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Bill Cosby es declarado culpable de abuso sexual y podría pasar el resto de su vida en la cárcel
El actor estadounidense Bill Cosby fue hallado culpable de drogar y agredir sexualmente a una mujer hace 14 años, en el primer proceso de una celebridad en la era #MeToo.
El hoy frágil Cosby, de 80 años, podría pasar el resto de su vida tras las rejas tras su sentencia por tres delitos de agresión indecente agravada contra Andrea Constand, una exempleada de la Universidad de Temple, en 2004.
Constand explicó durante el juicio que el actor la había drogado y agredido sexualmente en su casa de Filadelfia. Además, se desveló que la mujer había recibido 2,7 millones de euros a cambio de su silencio.
Esta es la primera vez que un juzgado condena al denostrado intérprete. En junio de 2017 se anuló otro juicio porque los encargados de dictar un veredicto no fueron capaces de ponerse de acuerdo. La anulación de ese juicio, que también trataba el caso de Constand, fue muy criticada, ya que el testimonio de la ex empleada estaba sostenido por el de otras 60 mujeres que aseguraban haber sido víctimas del intérprete.
El caso
Esta vez no valió que la defensa montara un caso agresivo, presentando al actor como un hombre casado, estafado por su acusadora, una mentirosa patológica que ya obtuvo 3,38 millones de dólares de Cosby en un acuerdo amistoso.
La fiscalía pintó a su vez a Cosby como un timador que explotó su fama de comediante para traicionar a mujeres, drogándolas y luego agrediéndolas sexualmente.
El miércoles, el jurado de siete hombres y cinco mujeres trabajó durante más de 10 horas. Escucharon otra vez, en una lectura, partes del testimonio de Cosby en 2006, cuando alcanzó el acuerdo amistoso con Constand.
Se les leyó nuevamente la versión del actor afroestadounidense de su encuentro con Constand. El actor dijo que fue consensuado, y contó que le dio el antihistamínico Benadryl, que puede comprarse sin receta, para calmarla porque estaba muy estresada.
También escucharon a Cosby admitir que un doctor de Los Ángeles le dio siete recetas de Quaaludes, un medicamento ahora prohibido y que era utilizado en fiestas en los años 70. Cosby dijo al médico que tenía dolor de espalda, pero su propósito era dar el medicamento a mujeres para tener sexo con ellas.
El caso ha enlodado para siempre la reputación del actor antes adorado por millones por su papel como el cariñoso padre de familia y ginecólogo Cliff Huxtable en la exitosa serie televisiva “The Cosby Show”, que se divulgó de 1984 a 1992.
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Cinco cosas sobre la película «El ser querido» con Javier Bardem
«El ser querido», de Rodrigo Sorogoyen, con el conocido actor Javier Bardem en el papel de un impulsivo director de cine, es una de las tres películas españolas que compiten por la Palma de Oro en Cannes.
Estas son cinco cosas sobre esta historia protagonizada por Bardem y Victoria Luengo.
Un padre y una hija en un rodaje
La película muestra el reencuentro entre Esteban Martínez, un famoso director que vuelve a España tras triunfar en Estados Unidos, con su hija actriz, a la que no ve desde hace una década. Le propone trabajar en su próxima película, que será rodada en las islas Canarias.
Sorogoyen, que escribió el guión junto a su colaboradora habitual Isabel Peña, explica que la relación de un padre y una hija le permitió hablar de muchos sentimientos.
«Hay un amor, aunque sea una relación tormentosa, dolorosa, ausente a veces, no deja de haber un amor, no deja de haber un deseo, un sentimiento muy fuerte», dice a la AFP.
La idea de ambientar la acción en un rodaje llegó más tarde, cuando ya sabía que iba a trabajar con Bardem y Luengo, dos actores «soñados».
«Hace tiempo que quería contar algo sobre el mundo del cine, me apasiona mucho el mundo en el que vivimos porque pertenezco a él y porque lo conozco de sobra», cuenta el cineasta madrileño.
Masculinidad tóxica
Situar la historia en el sector del cine, un «mundo muy jerarquizado», permitió abordar la masculinidad tóxica que desprende el personaje de Bardem. Su carácter colérico hace trizas la relación con su hija y el ambiente de trabajo.
Aunque en un principio este sentimiento no estaba tan presente, con el tiempo se fue imponiendo en la relación.
«No era para nada el tema que más nos interesaba, pero vivimos en este mundo, sabemos cómo es y creo que la escritura navegó sola hacia ese lugar», recuerda Sorogoyen.
«Ahora que veo la película y pienso en ella, me parece importante, por supuesto, me gusta que hable de eso, me gusta que lo ponga sobre la mesa», añade.
Trabajar con Bardem
Sorogoyen, un director experimentado con numerosos premios Goya a sus espaldas y que presentó en Cannes «As bestas» (2022) fuera de competición, nunca había trabajado con Bardem.
Antes de empezar el rodaje, el cineasta dijo que «estaba muy a la expectativa de cómo iba a ser trabajar con este hombre, esta estrella, este icono», y al final resultó ser «una persona sencillísima, muy trabajadora y muy profesional, a la que le encanta el riesgo».
Para Luengo, trabajar con el actor oscarizado fue «muy bonito».
«Javier es una persona muy accesible, muy de igual a igual, muy generoso en su trabajo y también en la vida. Me sentí muy bien con él y me he sentido muy respetada también por él», explicó la actriz en Cannes.
«Una gran cara»
«El ser querido» es una película con mucho diálogo, pero también con planos largos que escrutan el rostro y las expresiones.
«A Rodrigo le gusta acercarse a las caras», dice bromeando Bardem. «Y aquí hay una gran cara», comenta señalando su propia faz. «Le decía: ‘ten cuidado porque cuando veamos la película [en la gran sala de Cannes], voy a estar así’», comenta tapándose los ojos.
De todas formas, dice el intérprete, Sorogoyen se centra en los rostros porque «sabe que el mejor efecto especial del cine es la emoción humana».
Escena en el restaurante
La cinta empieza con una larga secuencia en un restaurante, donde se reencuentran por primera vez Esteban y su hija. Bardem y Luengo tenían una parte del diálogo escrito pero tuvieron que improvisar el resto.
«Fue una escena rodada en tiempo real, basada en la improvisación, pero con una estructura muy clara de qué se tenía que hablar ya dónde teníamos que dirigir la escena», explica Bardem.
«Había ocho o diez páginas escritas. Teníamos que entrar en ese diálogo, pero cómo entrar y cómo salir dependía de Victoria y de mí», añade.
Luengo admite que en ese primer día de rodaje estaba muy nervioso, «pero después de la primera secuencia que rodamos, que fue improvisada y un salto al vacío muy grande» ya estuvo más tranquila.
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Guillaume Canet y Marion Cotillard aprenden español para una película sobre sectas
«Karma» arranca en un pueblo del norte de España, donde Jeanne (Marion Cotillard) intenta empezar de cero con Daniel (Leonardo Sbaraglia).
Pero tras la desaparición de un niño, la policía española sospecha de esta mujer inestable. Ella huye entonces a Francia, a la comunidad donde creció y fue víctima de una secta.
Para rodar esta película, que Canet escribió para la que fuera su pareja, las dos estrellas galas se pusieron a hablar español.
«Sueño con hablarlo [el español] desde siempre. Hablo un poquito», dijo Cotillard en rueda de prensa.
«Es muy agradable actuar en una lengua extranjera. En realidad, no complica las cosas […] Incluso puede facilitar la entrada en un personaje», explicó la actriz oscarizada.
Canet, por su parte, dijo que «el español era también una especie de homenaje a [su] sangre», en alusión a los orígenes ibéricos de su familia materna.
«Pero me sentí muy frustrado. Y desde entonces estoy aprendiendo español y me gustaría algún día poder hablarlo mucho mejor», agregó.
La intérprete que dio vida a Edith Piaf en «La vida en rosa» elige sus papeles cuidadosamente: «Guillaume lo escribió para mí», confiesa la actriz, que el año pasado anunció su separación del director tras casi dos décadas de vida en común.
Durante mucho tiempo fueron una pareja muy mediática y las dos estrellas trabajaron juntas en múltiples ocasiones, comenzando por «Quiéreme si te atreves» (2003), donde el público los descubrió, hasta «Astérix y Obélix y el reino medio» (2023).
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Cannes concede una Palma de Oro honorífica a John Travolta
El Festival de Cannes entregó el viernes una Palma de Oro honorífica a la estrella estadounidense John Travolta, un reconocimiento que no estaba anunciado y tuvo lugar antes del estreno de su primer filme como director.
«Mis películas favoritas en mi vida siempre fueron las ganadoras de la Palma de Oro. No puedo creerlo, esto es más que un Óscar», dijo el intérprete de «Grease» y «Pulp Fiction» al recibir el premio.
El actor de 72 años presentó «Ven a volar conmigo», sobre un niño de 8 años que toma el avión por primera vez para seguir a su madre, actriz, de camino a Hollywood, una adaptación de un libro que el propio intérprete publicó en 1997.
En el trayecto el niño conocerá a sorprendentes viajeros y vivirá una serie de aventuras bajo la mirada de las azafatas de vuelo, una de las cuales está encarnada por Ella Bleu Travolta, la hija de actor.
«Este es el proyecto de mi vida. Y todas las personas que aparecieron en la película están sentadas en el público, aquí mismo: mi familia. Y por eso existe esta película y, en realidad, por eso existo yo como artista: por esas personas que están aquí», declaró Travolta sobre su ópera prima.




