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Las confesiones del ayudante de campo de Maradona en Dorados, lo que deseó y lo que lo hacía sufrir al «10»
Son pocas las personas que estuvieron al lado de Diego Armando Maradona y lo pudieron conocer más allá del mito. José María “Pancho” Martínez fue su último ayudante de campo en Dorados de Sinaloa y vivió “momentos inolvidables, un privilegio que hemos podido darnos unos pocos. Le agradezco a la pelota que nos lleva a lugares inimaginables y me puso al lado de Dios“.
El Pancho arrancó como colaborador de Pelusa en enero de 2019 y se alejó una vez que el astro finalizó su ciclo como entrenador del conjunto de Culiacán, en junio del mismo año. La relación entre ambos estaba intacta y era muy buena hasta el día de su fallecimiento. “A Diego lo tengo presente, sigue estando a mi lado. Lamentablemente, su vida fue muy solitaria, porque nunca pudo tener una vida normal como la nuestra. No pensé que su final iba a ser así de drástico”, se lamentó el ex jugador de Estudiantes, Atlético de Tucumán y Chacarita.
En diálogo con Infobae desde Valparaíso (Chile), donde se encuentra dirigiendo al San Luis de Quillota, el oriundo de Chivilcoy reveló detalles imperdibles sobre el Diez. Cómo fue trabajar a su lado, el sueño que se le truncó de dirigir a un equipo grande de Argentina, por qué “su vida fue muy solitaria”, y lo difícil que era decirle “no” a Diego.
-¿Qué recuerda de su trabajo al lado de Maradona?
-Ser su ayudante de campo en Dorados fue la frutilla del postre en mi carrera. Viví momentos inolvidables, un privilegio que hemos podido darnos unos pocos. El fútbol me premió por el esfuerzo que hice toda mi vida, por la pasión que le dedico a este deporte y por no bajar los brazos, siempre con la intención de seguir insistiendo. La vida me regaló estar al lado del más grande de todos los tiempos. Disfrutar no sólo del fútbol, sino de conocerlo y ser una parte pequeña de su historia. Le agradezco a la pelota que nos lleva a lugares inimaginables y me puso al lado de Dios. Fui inmensamente feliz. La tristeza que tengo es producto de lo que él representaba. No sé si alguien tiene la capacidad para explicar lo que genera Diego en nosotros y en aquellos que no pudieron disfrutarlo en vivo.
-¿Lo sorprendió su fallecimiento?
-Sí, me sorprendió mucho, no pensé que su final iba a ser así de drástico. Diego siempre nos acostumbró a estar presente. Cuando lo conocí, sabía de las dificultades físicas que le tocó transitar en su vida. Pero también lo vi recuperarse. Sus piernas y su espalda estaban deterioradas por sus infiltraciones y por el esfuerzo que hizo para jugar en la alta competencia. Por ser quien fue terminó pagando un costo altísimo en lo físico. Cuando daban las noticias, pensé que sería una más en su vida y que saldría adelante. De las situaciones críticas siempre salió fortalecido. No creía que fuera a fallecer de esa manera. Fue una tristeza increíble. No sólo para mí, sino también para mi hijo de 12 años que se puso a llorar conmigo. Fue una conmoción que irá aliviando, pero no va a pasar nunca. A Maradona lo tengo presente, sigue estando a mi lado. Lamentablemente, su vida fue muy solitaria porque nunca pudo tener una vida normal como la nuestra.
-¿Sufría Diego por no tener una vida normal?
Si, sufría, pero también era feliz con muy poco. Recuerdo que un día llegó feliz al entrenamiento en Culiacán con dos bolsas del supermercado, una en cada mano. En una traía shampoo, en la otra, desodorantes. Y nos dijo: “Fui al súper porque ustedes no compran, ja”. Ahí vi una persona que, haciendo mandados, algo que para el resto es un tema rutinario, fue feliz, incluso compartiendo ese momento que extrañaba o necesitaba en su vida.
-¿Era reconocido en las calles de Culiacán o pasaba desapercibido?
-Sí, era reconocido pero la gente lo respetaba y no lo molestaba. Podía ir a almorzar a un restaurante, llevar a su hijo Dieguito al colegio. Alguno que otro le pedía una foto, pero no se transformaba en una situación desbordada. Estaba predispuesto, pero casi siempre lo dejaban tranquilo y se movía libremente y sin problemas. Compartimos muchos almuerzos y cenas sin inconvenientes. Fue una ciudad donde la pasó muy bien. La gente le daba mucho amor y él podía vivir relajado.
-¿Fue feliz en México?
-Estaba con su hijo y se lo veía bien, feliz. También lo era estando en una cancha de fútbol. Recuerdo que luego de cada entrenamiento se quedaba con Dieguito pateando el balón, un momento único de felicidad en Culiacán. Maradona era especial. Tenía la particularidad de amar al futbolista más que a nada, sin importar donde jugase. Siempre vi un Diego preocupado y triste cuando Dorados perdía. Se ponía muy nervioso y sufría mucho la derrota. Es más, no miraba cuando sus jugadores pateaban los penales. Se daba vuelta por temor a que los erraran. Sencillo, simple y humilde, así lo recuerdo. Un ser maravilloso.
-¿Te diste cuenta de lo difícil que fue ser Maradona?
-Sí, tuve que conocerlo para darme cuenta. Ser Maradona era muy difícil y jodido a la vez. Yo no lo hubiera soportado. Vi una persona humilde con todo y con todos, sobre todo con los más necesitados. También, con los auxiliares, colaboradores, los cancheros, los periodistas, con sus futbolistas. Respetaba a cada trabajador y generaba un buen ambiente laboral. Un tipo placentero de tratar. Su grandeza está por demás remarcarla. Su don hacía sentirnos importantes. Salvo alguna crítica a los poderosos, después siempre para arriba, nunca hablaba mal de nadie.
-¿Fue bastante criticado en México?
-Sí, pero lo tomaba con mucha naturalidad. Por eso, ser Maradona era único. No compartía sus bajones anímicos ni disputas con los poderosos. No tenía inconvenientes con la prensa, ignoraba a los que lo criticaban. No tuvo contradicciones más allá de sus ideales, porque siempre fue defensor de los más humildes. Nunca se acercó al poder para algún beneficio personal ni mucho menos. Es más, se vio perjudicado por la pelea contra la gente poderosa. Siempre tuvo la coherencia de pedir y reclamar por los que menos tenían. No solamente por el pueblo, sino también por los futbolistas en general.
Martínez hoy se encuentra dirigiendo en el fútbol de Chile
-¿Cómo fue la relación de Maradona con José Toño Nuñez, presidente de Dorados?
-Era buena pero un día se enojó feo por el estado de la cancha. Se enojó muy mal y quedó reflejado en la serie de Dorados de Netflix. Sus enfados estaban relacionados con defender a sus jugadores. Entonces, si la cancha no estaba en buenas condiciones, los perjudicaba porque no podían desenvolverse de la manera que debían y no podía evitar que sus dirigidos fueran criticados. Sus enojos eran por defenderlos y no por algo de él en particular. Diego siempre fue un luchador en las causas nobles, para proteger a sus futbolistas.
-¿En qué se basaban sus charlas técnicas?
-Los entrenadores, para desarrollar las charlas un poco más convincentes, tenemos muchas maneras de gestionar o elaborar una estrategia para seducir y convencer a los jugadores. Lo que a nosotros nos costaba mucho tiempo planificar, armar la idea, convencer y motivar a nuestros dirigidos, a él le salía natural por ser únicamente Maradona. En sus encuentros diarios buscaba generar un ambiente en donde todos se consideraran importantes; los que jugaban y los que no, porque siempre trataba a todos por igual. Quería que el futbolista se entregara al máximo y que se cuidara. Previo a los entrenamientos, contaba sus malas experiencias para que sus dirigidos no las repitieran. Además, transmitía la pasión de cómo vivía el futbol, que al final nos terminaba contagiando. Diego tenía varias combinaciones producto de su esencia: pasión, verborragia y euforia. Le sacaba a cada jugador lo más importante, más de lo que podía dar. Después, como integrantes del cuerpo técnico cada uno tenía un rol determinado, pero la cabeza trascendental del grupo era Pelusa. Tenía un aura especial. Nunca tuvo suerte de dirigir a un equipo grande, sino creo que hubiera perdido uno o dos partidos al año, nada más.
-¿Criticaba a sus propios jugadores?
-Nunca escuché una crítica dentro y fuera del campo de juego. Una vez tuvimos una charla con los integrantes del cuerpo técnico, porque uno del staff había corregido al lateral derecho. Por ese hecho, Diego se enojó porque estaba en plena construcción de liderazgo y de protección a sus jugadores. Para él, si el equipo perdía era culpa del árbitro o de la cancha, nunca de sus dirigidos. Si no le echaba la culpa a la hinchada rival. pero jamás se la agarraba con sus futbolistas. Siempre tenía una salida espontánea, genuina y pícara para poder defenderlos. Nunca los criticaba en público o en privado. Terminaban los partidos, y si el resultado no era bueno, igualmente los felicitaba. Si estaba enojado, su malestar lo volcaba a terceros: árbitros, cancha, rivales, federación, hinchada, pero nunca iba a herir el orgullo de los protagonistas del juego.
-En sus conversaciones privadas, ¿confesó alguna vez si su sueño era dirigir a Boca?
-Sí, me lo dijo, su sueño era dirigir a Boca. Su corazoncito era muy bostero, una cosa increíble. Diego era auténtico y decía lo que pensaba. No tenía contradicciones, era siempre el mismo e incapaz de pedir algo, porque se construyó en la adversidad y resolvió todo sólo. De alguna forma necesitaba y deseaba dirigir en la Argentina, pero tenía miedo de cómo lo iban a tratar. Cuando se dio la posibilidad de Gimnasia y Esgrima La Plata fue una persona muy feliz. Siempre estará agradecido eternamente al Lobo platense porque se la jugó por él. Todo lo que deseaba, se lo fue dando la gente. Siempre esperaba la devolución del hincha, por eso tuvo su premio y reconocimiento. Nadie más defendió a la Argentina como lo hizo Maradona, Si hubiera políticos Diego defendió la bandera, seríamos un país mucho mejor.. Él quería dirigir en la Argentina y hubiera sido el hombre más feliz del mundo si entrenaba a Boca. Tenía un sentimiento genuino, legitimo y verdadero que sentía por esa hinchada y esos colores.
-¿Qué le aconsejaba sobre la vida?
-Era mucho de charlar en la previa a los entrenamientos. Se paraba frente al grupo y contaba lo que había pasado dentro y fuera de la cancha. Siempre remarcaba que no era un ejemplo como persona, pero sí como futbolista. Recordaba cómo había pasado algunas situaciones en circunstancias decisivas. Generalmente, relataba sus malas experiencias, o cómo se había equivocado cuando llegó relajado a una final o subestimó al rival con sus compañeros. Cada vez que hablaba, generaba silencios y tensión en el ambiente. Los jugadores lo miraban fijo, lo escuchaban. Le llegaba el mensaje a cada uno de ellos. Sus charlas tenían que ver con sus cuidados y con la idea de no repetir sus experiencias. La verdad es que nos quedarán grabadas en el cuerpo para siempre.
-¿Qué anécdota recuerda con él?
-Tiene que ver con su velocidad mental y capacidad de atención, para aquellos que lo acusaban de que no era un buen entrenador. Estábamos jugando una instancia de Eliminatorias por la Copa MX y, en México, es obligatorio poner juveniles en el banco de suplentes para que se vayan fogueando. En los últimos minutos, ganábamos 3 a 0 frente a Atlas. Le recomendé hacer ingresar a un jugador con experiencia y él me respondió: “Llamá al juvenil para que debute”. El chico tenía 16 años y lo hizo debutar para que fuera sumando minutos. Se acordó del chiquito y me pareció brillante. Mas allá de que estábamos ganando, se mantuvo concentrado y, producto de su sensibilidad, lo hizo ingresar.
-¿Su entorno lo llevaba por el buen o mal camino?
-En el tiempo que compartí con él estuvo acompañado de Dieguito, y de Verónica, su ex pareja. Fue un reencuentro después de un largo tiempo, porque su hijo no había podido estar en la última parte. Sin embargo, iba todos los días a entrenar y no faltó nunca. Jugábamos cada cuatro días y disputamos seis partidos de liguilla en un mes. No teníamos descanso. Mas allá de eso, su entorno lo contenía y era una persona que decidía por sí misma. Estaba tranquilo, feliz y relajado. Pudimos transitar seis meses entre sufrimientos y alegrías.
-¿Era difícil decirle “no” a Maradona?
-Cuando me convocaron para trabajar con él, dije que sí de una, sin pensarlo. Me imaginaba lo que iba a ser la convivencia y el día a día. No digo que me resulto fácil, porque la confianza se gana con el tiempo. Yo ocupaba un rol de estar a su servicio y colaborar en lo que necesitaba, siempre buscando el beneficio en lo deportivo. De mi parte, fui prolijo y meticuloso a la hora de expresarme; lo hice con el cuidado y el respeto que merecía semejante personaje. Él sabía que yo me lo tenía que ganar. Ser Maradona era único y Diego podía especular con que los que estaban cerca suyo buscaban sacar alguna ventaja. Ganarse su confianza llevó su tiempo. Hasta que vio que quería lo mejor para él. Era muy perceptivo e inteligente. Nadie le iba a decir lo que tenía que hacer ni pensar sobre otros, porque él mismo lo iba a vivenciar. Yo le consultaba sobre todo. Nunca tuve que decir que sí a algo que era no. Teníamos una relación normal de entrenador-colaborador. El “No” para él era una palabra muy difícil, dura. Pero no fue un “no” a la persona, sino a algo que proponía. Me hacía sentir importante y nunca abusé de ese beneficio que me otorgaba.
-¿Lo llamó para que sea su colaborador en Gimnasia?
-Sí, me llamó. Lo hablamos con Cristian (Bragarnik) y estaba todo bien. Después, Diego se operó de su rodilla. Me dijo: “Me voy a tomar 6 meses para acomodar el chasis y, luego de ese tiempo, nos volvemos a juntar”. Ahí surgió lo de Gimnasia y no estaba preparado para dirigir, pero como esperaba desde hacía tiempo esa oportunidad la aceptó de cualquier manera. Hablamos. Me ofreció ser su ayudante de campo y le dije: “No puedo salir de Chile porque ya dirigí seis encuentro con San Luis de Quillota”. Y lo entendió. Tengo todos momentos lindos vividos junto a Maradona.
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Neymar regresa al Santos tras el Mundial y enfrenta una decisión clave sobre su futuro
Neymar se reincorpora este viernes a los entrenamientos del Santos luego de la eliminación de Brasil en el Mundial, en un momento decisivo para definir el futuro del delantero de 34 años, cuyo contrato con el club permanece vigente hasta diciembre.
El atacante brasileño ha sido afectado por lesiones en los últimos tiempos y recientemente anunció que su etapa con la selección de Brasil llegó a su fin.
En redes sociales circuló un video creado con inteligencia artificial por un aficionado, en el que aparece un Neymar niño pidiéndole al actual jugador que busque nuevamente el hexacampeonato con Brasil en el Mundial de 2030. El futbolista respondió la publicación con emoticones de tres caras sonrientes con lágrimas.
La incertidumbre en Santos
Tras someterse a una cirugía en la rodilla izquierda a finales del año pasado, Neymar solo ha disputado ocho de los 19 partidos que el Santos jugó en el Brasileirão 2026.
Pese a su poca participación, suma cuatro goles y dos asistencias, además de haber mostrado momentos del nivel futbolístico que lo convirtió en figura durante su etapa con el Barcelona y el Paris Saint-Germain.
El año pasado, cuando regresó al Santos, club donde se formó y que fue el equipo de Pelé, el delantero tuvo un papel importante para evitar el descenso.
Esos destellos fueron tomados en cuenta por el seleccionador de Brasil, el italiano Carlo Ancelotti, quien decidió convocarlo para el Mundial después de una ausencia que se remontaba a octubre de 2023. Sin embargo, Neymar llegó con problemas musculares y únicamente disputó 37 minutos en dos partidos.
Su único gol en el torneo llegó desde el punto penal, pero no fue suficiente para evitar la eliminación de Brasil, que perdió 2-1 ante Noruega en los octavos de final.
El futuro de Neymar en Santos dependerá, en gran medida, de las elecciones de directiva previstas para diciembre, fecha que coincide con el final del contrato del jugador.
El presidente del Santos, Marcelo Teixeira, quien impulsó el regreso del delantero, todavía no ha confirmado si buscará la reelección.
«La primera cuestión era si Neymar dejaría de jugar o no», declaró a AFP un funcionario del club bajo reserva de identidad.
Sobre una posible renovación, el funcionario indicó que «es una decisión que, probablemente, solo se tomará después de las elecciones».
Durante la pausa de mes y medio del campeonato brasileño por el Mundial, Santos ocupaba la posición 15 de la tabla, apenas un punto por encima de la zona de descenso. Además, disputará los playoffs de la Copa Sudamericana ante el club venezolano UCV.
El equipo de comunicación de Neymar difundió videos del futbolista entrenando por su cuenta antes de su regreso a los trabajos con el Peixe.
El final de su etapa con Brasil
Tras la derrota de Brasil ante Noruega, Neymar aseguró que el Mundial representaba el punto final de su carrera internacional con la selección brasileña.
El delantero disputó 130 partidos con la Canarinha, marcó 80 goles y superó el récord de Pelé como máximo goleador histórico del equipo nacional.
Aunque consiguió una medalla de oro olímpica, el hexacampeonato mundial quedó como una deuda pendiente en su carrera.
Ante las versiones sobre un posible retiro definitivo, su padre y agente, Neymar Santos Sr., le pidió continuar jugando.
«Hijo, sigue jugando fútbol. Vuelve a sentir la alegría con el balón en los pies, vuelve a sonreír dentro del campo», escribió en una carta difundida mediante un video en Instagram.
«No tengas miedo del mañana», agregó.
La MLS aparece como una alternativa
Según versiones de prensa, Neymar también ha considerado continuar su carrera en la MLS de Estados Unidos.
De acuerdo con The Athletic, sección deportiva de The New York Times, existieron negociaciones con el Cincinnati FC, aunque finalmente no avanzaron.
Estos reportes señalan que el brasileño aún mantiene abierta la posibilidad de jugar en la MLS, liga donde actualmente participan figuras como su excompañero en el Barcelona Lionel Messi con el Inter Miami, el francés Antoine Griezmann con Orlando City y el alemán Thomas Müller con Vancouver Whitecaps.
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Argentina y España vuelven a cruzarse en un Mundial 60 años después
Pese a la amplia trayectoria futbolística de España y Argentina, las selecciones finalistas del Mundial 2026 únicamente cuentan con un antecedente en competición oficial, disputado hace 60 años, en el que la Albiceleste se impuso. Los otros 13 enfrentamientos registrados entre ambos combinados fueron partidos amistosos.
El historial entre las dos selecciones es equilibrado, con seis victorias para cada equipo y dos empates.
España y Argentina debieron enfrentarse como campeones vigentes de la Eurocopa y la Copa América en la Finalissima programada en Doha a finales de marzo, pero la guerra en Oriente Medio impidió la realización del encuentro. Además, las federaciones de ambos países se acusaron de no haber realizado los esfuerzos suficientes para trasladar el partido a otra sede.
Cuatro meses después, ambas selecciones volverán a encontrarse, esta vez para disputar el título de campeón del mundo.
Primeros enfrentamientos
El primer duelo entre España y Argentina se disputó el 7 de diciembre de 1952, en un amistoso celebrado en el estadio Chamartín de Madrid, recinto que tres años después pasó a llamarse Santiago Bernabéu.
El encuentro terminó con victoria argentina por 1-0, gracias a un gol del delantero Ricardo Infante.
Meses después, el 5 de julio de 1953, España visitó Argentina y se enfrentaron en el estadio Monumental de Buenos Aires. El resultado volvió a favorecer a la Albiceleste, esta vez con un tanto de Ernesto Grillo en los últimos minutos.
Tras otra victoria argentina en 1960, por 2-0 en el Monumental, partido en el que Alfredo Di Stéfano ya defendía los colores de la Roja, España consiguió su primera victoria ante Argentina en el cuarto enfrentamiento entre ambas selecciones.
El triunfo español llegó el 11 de junio de 1961 en el estadio Sánchez Pizjuán de Sevilla, con goles de Luis del Sol y Alfredo Di Stéfano en la segunda mitad.
El único partido oficial entre ambas selecciones
El único enfrentamiento oficial registrado entre España y Argentina ocurrió en el Mundial de Inglaterra 1966, antes de que ambos países conquistaran sus primeros títulos mundiales.
Las selecciones compartieron el Grupo II junto a Suiza y Alemania Occidental, equipo que posteriormente perdió la final del torneo.
El 13 de julio de 1966, en Birmingham, Argentina derrotó 2-1 a España con un doblete de Luis Artime.
La Roja, pese a contar con Luis Suárez, ganador del Balón de Oro en 1960, y con la base del Real Madrid que había conquistado su sexta Copa de Europa, quedó eliminada en la fase de grupos. Argentina, por su parte, cayó en cuartos de final ante Inglaterra, que posteriormente se consagró campeona.
Amistosos disputados en España
En 1974, ambas selecciones empataron 1-1 en un amistoso disputado en Buenos Aires, resultado que representó el primer empate entre los dos equipos.
Catorce años después volvieron a enfrentarse en Sevilla con el mismo marcador. Ese partido fue el primero de cinco amistosos disputados en territorio español, con tres victorias para España y una para Argentina.
La goleada argentina ante la campeona del mundo
Luego de conquistar su primer Mundial en Sudáfrica 2010, España enfrentó a Argentina en Buenos Aires con la intención de mostrar su nueva condición de campeona mundial.
Sin embargo, el equipo dirigido entonces por Vicente del Bosque sufrió una derrota por 4-1 en el Monumental, en el primer duelo entre ambos equipos en territorio sudamericano en 36 años.
España alineó jugadores como Piqué, Busquets, Xabi Alonso, Iniesta y David Villa, además de otros futbolistas con menor participación en el Mundial, como Reina, Arbeloa, Monreal y Marchena.
Argentina tomó ventaja con goles de Lionel Messi, Gonzalo Higuaín y Carlos Tevez durante la primera media hora del partido. Fernando Llorente descontó para la Roja en la parte final, pero Sergio Agüero marcó el definitivo 4-1 en el tiempo de descuento.
La revancha española con protagonismo de Isco
El último enfrentamiento entre ambas selecciones fue también el de mayor diferencia en el marcador.
España se tomó revancha de la derrota sufrida en 2010 con una goleada 6-1 sobre Argentina en el Estadio Metropolitano de Madrid, en marzo de 2018, poco antes del Mundial de Rusia.
Isco Alarcón fue la figura del encuentro al marcar tres goles. Diego Costa, Thiago Alcántara e Iago Aspas completaron la goleada española durante una de las mejores actuaciones de la Roja en la etapa dirigida por Julen Lopetegui.
Por Argentina descontó Nicolás Otamendi. De aquel equipo argentino también permanecen jugadores como Tagliafico, Lo Celso, Paredes y Lautaro Martínez. Lionel Messi no disputó el encuentro por molestias musculares, aunque estuvo presente en el estadio madrileño.
De aquella selección española, el único jugador que continúa en el equipo es el capitán Rodri Hernández, quien no disputó minutos en aquel partido.
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Argentina avanza a la final del Mundial 2026
Foto: Selección Argentina
Argentina protagonizó una nueva remontada en la Copa del Mundo Norteamérica 2026 y derrotó 2-1 a Inglaterra para clasificar a la final, donde enfrentará el próximo domingo a España en busca del bicampeonato y de su cuarta estrella.
A diferencia de sus compromisos anteriores, la selección albiceleste resolvió el encuentro en el tiempo reglamentario, impulsada por dos asistencias de Lionel Messi que permitieron revertir el marcador en los minutos finales.
Tal como se esperaba, el partido comenzó con gran intensidad. La historia y el ambiente que rodeó el enfrentamiento se reflejaron en un duelo muy disputado, con pocas oportunidades claras de gol durante la primera mitad.
Las estadísticas reflejaron una ligera ventaja de Argentina en la posesión del balón, con un 50 %, frente al 43 % de Inglaterra, mientras que el 7 % restante estuvo en disputa. El árbitro estadounidense Ismail Elfath tuvo una intensa labor en un primer tiempo marcado por las tarjetas y las constantes interrupciones.
La táctica tuvo poca efectividad y la técnica mostró un bajo rendimiento, en un ambiente de tensión tanto dentro del campo como en las gradas. Ambos equipos se marcharon al descanso entre reclamos hacia el árbitro, quien incluso sostuvo un intercambio con Lionel Messi, con quien comparte la MLS.
En la segunda mitad, ambos equipos regresaron con la misma intensidad, mientras la afición vivía con nerviosismo el desarrollo del encuentro.
Inglaterra abrió el marcador al minuto 55 por medio de Anthony Gordon, quien culminó un contragolpe para adelantar a su selección.
El gol generó preocupación en el conjunto argentino, desde el capitán Lionel Messi hasta los aficionados. Ante el escenario adverso, el técnico Lionel Scaloni realizó variantes ofensivas, mientras que el seleccionador inglés, Thomas Tuchel, reforzó la defensa para conservar la ventaja.
Los ingleses resistieron los constantes ataques argentinos e incluso el poste evitó el empate tras un cabezazo de Alexis Mac Allister.
Sin embargo, la insistencia de Argentina encontró recompensa en la recta final del partido. Lionel Messi asistió a Enzo Fernández, quien al minuto 85 marcó el empate con un disparo desde fuera del área que venció al guardameta Jordan Pickford.
Ya en el tiempo añadido, al minuto 90+2, Messi volvió a asistir, esta vez con un centro desde la derecha que Lautaro Martínez convirtió de cabeza para firmar el 2-1 definitivo y desatar la celebración de la afición argentina en Atlanta por el pase a su segunda final mundialista consecutiva.







