Vida
Revelan la edad crucial para hacer ejercicio y mantenerse activo durante la vida
El ejercicio físico durante la adolescencia es crucial para seguir activo hasta la edad adulta, determinó un estudio publicado recientemente.
«Las edades de 15 a 17 años se identifican como los años más críticos para mantenerse activo, y dejar de hacer ejercicio puede afectar a su estado mental en los años venideros», concluyeron los investigadores, que examinaron los datos de 26.000 personas en todo el mundo.
Según su análisis, el 58 % de las personas que hacían ejercicio regularmente entre esas edades todavía lo hacen regularmente en la vejez, frente al 53 % de las personas que no lo hacían.
Asimismo, los niveles de actividad de cada generación se vieron reflejados en las ‘puntuaciones de estado mental’, creadas por los investigadores para calcular la sensación de energía, confianza, relajación y concentración.
Así, el 82 % de la llamada generación silenciosa (representada por personas de más de 78 años) estuvo activa varias veces a la semana en su juventud, en comparación con solo el 55 % de la generación Z (18-27 años). Como resultado, sus estados mentales se estimaron en 70 y 62 puntos, respectivamente.
«Es preocupante que con cada generación los adolescentes abandonen el ejercicio antes y en mayor número», destacaron los autores del trabajo. «Esto está afectando negativamente a su bienestar mental ahora y en la edad adulta», advirtieron.
Brecha de género
Además, los expertos revelaron que existe una brecha de género en el hábito del ejercicio, ya que las mujeres, especialmente las jóvenes, hacen mucho menos ejercicio que los hombres, lo que ejerce un impacto negativo en el estado de ánimo.
Mientras, el estudio concluyó que solo se necesitan 15 minutos y 9 segundos de ejercicio para comenzar a lograr una «elevación mental».
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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos
«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).
«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.
El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.
En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.
De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.
Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.
Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.
Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.
En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.
En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.
El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».
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Una vacuna experimental activa defensas contra el cáncer de colon hereditario
Una vacuna experimental logró estimular de forma específica el sistema inmunológico en personas con síndrome de Lynch, una condición hereditaria que eleva el riesgo de cáncer colorrectal y otros tumores, según los resultados iniciales de un ensayo clínico publicados en la revista Nature Medicine.
El síndrome de Lynch está causado por mutaciones en genes responsables de reparar errores en el ADN, lo que favorece la aparición de tumores con inestabilidad de microsatélites. Estas alteraciones generan proteínas anormales que pueden ser reconocidas como extrañas por el sistema inmune.
Imagen de carácter ilustrativo /Pixabay
El estudio evaluó la vacuna Nous-209 en 45 adultos sin cáncer activo, considerados de alto riesgo genético. El tratamiento consistió en dos dosis aplicadas con un intervalo de ocho semanas, utilizando virus modificados que no causan enfermedad para introducir 209 péptidos característicos de estos tumores.
Los investigadores observaron que todos los participantes analizados desarrollaron linfocitos T capaces de reconocer las proteínas incluidas en la vacuna. La respuesta inmunológica se mantuvo en la mayoría de los casos durante al menos un año y, en pruebas de laboratorio, estas células demostraron capacidad para destruir células tumorales.
En cuanto a la seguridad, la vacuna fue bien tolerada. Los efectos adversos registrados fueron leves o moderados, principalmente dolor en el lugar de la inyección y fatiga, y se resolvieron en pocos días.
Los autores señalan que el trabajo se realizó sin un grupo de comparación y con un seguimiento limitado, por lo que serán necesarios estudios más amplios y prolongados para determinar si la activación del sistema inmune se traduce en una reducción efectiva de la incidencia de cáncer. No obstante, consideran que este enfoque podría abrir nuevas vías de prevención para personas con alto riesgo hereditario.
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NASA certifica aumento de temperatura en 2025 sin hablar de cambio climático
La postura va en línea con las políticas del presidente Donald Trump de negar la realidad de que el calentamiento global es resultado de actividades humanas.
Según la NASA, la temperatura en la superficie global de la Tierra en 2025 fue ligeramente más cálida a la de 2023, convirtiéndolo de manera efectiva en el segundo año más caluroso registrado, luego de 2024.
De acuerdo con sus mediciones, las temperaturas promedio para 2025 fueron de 1,19°C (2,14 grados Fahrenheit) por encima de la media registrada entre 1951 y 1980.
La falta de mención del cambio climático en el último reporte marca un punto de quiebre con el informe del año pasado, publicado durante la administración del demócrata Joe Biden, que aseguró de plano: «Este calentamiento global ha sido causado por las actividades humanas».
Mientras que en el documento del año pasado había material como citas del entonces jefe de la NASA y de su científico sénior, así como gráficos y videos, este año el informe solo detalla algunas figuras clave y se reduce a un puñado de párrafos.
Otras agencias globales, como el observatorio europeo Copernicus y la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, en inglés), que usan distintas metodologías, señalaron que 2025 es el tercer año más caluroso. Así también lo indicó el instituto estadounidense Berkeley Earth. Prevén que la temperatura de 2026 se mantenga en niveles históricamente altos.


