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Messi sopla 37 velitas: su último cumpleaños en una Copa América
Lionel Messi celebra este lunes sus 37 años, otro «happy birthday» que toma al astro albiceleste una vez más inmerso en una Copa América y este año con la mirada puesta en la final en la Capital del Sol.
No es un cumpleaños más el del capitán de Argentina, es un día perfecto para recordar en su última disputa de una Copa América, la séptima de su historial, las innumerables hazañas que han definido la carrera de uno de los más grandes futbolistas de todos los tiempos.
Desde las calles de su natal Rosario hasta los estadios más emblemáticos del planeta, Messi ha dejado una huella imborrable en los libros del fútbol y en la memoria de millones de aficionados.
Campeón del mundo en 2022 y campeón de América en 2021. Ocho Balones de Oro y tres premios The Best de la FIFA. Dos Balones de Oro (2014 y 2022) como mejor jugador de un Copa Mundial. Dos veces mejor jugador de la Copa América (2015 y 2021). Seis veces máximo goleador de la Champions. Dos veces mejor jugador de Europa. Un premio Laureus (2019).
En total, 57 premios individuales que hablan de su vida y obra.
«Tuve la suerte de haber conseguido todo en mi carrera (…) Mi premio más grande fue el Mundial. Muchos fanáticos en el mundo querían que Argentina fuese campeón en parte por mí. Ya no me falta nada por conseguir, lo gané todo», sostiene Messi, el rey Midas del fútbol.
La era Messi
Veintiún años se cumplirán en noviembre de aquel debut de Messi como profesional en un amistoso del Barça frente al Oporto. Más de dos décadas en las que revolucionó y cambió la historia del fútbol.
Del niño frágil de 14 años pero tocado con la mano de Dios, que arribó al Barcelona necesitando un costoso tratamiento hormonal para desarrollarse físicamente, quedan sólo los recuerdos fílmicos de una extraordinaria calidad a punto de explotar.
Su historia la escribiría poco después con los culés durante 17 temporadas: cuatro Liga de Campeones, diez Ligas de España, siete Copas del Rey, tres Mundiales de Clubes, ocho Supercopas de España y tres Supercopas de Europa.
Y detrás de todos estos títulos, centenares de goles y jugadas de todos los tamaños, sabores y colores. Premios y más premios, récords, elogios por doquier, reverencias en el mundo. Su estrella iba en crecimiento, y el mundo comenzaba a darle el mejor lugar en la historia del fútbol.
¿Decepciones? Claro, también las tuvo. Fue entonces cuando el planeta descubrió que Messi era humano.
Con la Albiceleste perdió cuatro finales, tres de Copa América (2007, 2015 y 2016), y la más dolorosa, la del Mundial de 2014 en Brasil frente a Alemania. Como a Maradona en la final de Italia-1990, la Mannschaft también le dejó una cicatriz en el alma al arrebatarle la Copa del Mundo.
Su inesperada y dramática salida del Barça con rumbo al París Saint-Germain, en agosto de 2021, mostró al Messi más vulnerable.
El «Sol de Miami»
Para fortuna del 10 el Mundial-2022 apareció en su horizonte, y así pudo disipar los sinsabores de su estadía en el PSG, donde en su primera temporada conquistó la Ligue 1 pero sufrió la frustración de caer en los octavos de final de la Champions a manos del Real Madrid.
En Catar fue feliz. La épica final ganada a Francia será recordada como la más intensa y emotiva de los Mundiales. Fue su punto máximo en su dilatada carrera.
Pero en París no le perdonaron semejante afrenta.
Messi quería seguir siendo feliz y por eso partió a Miami. Allí, a los pocos días de vestirse de rosado, mostró que sus virtudes estaban intactas.
Inmerso en la Copa América de Estados Unidos-2024, Messi se convirtió en el futbolista con más partidos disputados en la historia del torneo continental al alcanzar en el debut ante Canadá la cifra de 35 presencias.
El 10 compartía ese honor con el guardameta chileno Sergio Livingstone (34 partidos) desde la final de la Copa América de Brasil-2021, donde la Albiceleste se proclamó campeona.
La Copa-2024 también podría regalarle al astro argentino dos récords más: convertirse en el máximo goleador en la historia de la Copa América y ser el primer futbolista en ganar consecutivamente el torneo como capitán.
El brasileño Zizinho y el argentino Norberto Méndez comparten el récord de ser los máximos artilleros en la historia de la Copa América con 17 anotaciones cada uno. Messi, con 13, necesita cuatro goles para empatarlos y cinco para establecer un nuevo récord.
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Luis Enrique, el instaurador de la dinastía del PSG
En París nadie había logrado lo que el DT español de 56 años, ni de lejos. Dos Orejonas y una semifinal en tres años lo situan en la senda marcada por el francés Zinedine Zidane cuando conquistó en tres ocasiones consecutivas el título supremo del fútbol europeo con el Real Madrid entre 2016 y 2018.
El entrenador asturiano ha logrado transmitir a sus jugadores su ambición, su fuerza mental y su resiliencia.
«Querer ganar más» –
«Estas ganas de querer ganar más, creo que Luis Enrique es el culpable de ello, y espero que siga impulsándonos a ganar aún más», declaró el centrocampista organizador Vitinha al término de la final ganada al Arsenal el sábado en los penales.
Con esa segunda Champions del PSG, y tercera en la carrera de «Lucho», que ya la había conquistado con el FC Barcelona en 2015, el técnico nacido en Gijón entra en una nueva dimensión.
«Para el PSG, este segundo título consecutivo de la Champions League cambia para siempre la forma en que el club será recordado. Para Luis Enrique, cambia la forma en que la historia del fútbol lo recordará a él», escribió el Marca este domingo.
Pero para llevar al PSG a las más altas cotas tuvo que acometer una revolución como no se había visto en el club de la capital francesa desde su adquisición por capital catarí. Ni siquiera entrenadores con el prestigio de Carlo Ancelotti o Thomas Tuchel habían gozado de tantos poderes para construir un plantel a su imagen y semejanza.
Libertad plena –
Luis Enrique ha tenido plena libertad para transformar un equipo basado en una conjunción no siempre complementaria de estrellas rutilantes (Messi, Neymar, Mbappé…) en un grupo homogéneo y compenetrado del que él es el líder indiscutible.
«Al diseñar el mejor equipo del mundo desde hace dos años con un material que al principio no parecía un tesoro, el entrenador español logra una hazaña considerable que lo sitúa en el panteón de la historia de los entrenadores», lo alabó este domingo el pertiódico francés Le Parisien.
Una frase de Luis Enrique en un documental de Movistar+, quedará para la historia como la clave de sus éxitos: «El hecho de tener a un jugador (Mbappé) que se movía por donde él quería implicar que hay situaciones de juego que yo no controlo. El año que viene las voy a controlar todas. Todas».
En efecto, en su caso nada es fruto del azar y sí de una profunda meditación de cada decisión, comenzando por sus ideas de juego basadas en la posesión y en una presión alta y colectiva tras la pérdida del balón. «Es sencillo: si no presionas, si no defiendes, Luis Enrique te va a mandar al banquillo», contaba hace unos días Ousmane Dembélé, que ganó el Balón de Oro en gran parte gracias al cambio de posición que impulsó su entrenador, colocándolo como falso nueve.
Luis Enrique ha logrado mantener una relación equilibrada con sus jugadores, a la vez cercana a ellos, pero «fuerte con los fuertes».
Ambición y competitividad –
El asturiano, aficionado al ciclismo, es un obseso de la nutrición y vigila meticulosamente la forma de sus jugadores.
«Es genético, si me ves por Gijón, en la playa, soy competitivo. Me levanto temprano», confesaba hace unos días el técnico cuyo contrato expira en 2027, aunque todo indica que su renovación está cercana.
Así pues, Luis Enrique seguirá siendo el mascarón de proa de un equipo que está ya por derecho propio entre los mejores de la historia, como el Real Madrid de las Champions sucesivas (2016, 2017, 2018) o el Ajax de Ámsterdam de los años 1970.
Sólo tres equipos en la historia de la competición han levantado al menos dos Orejonas, y sólo nueve lo han logrado de forma consecutiva.
Para un hombre de su ambición y competitividad en el horizonte sólo asoma una tercera Champions seguida con el PSG, aunque aún no lo reconozca abiertamente; «Los próximos objetivos estarán a la altura de nuestros aficionados, del club y de nuestra ciudad».
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Lamine Yamal tuvo «miedo» de perderse el Mundial
En declaraciones a los medios de la Federación Española, Lamine recordó como se lesionó en el partido de Liga contra el Celta el 22 de abril.
«Estaba rezando por dentro por que no fuera nada, por que fuera un calambre o cualquier cosa, porque veía muy cerca el Mundial y sabía que una lesión de ‘isquios’ de poco tiempo no era», comentó Lamine Yamal.
«Tenía miedo de que fuera grave y, sobre todo, aunque no fuera grave, pero poder recaer y que me pudiera perder el Mundial», añadió el delantero del Barcelona.
Lamine sufrió una lesión en el bíceps femoral de la pierna izquierda al chutar un penal contra el Celta.
El seleccionador español, Luis de la Fuente, confía en poder tenerlo disponible para el primer encuentro de la Roja en el Mundial contra Cabo Verde el próximo 15 de junio.
El jugador calentó este domingo con sus compañeros en el primer entrenamiento de la Roja antes de retirarse y continuar en el gimnasio.
«También es verdad que ayuda que vas a jugar un Mundial, entoces la mente está como si no hubieras jugado un partido en toda la temporada y estoy con muchas ganas de poder debutar», afirmó.
A punto de jugar su primer Mundial, Lamine está convencido de que «es lo más grande» que hay en el fútbol y admite haber «soñado mil veces» con ganarlo.
Lamine elogió al grupo de jugadores que le rodean en la selección.
«Al final jugamos contra selecciones muy buenas. Si jugamos contra Francia y yo soy muy importante, pero el equipo no está bien, no tenemos nada que hacer», afirmó.
«Por eso voy con esa ilusión, porque sé que tenemos una gran selección, de las mejores que hemos tenido, con jugadores importantes», dijo el delantero de la Roja.
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«El PSG es el mejor equipo del mundo», admite Arteta
El entrenador del Arsenal, Mikel Arteta, reconoció que el flamante vencedor de la Liga de Campeones, el Paris Saint-Germain, es «el mejor equipo del mundo», después de que su equipo cayera derrotado en la tanda de penales este sábado en Budapest.
Tras empatar 1-1 después de la prórroga, el PSG se proclamó campeón de la Liga de Campeones por segunda temporada consecutiva al mostrarse más efectivo en la tanda de penales (4-3).
Un serio Arteta confesó en conferencia de prensa en el estadio Puskas Arena que sentía «dolor», y admitió que su Arsenal, flamante campeón de la Premier League, estuvo a un nivel inferior al PSG, que dominó el balón de principio a fin.
«Quiero felicitar al PSG y, en particular, a Luis (Enrique, el entrenador), porque en mi opinión son los mejores del mundo», dijo Arteta ante los periodistas.
«Lo que son capaces de hacer con el balón, con acciones individuales, no lo había visto (antes)», declaró el DT vasco.
El Arsenal tuvo menos del 25 por ciento de posesión del balón en el partido, y sufrió para contener las acometidas del PSG.
Los campeones de la Ligue 1 igualaron el récord de 45 goles marcados en una campaña de la Liga de Campeones -que estaba en manos del Barcelona- gracias al penal de Ousmane Dembélé en la segunda parte, que sirvió para neutralizar el tempranero gol inicial de Kai Havertz para el Arsenal.
Arteta no se mostró conforme con la decisión de no conceder un penal al extremo del Arsenal Noni Madueke cuando el marcador señalaba un 1-1, pero aceptó que su equipo aún tiene que mejorar más si alguna vez quiere ganar la Liga de Campeones.
Esta fue su segunda aparición en la final de la competición, 20 años después de la primera, en la que perdió contra el Barcelona en París.
En casi siete años al mando, Arteta ha ayudado a devolver al Arsenal a la cima, conquistando el título de liga inglesa tras una espera de 22 años, pero insistió en que eran necesarios más cambios, para seguir progresando.
«El mismo progreso que hemos tenido en los últimos años vamos a tener que repetirlo, y el nivel aumenta cada temporada», explicó.
«Tienes que pasar por ese dolor (desde esta noche), digerirlo y convertirlo en combustible para mejorar y alcanzar un nivel diferente, porque la calidad que hay en Europa exige un nivel distinto».




