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Muere ‘Chabelo’, el amigo de todos los niños’ a los 88 años
Xavier López «Chabelo», fue un ícono para la televisión en México por más de seis décadas. Hoy, quien se convirtiera en meme y tendencia en redes sociales por su ‘inmortalidad’ cada vez que alguna figura fallecía, dejó de respirar a los 88 años dejando una larga trayectoria que incluyó el exitoso programa En familia con Chabelo, que tuvo transmisiones entre 1968 y 2015.
La noticia fue confirmada por familiares del actor a través de su cuenta de Twitter esta mañana.

Quien fuera acreedor de dos Récord Guinness gracias a la longevidad de su personaje (más de 57 años) –cuyo nombre surgió de un libro de chistes que utilizó en 1956 en Carrusel Musical cuando reemplazó a otro actor– y por su larga trayectoria como conductor infantil, había lidiado en los últimos años con diversos problemas en su salud como un cáncer, que en mayo de 2022 afirmó haber superado.
En distintas ocasiones Chabelo ya había sido relacionado con un deterioro, por lo que incluso salió a desmentir los rumores sobre una posible demencia. El conductor fue protagonista de algunos accidentes con la lesión de un brazo a principios de 2022 y en 2008, cuando fue atropellado por una camioneta que se dio a la fuga, por lo que sufrió de una fractura de dos costillas y un esguince cervical.
En 2019 tuvo que ser operado después de algunos dolores en la espalda. Debido a sus problemas motrices dejó una de sus pasiones: la motocicleta. Según su hijo, Xavier López Miranda, sus últimos años le trajeron achaques que también lo orillaron a alejarse de la actuación.
Su Legado.
Pese a que su carrera inició en la década de los cincuenta como asistente de Ramiro Gamboa para Televicentro, su popularidad recae en el personaje con peculiar voz y bermudas que hacía ‘catafixias’ los domingos por la mañana y que llegó a las televisiones mexicanas durante 48 años hasta su grabación final, el 20 de diciembre de 2015, en donde incluso el entonces presidente Enrique Peña Nieto le mandó una carta.
Pero tuvieron que pasar algunos años para que lograra dicha notoriedad, ya que empezó con puestos como camarógrafo y floor manager. La carrera de Xavier López como actor fue casi fortuita porque estudió medicina en la Universidad Nacional Autónoma de México luego de formar parte del ejército en Estados Unidos como parte de su servicio militar. Sus visitas cada vez más frecuentes a la televisora lo hicieron cambiar de opinión hasta que fue invitado a hacer radio.
Su debut televisivo fue en el programa Carrusel musicalal que se sumaron participaciones en programas de comedia como El show del Loco Valdés (1971), La carabina de Ambrosio (1978), La Guereja y algo más (1998) o La escuelita VIP (2004). Sin embargo, también fue invitado a telenovelas gracias a Carita de ángel (2000) y Amarte es mi pecado (2004).
Pronto su talento inundó el cine. Aunque su último proyecto es la película El Complot Mongol (2019), también formó parte del elenco de producciones como El Extra (1962), donde compartió con Mario Moreno Cantinflas.
La lista –con más de 30 títulos- la completan Escuela para solteras (1965), Pepito y la lámpara maravillosa (1971), Chabelo y Pepito contra los monstruos (1973), Macho que ladra no muerde (1984), La tumba de Matías (1988) o Réquiem para Diana (2006).
Todo esto le trajo la oportunidad de que se creara una serie animada basada en su popular personaje, además de una bioserie sobre su vida en una alianza con THR3 Group que fue anunciada en mayo de 2022.
Empresarial
Paseo Vivo, la apuesta de Blend Capital de desarrollo urbano responsable en El Salvador
BLEND CAPITAL, la firma de desarrollo inmobiliario del grupo Distribuidora Salvadoreña (DISAL), presentó oficialmente Paseo Vivo, un desarrollo urbano de uso mixto que marca un hito en el sector inmobiliario salvadoreño con una apuesta por modelos de ciudad más sostenibles, integrados y orientados al crecimiento ordenado.
Ubicado en el distrito de Apopa, el proyecto articula vivienda moderna, comercio dinámico y espacios públicos de calidad bajo los más altos estándares normativos, generando más de 500 empleos directos e indirectos y consolidando a El Salvador como destino competitivo para la inversión privada de gran escala.

En un encuentro que reunió a representantes del Gobierno Central, autoridades municipales y líderes del sector empresarial, BLEND CAPITAL se posicionó como la evolución estratégica del grupo DISAL hacia el desarrollo de proyectos inmobiliarios con visión de largo plazo, enfocados en sostenibilidad, ordenamiento territorial y generación de valor para el país.
Las autoridades presentes destacaron la relevancia de Paseo Vivo como mecanismo que articula la inversión pública en infraestructura con la inversión privada, facilitando el desarrollo de proyectos bajo esquemas sostenibles y la dinamización económica del territorio metropolitano. “BLEND CAPITAL nace con el propósito de desarrollar proyectos que no solo generen valor económico, sino que aporten al desarrollo ordenado de nuestras ciudades.

Paseo Vivo es la expresión concreta de esa visión: $40 millones invertidos con responsabilidad, rigor normativo y un compromiso real con el país. Cuando existe una visión compartida, la inversión privada y la infraestructura pública se multiplican mutuamente”, expresó Harald Jensen Botrán, presidente de Blend Capital. Paseo Vivo comprende aproximadamente 110,000 m² de desarrollo de uso mixto que integra infraestructura vial mejorada, espacios públicos de calidad, oferta comercial dinámica y vivienda moderna.
El proyecto ha sido ejecutado conforme a la normativa metropolitana vigente y refleja el compromiso del grupo con la gobernanza y el desarrollo territorial responsable. “Paseo Vivo responde a las nuevas dinámicas urbanas del país: integra vivienda, comercio y servicios en un mismo entorno, promoviendo comunidades más conectadas, accesibles y sostenibles.

Este desarrollo no sólo genera valor económico, sino que mejora directamente la calidad de vida de las personas y contribuye al ordenamiento del crecimiento urbano en el AMSS”, señaló Álvaro Barraza, director del proyecto.
La iniciativa se enmarca en un contexto de fortalecimiento de la infraestructura pública en El Salvador, que abre nuevas oportunidades para la inversión privada y consolida esquemas de colaboración público-privada orientados a promover un crecimiento urbano más ordenado, sostenible y de largo plazo.

Opinet
Trump vs. León XIV, segundo round- Lisandro Prieto Femenía
«La soberbia es la enfermedad de la voluntad que cree que puede crear un mundo a partir de la nada, ignorando que el poder sólo es legítimo cuando nace de la pluralidad y el reconocimiento, no de la fuerza de un hombre solo» (Arendt, 2005, p. 112).
Como sostuvimos hace poco tiempo, la historia de la filosofía política puede leerse como una crónica tensa de la convivencia entre dos soberanías que reclaman para sí la totalidad de la existencia humana. Por un lado, vislumbramos el Reino de los Cielos, cuya promesa de justicia trascendente actúa como un tribunal ético sobre la historia, recordándonos que el hombre no es el dueño absoluto de su destino. Por otro, aparecen los ducados de este mundo, representados hoy por Estados nacionales que, bajo el ala de liderazgos mesiánicos y autoritarios, intentan replicar una sacralidad civil basada en la exclusión, la frontera y la fuerza de los bombazos. La reciente confrontación dialéctica entre el Papa León XIV y Donald Trump supera en demasía el simple desacuerdo diplomático y la anécdota de campaña mediática, puesto que es el síntoma de una fractura ontológica en la comprensión de lo que significa gobernar y habitar el mundo. Estamos ante el despliegue de una soberbia que pretende ignorar la finitud del poder terrenal frente a aquello que permanece inmutable, un intento desesperado del gobernante por revestir su mandato con los atributos de una divinidad que, evidentemente, no posee.
El precitado fenómeno se inserta en un contexto global donde asistimos al ocaso de la diplomacia tradicional en favor de un decadente mesianismo político que desprecia las formas y la mesura. Como bien hemos analizado en el texto previo sobre “El ocaso de la diplomacia ante el mesianismo político”, el escenario actual se caracteriza por una degradación de la palabra pública donde la retórica del odio sustituye al diálogo institucional. El mesianismo partidario posmoderno no es más que la patología de una democracia que ha perdido su eje ético para entregarse al culto de la personalidad cutre, donde el líder ya no se presenta como un administrador de lo común, sino como una figura providencial que encarna la voluntad mística e inapelable. En este escenario, la diplomacia- entendida como el arte de la mediación y el reconocimiento del otro- es devorada por la urgencia del narcisismo político violento, transformando las relaciones internacionales en un campo de batalla de egos donde la ambición tiránica no reconoce límites ni fronteras, ni siquiera aquellas que separan lo temporal de lo eterno.
Bajo esta luz, el líder que se autoproclama defensor de una cristiandad de dudosa procedencia que él mismo desvirtúa, asume la fisonomía teológica del “falso profeta”. Esta figura no se caracteriza por la negación explícita de lo sagrado, sino por su imitación perversa y su instrumentación para fines de dominio. El falso profeta, como advirtiera Kant en su análisis sobre la religión, es aquel que sustituye el cumplimiento de los deberes éticos por el “culto servil”, buscando una aprobación divina que justifique su propia arbitrariedad (Kant, 2001, p. 198).
No obstante, desde una perspectiva estrictamente teológica, la gravedad del falso profeta trasciende a la simple desviación racional puesto que se trata de una impostura religiosa que el “Catecismo de la Iglesia Católica” describe como el “engaño del Anticristo”, donde el hombre se glorifica a sí mismo en lugar de Dios y de su Mesías venido en la carne (Iglesia Católica, 1992, n. 675). Al señalar al Pontífice como una amenaza- tal como lo reporta la prensa internacional al calificar el mensaje de León XIV como un “peligro para los católicos”-, el gobernante psicópata intenta erigirse en el único exégeta legítimo de la voluntad de Dios para su pueblo, operando una sustitución blasfema donde el Evangelio de la misericordia es reemplazado por un dogma de seguridad global.
Asimismo, la teología joánica expuesta en el libro del Apocalipsis, nos presenta a la segunda Bestia que “tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como un dragón” (Reina-Valera, 1960, Ap 13:11), una imagen que describe con precisión al líder que usa símbolos cristianos para justificar la exclusión y el desprecio por la dignidad humana. Por ello, los aportes que nos legó Joseph Ratzinger son tan valiosos: en sus reflexiones sobre el poder, remarcaba que el falso profeta es aquel que presenta la religión como un medio para el éxito terrenal y la soberanía política, despojándola de su capacidad crítica frente al ídolo del Estado (Ratzinger, 2005). Pues bien, al calumniar al Papa, el César contemporáneo no sólo incurre en una falta diplomática, sino que realiza una operación de mimetismo diabólico: pretende hablar en nombre de los fieles para conducirlos hacia una idolatría nacionalista que niega la catolicidad- es decir, la universalidad- del Cuerpo de Cristo. Se trata de la seducción de quien utiliza el lenguaje de la fe, pero no para liberar, sino para encadenar la conciencia colectiva a un destino mesiánico que sólo sirve a su propia gloria patética y efímera.
La precitada deriva autoritaria encuentra también su refuerzo argumentativo en el análisis de la “religión civil” propuesto por Jean-Jacques Rousseau, quien sostenía que el Estado necesita que sus ciudadanos amen sus deberes, pero advertía sobre el peligro de una religión que, al volverse nacional y exclusiva, “es mala porque engaña a los hombres, los hace crédulos y supersticiosos, y ahoga el verdadero culto de la Divinidad en un ceremonial vano” (Rousseau, 2007, p. 165). Así, la reacción de Trump, documentada en varios medios de comunicación, al afirmar que el Papa “está poniendo en peligro a muchos católicos”, es el intento rousseauniano llevado al paroxismo: el soberano no tolera una lealtad espiritual que trascienda las fronteras de su Estado y de sus intereses particulares. Al atacar la autoridad moral del Pontífice, el líder pretendidamente mesiánico busca asimilar la fe a su ideología, pretendiendo que la única forma válida de ser cristiano sea la que se somete a los intereses del poder temporal. Es la soberbia del magistrado que, ante la imposibilidad de domar la trascendencia real, decide declararla enemiga pública.
Cuando el Papa denuncia la existencia de un puñado de tiranos devastando el mundo, no está emitiendo una opinión política simplona desde la Santa Sede, sino que activa una función crítica que la teología ha ejercido sobre el poder temporal desde los tiempos del gran San Agustín de Hipona. La tiranía, analizada con rigor filosófico, no es únicamente el ejercicio abusivo de la fuerza militar, sino la pretensión metafísica del soberano de convertirse en la medida única de todas las cosas. Es, también, el intento de clausurar el horizonte del hombre dentro de los límites de su Estado, ignorando esa dignidad intrínseca de la persona que posee una raíz que ninguna ley positiva ni ningún decreto presidencial puede reclamar. Al reaccionar con vulgar hostilidad ante esta crítica, el líder político revela una ambición desmedida que busca suplantar la guía espiritual por la obediencia ciega a su propia figura mediática. Esta colisión pone de manifiesto la arrogancia de un César que, no contento con administrar los tributos y los ejércitos, aspira ahora a administrar la fe y a definir qué es lo sagrado, amparado en una supuesta protección de la identidad nacional que, mirada de cerca, no es más que una máscara para el egoísmo colectivo y el desprecio por los más vulnerables.
Retomando a San Agustín, recordemos que en su obra fundamental titulada “La ciudad de Dios”, nos describe con excelencia la naturaleza de los reinos que se desvían de la justicia con una vigencia que hiela la sangre del lector contemporáneo. Él se preguntaba qué son los reinos sino grandes latrocinios si se les quita la justicia, pues los mismos latrocinios no son sino pequeños reinos (Agustín de Hipona, 2007, p. 147). En este enfoque, la acusación de Trump hacia el Papa invierte perversamente este razonamiento: para el líder nacionalista, el peligro no reside en la injusticia flagrante del soberano que segrega y persigue, sino en la palara profética que recuerda el deber de la hospitalidad universal (sí, mal que les pese a algunos, el cristianismo es el único culto que ora por ello abiertamente). Se trata de la soberbia de un administrador temporal que, embriagado por su propia imagen y por el eco de sus seguidores rentados, se atreve a señalar al Vicario de Cristo como un agente de peligro. Al hacerlo, el César posmoderno incurre en una forma de idolatría política en tanto que pretende que su voluntad sea ley última y que su juicio sobrepase el discernimiento espiritual de quien custodia la tradición universal de la compasión. En este “segundo round” de nuestra reflexión, queda claro que el ataque al Papa es el ataque definitivo a la diplomacia de lo universal; es el intento de un mesianismo vacío de suplantar la Verdad (sí, con mayúsculas) por la opinión vociferante.
La disputa cobra una dimensión teológica definitiva cuando recordamos las palabras de Jesucristo frente a Pilato en el Evangelio según San Juan. Al declarar “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos” (Reina-Valera, 1960, Juan 18:36), el Cristo establece la diferencia fundamental entre la soberanía que salva y la soberanía que domina mediante la espada y el miedo. El Reino de los Cielos no se defiende con muros de hormigón ni con la retórica inflamada de redes sociales, pues su legitimidad no nace del conflicto terrenal, sino de una verdad que el mundo no puede contener ni mucho menos reglamentar. Al rechazar la lucha física para evitar su entrega, Jesús desautoriza la lógica del poder terrenal que los liderazgos posmo-progres intentan sacralizar bajo figuras de “salvadores” de la patria. El poder de Dios se manifiesta en la vulnerabilidad de la cruz y en la exigencia de amor al enemigo, algo que resulta incomprensible y peligroso para un gobernante cuya única gramática es el dominio y la imposición. Así, la declaración de León XIV sobre la devastación causada por los tiranos se fundamenta precisamente en esta distancia: si el reino de los hombres se vuelve absoluto por la soberbia de quien lo dirige, deja de ser un servidor de la justicia para convertirse en una parodia barata de lo divino.
Esta separación de poderes tiene una de sus formulaciones más potentes en la carta del Papa Gelasio I al emperador Anastasio en el año 494. En ella, se establece la teoría de las dos espadas, señalando que hay en verdad dos poderes por los cuales este mundo es gobernado: la sagrada autoridad de los papas y el poder real (Gelasio I, como se citó en Hubenak, 2015, p. 4). Esta distinción fundacional aclara que el gobernante, por más poderoso que se crea en su mandato temporal, debe someterse fielmente a quienes dispensan las cosas divinas en lo que respecta a la moral. El poder humano es, por definición, derivado y limitado, mientras que el poder de Dios es originario y absoluto. La ambición tiránica actual olvida este límite esencial porque cree que un triunfo electoral o bélico le otorga el derecho de invadir la esfera de lo sagrado y de amonestar a la Iglesia, ignorando que su espada es de hierro y finita, mientras que la palabra que lo increpa pertenece a un orden que su tiempo en la historia no podrá siquiera rasguñar. Junto a esta última argumentación, Santo Tomás de Aquino subrayaba esta jerarquía al afirmar que en aquellas cosas que pertenecen al bien civil, se debe obedecer más a la potestad secular que a la espiritual, pero en lo que atañe a la salvación del alma y la justicia moral, la potestad espiritual es la que debe prevalecer (Aquino, 2001, II-II, q. 60).
A partir de esta distinción se desprende una consecuencia que incomoda profundamente a los Estados modernos imbuidos de una soberbia totalitaria: el Papa no tiene por qué dar explicaciones al presidente de ningún país sobre sus juicios morales acerca de la tiranía. Esta autonomía es la única garantía de una ética que no sea devorada por el pragmatismo del poder. Si la Iglesia ha de ser la voz de los desposeídos, su cabeza no puede estar subordinada a las agendas de seguridad nacional o a los berrinches mediáticos de un gobernante que utiliza la religión sólo como una herramienta de división. Las críticas absurdas de Trump, que ha llegado a arremeter contra Giorgia Meloni por el mero hecho de defender la dignidad del Pontífice, demuestran que el poder político actual ha caído en una embriaguez de mando que no tolera una autoridad moral externa. Es más, según datos publicados por el New York Times, este choque ha provocado un sismo en el electorado católico, donde la identidad religiosa colisiona con la lealtad a un líder que se cree ungido para juzgar lo divino. Como señala la constitución dogmática “Lumen Gentium”, la Iglesia es un signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano (Concilio Vaticano II, 1964, p. 5). Pues bien, al representar esa unidad universal, el mensaje papal siempre será un obstáculo insalvable para quien base su poder en la fractura del tejido humano.
En este punto de la reflexión, queda claro que el choque revela una secularización incompleta y peligrosa donde el Estado utiliza un lenguaje que pretende imitar lo sagrado para justificar la crueldad. Mientras el líder político busca el cierre de la comunidad sobre sí misma mediante el cultivo del miedo al extraño, la voz de León XIV apela a una catolicidad que rompe la lógica del muro y la discordia. Esta disputa también nos obliga a recordar que, teológicamente, solo Dios es absoluto, y cualquier pretensión de absolutismo humano es una blasfemia política. La “reserva escatológica” de la Iglesia impide que cualquier sistema político se cierre como una totalidad absoluta bajo el mando de un solo hombre. Al respecto, Jürgen Habermas reconoció que las tradiciones religiosas conservan una capacidad de expresión de lo humano que el lenguaje técnico del Estado liberal a veces agota (Habermas y Ratzinger, 2006). El peligro surge cuando la ambición política y económica intenta suplantar la ética con una mística personalista, transformando la administración de lo público en un rito de exclusión donde el líder se sueña como el nuevo intérprete de la voluntad divina, olvidando que frente a la soberanía de Dios, todo emperador es solo ceniza.
Referencias bibliográficas y fuentes consultadas
Agustín de Hipona (2007). La ciudad de Dios. (Trad. S. Santamarta y M. Fuertes). Madrid: Editorial Tecnos. (Obra original escrita entre 413 y 426).
Arendt, H. (2005). La condición humana. Buenos Aires: Paidós. (Obra original publicada en 1958).
Aquino, T. de (2001). Suma de Teología. Madrid: Biblioteca de Autores Cristianos. (Obra original publicada entre 1265 y 1274).
Baja News (2024). Trump defiende su postura tras desacuerdos con el Papa León XIV. Recuperado de https://bajanews.mx/Internacional/54901/Trump-defiende-su-postura-tras-desacuerdos-con-el-papa-Leon-XIV
BBC Mundo (2026). El costo político de la fe: por qué el choque con el Papa le está pasando factura a Trump. Recuperado de https://www.bbc.com/mundo/articles/cy011xgrgdro
Concilio Vaticano II (1964). Constitución dogmática sobre la Iglesia: Lumen Gentium. Roma: Santa Sede.
Habermas, J. y Ratzinger, J. (2006). Dialéctica de la secularización: sobre la razón y la religión. Madrid: Encuentro.
Hubenak, F. (2015). Raíces y desarrollo de la teoría de las dos espadas. Buenos Aires: Repositorio Institucional UCA.
Iglesia Católica (1992). Catecismo de la Iglesia Católica. Ciudad del Vaticano: Libreria Editrice Vaticana.
Kant, I. (2001). La religión dentro de los límites de la mera razón. (Trad. F. Martínez Marzoa). Madrid: Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1793).
La Nación (2026). Nuevo ataque de Trump al Papa: «Está poniendo en peligro a muchos católicos». Recuperado de https://www.lanacion.com.ar/el-mundo/nuevo-ataque-de-trump-al-papa-esta-poniendo-en-peligro-a-muchos-catolicos-nid05052026/
Página/12 (2026). Donald Trump arremetió contra Giorgia Meloni por defender al Papa León XIV. Recuperado de https://www.pagina12.com.ar/2026/04/14/donald-trump-arremetio-contra-giorgia-meloni-por-defender-al-papa-leon-xiv
Prieto Femenía, L. (2023). Ocaso de la diplomacia y mesianismo político. Pontevedra Viva. Recuperado de https://www.pontevedraviva.com/es/opinion/ocaso-diplomacia-mesianismo-politico-lisandro-prieto-femenia_516555_102.html
Ratzinger, J. (2005). La sal de la tierra: cristianismo y Iglesia católica ante el nuevo milenio. Madrid: Palabra.
Reina-Valera (1960). La Santa Biblia. Sociedades Bíblicas Unidas.
Rousseau, J. J. (2007). El contrato social. (Trad. M. Armiño). Madrid: Alianza Editorial. (Obra original publicada en 1762).
Empresarial
Puma Pris presenta ganadores y sortea nuevos viajes a Cartagena
Puma Energy El Salvador realiza hoy el segundo sorteo en vivo de su promoción “Si la usas, viajas”, desde la estación Puma El Escalón, consolidando el éxito de una de las iniciativas promocionales más relevantes de Puma PRIS en el país.
Durante esta jornada, se presentan oficialmente los ganadores de los dos primeros viajes dobles todo incluido sorteados el pasado 21 de abril en San Antonio Abad: Milton García y Rudis Burgos, quienes ya forman parte de esta experiencia hacia el Gran Decameron Cartagena.
Así mismo, se están sorteando dos nuevos viajes dobles todo incluido, correspondientes al tercer y cuarto premio de la promoción. Tras este evento, aún quedarán 6 viajes dobles por entregar, además de miles de premios instantáneos.
A la fecha, la promoción registra más de 1,820,000 participaciones acumuladas y la entrega de más de 8,600 premios instantáneos, en paquetes de 100 y 500 puntos PRIS, evidenciando una alta adopción por parte de los usuarios. La mecánica de participación continúa impulsando el uso de la app: los clientes participan simplemente utilizando Puma PRIS, y además, por cada $10 en consumo reciben oportunidades adicionales. Al pagar desde la aplicación, duplican sus oportunidades, maximizando así sus posibilidades de ganar.

Un aspecto clave de la promoción es que todas las oportunidades se mantienen activas: quienes ya participaron y no resultaron ganadores en este sorteo, siguen acumulando oportunidades para los próximos sorteos, lo que incrementa sus probabilidades a lo largo de la campaña.
El evento se desarrolla con la presencia de representantes de Puma Energy, aliados estratégicos como Decameron, y veedores oficiales de la Alcaldía de San Salvador y del bufete Moreno Valencia Asociados, quienes garantizan la transparencia y correcta ejecución del proceso.
Más allá de la promoción, Puma PRIS continúa posicionándose como la mejor forma de ahorrar en combustible todos los días del año, ofreciendo beneficios permanentes como:
• $0.04 de ahorro por galón en gasolina regular con Cleantec
• $0.06 por galón en gasolina Cleantec Pro • 1 punto por cada dólar en tiendas Super7
.• Promociones y descuentos especiales con bancos aliados, disponibles todos los domingos y los días 15, 20 y 25 de cada mes
El próximo sorteo se realizará el 19 de mayo en la estación Puma Santa Elena, donde los clientes seguirán teniendo la oportunidad de ganar mientras continúan utilizando la aplicación.
Con “Si la usas, viajas”, Puma Energy reafirma su compromiso de premiar la lealtad de sus clientes, impulsar la digitalización y generar experiencias memorables, conectando el consumo diario con beneficios reales y aspiracionales.





