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Omar Pimentel abandonaría el país por su seguridad tras encontrarse 5 cuerpos, presuntamente de sus familiares en una finca de Nahuizalco
Horas antes de conocerse la noticia sobre el posible hallazgo de los cuerpos de sus familiares, el preparador físico de Sonsonate, Omar Pimentel, había conversado aseguró que ha comenzado a plantearse abandonar el país para proteger a su familia
«En este país ya no se puede vivir», de esta forma resumió Pimentel la situación que vive actualmente y por la que se mantiene a la espera de los resultados de ADN realizados a los cuerpos encontrados en la finca Los Reyes en Nahuizalco.

«He analizado en irme del país y tendría pensado buscar asilo en dos o tres países», sostuvo Pimentel quien en los últimos días ha solicitado información en diferentes embajadas instaladas en el país.
«Lo estoy tomando así, no sólo soy yo, pero tengo que salvaguardar a otras personas», alegó este hombre quien no termina de entender lo que llevó a delincuentes a atentar en contra de sus familiares.
«Todavía estoy tratando de digerir, estoy buscando un significado; tengo más preguntas que respuestas por lo que ha pasado», alegó Pimentel quien vio por última vez a sus seres queridos el 16 de enero luego de un partido de fútbol.

El dolor del preparador físico es compartido con su madre y hermana, además de los vecinos que la familia tiene en Chalchuapa, lugar al que Pimentel solo ha llegado una vez desde que la desaparición.
Ha soñado con ellos
La angustia desatada desde el 16 de enero es algo que no deja dormir a Omar Pimentel y cuando lo hace es para encontrarse con sus seres queridos a quienes dice que ha visto a través de sueños.
Según lo señalado por el hombre, una noche se encontró con su esposa en un lugar que no pudo detallar y vestida normalmente; además, soñó con su hijo a quien le habría manifestado que se tranquilizara.
Pimentel agradeció el seguimiento que los medios de comunicación le han dado al caso y cree que las personas involucradas en la desaparición de su familia van a captar todo el daño emocional que han causado, algo que será un cargo de conciencia que llevarán en su vida.
De igual manera, externó su gratitud con el cuerpo técnico, jugadores, la junta directiva y el presidente del Sonsonate F.C. por el apoyo que le han brindado.
La desaparicion y posible hallazgo
El miércoles 16 de enero, Rosa de Pimentel, de 40 años; Marco P., de 12; Silvia de Colindres de 63; Tania Monterrosa de 25 y Carlos Ernesto Colindres de 35, desaparecieron en horas de la noche después de salir de un partido realizado en el estadio Ana Mercedes Campos de Sonsonate.
La familia se dirigía hacia Chalchuapa en un vehículo color blanco, marca Chevrolet placas P 700-567 y tuvieron problemas con una de las llantas del automotor en la finca Los Trozos, cantón Los Arenales, en el municipio de Nahuizalco y desde entonces no se sabe nada de su paradero.
En horas de la tarde del jueves, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó que confirmó el hallazgo de cinco cuerpos encontrados en la Finca Los Reyes cantón Los Arenales de Nahuizalco, los cuales serán verificados mediante ADN si pertenecen a los desaparecidos.

La Confirmación de los cadáveres.
Tras la confirmación el preparador físico del Sonsonate F.C., confirmó que esperaba la llamada de las autoridades de la Policía Nacional Civil (PNC), esto con el objetivo de que Pimentel pudiera reconocer los cuerpos de sus familiares.
“Estoy esperando la llamada de un jefe policial para moverme al lugar de la escena o esperar que las autoridades me recomienden qué hacer, para reconfirmar que son ellos”, declaró entre lágrimas el preparador físico del Sonsonate F.C.
Así fue como los cuerpos de su esposa Rosa Ivette Colindres de Pimentel, su hijo Marcos A., Silvia Jaco de Colindres, suegra, además de Carlos Jaco y Tania Monterrosa desaparecieron en la zona conocida como El Canelo tras reportar problemas con el vehículo en el que se conducían.
Un día después, la policía encontró el carro de las víctimas. El hallazgo del automotor se dio a pocas cuadras de donde ahora exhuman los cadáveres, y no fue hasta 22 días después que se dio con la localización de los familiares de Pimentel.
Por este hecho hasta el momento hay seis detenidos, tres implicados directamente en el caso y dos por complicidad no necesaria ha confirmado hace unos minutos Howard Cotto, director de la Policía Nacional Civil (PNC).
Fotos. Tomadas del Facebook Omar Pimentel
ENTREGA ESPECIAL
El Psicopata que cambio la regla del Narco
Edgar Valdés Villarreal, hijo de un pintor de casas mexicano y una ama de casa tejana, la Barbie. Un apodo que le pusieron en la secundaria por su cabello gero. Un apodo que terminaría escrito con sangre en las calles de Medio México. No había nada en su infancia que anunciara el monstruo. Jugaba fútbol americano en la Lincoln High School.
Linebacker, posición de impacto. Posición de violencia controlada. Sus compañeros lo recuerdan como un chavo popular. Nada extraordinario, nada que hiciera pensar en lo que vendría después. Pero Laredo no es cualquier ciudad, es la frontera y la frontera tiene sus propias reglas.
En los 90, Laredo era un punto de entrada clave para la coca que venía del sur. El cártel del Golfo controlaba la plaza. Los Zetas, un grupo recién formado por desertores del gafe mexicano con influencia de entrenamientos especializados.
Apenas comenzaban a operar como brazo armado. Valdés Villarreal no era un estudiante brillante, no era un atleta excepcional, pero tenía algo que llamaba la atención en ese mundo. No dudaba.
Y en la frontera eso vale más que un título universitario. Finales de los 90. Edgar, todavía adolescente, ya vende marihuana en pequeñas cantidades en su high school.
Nada mayor, nada que llame la atención de las autoridades, pero es suficiente para que los conectes locales lo noten. Un chavo bilingüe que puede moverse entre dos mundos sin levantar sospechas.
Eso es oro en el negocio. 2000. Edgar ya no está en la escuela, dejó el fútbol, dejó cualquier pretensión de vida normal.
Las autoridades de Texas comienzan a investigarlo por distribución de marihuana. Nada grave todavía. Pero suficiente para que tome una decisión que cambiaría todo.
Cruza el río, se va para Nuevo Laredo, del lado mexicano, donde las leyes americanas no llegan, donde un chavo con sus características puede desaparecer o puede convertirse en algo más grande.
Nuevo Laredo, Tamaulipas, 2001. La ciudad es un hervidero. El cártel del Golfo domina, pero enfrenta presión.
El gobierno de Vicente Fox promete mano dura contra el crimen organizado. Los operativos federales se intensifican por primera vez en décadas y en ese caos un gero de Texas encuentra su lugar.
Valdés Villarreal no llega como un narco hecho y derecho, llega como un refugiado, como alguien que huye de problemas menores en el norte, pero tiene conexiones.
Tiene un primo que trabaja para gente pesada y tiene ese perfil que nadie espera. Los primeros meses trabaja en lo básico, mueve paquetes, cobra deudas pequeñas, hace mandados, pero desde el principio muestra algo diferente, no duda.
Cuando le ordenan golpear a alguien, lo hace sin preguntar. Cuando le dicen que entregue un mensaje violento, lo entrega con exceso.
Los jefes locales comienzan a notar al americanito, no por su experiencia, por su disposición. Arturo Beltrán Leyva, el Barbás, en ese momento es uno de los operadores principales de la Federación de Sinaloa en la zona del Golfo.
Controla rutas, coordina envíos masivos y necesita gente de confianza en Nuevo Laredo, gente que no tenga los vicios de los narcos tradicionales, gente que no esté quemada con las autoridades mexicanas.
Alguien le habla de un guero que acaba de llegar de Texas. Alguien que no tiene historial, alguien que puede pasar desapercibido. La primera vez que Valdés Villarreal se reúne con gente de Beltrán Leiva es en una casa de seguridad en la colonia Jardín 2002.
Barbas no está presente, pero sus lugartenientes sí le hacen preguntas, le prueban, le dan una tarea sencilla, recoger un paquete del otro lado y traerlo a Nuevo Laredo.
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Edgar lo hace en menos de 6 horas sin problemas, sin nervios. Cuando regresa, los lugartenientes se miran entre ellos. Este chavo sirve. Los siguientes meses, Valdés Villarreal se convierte en un operador de confianza
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Agresión con botella en Soyapango deja un lesionado y una mujer detenida
Una mujer fue capturada en el distrito de Soyapango, San Salvador Este, luego de protagonizar un hecho de violencia contra su compañero de vida durante una discusión.
La detenida fue identificada como Zenaida Beatriz Gámez Lara, de 37 años, quien habría agredido a la víctima con una botella de vidrio mientras ambos se encontraban consumiendo alcohol.
De acuerdo con el informe, los equipos intervinieron de manera oportuna, evitando que la agresión continuara. La persona lesionada fue trasladada a un centro asistencial, donde se encuentra estable.
Las autoridades informaron que Gámez Lara será remitida por el delito de lesiones, reiterando que, incluso bajo los efectos del alcohol, cada decisión tiene consecuencias.
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Bomberos reportan menos emergencias a nivel nacional
El subdirector de Bomberos de El Salvador, Erick Vásquez, presentó un balance preliminar de los incendios atendidos entre el 28 de marzo y el 1 de abril, en el marco del Plan Verano 2026, destacando variaciones importantes en comparación con el mismo período del año anterior.
De acuerdo con los datos oficiales, los incendios en vehículos disminuyeron de 10 casos en 2025 a 7 en 2026. Asimismo, los incendios forestales registraron una baja significativa, pasando de 19 a 9 incidentes.
En cuanto a los incendios estructurales, se reportaron 18 este año, apenas uno más que los 17 contabilizados en 2025. Por otro lado, las autoridades señalaron un incremento en los incendios en basureros, que pasaron de 6 a 9 casos.
Mientras tanto, los incendios en maleza reflejaron una reducción considerable, disminuyendo de 167 a 116, lo que evidencia el trabajo constante de la institución durante el período vacacional para atender emergencias y prevenir mayores afectaciones.






