Internacionales
Un maestro sepultado por el sismo en Birmania bebió su orina para sobrevivir
El hombre, de 47 años y director de una escuela primaria, se encontraba en un curso de formación en Sagaing, a unos diez kilómetros del epicentro, cuando se produjo el sismo de magnitud 7,7.
En cuanto la tierra empezó a temblar, su reflejo fue refugiarse bajo la cama. «Todo el hotel se derrumbó (…) Lo único que pude hacer fue gritar ‘sálvenme’», explica.
Del hostal en el que Tin Maung Htwe se alojaba solo queda una pila de ladrillos y barras metálicas torcidas.
El maestro se encontraba en una habitación de la planta baja, sobre la cual se desmoronó la planta de encima.

Survivor Tin Maung Htwe is comforted by his sister as he rests on a bed in the compound of a hospital as he receives treatment a day after his extraction from the ruins of a hotel in Sagaing on April 3, 2025, following the March 28 earthquake. Entombed under his hotel bed for five days in the debris, two things enabled teacher Tin Maung Htwe to survive Myanmar’s devastating earthquake: old school lessons and his own urine. (Photo by Sai Aung MAIN / AFP)
«Tenía la impresión de estar en el infierno», murmura con voz débil, con un tubo de oxígeno en la nariz y dos vías intravenosas en el cuerpo.
«Mi cuerpo ardía y lo único que necesitaba era agua», añade. Pero como no tenía, «tuve que reponer el agua que mi cuerpo necesitaba con fluidos que salían de mi cuerpo», explica.
La magnitud de los daños en Sagaing es mucho mayor que en la cercana Mandalay, la segunda ciudad del país.
La destrucción está muy extendida, con un 80% de los edificios dañados, la mitad de ellos severamente.
Titon Mitra, representante en Birmania del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), declaró a AFP que «no hay suficiente material médico».
Además, la principal carretera que lleva a Sagaing está destrozada, lo que obstaculiza la llegada de ayuda para las víctimas.
«Ser libre»
El puente Ava sobre el río Irawadi, que conecta las dos ciudades, se derrumbó.
Varios habitantes indicaron que no esperaban encontrar a nadie con vida cuando localizaron bajo los escombros a Tin Maung Htwe, que fue rescatado por un equipo de socorristas malasios.
Su hermana Nan Yone, de 50 años, esperaba cerca mientras entraban los rescatistas.
«Estaba bailando, llorando y golpeándome el pecho de lo feliz que estaba» cuando lo salvaron el miércoles, cuenta.
Cuando llegó al principal hospital de Sagaing, le levantó el pulgar y le dijo: «Hermana, estoy muy bien».
«Su voluntad es muy fuerte y creo que por eso sobrevivió», afirma mientras las enfermeras atendían a su hermano, que yacía medio inconsciente en una camilla fuera del hospital.
Nadie está recibiendo tratamiento en el interior del centro, por temor a que una réplica cause más estragos.
«Me alegro de ser libre ahora», celebra Tin Maung Htwe. «No he muerto, así que ahora puedo hacer lo que quiera», añade.
Aunque quiere volver a su trabajo como maestro de escuela, su milagroso rescate le hizo pensar en otra vocación.
«Estoy pensando en hacerme monje budista».
Internacionales
Terremotos en Venezuela dejan 4,490 muertos y más de 16,700 heridos; continúa la búsqueda de desaparecidos
La tragedia provocada por los dos potentes terremotos que sacudieron Venezuela el pasado 24 de junio continúa agravándose. Las autoridades venezolanas confirmaron este domingo que el número de fallecidos ascendió a 4,490, mientras que 16,740 personas han resultado heridas, convirtiendo el desastre en una de las mayores catástrofes naturales registradas en la historia reciente del país.
El presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó que los equipos de emergencia mantienen las labores de búsqueda y rescate en las zonas más afectadas, aunque el paso de los días reduce las posibilidades de encontrar sobrevivientes. Hasta el momento, 6,462 personas han sido rescatadas con vida, mientras miles de familias permanecen desplazadas tras el colapso de viviendas y edificios.
Los sismos, de magnitudes 7.2 y 7.5, golpearon principalmente el estado de La Guaira y otras zonas del centro-norte del país, provocando el colapso de centenares de estructuras, daños severos en carreteras, hospitales e infraestructura pública, además de dejar comunidades enteras incomunicadas.
Las cifras oficiales también revelan que 17,907 personas permanecen sin hogar, mientras el Gobierno estima que serán necesarias unas 25,000 nuevas viviendas para atender a las familias que lo perdieron todo. Las autoridades ya comenzaron a identificar terrenos destinados a la reconstrucción de las zonas devastadas.
Paralelamente, organismos internacionales y equipos de rescate provenientes de varios países continúan apoyando las operaciones humanitarias. Naciones Unidas, organizaciones médicas y brigadas especializadas trabajan en la atención de heridos, distribución de alimentos, agua potable y medicamentos, además de prevenir brotes de enfermedades en los refugios temporales.
Expertos advierten que la emergencia ahora enfrenta una segunda etapa crítica. A las pérdidas humanas se suma el riesgo sanitario derivado del hacinamiento, la falta de agua potable y las dificultades para restablecer los servicios básicos, factores que incrementan la posibilidad de enfermedades infecciosas entre la población desplazada.
Mientras tanto, continúan llegando muestras de solidaridad desde distintos países. Equipos internacionales, entre ellos la misión humanitaria salvadoreña, siguen colaborando en labores de rescate, asistencia médica y apoyo a las comunidades afectadas por uno de los desastres más devastadores que ha enfrentado Venezuela en las últimas décadas.
Las autoridades venezolanas reiteraron que las operaciones de emergencia continuarán mientras existan sectores pendientes de inspección y familias que aún esperan noticias de sus seres queridos, al tiempo que la atención comienza a centrarse en la reconstrucción y recuperación de las zonas destruidas.
Internacionales
Muere Gianni Pivetta, histórica voz de Los Iracundos: la música romántica latinoamericana está de luto
La música romántica de América Latina perdió este domingo a una de sus voces más representativas. Gianni Pivetta, cantante argentino que durante más de dos décadas fue el vocalista de la legendaria agrupación uruguaya Los Iracundos, falleció a los 67 años, según confirmó oficialmente la banda a través de sus redes sociales.
En un emotivo mensaje, los integrantes del grupo despidieron a quien calificaron como «un trabajador incansable y un gran compañero», recordando su entrega y compromiso por mantener vivo el legado musical de una de las agrupaciones más influyentes de la balada romántica en español.
Pivetta se incorporó a Los Iracundos hace cerca de tres décadas, periodo en el que grabó cinco producciones discográficas y realizó giras por América y Europa, interpretando clásicos como «Puerto Montt», «Te lo pido de rodillas», «Venite volando», «Va cayendo una lágrima» y «Tú con él», canciones que marcaron a varias generaciones.
Su estado de salud se había deteriorado desde octubre de 2024, cuando la agrupación anunció su retiro indefinido de los escenarios para atender complicaciones médicas. Desde entonces, el lugar de vocalista fue asumido por Adán Franco, hijo del fundador Leonardo Franco.
Fundada en Paysandú, Uruguay, en 1961, Los Iracundos son considerados uno de los grupos más exitosos de la música romántica latinoamericana, con más de 15 millones de discos vendidos y una trayectoria que supera las seis décadas. Su legado ha trascendido generaciones y continúa vigente en numerosos países de habla hispana.
Con la partida de Gianni Pivetta, la agrupación pierde a otra de las voces que ayudaron a mantener viva su historia, dejando un profundo vacío entre sus seguidores y en la música romántica del continente.







