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Liverpool vapuleó 4-1 a Porto por cuartos de final en Champions League
Liverpool vs. Porto: se enfrentaron este miércoles en el Estadio do Dragão por la vuelta de cuartos de final de la Champions League
Liverpool goleó 4-1 al Porto por cuartos de final de la Champions League 2018-2019, en el Estadio do Dragao. El egipcio Mohamed Salah, fue figura una vez más y llevó al equipo inglés a las semifinales.

Sadio Mané puso el 1-0 en el partido de Champions. (Foto: AFP / Video: ESPN)
Esta terna ofensiva es una garantía para los ‘reds’, una solución para el cuadro de Jürgen Klopp que, sin embargo, ejecutó la puesta inicial de su equipo sin Roberto Firmino en el once. Recurrió al brasileño tras el descanso, para matar el partido y echar el cierre a la eliminatoria.

La segunda semifinal de la Champions consecutiva para el Liverpool se proyectó cerca de la media hora. De forma casi inesperada y con la intriga habitual que acompaña cada determinación del videoarbitraje (VAR).
Fue una combinación entre Mohamed Salah y Sadio Mane que culminó el senegalés en aparente fuera de juego. Así lo había indicado el árbitro, el holandés Danny Makkelie a instancias de su asistente. En la sala de visionado se revisó la acción. La tecnología dio validez al gol.
El tanto dio un giro al encuentro y a la situación, hasta ese momento pendiente de la inspiración del representante portugués, que entró mejor en el partido y que en el primer minuto ya tuvo una gran ocasión en las botas del mexicano Jesús Corona que se marchó por encima del larguero.
Klopp está a dos partidos de su tercera final en la Liga de Campeones. No ha ganado ninguna. Ni con el Borussia Dortmund, batido por el Bayern Múnich en el 2013, ni con el propio Liverpool, el pasado curso, superado por el Real Madrid.
La consolidación del proyecto red, metido en la pelea por la Premier y aspirante a la Champions, se despejó en cuanto se sacudió del empuje portugués, frustrado por su falta de acierto y la escasa presencia en los metros finales de su máximo goleador, Moussa Marega, con seis tantos en el torneo.
Pudo complicar más el Oporto la tarea al equipo de Klopp, que dejó en el banquillo, inesperadamente a Firmino pero también a Naby Keita, otro habitual que no contó en Do Dragao.
El gol de Sané, en el minuto 26, lo cambió todo. Fabinho combinó con Salah, que no pudo disparar. Pero encontró una línea de pase con Mané, que superó a Iker Casillas.
Sosegó al conjunto inglés la diana que frustró al Oporto, que empezó a contemplar como una hazaña la clasificación. Nada menos que cuatro goles distanciaban de la semifinal al cuadro de Sergio Conceicao.
El Oporto tiró de orgullo en la reanudación que contó con Tiquinho como recurso de ataque mientras Klopp daba entrada a Firmino. El representante luso dominó. Tuvo el balón. Pero siempre bajo el control de su adversario, que se maneja a su antojo con espacios.
Fue así como llegó la sentencia inglesa. En un medido pase de Alexander Arnold a Salah. El egipcio se plantó solo ante Casillas, al que superó por bajo pasada la hora de juego.
Respondió, no obstante el Oporto con su primer gol en la eliminatoria tres minutos después. En un córner botado por Alex Telles que cabeceó Militao.
El choque estaba ya roto y el desenlace resuelto. Pudo ampliar su cuenta Mané, que lanzó alto un disparo a puerta vacía. Sin portero. Pero lo hizo después, por medio de Firmino a pase de Henderson.
Con el Oporto entregado llegó el cuarto. En un saque de esquina botado por el Mane que cabeceó a la red el central holandés Virgil van Dijk.
El Liverpool terminó por arrasar en su acceso a las semifinales. Diecisiete encuentros seguidos sin perder, doce victorias y cinco empates, resumen el trayecto reciente del actual subcampeón, que no pierde desde el 7 de enero. El nuevo acceso a la final pasa ahora por Barcelona.
Previa
Porto encara el duelo ante Liverpool por la Champions tras ganar en casa del Portimonense por 0-3, un resultado que le permite, a falta de cinco jornadas, continuar empatado a puntos con el Benfica, aunque los lisboetas son líderes por los enfrentamientos directos.
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6-0 Y SIN EXCUSAS: EL SALVADOR SE ARRASTRA EN EL TRÉBOL Y EL “BOLILLO” FIRMA UN DESASTRE TÁCTICO
La Selecta no perdió simplemente un partido: fue desbordada, desarmada y expuesta por Guatemala. El 6-0 deja bajo cuestionamiento el planteamiento de Hernán Darío Gómez y vuelve a poner sobre la mesa un problema mucho más profundo: un fútbol salvadoreño que sigue sin encontrar identidad, evolución ni respuestas cuando el rival aumenta la exigencia.
ANÁLISIS | DIARIO DIGITAL CRONIO. Hay derrotas que se explican por un error, una expulsión, una genialidad del rival o una mala noche. Y luego están partidos como el de este lunes en Guatemala. El 6-0 sufrido por El Salvador en El Trébol no admite maquillaje: fue una actuación futbolísticamente indefendible, una paliza que comenzó en el marcador y terminó dejando al descubierto un equipo sin herramientas para detener la caída.
La responsabilidad comienza en el banquillo. Hernán Darío “Bolillo” Gómez había prometido durante este proceso un equipo “ordenado”, “muy táctico” y “equilibrado”. Horas antes de enfrentar a Guatemala insistía en que El Salvador todavía buscaba jerarquía y advertía que no era favorito. El problema no fue reconocer las limitaciones; el problema fue que sobre la cancha no apareció ni el orden, ni el equilibrio, ni una estructura capaz de competir.

El planteamiento inicial fue una declaración de intenciones: línea de cinco, tres centrales y un bloque preparado fundamentalmente para resistir. En teoría podía entenderse como prudencia jugando de visitante. En la práctica terminó siendo miedo sin protección. El Salvador acumuló hombres atrás, pero no defendió mejor; cedió metros, perdió las referencias, permitió que Guatemala recibiera con comodidad y prácticamente renunció a discutirle territorialmente el partido. El 1-0 llegó apenas al minuto 8 y, lejos de provocar una reacción, confirmó la fragilidad del plan.
Eso es lo verdaderamente preocupante: se salió a protegerse y ni siquiera se supo proteger.
Guatemala comprendió rápidamente dónde estaba la herida y atacó sin complejos. El Salvador, en cambio, parecía tener como principal recurso recuperar y lanzar. Balón largo, disputa, segunda pelota y esperar que los hombres de arriba resolvieran algo prácticamente solos. Sobre la planilla había dos atacantes, pero el funcionamiento terminó aislando la ofensiva. No hubo sociedades consistentes, no hubo superioridades, no hubo una salida limpia que permitiera respirar al equipo. El pelotazo dejó de ser un recurso y se convirtió demasiadas veces en el plan.
Cuando Guatemala hizo el 2-0 al 28’, Gómez entendió que su propuesta había fracasado y apenas tres minutos después retiró al central Julio Sibrián para introducir a Mayer Gil. Pero ahí apareció otro problema: corregir no es simplemente cambiar nombres o desmontar una estructura en plena emergencia. El Salvador pasó de un sistema conservador a intentar ganar presencia ofensiva sin haber solucionado sus distancias, sus coberturas ni el control del mediocampo. Guatemala respondió con el tercero antes del descanso.
Y allí terminó realmente el partido.
Porque una selección puede irse perdiendo 3-0 al vestuario y regresar con otra actitud, adelantar líneas, modificar la presión, asumir riesgos y por lo menos demostrar que entendió dónde estaba siendo superada. El Salvador volvió a la cancha con Jairo Henríquez por Mauricio Cerritos, pero el problema nunca fue solamente un futbolista: era el funcionamiento completo. Al 56’, Jorge Aparicio convirtió el cuarto y cualquier posibilidad de reacción quedó sepultada.
A partir de ahí, la imagen fue todavía más dolorosa. Guatemala manejó el balón con una tranquilidad impropia de un clásico centroamericano mientras desde las gradas aparecía el “olé”. El Salvador corría detrás de la pelota, llegaba tarde, no encontraba referencias y transmitía una sensación devastadora: el equipo ya no sabía qué hacer.
Y eso sí apunta directamente al cuerpo técnico.
Un entrenador no controla que un defensa pierda un duelo individual ni que un delantero falle una ocasión. Pero sí es responsable de entregar mecanismos, alternativas y respuestas colectivas. Cuando tu plan A fracasa, debe existir un plan B. Cuando el rival detecta tu debilidad, debes modificarla. Cuando recibes dos goles, tienes que conseguir que el tercero sea más difícil. Cuando terminas recibiendo seis y el equipo empeora con el paso de los minutos, ya no estamos hablando únicamente de errores individuales. Estamos hablando de un fracaso colectivo y táctico.
William Fajardo terminó completando un triplete con dos goles sobre el cierre, al 89’ y al 90+2’, después de haber anotado también el tercero. Guatemala no levantó el pie y El Salvador tampoco encontró la manera de recuperar algo tan elemental como la dignidad competitiva del marcador. Darwin Lom, Rubio Rubín, Fajardo y Aparicio habían construido previamente la goleada.
Lo ocurrido es todavía más duro porque apenas tres días antes El Salvador había derrotado 3-1 a Martinica. Aquella noche, Gómez destacó el orden táctico de su equipo, aunque reconoció que todavía faltaba profundidad. El resultado generó ilusión. Guatemala necesitó 90 minutos para colocar esa ilusión frente a un espejo mucho más incómodo.
No se puede construir un proceso serio viviendo de chispazos. Tampoco puede llamarse evolución a ganar un partido para luego sufrir una goleada de esta dimensión ante un rival directo de la región. El propio Gómez decía antes del torneo que los adversarios del grupo “no son superiores a nosotros” futbolísticamente. Después de lo visto esta noche, esa afirmación necesita una explicación desde el terreno de juego, porque Guatemala no solo fue superior en el resultado: fue superior en propuesta, ejecución, agresividad, lectura y capacidad para castigar los errores.
Pero sería demasiado cómodo colocar los seis goles únicamente sobre “Bolillo”. Los jugadores tampoco pueden esconderse detrás del entrenador. Una camiseta de selección exige ganar duelos, comunicarse, cerrar espacios, competir cada pelota y mantener concentración incluso cuando el partido está perdido. Esta noche hubo futbolistas superados técnica, física y mentalmente por las circunstancias del encuentro. El técnico diseñó un mal partido; quienes entraron a la cancha tampoco consiguieron rescatarlo.
Y detrás aparece una discusión todavía mayor: ¿qué fútbol está produciendo El Salvador?
Porque cambiar de entrenador cada cierto tiempo no fabrica centrales más rápidos, mediocampistas capaces de gobernar partidos ni delanteros desequilibrantes. El Salvador lleva años buscando una identidad mientras otras selecciones de la región desarrollan jugadores, exportan talento y construyen estructuras competitivas. Si el diagnóstico siempre termina siendo “hay que trabajar”, pero cada nuevo ciclo vuelve al mismo punto, entonces el problema ya no pertenece únicamente al seleccionador de turno.
Lo que se vio en Guatemala pareció, por largos tramos, un fútbol de otra época: bloque hundido, poca elaboración, escasas conexiones entre líneas y demasiada dependencia del balón directo. Defender con muchos no significa defender bien. Ser prudente no significa entregar la iniciativa. Y jugar directo puede ser perfectamente válido, pero únicamente cuando existen movimientos, apoyos y una estructura preparada para ganar la segunda pelota. Sin eso, el “pelotazo” no es estrategia: es desprenderse del balón y esperar.
Por eso este 6-0 debe doler.
Debe dolerle al entrenador. Debe dolerle al jugador. Debe incomodar a los dirigentes. Y debería provocar preguntas serias dentro de un fútbol salvadoreño demasiado acostumbrado a explicar sus fracasos mientras las generaciones pasan y la distancia competitiva sigue apareciendo.
El Salvador no necesita que le expliquen que perdió 6-0. El marcador ya hizo ese trabajo. Necesita que alguien explique por qué un equipo que presume trabajo táctico terminó sin táctica; por qué salió a defender y recibió seis; por qué los cambios no corrigieron el partido; y, sobre todo, cuál es exactamente la evolución que se supone que el aficionado debe creer.
Porque esta noche no hubo jerarquía, no hubo equilibrio y tampoco hubo reacción.
Hubo seis goles. Hubo un rival disfrutando. Y hubo una Selecta completamente superada.
El 6-0 podrá archivarse en las estadísticas. La imagen que dejó El Salvador en Guatemala tardará bastante más en borrarse.
Nacionales -deportes
El Salvador vence 3-1 a Martinica: la Selecta muestra su mejor versión con Bolillo Gómez
La selección de El Salvador comenzó con autoridad su participación en la Liga de Naciones de Concacaf 2026-27 al derrotar 3-1 a Martinica en el estadio Jorge “Mágico” González. Más allá de los tres puntos, la noche dejó una señal alentadora para el proceso de Hernán Darío “Bolillo” Gómez: durante buena parte del encuentro, especialmente en el primer tiempo, la Selecta mostró orden, velocidad para atacar los espacios y una contundencia que había sido una de sus principales deudas. Brayan Gil marcó un doblete y Harold Osorio firmó una actuación determinante con dos asistencias y un gol.

El Salvador golpeó muy temprano y prácticamente construyó la victoria en menos de media hora. Gil abrió el marcador al minuto 8 después de un envío de Osorio y volvió a aparecer al 18 para colocar el 2-0. Al 29, Osorio pasó de asistidor a goleador y completó el 3-0. La fórmula fue sencilla, pero efectiva: recuperación en bloque medio, pocos toques y pases profundos aprovechando los espacios que dejaba la defensa caribeña. Fue una Selecta vertical, con propósito y, sobre todo, capaz de transformar sus oportunidades en goles.
El rendimiento también representa un respaldo futbolístico para el trabajo de Gómez en un momento en el que el entrenador había reconocido públicamente la presión que rodeaba al equipo. Antes del encuentro, el colombiano sostuvo que esperaba ver reflejado en competencia oficial el progreso observado durante meses de trabajo. Ante Martinica apareció parte de esa evolución: hubo coordinación entre líneas, movilidad ofensiva y una sociedad Osorio-Gil que desequilibró continuamente. Medios locales calificaron esa primera mitad como la mejor de la era del “Bolillo”, una valoración sustentada no solo en los tres goles, sino en la claridad con la que El Salvador identificó y explotó las debilidades del rival.

La segunda parte, sin embargo, recordó que el proceso todavía tiene margen de crecimiento. La salida de Osorio por problemas físicos redujo la capacidad de la Selecta para manejar el mediocampo, Martinica adelantó líneas y Janis Antiste descontó de penal al 51. El Salvador pasó de dominar a resistir por varios tramos y terminó defendiendo una ventaja que había construido con brillantez en el primer tiempo. El mérito estuvo en no descomponerse: Gómez refrescó el ataque en el tramo final y el equipo consiguió cerrar el partido, aunque quedó como tarea pendiente sostener durante más minutos la intensidad y el control mostrados al comienzo.
El 3-1 coloca a El Salvador con tres puntos y diferencia de goles de +2, por delante de Jamaica y Surinam tras sus respectivos triunfos en el arranque del Grupo B. El siguiente examen será considerablemente distinto: la Selecta visitará a Guatemala este lunes 28 de septiembre a las 8:00 p. m., hora salvadoreña, en el estadio Manuel Felipe Carrera. Allí se podrá medir mejor cuánto de lo visto ante Martinica puede convertirse en una tendencia. Por ahora, el equipo de Gómez consiguió algo que necesitaba tanto como los puntos: volver a ofrecer argumentos futbolísticos para generar ilusión alrededor de la Azul y Blanco.

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Manchester City es considerado culpable de 114 infracciones financieras
El Manchester City fue declarado culpable de 114 de las 115 acusaciones en su contra por presuntas infracciones de las reglas financieras de la Premier League, según informó este viernes The Athletic. La información ha sido reportada también por otros medios, aunque la decisión formal de las autoridades y las sanciones aún no han sido anunciadas públicamente.
Según la información publicada, el club inglés presentará un recurso. Las sanciones todavía no han sido determinadas y permanecen abiertas las distintas posibilidades contempladas dentro del proceso.
En febrero de 2023, después de cuatro años de investigación, la Premier League presentó 115 cargos contra el Manchester City. Entre ellos se encontraban 80 acusaciones relacionadas con infracciones financieras durante el periodo 2009-2018, incluidos contratos de patrocinio presuntamente inflados y complementos salariales no declarados, además de otros 35 cargos relacionados con una supuesta falta de cooperación durante la investigación.
Entre septiembre y diciembre de 2024 se desarrolló una audiencia ante una comisión independiente integrada por tres miembros, en un lugar mantenido en secreto. Durante ese proceso, los abogados de la Premier League y los representantes legales del Manchester City abordaron las acusaciones presentadas contra el club. La audiencia concluyó en diciembre de 2024.
En 2020, la UEFA sancionó al Manchester City con una suspensión de dos años de sus competiciones de clubes continentales por presuntas infracciones relacionadas con el juego limpio financiero. Sin embargo, la medida fue posteriormente levantada tras un recurso presentado ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).
Desde la compra del club en 2008 por el fondo de inversión emiratí Abu Dhabi United Group, el Manchester City experimentó un crecimiento deportivo y acumuló importantes títulos.
Durante la etapa comprendida entre 2016 y 2026, en la que Pep Guardiola estuvo al frente del equipo, el City conquistó siete títulos de campeón de Inglaterra entre 2018 y 2024. Además, en 2023 obtuvo su primera y, hasta ahora, única Liga de Campeones de Europa.
De confirmarse formalmente la culpabilidad y una vez determinadas las sanciones correspondientes, el club podría enfrentar medidas que, según las posibilidades contempladas en el proceso, incluirían una deducción de puntos o incluso la exclusión de la Premier League.




