Judicial
Un carpintero dio más de 20 años de trabajo para levantar un negocio, su pago fue ser despedido injustificadamente
Luego de haber dado los mejores años de su vida, un carpintero dijo sentirse traicionado por la mujer con la que trabajó por más de 20 años y que antes de despedirlo le robó el dinero que tenía que ser destinado al pago de las prestaciones por sus servicios en una venta de muebles.
Desde los 23 años, Hugo (nombre modificado por seguridad) trabajó para Ángela L. una mujer de 62 años que administraba un negocio de su propiedad en el municipio de Ciudad Delgado en San Salvador.
La relación entre patrona y empleador fue la mejor, el carpintero era uno de los más consolidados en el negocio debido a la experiencia que tenía en el oficio y la calidad que ofrecía en cada una de sus obras.
Pese a esto, el hombre, que comenzó a trabajar en este negocio cuando cumplió 23 años, nunca dejó de percibir más del salario mínimo, algo que hasta cierto punto no le molestaba ya que le servía para vivir.
El carpintero era pieza clave en el negocio de Ángela, quien desde los 30 años estableció su venta de muebles en la que tenía a su disposición 10 empleados que le ayudaron a ganar una buena reputación en la zona.
Un despido sin justificación
La empresaria comenzó a planificar cambios en su negocio y en estos no estaba incluído Hugo a quien el 27 de agosto de 2015 le notificó que estaba despedido, algo que fue difícil de asimilar en un primer momento.
En esta empresa fue que el carpintero se especializó en la manipulación de maquinaria para trabajar la madera, algo por lo que su jefa obtuvo buenas ganancias que no fueron agradecidas al terminar su relación.
El empleado esperaba una gran indemnización por el tiempo laborado, sin embargo, Ángela nunca le entregó el dinero lo que provocó su enojo y una denuncia ante el Ministerio de Trabajo.
En el proceso, la víctima se enteró que la mujer por la que llegó a sentir afecto se había aprovechado de esto ya que se había apropiado de las cuotas del Seguro Social.
Hugo explicó que siempre recibió su pago en efectivo y que su patrona anotaba en un libro los $7 semanales que le descontaba para realizar el pago del Seguro Social. Tras analizar el caso, el afectado descubrió que el descuento realmente era de $9.
Esto puso en alerta al carpintero y fue a las oficinas del Seguro Social donde le emitieron un informe de su cotización el cual estableció que faltaba el pago de varios meses de los años 2002, 2003, 2008 y 2009, por lo que decidió interponer una denuncia ante la Fiscalía.
El proceso judicial
El 30 de enero del 2017, se instaló la audiencia inicial donde Ángela se defendió de las acusaciones y dijo que “nunca le he descontado al señor, él me pedía en pago anticipado».
La imputada también señaló que «siempre pedía permiso porque él trabajaba en una conjunto musical a cantar. Yo le decía que fuera a trabajar y él contestaba ‘¡Que lo haga otro!». Además, la mujer aseguró que el carpintero le robaba materias y que por amenazas que le hacía nunca lo denunció.
En su defensa, el ofendido señaló que las únicas ausencias que se registraban en su historial laboral eran cuando Ángela le sugería que por falta de trabajo se fuera para su casa, algo que llegó a darse en periodos de hasta 15 días consecutivos.
También afirmó que no había hurtado ningún tipo de material. “Yo soy el único que se atrevió a denunciar, hay otras ocho personas en la mis situación”, concluyó.
El caso por retención indebida de cuotas ha llegado hasta el Juzgado Tercero de sentencia de San Salvador en el que se tiene previsto realizar la vista pública agendada para inicios del presente año.
NOTA DE El SALVADOR TIMES
Judicial
Exempleado de banco enfrenta cargos por hurto informático: sustrajo más de $1,000 de cuenta de clienta en Santa Ana
El Juzgado Segundo de Paz de Santa Ana decretó instrucción formal con detención provisional contra Bryan Ariel Méndez Flores, de 26 años, acusado del delito de hurto por medios informáticos en perjuicio de una clienta identificada como Gladis P., y de forma subsidiaria contra la institución bancaria donde laboraba.
De acuerdo con la acusación fiscal, el imputado se valió de su posición como asesor comercial del banco para obtener datos de la víctima y realizar transacciones no autorizadas, logrando sustraer más de $1,000 en total.
Cómo ocurrieron los hechos
La investigación inició el 27 de mayo de 2024, cuando la Gerencia de Seguridad de la entidad financiera reportó irregularidades en la cuenta de la clienta: cambio de contraseña de banca en línea, registro de nuevos dispositivos y activación de clave dinámica, gestiones que la afectada negó haber solicitado o autorizado.
Las pesquisas internas revelaron que el número telefónico vinculado a los dispositivos pertenecía a Méndez Flores, quien había atendido personalmente a la clienta en al menos cuatro ocasiones.
Las cámaras de videovigilancia captaron el momento en que, el 22 de abril de 2024, la víctima entregó su tarjeta de débito al imputado para una gestión. En las imágenes se observa cómo este anotó datos de la tarjeta en un papel antes de devolvérsela.
Minutos después se registró un nuevo dispositivo para acceder a la banca en línea. Desde ese dispositivo se realizó una transferencia electrónica por $417.
Posteriormente, el 13 de mayo se registró otro dispositivo y se efectuaron dos retiros sin tarjeta de $250 cada uno en un cajero automático. La persona que realizó las operaciones utilizaba casco de motocicleta y mascarilla para evitar su identificación. Un tercer retiro por $200 se registró el 25 de mayo.
Al ser consultada, la clienta manifestó desconocer todas estas transacciones, por lo que el banco procedió a bloquear de forma definitiva la tarjeta, el usuario de banca en línea y los dispositivos vinculados.
Medidas judiciales
Tras las pruebas presentadas, el Juzgado Segundo de Paz de Santa Ana ordenó la detención provisional de Méndez Flores mientras se desarrolla la etapa de instrucción.

Judicial
¡Condena insuficiente en Ciudad Delgado! 25 años de prisión por abusar de una mujer ebria y prenderle fuego en sus genitales
Un juez condenó a 25 años de prisión a Carlos Geovanni Castillo Clavel por el delito de feminicidio agravado en grado de tentativa, tras abusar sexualmente de una mujer en estado de ebriedad y luego rociarla con gasolina para prenderle fuego en Ciudad Delgado, San Salvador.
De acuerdo con la investigación de Centros Judiciales El Salvador (CJES), la víctima y el agresor se conocían desde hacía varios años. Los hechos ocurrieron en la madrugada del 26 de septiembre de 2025, en una vivienda de la colonia San Fernando, donde departían junto a una acompañante.
“Castillo Clavel, aprovechando que la víctima permanecía dormida, abusó de ella. Cuando esta recuperó el conocimiento e intentó retirarse, el agresor la detuvo por la fuerza, la amenazó con quemarla y luego roció gasolina sobre sus piernas y área genital, prendiéndole fuego con un encendedor”, detalló CJES.
La acompañante de la víctima despertó por los gritos, salió de la casa en llamas, pero regresó valientemente para rescatarla. La mujer sufrió quemaduras de segundo grado en el 25% de su cuerpo, lesiones compatibles con abuso sexual y permaneció hospitalizada más de un mes, con su vida en riesgo, según informes del Instituto de Medicina Legal (IML).
El Juzgado Especializado de Sentencia para una Vida Libre de Violencia y Discriminación contra las Mujeres de San Salvador consideró en su sentencia que el agresor ejerció violencia previa y violencia simbólica al atacar específicamente el área genital de la víctima. Sin embargo, la intervención oportuna de la tercera persona fue clave para evitar una tragedia fatal.
Esta condena ha generado cuestionamientos sobre la proporcionalidad de las penas en casos de extrema violencia contra las mujeres en El Salvador.
Judicial
Prisión para sujeto que asesinó al esposo de su amante en San Miguel
La Fiscalía General de la República (FGR) logró que Víctor Manuel Benítez Lazo fuera condenado a 25 años de prisión por asesinar al esposo de su amante en San Miguel.
El crimen por el que fue declarado culpable el empresario migueleño ocurrió el 7 de junio de 2025.
La investigación fiscal estableció que el procesado y Rubidia de los Ángeles Castro Zúniga -ya condenada-, mantenía una relación extramarital. Ambos planearon y ejecutaron el homicidio.

Castro Zúniga contrajo matrimonio con la víctima el 29 de marzo de 2025. El día del crimen, con engaños llevó a su esposo hasta una calle rústica que conduce al cantón El Pilón y Loma Larga, en La Unión, donde la mujer y el procesado le dispararon en la cabeza. Posteriormente trasladaron a la víctima hasta un negocio propiedad de Benítez Lazo, ubicado a inmediaciones del puente Luis de Moscos, en la ciudad de San Miguel.
En el lugar se percataron de que la víctima aún estaba con vida, por lo que la asfixiaron hasta causarle la muerte y luego la enterraron en una fosa clandestina.

La víctima fue reportada como desaparecida por su esposa el 10 de junio de 2025.
El 11 de julio de 2025, Castro Zúniga se sometió a un proceso abreviado en el Juzgado Segundo de Paz de San Miguel, donde fue sentenciada a 10 años de prisión por desaparición de personas y a 15 años por homicidio agravado. En total deberá cumplir 25 años de cárcel.
Benítez Lazo era el propietario de una empresa de venta de repuestos y fue condenado por homicidio simple por el Tribunal Primero de Sentencia del distrito de San Miguel.






