Internacionales
FOTOS | La historia detrás de la foto “El hombre que cae” de las Torres Gemelas
En los Estados Unidos, muchos la quieren borrar de sus memorias del 11 de septiembre de 2001, escribió Tom Junod en la revista Esquire. La historia que hay detrás de ella, sin embargo, y la búsqueda del hombre que aparece en la imagen, son la conexión más íntima que tenemos con el horror de aquel día.
La resistencia a la imagen comenzó desde el primer momento, escribe Junod en ese artículo. «Seguramente son pájaros, mi amor», le dijo una mujer a su hija, que preguntaba qué era lo que estaba viendo. «Baje esa cámara, ¿usted no tiene decencia?», le gritó un policía a un transeúnte que tomaba fotos.

De las miles de imágenes que impactaron al mundo aquel día, quizás hay una que resume el drama inédito de lo que se vivió como ninguna otra. Una foto que recibió decenas de premios y se convirtió en un ícono de la tragedia.
La revista Time habló con el fotógrafo de AP Richard Drew, el hombre que disparó su cámara para retratar lo que luego se conoció como The Falling Man, El hombre que cae.
Drew cuenta que ese día tomó el metro desde Times Square a la calle Chambers, la parada anterior al World Trade Center. Lo primero que vio al salir de la estación, dice, fueron las columnas de humo en las dos torres.
Cuando se dio cuenta de que había personas que salían por las ventanas en los pisos incendiados, sacó la cámara instintivamente y empezó a tomar fotos. Hasta que hizo la que luego sería conocida como The Falling Man.
Nunca se ha declarado oficialmente la identidad del hombre. Se sabe que la imagen corresponde a la Torre Norte del World Trade Center, y que fue tomada a las 9:41:15 de la mañana de aquel fatídico 11 de septiembre de 2001.
No fue posible recuperar ni identificar los cadáveres de las decenas de personas que murieron al verse forzadas a lanzarse al vacío.

En 2005, la vocera de la Oficina del Forense de Nueva York, Ellen Borakove, le dijo al diario The Washington Post que los expertos ya habían agotado todas las posibilidades de la tecnología existente hasta entonces para recuperar e identificar los restos.
Pero los médicos, aseguró, prometieron que nunca dirán «caso cerrado».
Todas las víctimas fueron declaradas muertas por homicidio causado por trauma contundente, excepto los secuestradores asesinos. Los que se vieron forzados a lanzarse al vacío no fueron declarados muertos por suicidio.

Algunos han dicho que The Falling Man era Norberto Hernández, chef de la dulcería del restaurante Windows of the World (Ventanas al mundo) en el piso 106 de la Torre Norte, según la nota dedicada a la foto en Wikipedia. Miembros de su familia estuvieron de acuerdo inicialmente, pero al examinar la ropa con más detenimiento no se mostraron del todo convencidos.
Fue Tom Junod, de la revista Esquire, quien por primera vez, en un artículo publicado en septiembre de 2003, llamó a la foto The Falling Man. Según Junod, se trataba de Jonathan Briley, de 43 años, técnico de audio del mismo restaurante y residente de Mount Vernon, en Nueva York.

Jonathan Briley trabajaba en el restaurante Ventanas al Mundo. Algunos de sus compañeros de trabajo, al ver las fotografías de Drew, pensaron que podría ser El hombre que cae. Era de piel ligeramente oscura. Medía más de seis pies y medio y tenía 43 años. Tenía un bigote y un chivo y pelo corto. Tenía una esposa llamada Hillary.
El padre de Briley es un pastor, un hombre que ha entregado toda su vida a la devoción del Señor. Después del 11 de septiembre de 2001, reunió a toda su familia y le pidió a Dios que le dijera dónde estaba su hijo. No se lo pidió: se lo exigió.
Usó estas palabras: «Señor, demando saber dónde está mi hijo». Durante tres horas seguidas, oró con voz profunda hasta que puso toda la gracia que había acumulado en su vida en la insistencia de su apelación.
Al día siguiente, el FBI lo llamó. Habían encontrado el cuerpo de su hijo. Milagrosamente, estaba intacto.
El hijo más joven del pastor, Timothy, fue a identificar a su hermano. Lo reconoció por los zapatos: llevaba botas negras altas. Timothy le quitó una y se la llevó a casa y la puso en el garaje como recuerdo.
Internacionales
Guatemalteco recibe 30 años de cárcel por su papel en la tragedia de 53 migrantes en Texas
Un tribunal federal de Estados Unidos condenó a 30 años de prisión al guatemalteco Rigoberto Ramón Miranda Orozco por su participación en la operación de tráfico de migrantes que terminó con 53 muertos en San Antonio, Texas, en junio de 2022. La sentencia fue dictada este martes 20 de octubre por el juez Orlando García.
Miranda Orozco admitió haber organizado el viaje y alojamiento de tres personas que terminaron en el camión: dos fallecieron y una sufrió lesiones graves. Fue detenido en Guatemala en 2024 y extraditado a Estados Unidos en 2025. Posteriormente se declaró culpable de cargos relacionados con el ingreso irregular de migrantes con resultado de muerte y lesiones.
La tragedia ocurrió el 27 de junio de 2022, cuando un remolque con migrantes fue abandonado en una carretera de San Antonio. Según las autoridades, el sistema de aire acondicionado falló durante el recorrido desde Laredo. Dentro del vehículo murieron 48 personas y otras cinco fallecieron después en hospitales. Los traficantes cobraban hasta 15,000 dólares por persona para realizar el traslado.
El proceso también ha derivado en condenas contra otros integrantes de la red. Felipe Orduna Torres, identificado por los fiscales como uno de sus líderes en Estados Unidos, recibió prisión perpetua, mientras Armando González Ortega fue sentenciado a 83 años. Otros involucrados, incluido el conductor del camión, permanecían pendientes de sentencia, de acuerdo con los reportes consultados.
Internacionales
Ébola en RD del Congo: más de 9,400 casos y 4,500 muertes mientras el brote se extiende
La República Democrática del Congo acumulaba 9,415 casos de ébola y 4,536 fallecimientos al 16 de octubre, según el balance recogido por Reuters. Las cifras actualizan los más de 9,000 casos y 4,300 decesos mencionados en reportes anteriores y reflejan la gravedad del brote detectado en mayo de 2026.
La epidemia se extendió a una octava provincia, Ubangi del Norte, donde el Instituto Nacional de Investigación Biomédica confirmó dos casos, uno de ellos mortal. Su ubicación fronteriza con la República Centroafricana añade dificultades a la vigilancia sanitaria. Ituri continúa como el principal foco de transmisión dentro del territorio congoleño.
El brote es causado por el virus Bundibugyo, para el que no existen vacunas ni tratamientos específicos aprobados, según la Organización Mundial de la Salud (OMS). La transmisión ocurre mediante contacto directo con sangre u otros fluidos corporales de personas infectadas, así como con materiales contaminados. La atención temprana y los cuidados de soporte pueden mejorar las posibilidades de supervivencia.
La respuesta sanitaria enfrenta dificultades para detectar rápidamente a los pacientes y dar seguimiento a sus contactos. La OMS advierte que las muertes fuera de los centros de tratamiento reflejan retrasos en el acceso a la atención. El control del brote requiere aislamiento y cuidado de los enfermos, protección del personal sanitario, entierros seguros y colaboración con las comunidades.
Internacionales
Asesinan a machetazos a un hombre de 67 años en Florida, Copán
Héctor Manuel Serrano, de 67 años, fue asesinado por desconocidos armados con machetes en la comunidad de Ciora, municipio de Florida, departamento de Copán, en el occidente de Honduras. Según el reporte de HCH publicado este martes 20 de octubre, los atacantes ingresaron a la vivienda del adulto mayor.
La información preliminar señala que Serrano intentó escapar, pero fue alcanzado por sus agresores. El ataque terminó en una calle de la comunidad, donde quedó su cuerpo con heridas mortales provocadas por arma blanca.
Familiares identificaron a la víctima y confirmaron que era originaria y residente de Ciora. La publicación consultada no precisa cuántas personas participaron en el crimen ni establece si el hombre había recibido amenazas anteriormente.
Hasta la actualización del reporte, no se habían divulgado el posible móvil del asesinato ni las identidades de los responsables. Tampoco se informaba sobre capturas relacionadas con el caso, por lo que las circunstancias del ataque permanecían sin esclarecer.






