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Mundial de Clubes 2019: El Liverpool vence al Flamengo y se convierte en el nuevo campeón del mundo
Cualquier otro partido de fútbol disputado este sábado ha quedado eclipsado por el duelo disputado en el Estadio Internacional Khalifa de Doha, Qatar, donde se enfrentaron el Liverpool de Jürgen Klopp, campeón de Europa, y el Flamengo de Jorge Jesus, rey de América. En una final de Mundial de Clubes muy intensa pero escasa de goles, los Reds se impusieron 1-0 en la prórroga (gol de Roberto Firmino) y lograron romper un maleficio histórico.
El cuadro brasileño atravesó un pequeño proceso de adaptación en los primeros minutos de juego y le costó poner a funcionar correctamente su engranaje, sobre todo porque la presión alta del conjunto inglés le cortaba los circuitos y le impedía progresar en el campo con fluidez. Fueron 10 minutos de amplio dominio del monarca europeo.
Pero con el correr de los minutos fueron los Reds los que bajaron su intensidad, retrocedieron unos metros y cedieron el control a un Mengão que pisó el área rival con poca claridad. El Fla comenzó a empujar cada vez más cerca al arco de Alisson, con Bruno Henrique como jugador más desequilibrante. El primer tiempo acabó sin goles, con ambos equipos llevando peligro pero sin la lucidez para abrir el marcador.
La primera situación clara, más allá de un remate de Henrique que tapó Joe Gómez, fue la que tuvo Roberto Firmino en el arranque del complemento. Iban 3 minutos cuando recibió un pase de Henderson, eludió a su marcador y su tiro se estrelló en el palo. Sería un aviso de cara al cierre del encuentro.
Gabigol exigió a Alisson pero no logró vulnerarlo y, llegando a los últimos 20 minutos del partido, el ritmo bajó considerablemente. Ambos equipos se mostraban cómodos, aunque el equipo brasilero ponía un poco más de audacia. De hecho, Jorge Jesus apostó por los ingreso de Vitinho y Diego para intentar aprovechar sus opciones en ofensiva, mientras que Klopp se inclinó por Lallana para refrescar el mediocampo.
De todos formas, el equipo inglés fue el que tuvo las opciones más nítidas en la segunda etapa, donde Diego Alves fue exigido en un par de oportunidades.
Sobre el cierre, en el último minuto del tiempo reglamentario, se vivieron momentos de tensión con un penal cobrado a favor del Liverpool que luego fue desestimado a costas del VAR. El árbitro había cobrado la pena máxima por un quite de Rafinha sobre Sadio Mané pero al revisar al jugada en el monitor revocó su decisión. El reloj corrió y el pitazo final del colegiado decretó que el partido seguía en la prórroga.
El cotejo se fue a la prórroga. Ambos equipos estaban visiblemente agotados al iniciar el tiempo suplementario y parecía que nada evitaría los penales. Pero los Reds lograron marcar el gol que les dio la gloria de cumplirse los primeros 10 minutos. Fue una transición rápida típica del elenco de Klopp, que partió de un pase largo de Henderson y continuó con una gran jugada de Mané. El senegalés le dejó el balón servido a Roberto Firmino, quien tuvo nervios de acero y dejó desparramado a Alves en el suelo antes de enviar el balón al fondo de la red.
Fue el gol que puso fin a una maldición histórica, porque pese a ser campeón continental en seis ocasiones, el Liverpool nunca había podido ser campeón del mundo. No jugó la Copa Intercontinental de 1977 y 1978 por cuestiones de calendario. Luego perdió la final de 1981 contra el Flamengo de Zico y la de 1984 ante Independiente. Su última caída de esta índole había sido en 2005 frente al São Paulo FC.
El hechizo llegó a su fin y el Liverpool de Klopp escribió un nuevo capítulo de un exitoso ciclo que ahora apunta todos sus cañones a la Premier League, donde marcha líder del campeonato con 10 puntos de ventaja sobre su escolta, el Leicester City. Nunca ha ganado este título, ya que su último campeonato de primera división lo obtuvo en 1989/90 y el formato actual de la liga inglesa comenzó en 1992. Sería otro hito histórico y están dispuestos a lograrlo. En Doha demostraron que siempre hay una primera vez.
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Luis Enrique, el instaurador de la dinastía del PSG
En París nadie había logrado lo que el DT español de 56 años, ni de lejos. Dos Orejonas y una semifinal en tres años lo situan en la senda marcada por el francés Zinedine Zidane cuando conquistó en tres ocasiones consecutivas el título supremo del fútbol europeo con el Real Madrid entre 2016 y 2018.
El entrenador asturiano ha logrado transmitir a sus jugadores su ambición, su fuerza mental y su resiliencia.
«Querer ganar más» –
«Estas ganas de querer ganar más, creo que Luis Enrique es el culpable de ello, y espero que siga impulsándonos a ganar aún más», declaró el centrocampista organizador Vitinha al término de la final ganada al Arsenal el sábado en los penales.
Con esa segunda Champions del PSG, y tercera en la carrera de «Lucho», que ya la había conquistado con el FC Barcelona en 2015, el técnico nacido en Gijón entra en una nueva dimensión.
«Para el PSG, este segundo título consecutivo de la Champions League cambia para siempre la forma en que el club será recordado. Para Luis Enrique, cambia la forma en que la historia del fútbol lo recordará a él», escribió el Marca este domingo.
Pero para llevar al PSG a las más altas cotas tuvo que acometer una revolución como no se había visto en el club de la capital francesa desde su adquisición por capital catarí. Ni siquiera entrenadores con el prestigio de Carlo Ancelotti o Thomas Tuchel habían gozado de tantos poderes para construir un plantel a su imagen y semejanza.
Libertad plena –
Luis Enrique ha tenido plena libertad para transformar un equipo basado en una conjunción no siempre complementaria de estrellas rutilantes (Messi, Neymar, Mbappé…) en un grupo homogéneo y compenetrado del que él es el líder indiscutible.
«Al diseñar el mejor equipo del mundo desde hace dos años con un material que al principio no parecía un tesoro, el entrenador español logra una hazaña considerable que lo sitúa en el panteón de la historia de los entrenadores», lo alabó este domingo el pertiódico francés Le Parisien.
Una frase de Luis Enrique en un documental de Movistar+, quedará para la historia como la clave de sus éxitos: «El hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implicar que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas».
En efecto, en su caso nada es fruto del azar y sí de una profunda meditación de cada decisión, comenzando por sus ideas de juego basadas en la posesión y en una presión alta y colectiva tras la pérdida del balón. «Es sencillo: si no presionas, si no defiendes, Luis Enrique te va a mandar al banquillo», contaba hace unos días Ousmane Dembélé, que ganó el Balón de Oro en gran parte gracias al cambio de posición que impulsó su entrenador, colocándolo como falso nueve.
Luis Enrique ha logrado mantener una relación equilibrada con sus jugadores, a la vez cercana a ellos, pero «fuerte con los fuertes».
Ambición y competitividad –
El asturiano, aficionado al ciclismo, es un obseso de la nutrición y vigila meticulosamente la forma de sus jugadores.
«Es genético, si me ves por Gijón, en la playa, soy competitivo. Me levanto temprano», confesaba hace unos días el técnico cuyo contrato expira en 2027, aunque todo indica que su renovación está cercana.
Así pues, Luis Enrique seguirá siendo el mascarón de proa de un equipo que está ya por derecho propio entre los mejores de la historia, como el Real Madrid de las Champions sucesivas (2016, 2017, 2018) o el Ajax de Ámsterdam de los años 1970.
Sólo tres equipos en la historia de la competición han levantado al menos dos Orejonas, y sólo nueve lo han logrado de forma consecutiva.
Para un hombre de su ambición y competitividad en el horizonte sólo asoma una tercera Champions seguida con el PSG, aunque aún no lo reconozca abiertamente; «Los próximos objetivos estarán a la altura de nuestros aficionados, del club y de nuestra ciudad».
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Lamine Yamal tuvo «miedo» de perderse el Mundial
En declaraciones a los medios de la Federación Española, Lamine recordó como se lesionó en el partido de Liga contra el Celta el 22 de abril.
«Estaba rezando por dentro por que no fuera nada, por que fuera un calambre o cualquier cosa, porque veía muy cerca el Mundial y sabía que una lesión de ‘isquios’ de poco tiempo no era», comentó Lamine Yamal.
«Tenía miedo de que fuera grave y, sobre todo, aunque no fuera grave, pero poder recaer y que me pudiera perder el Mundial», añadió el delantero del Barcelona.
Lamine sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda al chutar un penal contra el Celta.
El seleccionador español, Luis de la Fuente, confía en poder tenerlo disponible para el primer encuentro de la Roja en el Mundial contra Cabo Verde el próximo 15 de junio.
El jugador calentó este domingo con sus compañeros en el primer entrenamiento de la Roja antes de retirarse y continuar en el gimnasio.
«También es verdad que ayuda que vas a jugar un Mundial, entoces la mente está como si no hubieras jugado un partido en toda la temporada y estoy con muchas ganas de poder debutar», afirmó.
A punto de jugar su primer Mundial, Lamine está convencido de que «es lo más grande» que hay en el fútbol y admite haber «soñado mil veces» con ganarlo.
Lamine elogió al grupo de jugadores que le rodean en la selección.
«Al final jugamos contra selecciones muy buenas. Si jugamos contra Francia y yo soy muy importante, pero el equipo no está bien, no tenemos nada que hacer», afirmó.
«Por eso voy con esa ilusión, porque sé que tenemos una gran selección, de las mejores que hemos tenido, con jugadores importantes», dijo el delantero de la Roja.
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«El PSG es el mejor equipo del mundo», admite Arteta
El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, reconoció que el flamante vencedor de la Liga de Campeones, el Paris Saint-Germain, es «el mejor equipo del mundo», después de que su equipo cayera derrotado en la tanda de penales este sábado en Budapest.
Tras empatar 1-1 después de la prórroga, el PSG se proclamó campeón de la Liga de Campeones por segunda temporada consecutiva al mostrarse más efectivo en la tanda de penales (4-3).
Un serio Arteta confesó en conferencia de prensa en el estadio Puskas Arena que sentía «dolor», y admitió que su Arsenal, flamante campeón de la Premier League, estuvo a un nivel inferior al PSG, que dominó el balón de principio a fin.
«Quiero felicitar al PSG y, en particular, a Luis (Enrique, el entrenador), porque en mi opinión son los mejores del mundo», dijo Arteta ante los periodistas.
«Lo que son capaces de hacer con el balón, con acciones individuales, no lo había visto (antes)», declaró el DT vasco.
El Arsenal tuvo menos del 25 por ciento de posesión del balón en el partido, y sufrió para contener las acometidas del PSG.
Los campeones de la Ligue 1 igualaron el récord de 45 goles marcados en una campaña de la Liga de Campeones -que estaba en manos del Barcelona- gracias al penal de Ousmane Dembélé en la segunda parte, que sirvió para neutralizar el tempranero gol inicial de Kai Havertz para el Arsenal.
Arteta no se mostró conforme con la decisión de no conceder un penal al extremo del Arsenal Noni Madueke cuando el marcador señalaba un 1-1, pero aceptó que su equipo aún tiene que mejorar más si alguna vez quiere ganar la Liga de Campeones.
Esta fue su segunda aparición en la final de la competición, 20 años después de la primera, en la que perdió contra el Barcelona en París.
En casi siete años al mando, Arteta ha ayudado a devolver al Arsenal a la cima, conquistando el título de liga inglesa tras una espera de 22 años, pero insistió en que eran necesarios más cambios, para seguir progresando.
«El mismo progreso que hemos tenido en los últimos años vamos a tener que repetirlo, y el nivel aumenta cada temporada», explicó.
«Tienes que pasar por ese dolor (desde esta noche), digerirlo y convertirlo en combustible para mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque la calidad que hay en Europa exige un nivel distinto».




