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Muere la ex estrella del Barcelona Enrique ‘Quini’ Castro, a sus 68 años
Enrique ‘Quini’ Castro, que falleció este martes a los 68 años por un infarto, fue una de las grandes leyendas del fútbol español, desarrolló su carrera en el Sporting de Gijón y en el Barcelona y fue 45 veces internacional con la selección española.
El ex delantero que jugó en el elenco catalán entre 1980 y 1984 fue el máximo goleador de la Liga en cinco oportunidades, una más que Lionel Messi y dos más que Cristiano Ronaldo.
En sus últimos años de vida tuvo tiempo de disfrutar del argentino a quien admiraba y reconocía, según confesó en una entrevista en febrero de 2016: «Messi es un extraterrestre que cayó ahí, en Barcelona, y se ha quedado. Hay que darle de comer aparte. Ya no habrá, jamás, un futbolista como Leo. Ni uno. Está dos o tres peldaños por encima de todos. Está en la cumbre y casi ni se le nota. No solo juega, golea y hace filigranas, sino que hace jugar a los demás a lo grande»
Quini era el prototipo del clásico delantero centro que estaba siempre en el sitio apropiado para conseguir el gol. Así fue máximo siete veces goleador en España: cinco en Primera División (1974, 1976, 1980, 1981 y 1982) y dos en Segunda (1970 y 1977).
Fue internacional en 35 ocasiones con la selección absoluta, con la que debutó el 28 de octubre de 1970 ante Grecia (2-1). En total, con la camiseta nacional, logró 16 victorias, 12 empates y siete derrotas. Marcó un total de ocho goles con el equipo español.
En 1981 vivió su peor experiencia personal. El 1 de marzo de 1981, después de jugar un Barcelona-Hércules, fue secuestrado cuando se disponía a ir al aeropuerto a recoger a su esposa.
Durante muchos días su desaparición fue un misterio pues los secuestradores tardaron mucho tiempo en dar señales. Finalmente, tras complicadas negociaciones y tremendas tensiones, pudo ser liberado el 25 de marzo de 1981, en Zaragoza, en un taller donde había permanecido todos los días que duró su secuestro.
Quini perdonó a sus secuestradores y su actitud no fue bien vista por los directivos del Barcelona. El jugador renunció a la indemnización que debían pagar sus secuestradores.
El jugador permaneció en el Barcelona hasta 1984, año en el que regresó al Sporting. En el equipo asturiano se retiró del campo de juego. Fue un 21 de agosto de 1987 durante el partido-homenaje que le tributaron el Sporting y el Real Madrid en el campo del Molinón.
A lo largo de su carrera deportiva consiguió dos Copas del Rey (1981 y 1983), una Recopa (1982) y una Copa de Liga (1983). Siempre en las filas del Barcelona.
Participó en dos mundiales con la selección española: Argentina’78 y España’82. También estuvo en la Eurocopa de Italia de 1980.
Antes de abandonar el Barcelona, Quini creó la Fundación de Becas que lleva su nombre. Aunque abandonó el juego, continuó vinculado al mundo del fútbol como secretario técnico del Sporting, cargo que ocupó hasta junio de 1990.
El 19 de junio de 1990 Quini se hizo cargo del puesto de coordinador de la Escuela de Fútbol del Sporting, club en el que continuó hasta la actualidad.
Además era empresario. Poseía un garaje a medias con sus hermanos, era delegado en Asturias, León y parte de Galicia de la firma coreana SsangYong», en sociedad con dos amigos. También lanzó al mercado, en colaboración con el ex atleta Mariano Haro, una línea de prendas deportivas llamada «Quini-Sport».
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Real Madrid gana al Rayo 2-1 con gol de Mbappé de penal en el descuento
Un tanto de penal de Mbappé en el tiempo de prolongación dio la victoria al Real Madrid que se impuso 2-1 al Rayo Vallecano este domingo en el Bernabéu, lo que permite al club blanco seguir el ritmo del líder FC Barcelona, que ganó el sábado al Elche (3-1).
Tras la derrota en Lisboa el pasado miércoles en Liga de Campeones, los hinchas madridistas recibieron a sus jugadores al salir a calentar y durante el anuncio de las alineaciones con una sonora pitada, con Vinícius y Jude Bellingham una vez más como protagonistas del descontento de la afición, como ya ocurrió en el duelo ante el Levante hace dos semanas, tras la derrota en la final de la Supercopa frente al Barça y el cese del entonces entrenador Xabi Alonso.
El brasileño Vinícius (15′) adelantó a los merengues, ventaja que contrarrestó Jorge Frutos (49′) y que Mbappé (90+10′) acabó por decantarlo a favor de los merengues en los últimos instantes.
El Real Madrid, que llegaba tras tras caer ante el Benfica (4-2) en la última fecha de Champions y quedarse fuera de los ocho primeros clasificados en la fase de liguilla, por lo que deberá jugar los playoffs de acceso a octavos, también ante el equipo de José Mourinho.
Con esta victoria, el club madrileño alcanza los 54 puntos en la clasificación de LaLiga, uno menos que el Barça.
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Trinidad y Tobago el muro que separa a la Azulita Sub-17 del Premundial
Hoy más que nunca la Sub-17 femenina urge de mantener su portería en cero. Las pupilas de Debbie Gómez están a las puertas de la antesala del cielo y un resbalón resultaría carísimo para los sueños de las chicas de la Azulita.
El representativo cuscatleco camina con paso de modelo en la pasarela del Clasificatorio al Premundial de Concacaf en Curazao: ha firmado dos victorias en dos salidas a la cancha, ocho goles a favor y cero en contra.
En su partido de estreno le pegó 0-6 a Barbados y la noche del viernes sirvió un 0-2 a costa del anfitrión. El esfuerzo, sin embargo, podría valer únicamente para las estadísticas si no firman este domingo al menos el empate ante Trinidad y Tobago que saldrá en plan de amenaza.
Las triniteñas acumulan por ahora cuatro puntos y son el equipo más goleador de este grupo: 10 dianas a favor y dos en contra, lo que le vuelve un rival peligroso sobre todo en ataque.
De ahí que si El Salvador consigue mantener su portería en cero automáticamente estaría conquistando su boleto para asistir al Premundial de Concacaf donde se repartirán los boletos a la Copa del Mundo Sub-17 Marruecos 2026.
El crucial encuentro de la Azulita será es domingo cuando se mida a las triniteñas a la 1:00 de la tarde.
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Mourinho saca los colores al Madrid
El Benfica de Mourinho colocó en cuarentena el efecto Arbeloa y frenó en seco el crecimiento del Madrid. Volvió la versión blanda y desconectada del equipo blanco, perdiendo todos los duelos, recordando los partidos del Metropolitano o Anfield. Fue de mal en peor en un partido que empezó ganando y que perdió con todo merecimiento, recibiendo incluso un gol del portero contrario, Trubin, en el 98′, cuando los madridistas ya estaban con nueve por expulsiones de Asencio y Rodrygo. En Da Luz, donde conquistó la gloria europea, y ante ‘O Glorioso’, el Madrid se despidió del top 8 mostrando todos sus defectos. Que no son pocos.
El Benfica fue fiel al estilo Mourinho. Un equipo serio, agresivo, dejándose el alma en cada duelo. El ardor encarnado y la tormenta empequeñeció a un Madrid que recordó partidos pasados. Frágil sin balón, impreciso con él. En media hora acumuló el Glorioso un puñado de ocasiones, desde un tirazo de Prestianni que exigió un paradón de Courtois sobre el larguero a un rechace de Araújo tras un córner que casi acaba en gol. No entra en la cuenta el penalti señalado por Massa al ver derribo de Bellingham en lo que fue despeje. Lo anuló, VAR mediante, y Mou entró en combustión. Le tuvieron que sujetar sus asistentes.
El caso es que el Madrid amagó con salir por izquierda, en una aparición de Bellingham, pero golpeó por la derecha. Después de una posesión larga, superada la media hora de naufragio, la jugada desembocó en Asencio en el interior derecho. El central sirvió con rosca un balón medido para la entrada de Mbappé, que cabeceó a la red.
Así que llegó el gol antes que el juego, y durante un puñado de minutos, cinco, el Madrid pareció gobernar el duelo. Incluso desvió Trubin un buen cabezazo de Asencio tras un córner. Pero el Madrid no es equipo de Mourinho, y por eso con ventaja y posesión bastó una pérdida para detonar la contra a pares, se resbaló ante Pavlidis Asencio, dos veces, y el centro estupendo del griego encontró la cabeza de Schjenderup. El mismo que tuvo el 2-1 cuatro minutos después. Lo salvó Valverde bajo palos con el muslo. Y en el córner siguiente, Barreiro, completamente solo en el segundo palo, cabeceó al lateral de la red.
Merecía ir al descanso con ventaja el Benfica por fútbol. Con Vinicius castigado por la defensa intimidante de Dedic y Prestianni, y con Mastantuono desacertado con la pelota, pareció salvar el segundo Courtois de nuevo tras un remate de Dedic, a quien no persiguió nadie. Pero fue en otro córner donde Otamendi aprovechó toda su experiencia para sacar el penalti de Tchouaméni. Se agarraron ambos, se tapó bien el argentino y se dejó caer para que Massa, achicado por un partido áspero, cobrara el penalti. Transformó Pavlidis, y el Madrid se fue al descanso dando gracias de no irse goleado al vestuario.
No hizo cambios esta vez Arbeloa en la pausa, pero su equipo pareció entrar más centrado. De hecho, tuvo la primera en un centro pasado de Mbappé que Vinicius no pudo embocar de cabeza. Pero bastó que ajustara la presión el Benfica para retomar la iniciativa. Perdonó Pavlidis tras una pérdida de Mastantuono, exigido. Y en otra salida veloz del ataque benfiquista recibió Schjenderup en izquierda, midió Asencio y el noruego sorprendió con un tiro seco por el ángulo corto. El top 8, en serio peligro.
Es cierto que la respuesta del Madrid fue inmediata. Entraron Camavinga, con cabreo manifiesto de Tchouaméni, y Rodrygo, que combinó en el ataque por derecha con Arda Güler, retrasó el centro y Mbappé remató con limpieza. Quedaba media hora larga para arreglar el desaguisado. Pero era tarde. Cuando quiso igualar la intensidad, el Benfica ya volaba. Arbeloa hizo un triple cambio y se le revolvió Güler, que iba a lanzar el córner. Es imposible contentar a todos. Sumó algunas ocasiones el Madrid, es cierto, con un par de remates lejanos que sacó Trubin.
El duelo de Da Luz iba con claro retraso respecto al resto, por la tardanza en volver al campo de los dos conjuntos. Lo que sabe Mourinho. Salvó una a quemarropa Courtois, de Barreiro, y el Madrid se despeñó en los últimos minutos. Vio la segunda amarilla Asencio, se ganó otra doble Rodrygo por protestar, y Camavinga acabó el último ataque blanco con un absurdo centro frontal. En la vuelta, Massa pitó una falta inexistente de Bellingham, Mourinho mandó al portero a rematar y en el 98, Trubin batió a Courtois en la misma portería donde recibió el gol de Ramos. De cabeza. La historia es caprichosa. El escenario donde Arbeloa tocó la gloria vivió una pesadilla ante su maestro. El fútbol es pura épica.


