, porque eso requeriría conocer las instrucciones internas, pero futbolísticamente sí se observó una selección incapaz de mantener una idea consistente durante los 90 minutos.
El empate de Martinica al 56′ retrató precisamente esa fragilidad. Labeau participó en la acción con un taconazo y Janis Antiste terminó venciendo a Mario González para colocar el 1-1. A partir de allí quedaba más de media hora para salvar la categoría, pero la reacción que demandaba semejante emergencia nunca terminó de aparecer. Martinica incluso consiguió apropiarse de mayores tramos del encuentro mientras El Salvador fue cayendo en imprecisiones, juego directo y desesperación.

Ese es probablemente el aspecto más cuestionable de la noche: ¿dónde estuvo la rebeldía? Cuando una selección está a minutos de perder su lugar en la Liga A, debería transmitir desesperación competitiva, presión, intensidad y convencimiento. En cambio, la crónica del partido deja oportunidades desperdiciadas y una fase final sin soluciones suficientes. El Salvador necesitaba comportarse como un equipo que estaba jugando una final; demasiados pasajes parecieron los de un conjunto esperando que algo sucediera.
Sería injusto, sin embargo, responsabilizar únicamente a los jugadores. El cuerpo técnico también queda inevitablemente bajo escrutinio. Hernán Darío Gómez fue contratado para conducir un proceso que debía devolver competitividad a una selección golpeada, pero esta Nations League terminó mostrando exactamente lo contrario. El Salvador derrotó 3-1 a Martinica en el debut, después recibió un 6-0 de Guatemala, perdió 0-2 contra Jamaica en el Cuscatlán y terminó empatando 1-1 nuevamente con Martinica. Son ocho goles recibidos y apenas uno anotado en los últimos tres partidos del torneo.
El 6-0 ante Guatemala debió representar una sacudida. El 0-2 contra Jamaica debía provocar una reacción. Y el encuentro contra Martinica era la última oportunidad para demostrar que todavía existía una respuesta deportiva. No ocurrió. Tres partidos consecutivos sin ganar y una selección que, cuando más necesitaba mostrar carácter, terminó despidiéndose de la máxima categoría. El descenso, por tanto, no puede explicarse por una jugada desafortunada o por un mal partido: es el resultado acumulado de una campaña deficiente.
Ahora aparece una pregunta incómoda para el fútbol salvadoreño: ¿qué se está construyendo realmente? Cambian entrenadores, aparecen nuevos futbolistas, se anuncian procesos y vuelve la ilusión, pero cuando llegan los partidos que miden el verdadero nivel internacional, los mismos problemas regresan: dificultades para generar fútbol, poca contundencia, errores defensivos, irregularidad emocional y una enorme distancia entre las expectativas y lo que finalmente ocurre sobre el terreno.
El descenso a la Liga B no debe verse simplemente como cambiar una letra en la clasificación. Competir en la Liga A significa medirse con selecciones de mayor exigencia y disponer de una ruta deportiva diferente. Tras este fracaso, El Salvador tendrá además que recorrer un camino más largo hacia la Copa Oro 2027: deberá disputar en noviembre un play-in para intentar avanzar posteriormente al repechaje clasificatorio.
La Nations League deja, entonces, una conclusión dolorosa: El Salvador no estuvo a la altura de la Liga A. Y el problema sería todavía mayor si después del descenso todo se redujera a buscar un único culpable. Hay responsabilidades del entrenador, de los futbolistas y de la estructura que rodea a la selección. La Liga B será ahora la realidad de la Selecta. La verdadera discusión ya no debería ser cómo justificar el descenso, sino qué debe cambiar para que, si El Salvador consigue regresar algún día a la máxima categoría, no vuelva simplemente para repetir la misma historia.






