Internacionales
¿Cómo reaccionó Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, al ser declarado culpable de narcotráfico su juicio en EE.UU.?
Juan Orlando Hernández, expresidente de Honduras, estaba rezando este viernes cuando los 12 miembros del jurado entraron a la sala para la lectura del veredicto.
En las manos de ese grupo de ciudadanos estadounidenses estaba una decisión histórica: el destino de un exmandatario latinoamericano. Luego de 12 audiencias en las que escucharon, entre otros testigos, a exnarcotraficantes afirmar directamente que pagaron sobornos a Hernández y su entorno, los miembros del jurado deliberaron durante nueve horas, poco más de una jornada. Tenían una decisión unánime.
En medio de las conversaciones privadas dentro de la corte en Nueva York, apenas hubo un indicio sobre qué era lo que estaban analizando y hacia dónde podría estar inclinándose la balanza.
El jueves los jurados solicitaron al juez revisar el testimonio del general de brigada Tulio Romero Palacios, y un fragmento de la declaración del propio Hernández en el estrado.
Sin darse cuenta o sin poder evitarlo bajo juramento, el expresidente contradijo al primer testigo llamado por su propia defensa, cuando afirmó que él no había proporcionado seguridad para su hermano, Tony Hernández, condenado en 2021 por la justicia de EE.UU. a cadena perpetua por narcotráfico. Previamente, el general que estuvo a cargo de la escolta presidencial había declarado en el estrado que se dio seguridad al mandatario, a su esposa, a sus hijos, a su madre, a dos hermanas y a Tony.
Preguntado al abogado de Hernández, Raymond Colón, si ese detalle pudo haber influido en el veredicto, y respondió: “Es posible. Lo que nunca se sabe es lo que va a enfatizar el jurado”.
Momento cumbre
Cerca de la 1:30 p.m. a las partes se les informó que había un veredicto.
Hernández y sus abogados se sentaron en silencio en la misma mesa que ocuparon durante todo el juicio. No había mucho que conversar, solo esperar.
Y rezar.
El exmandatario tenía las manos entrelazadas, la cabeza apoyada sobre ellas, a la espera de una declaración de inocencia que nunca llegó.
El juez pidió a los alguaciles que hicieran pasar al jurado. La seguridad en la sala fue reforzada y se advirtió al público que evitara reacciones o interrumpir el proceso.
Cuando la asistente del juez preguntó por el primero de los cargos, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, el acusado levantó la mirada.
-Culpable -dijo el portavoz del jurado.
Hernández volvió a bajar la cabeza. Subió la mirada para escuchar la decisión sobre el segundo cargo, conspiración para poseer armas de fuego y dispositivos destructivos para el narcotráfico.
-Culpable -oyó otra vez.
Bajó la cabeza y no la levantó para la lectura del tercer cargo, posesión de ese tipo de armamento durante la conspiración de narcotráfico. Solo negaba con la cabeza, sin mirar a nadie. Su suerte ya estaba echada.
Al ser retirado, alcanzó a despedirse de dos de los familiares que lo acompañaron durante el proceso y que estaban cerca.
-Soy inocente, díganselo al mundo. Los quiero mucho -dijo.
Las dos mujeres salieron con lágrimas en los ojos, sin dar declaraciones.
La decepción se reflejaba en los rostros de los abogados, que no lograron instalar la duda razonable entre los miembros del jurado.
El defensor Raymond Colón confirmó a CNN que apelará la decisión y agregó que Hernández “sigue fuerte, aunque está desilusionado”.
“Es triste, una tragedia, un hombre tan noble”, comentó.
Sobre la decisión de que Hernández testificara en el juicio, dijo que fue un escenario que se habló por mucho tiempo, teniendo en cuenta el riesgo que significaba exponerse al contrainterrogatorio de la Fiscalía, que a la postre resultó en una contradicción.
“Pero él quería contarle al pueblo hondureño y al jurado qué es lo que hizo. Creo que declaró muy bien. Pero (los miembros del jurado) decidieron tomar los testimonios del gobierno”, dijo Colón.
Los abogados solicitaron hablar con el jurado para conocer por qué determinaron la culpabilidad. Según Colón, no analizaron todas las pruebas durante las dos jornadas de deliberaciones. “Creo que es imposible, es un caso de casi 10 años. El caso presentado por la Fiscalía era débil. Los testigos que presentaron eran básicamente psicópatas y asesinos”, comentó.
Festejos y lamentos
Afuera de la corte, algunos hondureños que estaban reunidos en vigilia esperando la decisión celebraron el veredicto.
El ambiente desde el jueves tenía mucha carga emotiva. Incluso, los abogados de Hernández pidieron al juez que le recordara al jurado que no debían tomar en cuenta lo que veían en la calle.
El mural instalado llevaba rostros de víctimas de la violencia en Honduras, colocadas por sus deudos. Un altar con velas también estaba rodeado por pancartas que pedían justicia y “no clemencia a los narcopolíticos”. También, un traje de prisionero con un número con el que las autoridades estadounidenses identifican a Hernández.
Cuando llegó la noticia, hubo abrazos, gritos de alegría y lágrimas de emoción, entre cantos de “justicia, justicia”. Sonó el himno nacional de Honduras y las banderas se agitaban.
Pero también hubo una minoría que dijo estar triste y decepcionada. Entre otras cosas, destacaron que en el proceso no se presentó ninguna prueba física, y que habían esperado ver evidencias concretas de las acusaciones más allá de los testimonios de los exnarcotraficantes.
En el proceso, la Fiscalía no presentó videos o audios. Sí exhibió imágenes de Hernández junto a narcos, aunque la defensa remarcaba que fueron realizadas en eventos públicos.
Hernández, que gobernó Honduras entre 2014 y 2022, tendrá la audiencia de sentencia el 26 de junio, según informó el Departamento de Justicia.
El exmandatario ahora enfrenta una posible cadena perpetua, luego de ser declarado culpable de los tres cargos por narcotráfico y armas.
Internacionales
Esto es lo que se sabe del accidente que dejó siete policías muertos en Honduras
Una de las mayores tragedias viales que ha afectado a la Policía Nacional de Honduras en los últimos años ocurrió el miércoles en la cuesta de El Rodeo, sobre la carretera CA-5, donde al menos siete agentes policiales fallecieron y más de una veintena resultaron heridos tras un accidente entre un autobús institucional y una rastra.
Según informaron las autoridades hondureñas, en la unidad de transporte viajaban aproximadamente 35 uniformados que regresaban de la ciudad de Comayagua, luego de realizar diligencias relacionadas con la entrega de indumentaria policial.
#CRONIO En Honduras, siete policías fallecieron y otros 11 resultaron heridos tras un accidente de tránsito registrado el miércoles en el sector de El Rodeo, en Comayagua.
Tres de los lesionados se encuentran en estado crítico.
📹: Cortesía pic.twitter.com/ce09Eand9y
— Diario Digital Cronio (@croniosv) June 18, 2026
El director de Comunicación Estratégica de la Policía Nacional, comisionado Wilber Mayes Ríos, confirmó que entre las víctimas mortales se encuentran cinco hombres y dos mujeres. Además, indicó que varios de los lesionados fueron trasladados de emergencia a distintos centros asistenciales debido a la gravedad de sus heridas.
El accidente ocurrió cuando una rastra impactó contra el costado izquierdo del autobús de la Policía Nacional.
De acuerdo con las versiones preliminares, el vehículo pesado habría invadido el carril por donde circulaba el autobús policial. Las autoridades informaron que el conductor de la rastra se encuentra bajo requerimiento mientras continúan las investigaciones correspondientes para determinar las circunstancias del percance.
#CRONIO #ADVERTENCIA Tragedia en Honduras. Un accidente de tránsito registrado en el sector de El Rodeo, en Comayagua, dejó un saldo preliminar de siete policías fallecidos y 11 agentes lesionados. Según los reportes, tres de los heridos permanecen en estado crítico y reciben… pic.twitter.com/ovF2etvA31
— Diario Digital Cronio (@croniosv) June 18, 2026
Internacionales
Epidemia de ébola en República Democrática del Congo supera las 200 muertes
Más de 200 personas han fallecido a causa del ébola en la República Democrática del Congo (RDC), poco más de un mes después de que se declarara la epidemia, informó este jueves el Centro Africano para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), organismo sanitario de la Unión Africana.
De acuerdo con la entidad, se han registrado 202 muertes y un total de 875 casos confirmados de la enfermedad, lo que representa una tasa de mortalidad del 23 %.
La provincia de Ituri, ubicada en el noreste de la República Democrática del Congo, se encuentra en el epicentro de la decimoséptima epidemia de ébola del país, declarada oficialmente el pasado 15 de mayo. Según el último balance oficial, el virus ha contagiado a 837 personas y ha provocado 196 fallecimientos en esa zona.
En la ciudad de Bunia se han confirmado 215 casos. Sin embargo, las capacidades de diagnóstico continúan siendo limitadas, mientras que científicos y autoridades sanitarias internacionales reconocen que aún se desconoce la verdadera magnitud de la crisis sanitaria.
En medio de la emergencia, el fútbol se ha convertido en un espacio de distracción para parte de los casi 100 millones de habitantes del país, quienes también enfrentan el conflicto armado en el este del territorio y los constantes ataques de grupos armados.
“Tenemos la esperanza”, expresó Nathanaël Amuli. Tras el empate entre Cabo Verde y España el pasado lunes, aficionados congoleños comenzaron a ilusionarse con las posibilidades de la selección nacional, conocida como los Leopardos.
No obstante, en Bunia el entusiasmo deportivo se vio afectado por las restricciones sanitarias. A primeras horas de la tarde, alrededor de un centenar de jóvenes se congregaron frente a una pantalla gigante en el centro de la ciudad, portando camisetas de la selección nacional y banderas de la República Democrática del Congo pintadas en sus rostros.
Sin embargo, la actividad no pudo desarrollarse como esperaban debido a que las autoridades prohibieron desde finales de mayo las reuniones de más de 50 personas como medida para contener la propagación de la epidemia de ébola.
Internacionales
Costa Rica captura a dirigente de equipo de fútbol acusado de narcotráfico en Estados Unidos
Las autoridades de Costa Rica arrestaron el miércoles a un presunto narcotraficante colombiano, identificado como Wilder Eusse Osorio, presidente del equipo de fútbol Municipal Liberia de la primera división, quien es requerido en extradición por Estados Unidos por presuntos cargos relacionados con el tráfico de cocaína.
De acuerdo con el organismo judicial costarricense, Eusse Osorio, colombiano nacionalizado costarricense, enfrenta acusaciones en un tribunal de Texas por presuntamente traficar cocaína.
El director general del Organismo de Investigación Judicial, Michael Soto, informó mediante un video publicado en la red social X que el detenido estaría vinculado a una organización transnacional dedicada al tráfico y distribución de drogas en Costa Rica con destino final hacia Estados Unidos.
Soto señaló además que las autoridades costarricenses trabajan estrechamente con la agencia antidrogas estadounidense para capturar a varias personas que podrían ser extraditadas hacia ese país.
Tras su captura, Eusse Osorio fue puesto a disposición de las autoridades judiciales para iniciar el proceso de extradición, luego de que una reforma legal aprobada en 2025 autorizara que ciudadanos costarricenses puedan ser juzgados por países que los requieran.
Por su parte, la Federación Costarricense de Fútbol informó en un comunicado que realizó ajustes en los procesos de licenciamiento y control financiero con el objetivo de fortalecer los mecanismos de supervisión dentro del fútbol nacional.
La entidad deportiva agregó que durante junio emitió dos prevenciones, una dirigida al club Municipal Liberia y otra a la empresa administradora presidida por Eusse Osorio, debido a inconsistencias detectadas en la información financiera y legal presentada.
En el ámbito deportivo, Municipal Liberia fue eliminado en las semifinales del torneo Clausura por Saprissa, equipo que posteriormente perdió la final frente al actual campeón, Club Sport Herediano.
El caso ocurre meses después de que Costa Rica realizara, el pasado 20 de marzo, su primera extradición hacia Estados Unidos, cuando entregó al exministro de Seguridad y exmagistrado costarricense Celso Gamboa, también acusado de narcotráfico.
Gamboa, sancionado por el Tesoro de Estados Unidos, fue extraditado junto con Edwin López Vega, alias “Pecho de Rata”, señalado como su presunto socio.
El exfuncionario rechaza las acusaciones de que ambos habrían lavado ganancias provenientes del narcotráfico a través de un equipo de fútbol de segunda división y sostiene que los señalamientos forman parte de maniobras impulsadas por narcotraficantes encarcelados en Estados Unidos para obtener reducciones de condena.
Costa Rica forma parte de una ruta utilizada para el traslado de cocaína procedente de Colombia con destino a Estados Unidos, considerado el principal mercado consumidor de esta droga.




