Jetset
El Super Bowl se tiñe de identidad
Lo que el mundo presenció en el show de medio tiempo del Super Bowl LX no fue solo un concierto de música urbana, fue una puesta en escena cinematográfica diseñada para celebrar la identidad latina. Fiel a su estilo impredecible, Bad Bunny transformó el césped del estadio en un mapa vivo de la historia puertorriqueña y la unidad hispana.
Estos son algunos símbolos que hicieron de este espectáculo un acto cultural lleno de historia.
1. El inicio: La caña de azúcar y el peso de la historia
El show no empezó con pirotecnia, sino con una toma amplia que transportó a la audiencia a los campos de caña de azúcar. Mientras Benito comenzaba los primeros versos de «Tití Me Preguntó», caminaba entre trabajadores que cortaban la caña con machetes.
Este no fue un detalle decorativo. La caña de azúcar fue el motor económico del Caribe, pero también es el símbolo del colonialismo y la esclavitud. Al vestir a los bailarines con ropa blanca y la tradicional pava (el sombrero de paja del campesino o «jíbaro»), Bad Bunny honró a los antepasados que trabajaron estas tierras hasta que se abolió la esclavitud en Puerto Rico en 1873.
2. Un paseo por el barrio
A medida que avanzaba la música, el escenario se convirtió en una calle llena de vida. El cantante pasó por:
El puesto de piraguas (parecida a las minutas salvadoreñas): Un ícono de la nostalgia boricua. El detalle maestro estuvo en las botellas de sirope: cada una llevaba la bandera de países como México, España y Colombia, reforzando el mensaje de hermandad latina que menciona la letra de su canción.
La cotidianidad latina: Se observó a hombres mayores concentrados en una partida de dominó, jóvenes en un puesto de «coco frío» y mujeres en un local de aplicación de uñas, reflejando la estética y los negocios que dan vida a los barrios tradicionales desde San Juan hasta Nueva York, y que también existen en algunos países latinos.
3. El Sapo Concho y El Morro
En las pantallas gigantes apareció un personaje inesperado: Concho, un sapito animado. Se trata del sapo concho, una especie endémica de Puerto Rico en peligro crítico de extinción. Con esto, el artista subrayó la importancia de proteger el hábitat natural de la isla frente al desarrollo desmedido.
Poco después, la escenografía se transformó en una réplica de El Morro (Castillo San Felipe del Morro). Esta fortaleza del siglo XVI, que protege la bahía de San Juan, sirvió de marco para que Lady Gaga se uniera a Bad Bunny para cantar «Baile Inolvidable». La presencia de este monumento nacional subrayó la antigüedad y la fuerza de la cultura puertorriqueña.
4. Toñita y la resistencia en «NuevaYol»
Durante la interpretación de «NuevaYol», ocurrió un momento cargado de significado social. Bad Bunny aceptó un trago de María Antonia “Toñita” Cay.
¿Quién es Toñita? Es la dueña del Caribbean Social Club en Brooklyn, un lugar que ha resistido por más de 50 años la presión de la gentrificación. Al incluirla, Benito envió un mensaje claro: la diáspora latina no olvida sus raíces.
5. Una denuncia colgada de los postes
El tono cambió cuando sonó «El Apagón». Los mismos trabajadores que al inicio cortaban caña, ahora estaban subidos a postes eléctricos. Este es un símbolo potente de la frustración por los constantes cortes de luz en Puerto Rico tras el huracán María. La escena recordó cómo los propios ciudadanos tuvieron que arriesgar sus vidas trepando postes para reconectar a sus comunidades.
6. La Flor de Maga y el boxeo
El simbolismo visual llegó incluso al vestuario. Tanto Lady Gaga como el director de orquesta Giancarlo Guerrero portaron la Flor de Maga, la flor nacional de Puerto Rico.
El show también rindió homenaje al boxeo, el deporte que ha dado gloria a México, Puerto Rico, Argentina, Panamá y Cuba. El cuadrilátero en el escenario representó esa lucha constante y la disciplina que caracteriza al atleta latino.
7. Tradiciones familiares
Uno de los momentos más comentados por su autenticidad fue cuando Bad Bunny despertó a un niño que dormía en dos sillas en medio de la fiesta. Esta es una imagen universal en las celebraciones hispanas: la fiesta dura tanto que los niños terminan acomodados donde pueden mientras los adultos siguen bailando.
Además, en un gesto de inspiración, vimos a una familia viendo por televisión el momento en que Bad Bunny ganó su Grammy. Benito, en el escenario, le entregó el trofeo al niño, cerrando el círculo de que los sueños, por más grandes que parezcan, son alcanzables para los jóvenes de la isla.
8. El Gran Final: La Casita y las banderas
El espectáculo culminó con la aparición de «La Casita», una estructura sencilla de techo plano que representa el hogar típico de Puerto Rico. Desde allí, Bad Bunny nombró uno a uno los países de América Latina mientras las banderas de toda la región ondeaban en el estadio.
Fue un cierre épico que no dejó duda alguna: el Super Bowl LX no fue solo un evento estadounidense, fue, por trece minutos, la capital de toda Latinoamérica.
Jetset
Fátima Bosch visitará El Salvador para evento “Mujeres que Transforman”
La actual Miss Universe, Fátima Bosch, visitará El Salvador este viernes 20 de marzo para participar en el foro “Mujeres que Transforman”.
El encuentro se realizará en el Palacio Tecleño, en Santa Tecla, donde la reina de belleza compartirá un mensaje de inspiración, liderazgo y empoderamiento femenino.
El alcalde Henry Flores indicó: “Gracias a la fundación Global Excellence por hacer posible la visita de Miss Universo”.
Jetset
La humildad de Michael B. Jordan: el Mejor Actor de los Óscar celebró en un restaurante de comida rápida
Michael B. Jordan protagonizó uno de los momentos más virales de la noche más importante de Hollywood, luego de que el actor escogió festejar su estatuilla a Mejor Actor, por su rol… Más bien dicho, roles, en «Sinners», en el famoso restaurante de hamburguesas In-N-Out Burger.
La inesperadamente manera sencilla de celebrar de Michael B. Jordan, en lugar de una ostentosa fiesta de Hollywood, le dio la vuelta al mundo. Paparazzis y fans rodearon al actor en la sucursal ubicada en Sunset Boulevard, en Los Ángeles, mientras sostenía su premio de la Academia en el momento que realizaba su orden en caja.
Las imágenes mostraron a un Jordan todavía con su traje de gala sosteniendo en la mano la estatuilla más codiciada de Hollywood. Luego de realizar su orden, el actor posó para fotografías frente al mostrador y con bandejas de comida.
Tras la parada en la hamburguesería, continuó la celebración en la fiesta de los Oscar organizada por Vanity Fair, una de las reuniones más exclusivas de la noche, según la revista People.
Michael B. Jordan se erigió como el estandarte de los cineastas afrodescendientes y fue la cara del cine de terror, que en pocas ocasiones ha sido reconocido en la temporada de premios.
Jetset
Rosalía lanza su gira internacional de «Lux» en Francia
La gira internacional de la cantante española Rosalía con su nuevo álbum «Lux» empieza este lunes en Lyon, en el este de Francia, en uno de los eventos musicales más esperados de los últimos meses y del que apenas han trascendido detalles.
La gira, cuyos boletos se vendieron rápidamente en cuanto se pusieron a la venta en diciembre, incluye más de 50 conciertos y tiene paradas en Barcelona y Madrid, antes de llegar a Bogotá el 16 de julio y seguir su circuito latinoamericano por Santiago, Buenos Aires, Rio de Janeiro o México.
La artista catalana, de 33 años, causó furor con su último trabajo, «Lux», un disco con toques espirituales y un fuerte componente sinfónico, cantado en más de una decena de idiomas, y con invitados de lujo como la cantante islandesa Björk o la flamenca Estrella Morente.
En noviembre, días después de la publicación del álbum, 12 de sus canciones, entre ellas «La perla», «Berghain» o «Reliquia», se colaron en el Top 50 Global de las más escuchadas en Spotify.
Rosalía también hizo historia al convertirse en la primera artista en lograr cinco debuts en el número 1 de las listas de Billboard estadounidenses: Top Latin Albums, Top Latin Pop Albums, Classical Albums, Classical Crossover y la de World Albums.
«Apuesta arriesgada»
Después de sus dos primeros discos de dominante flamenca, un tercero, «Motomami», de inspiración más latina y electrónica, en «Lux» da un paso más y se lanza a un estilo sinfónico.
Es un disco «catedralicio» con «una coexistencia de orquesta, coros y electrónica bastante rompedora y disruptiva», dice a AFP Jordi Bianciotto, crítico musical del diario español El Periódico.
Es «una apuesta arriesgada», añade, porque «va mucho más allá de los patrones de lo que entendemos como música pop comercial para grandes aforos de conciertos», añade.
«Cada álbum es totalmente diferente: tiene una base musical que le permite ser muy atrevida», coincide Odile de Plas, responsable musical en la revista francesa Télérama.
La complejidad del disco, que incluye la Orquesta Sinfónica de Londres y coros como los de la Escolanía de Montserrat, genera muchos interrogantes sobre cómo será la puesta en escena en los conciertos.
Después de su Motomami Tour, donde algunos echaron en falta una banda en el escenario, puede ser que la cantante catalana traiga ahora una buena dosis de músicos, como «una respuesta un poco chulesca» a los que la criticaron, según Bianciotto.
En su actuación en los Brit Awards a finales de febrero, donde se coronó como artista internacional del año, su versión de «Berghain», con orquesta, coros y la invitada Björk, dio la vuelta al mundo.
«Es una versión diferente de la del álbum. Todo el tramo final, con esa electrónica de rave dura, invita a pensar que la Rosalía más electrónica y bailable seguirá estando ahí», vaticina Bianciotto sobre los próximos conciertos.
Sea como sea, sus seguidores estarán entregados.
Rosalía tiene un público que «está muy atento a cualquier cosa que se le ocurra y que plantee», asegura el periodista musical. La artista sabe que «haga lo que haga, la sigue mucha gente, incluso haciendo cosas sorprendentes, muy cambiantes de un disco a otro».
«La excepción»
En la ceremonia de los premios musicales británicos, Rosalía defendió «la música diferente, las culturas diferentes, los idiomas diferentes», en un eco a su álbum, donde canta en más de una decena de lenguas, entre ellas el latín, el ucraniano o el alemán.
«Es una artista que se abre a otras músicas, a otros conocimientos», abunda Odile de Plas.
En el contexto actual del éxito de la música latina en el mundo, personificado en el puertorriqueño Bad Bunny y su actuación en la Super Bowl, Rosalía representa un caso «bastante aislado», incide Bianciotto, ya que son pocos los representantes españoles que han alcanzado ese nivel, dominado por artistas casi siempre caribeños, especialmente de Puerto Rico y Colombia.
«Rosalía es la excepción, una excepción alta porque lo suyo es más arriesgado que lo de cualquier otro y con mucha inventiva», zanja.


