Principal
Alimentos con colorante rojo 3; prohibido por riesgo de cáncer
Este miércoles 15 de enero, las autoridades sanitarias de Estados Unidos tomaron una decisión que ha encendido las alarmas de miles de consumidores: prohibieron el uso del colorante rojo número 3 en alimentos, bebidas y medicamentos tras confirmar que este compuesto puede provocar cáncer.
¿Por qué el colorante rojo 3 tras provoca cáncer?
¿Qué significa esto para los millones de personas que consumen a diario productos con este colorante? Entre las golosinas más populares que lo contienen están las gomitas y las frituras de sabores intensos como los famosos “fuego”. A continuación, te contamos todo lo que se sabe sobre esta prohibición y lo que podría ocurrir en el futuro.
De acuerdo con un informe de The New York Times, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) finalmente prohibió el uso del colorante rojo número 3, más de tres décadas después de que se descubriera que esta sustancia provocaba cáncer en ratas macho durante estudios de laboratorio.
Este aditivo sintético, derivado del petróleo, ha sido utilizado ampliamente para darle un llamativo tono rojo cereza a muchos productos, desde dulces hasta refrescos, a pesar de las advertencias que venían resonando desde hace años.
Ya había advertencias sobre el colorante rojo 3 desde 1990
En 1990, la FDA ya había prohibido el uso del rojo número 3 en cosméticos y medicamentos tópicos, pero su presencia en alimentos seguía sin ser regulada, esto generó frustración entre defensores de los derechos de los consumidores, quienes han pedido su eliminación durante años. Según las leyes federales de Estados Unidos, está prohibido aprobar aditivos alimentarios que puedan causar cáncer en humanos o animales, y el rojo número 3 se encontraba entre los primeros en la lista de preocupaciones.
¿Cuándo debe eliminarse el colorante rojo 3 de los alimentos?
A partir de 2027, las empresas deberán eliminar este colorante de sus productos alimenticios, y la medida se aplicará también a los alimentos importados que se vendan en territorio estadounidense. No obstante, aunque el colorante sigue presente en cientos de productos, varias compañías ya han empezado a utilizar otros colorantes, especialmente después de que California lo prohibiera en 2023, siendo el primer estado en tomar medidas contra el rojo número 3.
¿Qué alimentos contienen colorante rojo 3?
A pesar de todo, la FDA minimizó los riesgos para los humanos, afirmando que los estudios no han hallado una relación directa entre el consumo del colorante y el cáncer en personas. En México, por el momento no se ha emitido ninguna alerta, pero productos populares como Takis Fuego, Pelon Pelo Rico, Chupa Chups y Jelly Beans, que contienen o contenían este colorante, están en el ojo de la tormenta en redes sociales.
Mondelēz Snacking México descarta uso de colorante
Tras conocerse esta resolución, la empresa Mondelēz Snacking México destacó que los ingredientes que usan cumplen con las regulaciones más estrictas, además de que la seguridad es uno de sus principales prioridades.
“Todos nuestros productos son elaborados con ingredientes de la más alta calidad y en cumplimiento total de las regulaciones y aprobaciones de las autoridades correspondientes a nivel nacional e internacional. La seguridad del portafolio es nuestra principal prioridad y seguiremos por esa vía para que nuestros productos sigan siendo disfrutados de forma segura por todas las personas”.
Finalmente, la empresa descartó que el colorante que se prohibió en Estados Unidos se use en las populares golosinas Panditas.
“Sobre el colorante rojo no.3 el cual la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos de América (FDA) anunció hoy que quedará prohibido su uso, podemos confirmar que los productos bajo la marca Panditas® no contienen ese ingrediente en su formulación”.
Opinet
EL ERROR DE TENERLE COMPASIÓN AL MONSTRUO Por: Yossi Abadi
Muchas veces me preguntan cuál fue el secreto del cambio en El Salvador en materia de seguridad. Suelen esperar una respuesta técnica: más policías, más presupuesto, más tecnología. Pero el punto de quiebre fue otro, mucho más incómodo y mucho menos exportable: el Estado decidió no ceder. No a la presión internacional. No al chantaje moral. No a la idea, muy instalada en ciertas democracias modernas, de que la justicia debe ser sensible con quien destruyó vidas.
Durante años, muchas democracias confundieron humanidad con indulgencia. En nombre de los derechos humanos, desplazaron el foco hacia el bienestar cotidiano del criminal, mientras las víctimas -y quienes aún podían convertirse en ellas- quedaban fuera del encuadre. El resultado fue un sistema invertido: Estados movilizando recursos, jueces y solemnidad institucional para garantizar el confort de asesinos.
El mejor ejemplo de hasta dónde puede llegar esa inversión no está en una teoría jurídica. Está en una celda europea, ocupada por un hombre que asesinó a 77 personas.
En Noruega, Anders Breivik cumple condena en condiciones que se asemejan más a una vivienda que a una celda. Tiene televisión, gimnasio, escritorio y acceso a estudios universitarios. Demandó al Estado alegando trato inhumano porque el café se servía frío y su consola de videojuegos era anticuada. Un tribunal le dio la razón. El proceso judicial fue prolongado. El entierro de sus víctimas, breve y definitivo.
Dinamarca ofreció otra escena. Peter Madsen, quien violó, torturó y asesinó a la periodista Kim Wall, no necesitó tribunales para transformar su condena en vitrina. Desde prisión mantuvo relaciones sentimentales, recibió cartas de admiradoras y contrajo matrimonio legal. El sistema penitenciario funcionó exactamente como fue diseñado. Para cuando la opinión pública reaccionó, la cárcel ya había cumplido una función inesperada: otorgar visibilidad.
Israel llevó el fenómeno a un plano aún más inquietante. Terroristas condenados por atentados masivos -algunos con múltiples cadenas perpetuas- presentaron peticiones ante la Corte Suprema no para revisar sus sentencias, sino para mejorar sus condiciones de vida. Uno solicitó televisión satelital porque los canales disponibles no eran suficientes.
Otro exigió un colchón ortopédico por dolores de espalda. Otro pidió acceso ampliado a internet para continuar estudios universitarios. El Estado compareció. Los juecesescucharon. Se fijaron audiencias. El calendario judicial de un país en guerra se ajustó para deliberar sobre el bienestar físico y emocional de quienes habían asesinado civiles.
Todo fue legal. Y precisamente por eso resulta tan perturbador.
Cuando un Estado dedica su tiempo más valioso -el tiempo institucional- a optimizar la experiencia carcelaria de asesinos y terroristas, algo se quiebra. La justicia deja de ser protección y se convierte en administración. El criminal se vuelve sujeto central del derecho. La sociedad queda reducida a una abstracción sin urgencia.
El Salvador decidió no seguir ese camino.
El Centro de Confinamiento del Terrorismo, CECOT, invierte esa lógica sin pedir permiso. No busca agradar a observadores internacionales ni ganar premios de diseño institucional. Su mensaje es simple y brutal: el miedo cambia de lado. El Estado deja de justificar su firmeza y la ejerce. No hay pedagogía para el victimario ni metáforas terapéuticas. Hay control. Hay orden. Hay una línea clara que antes no existía.
Por eso incomoda tanto. CECOT no discute si el criminal está cómodo. Discute si la sociedad está a salvo. Y en ese giro -silencioso y efectivo- El Salvador recordó algo que muchos países olvidaron: que la cárcel no es un experimento moral, sino una herramienta de soberanía.
CECOT parte de una premisa simple: antes de los derechos humanos del asesino están los derechos humanos de la víctima. Y antes aún, los derechos de quienes todavía no han sido atacados. Está destinado a asesinos seriales, jefes criminales y terroristas que destruyeron comunidades enteras.
Eso no es crueldad. Es prevención.
Los resultados son visibles. Barrios que antes vivían bajo extorsión hoy funcionan. Comercios abren. Niños caminan. Madres duermen. El silencio que llegó después no fue el de la represión, sino el del alivio.
Occidente puede seguir perfeccionando procedimientos y llamarlo “progreso”. El Salvador eligió claridad, prioridad y coherencia. CECOT no es la negación del derecho humano. Es la negación de la ingenuidad. Y en un mundo donde el crimen aprendió a usar la ley como escudo, quizá el acto más humano que le queda al Estado sea recordar, sin complejos, a quién debe proteger primero.

Yossi Abadi
Consul Honorario de El Salvador en Israel
Empresarial
Las nuevas reglas de los seguros corporativos en Centroamérica para 2026
El mercado de los seguros corporativos en Centroamérica entra en una nueva etapa en 2026. Más allá de la discusión sobre precios, las empresas están revisando de forma más profunda cómo protegen su operación frente a un entorno marcado por mayores exigencias económicas, cadenas de suministro regionalizadas, riesgos digitales, eventos climáticos y una creciente responsabilidad para directivos y consejos de administración.
De acuerdo con los análisis y perspectivas globales de WTW, el mercado de seguros corporativos avanza hacia un mayor equilibrio. Algunas líneas muestran mayor capacidad disponible; sin embargo, este escenario viene acompañado de una expectativa clara por parte de las aseguradoras: que las organizaciones comprendan mejor sus riesgos y estructuren programas de seguros alineados a su realidad operativa y regulatoria en la región.
Este contexto abre una oportunidad para que las empresas pasen de decisiones reactivas a enfoques más estratégicos. Durante los últimos años, la volatilidad económica y el aumento en el costo de los siniestros obligaron a muchas organizaciones a enfocarse únicamente en contener incrementos. Hoy, el panorama permite revisar coberturas, límites y estructuras con una visión más integral, especialmente en compañías con presencia en varios países de Centroamérica.
“Cada vez más empresas en El Salvador están entendiendo que el seguro no debe verse únicamente como un requisito operativo, sino como una herramienta clave para respaldar la continuidad del negocio, proteger su reputación y acompañar su crecimiento en un entorno regional más exigente”, señaló Eduardo Barrientos, gerente general de WTW El Salvador.
En este proceso de revisión, el comportamiento del mercado también muestra matices relevantes. En seguros patrimoniales, el mercado de reaseguro presenta señales de mayor estabilidad y competencia, lo que puede traducirse en condiciones más favorables para empresas con una gestión de riesgos sólida. No obstante, en coberturas de responsabilidad y riesgos legales, el mercado mantiene criterios más estrictos, lo que está llevando a las compañías a fortalecer sus procesos internos y su gobierno corporativo.
Coberturas que ganan relevancia en 2026
WTW identifica un interés creciente de las empresas en soluciones que respondan a los riesgos actuales, entre ellas:
Ciberseguridad: ante el aumento de ataques y la creciente dependencia tecnológica.
Responsabilidad de directivos (D&O): en un contexto de mayor escrutinio regulatorio y reputacional.
Seguros de crédito: orientados a proteger los flujos de caja frente a escenarios de insolvencia.
Soluciones alternativas: como coberturas paramétricas o estructuras más flexibles que complementan al seguro tradicional.
Esta evolución en las coberturas va de la mano con un desafío cada vez más relevante para las empresas que operan en más de un país de la región. El reto ya no es únicamente contratar un seguro, sino diseñar programas regionales consistentes, que cumplan con las regulaciones locales y permitan responder de forma eficiente ante un siniestro, sin perder visibilidad ni control desde la casa matriz.
“Para las empresas salvadoreñas con operaciones regionales, el verdadero valor del seguro en 2026 estará en su capacidad de integrarse a la estrategia del negocio, anticipar riesgos y facilitar decisiones informadas en un entorno cada vez más interconectado”, añadió Barrientos.
Principal
Niño de un año de edad cae a una canaleta y no sobrevive en Sonsonate
Un niño de un año de edad falleció este día en la hacienda Atalaya, en el distrito de Acajutla, Sonsonate, luego de caer de manera accidental en una canaleta de agua, según reportes preliminares.
De acuerdo con la información inicial, el menor habría sufrido el percance dentro del sector, por causas que aún se encuentran bajo investigación. Autoridades competentes se desplazaron a la zona para realizar las diligencias correspondientes y determinar con exactitud cómo ocurrieron los hechos.
Familiares, amigos y vecinos del menor expresaron su pesar por lo sucedido, un hecho que ha generado consternación entre los habitantes de la comunidad. Las autoridades reiteraron que será el proceso investigativo el que establezca las circunstancias del incidente.


