Internacionales
Joven usa la pastilla azul para obtener más potencia sexual pero termina con su órgano reproductor mutilado
Un joven de 26 años quedó impotente tras ser operado para hacerle bajar una erección que tuvo durante más de un mes por haber tomado viagra, según publicó el periódico argentino Crónica.
El joven identificado como Nato Thind, oriundo de Hampshire, Inglaterra, compró una pastilla azul como ya lo había hecho en otras ocasiones. Sin embargo, en esta vez su pene nunca se deshinchó y empezó a sentir un fuerte dolor; permaneció en esas condiciones durante un mes hasta que le fue inevitable ir a un centro hospitalario.
Lo médicos intentaron controlar la erección desmedida, a través de distintos métodos, como medicamentos o sacarle sangre con jeringas.
Como nada daba resultado, optaron por la cirugía y le pusieron una sonda para drenar la sangre que se había quedado acumulada en su pene.
Thind denunció que después de que su órgano volviera a su estado de flacidez, se dio cuenta de que había alguna cosa que fallaba: nunca más pudo volver a tener una erección, le cortaron parte del pene.
Atribuyó la situación a una negligencia médica al asegurar que los médicos no tenían ni idea de lo que estaban haciendo. Y es que la cirugía afectó los nervios de su órgano viril.
«Ahora tengo un pene mutilado, un glande (parte más abultada del pene) insensible… Me es imposible tener una erección o un orgasmo… También hay eyaculaciones involuntarias o dolores inaguantables», expresó el joven.
Por otra parte, la asociación británica de urólogos aseguran que uno de cada mil hombres que consume viagra sufren un problema parecido: priapismo, una erección prolongada y dolorosa.
Cuando se llega al extremo de la cirugía, uno de cada diez hombres acaban teniendo dificultades para tener una erección, un riesgo que es más alto cuanto más tiempo se ha mantenido la erección.
Internacionales
Muere Gianni Pivetta, histórica voz de Los Iracundos: la música romántica latinoamericana está de luto
La música romántica de América Latina perdió este domingo a una de sus voces más representativas. Gianni Pivetta, cantante argentino que durante más de dos décadas fue el vocalista de la legendaria agrupación uruguaya Los Iracundos, falleció a los 67 años, según confirmó oficialmente la banda a través de sus redes sociales.
En un emotivo mensaje, los integrantes del grupo despidieron a quien calificaron como «un trabajador incansable y un gran compañero», recordando su entrega y compromiso por mantener vivo el legado musical de una de las agrupaciones más influyentes de la balada romántica en español.
Pivetta se incorporó a Los Iracundos hace cerca de tres décadas, periodo en el que grabó cinco producciones discográficas y realizó giras por América y Europa, interpretando clásicos como «Puerto Montt», «Te lo pido de rodillas», «Venite volando», «Va cayendo una lágrima» y «Tú con él», canciones que marcaron a varias generaciones.
Su estado de salud se había deteriorado desde octubre de 2024, cuando la agrupación anunció su retiro indefinido de los escenarios para atender complicaciones médicas. Desde entonces, el lugar de vocalista fue asumido por Adán Franco, hijo del fundador Leonardo Franco.
Fundada en Paysandú, Uruguay, en 1961, Los Iracundos son considerados uno de los grupos más exitosos de la música romántica latinoamericana, con más de 15 millones de discos vendidos y una trayectoria que supera las seis décadas. Su legado ha trascendido generaciones y continúa vigente en numerosos países de habla hispana.
Con la partida de Gianni Pivetta, la agrupación pierde a otra de las voces que ayudaron a mantener viva su historia, dejando un profundo vacío entre sus seguidores y en la música romántica del continente.
Internacionales
El Salvador también rescata mascotas en Venezuela: misión humanitaria brinda atención veterinaria tras devastadores terremotos
Internacionales
Costa Rica endurece controles en cárceles: destruyen seis consolas PlayStation decomisadas a reclusos
El Gobierno de Costa Rica reforzó las medidas de seguridad en sus centros penitenciarios tras decomisar y destruir seis consolas PlayStation, junto con controles y accesorios, que eran utilizadas por privados de libertad en el Centro Especializado para el Adulto Joven, en Alajuela.
La medida forma parte del programa «Cero Ocio», impulsado por el Ministerio de Justicia y Paz, que busca eliminar privilegios dentro de las cárceles y sustituir las actividades recreativas por programas de trabajo y reinserción social. Como parte del plan, los reclusos serán incorporados a labores de mantenimiento en carreteras, escuelas y espacios públicos.

Las autoridades señalaron que las consolas habían ingresado con permisos otorgados en administraciones anteriores, pero la nueva política penitenciaria eliminó ese beneficio al considerar que estos dispositivos no son compatibles con los objetivos del sistema carcelario.
El decomiso ha generado un amplio debate en Costa Rica sobre el equilibrio entre los derechos de los privados de libertad, la disciplina en los centros penales y los procesos de rehabilitación.








