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Vida

Diez cosas que debes saber sobre la mortal peste bubónica y cómo se transmite

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Como si retrocediéramos en el tiempo cientos de siglos, en China se ha vuelto a reportar un caso de peste bubónica, esta vez en una ciudad en la región autónoma de Mongolia Interior.

El país asiático que aún batalla contra las secuelas del coronavirus, detectado por primera vez en Wuhan, ahora le sigue el rastro a la también llamada “peste negra”, al punto que han intensificado las precauciones para evitar el contagio masivo.

Un reporte este lunes de la BBC indica que las autoridades sanitarias emitieron una alerta de Nivel 3, la segunda más baja en un sistema de cuatro niveles, que implica la prohibición de la caza y el consumo de animales que puedan transmitir la peste. También se le ha requerido a la población a informar sobre casos sospechosos.

Se remonta a la Edad Media

Otro reporte del mismo medio pero de junio pasado indica que en la Edad Media, específicamente en el 1348, los ciudadanos de Inglaterra comenzaron a tener síntomas misteriosos.

El comercio de mercancías por el Mediterráneo mediante los buques (primero en Italia y luego a toda Europa) provocó la rápida transmisión de la enfermedad, precisa el informe del medio británico.

La peste bubónica, que fue nombrada de esa forma por los bultos negros, o bubones, que crecían en las axilas y la ingle de los enfermos, se originó en Asia Central. A través de los soldados y sus caravanas, los infectados con la bacteria que la provocaba, Yersina pestis, trasladaban la plaga.

La “Peste” mató entre un tercio y la mitad de la población de Europa y Medio Oriente.

Pero, ¿cómo exactamente se transmite, cuáles son los países con mayor riesgo y qué se puede hacer para no contagiarse?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) abunda sobre estas y otras preguntas en una página informativa en su portal.

  • La plaga es causada por la bacteria “Yersinia pestis”, una bacteria zoonótica usualmente es detectada en pequeños mamíferos (como ratas) y sus pulgas.
  •  Las personas infectadas con Y. pestis usualmente desarrollan síntomas luego de un periodo de incubación de uno a siete días.
  • Hay dos principales formas clínicas de infección: bubónica y neumónica. La primera es la más común y es caracterizada por los mencionados bubones o nudos linfáticos dolorosos e inflamados.
  •  La plaga es transmitida entre animales y humanos por la mordida de un pulga infectada, por contacto directo con tejido infectado o por inhalación de gotitas de enfermos.
  • Los síntomas incluyen fiebre, escalofríos, dolor de cabeza y en el resto del cuerpo, debilidad, vómitos y naúseas.
  •  La tasa de letalidad es entre 30% y 60% en el tipo de peste bubónica, y, siempre es fatal, si no es tratada a tiempo en la variante neumónica de la infección.
  • El tratamiento con antibiótico es efectivo contra la bacteria que provoca la plaga, por lo que el diagnóstico y tratamiento temprano son claves.
  • Entre 2010 y 2015, se reportaron 3, 248 casos a nivel mundial, incluyendo 584 muertes.
  • Dado que es una enfermedad animal está presente en todos los continentes, excepto Oceania. Existe riesgo de plaga humana en cualquier lugar en el que haya presencia de la bacteria.
  •  Actualmente, los tres países más endémicos son República Democrática del Congo, Madagascar y Perú.
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Tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en tu casa, ¿qué debes hacer?

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El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador advirtió este jueves que animales silvestres como tacuazines, mapaches y serpientes pueden aparecer en zonas urbanas, e instó a la población a mantener la calma y seguir medidas de prevención para evitar incidentes.

A través de sus redes sociales, la cartera de Estado recomendó no acercarse, atrapar ni alimentar a tacuazines o mapaches en caso de encontrarlos, así como asegurar a las mascotas para evitar que los molesten. En el caso de serpientes, pidió mantener la distancia y observar hacia dónde se desplazan sin intentar intervenir.

El ministerio también señaló una serie de acciones para reducir la probabilidad de que estos animales regresen a las viviendas, entre ellas sellar posibles accesos, no dejar basura ni alimentos expuestos y evitar la acumulación de materiales que puedan servirles como escondite o nido.

Las autoridades recordaron que, si alguno de estos animales llega a una casa, se debe avisar a las instituciones correspondientes. Para ello, habilitaron las líneas del Ministerio de Medio Ambiente (7850-1474), la División de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (2132-0800) y el Cuerpo de Bomberos (913).

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Nueva evidencia indica que la obesidad y la hipertensión pueden ser una causa directa de la demencia

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La tasa de obesidad se triplicó en las últimas cuatro décadas a nivel mundial, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y es hoy una de las mayores preocupaciones de la salud pública.

Ahora, científicos de Dinamarca y el Reino Unido presentaron pruebas que sugieren que la obesidad y la presión arterial alta pueden ser causas del desarrollo de la demencia, el trastorno mental que puede implicar un deterioro progresivo de la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.

El estudio fue publicado hoy en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism. Los investigadores señalaron que mantener un peso óptimo y la presión arterial bajo control podría ayudar a evitar el deterioro cognitivo.

“Encontramos que el índice de masa corporal elevado y la presión arterial alta son causas directas de demencia”, dijo Ruth Frikke-Schmidt, profesora y médica jefe del Hospital Universitario de Copenhague – Rigshospitalet y de la Universidad de Copenhague, en Dinamarca.

Así, la salud física y la salud mental resultan estar mucho más conectadas de lo que se pensaba.

En la investigación, también participaron científicos de la Universidad de Bristol, en Reino Unido. Contaron con el financiamiento del Fondo Independiente de Investigación de Dinamarca, la Fundación Lundbeck, la Región Capital de Dinamarca, Hjerteforeningen y Sygeforsikringen Danmark.

La obesidad es una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. Se define por un índice de masa corporal (IMC) igual o superior a 30, según OMS. Sin embargo, el uso del IMC como único criterio para definir la obesidad ha sido cuestionado porque no distingue entre masa muscular y grasa ni considera la distribución de la grasa en el cuerpo. Por eso, algunos expertos proponen complementar el IMC con otras mediciones para evaluar el riesgo real para la salud.

El objetivo de los investigadores del Reino Unido y Dinamarca fue averiguar si la obesidad y la hipertensión no solo acompañan a la demencia, sino que la provocan.

El equipo analizó datos de miles de personas de Dinamarca y Reino Unido. Utilizó una técnica llamada aleatorización mendeliana, que emplea información genética para simular un experimento natural y eliminar confusiones externas.

Esta metodología compara a quienes tienen variantes genéticas ligadas a la obesidad con quienes no las tienen. Así se puede detectar el efecto real del exceso de peso sobre la salud mental.

El análisis demostró que el riesgo de demencia aumenta con el IMC mayor y se intensifica cuando existe hipertensión.

Frikke-Schmidt comentó: “Recientemente se han probado medicamentos para bajar de peso con el objetivo de detener el deterioro cognitivo en las primeras fases de la enfermedad de Alzheimer, pero no se observó ningún efecto beneficioso”.

Una cuestión abierta que queda por probar es si la medicación para bajar de peso, iniciada antes de la aparición de síntomas cognitivos, podría ser protectora contra la demencia.

“Nuestros datos actuales sugerirían que las intervenciones tempranas para bajar de peso podrían prevenir la demencia, especialmente la demencia de tipo vascular”, estimó.

En diálogo con Infobae, el doctor Ricardo Allegri, médico neurólogo, jefe del Servicio de Neurología Cognitiva, Neuropsicología y Neuropsiquiatría de Fleni e investigador en neurociencias del Conicet, señaló: “Hasta ahora, la obesidad se reconocía como un importante factor de riesgo para la demencia, pero la evidencia previa no la definía como una causa directa”.

Estudios anteriores habían sugerido una relación clara entre obesidad y mayor riesgo de demencia, aunque consideraban que el vínculo era complejo y dependía de varios factores intermedios.

“Aún se necesita más investigación para confirmar una relación causal directa”, consideró Allegri.

“Recientemente se planteó que los pacientes obesos en tratamiento con medicamentos GLP-1 podían desarrollar menos demencia. Pero otro estudio encontró que ese tipo de fármaco no frenan el deterioro cognitivo”, dijo.

En cuanto a la prevención de la demencia, “implementar campañas de salud pública enfocadas en los factores de riesgo es una de las acciones más económicas y efectivas a largo plazo. El estudio publicado en la revista The Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism lo reafirma”, subrayó Allegri.

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Los caballos sienten el olor del miedo en los seres humanos

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«La primera vez que puse un pie en una caballeriza, me dijeron: ‘Atención, no tengas miedo, los caballos huelen tu miedo’», recuerda la etóloga Léa Lansade, directora de investigación del Instituto Nacional francés de Investigación para la Agricultura, la Alimentación y el Medio Ambiente (INRAE).

«¿Pero es en sentido figurado o literal? Parece que es en sentido literal», dice la científica, principal autora del estudio publicado en PLOS Biology.

El olfato es probablemente el sentido más utilizado entre los animales para comunicarse con sus semejantes, sobre todo en situaciones de peligro.

En los seres humanos, varios estudios recientes señalan el papel del sudor producido por las glándulas de las axilas, con compuestos como la adrenalina, la androstadienona o el ácido hexadecanoico. Otras investigaciones demostraron que los perros son capaces de detectar estas señales humanas.

De los caballos, «sabemos que logran descifrar nuestras expresiones faciales, reconocer si estamos tristes, alegres o enfadados. También son muy hábiles para reconocer nuestras voces», explica a AFP Lansade, quien estudia desde hace una década la percepción de las emociones humanas por parte de estos animales.

Su estudio sobre el miedo se llevó a cabo después de haber recoletado olores vinculados al temor y la alegría de 30 voluntarios, que vieron extractos de películas de terror y comedias con tampones colocados bajo las axilas. Luego realizó, en colaboración con Instituto francés del Caballo y la Equitación, una serie de pruebas con 43 yeguas tipo Welsh.

Se colocaron hociqueras a los caballos con las muestras extraídas de «miedo», «alegría» o sin usar (para servir como control). Luego se realizaron dos pruebas para observar las interacciones del animal con un ser humano: si se acercaba a una persona situada cerca de él y cómo reaccionaba durante el cepillado.

Otros dos tests buscaban ver las reacciones del animal sin presencia humana: cuando se abría de repente un paraguas delante suyo y cuando se colocaba un objeto desconocido en su espacio.

En todos los casos, los caballos expuestos a un olor de «miedo» presentaban síntomas de temor más elevados.

En las pruebas de interacción, tocaban menos al humano. Y al abrirse el paraguas se sobresaltaban más, y también estaban más atentos al objeto desconocido.

El olor del miedo humano «los pone en un estado de alerta, de vigilancia», incluso sin presencia humana. «Hay un contagio emocional», insiste Lansade, aunque «no sabemos si se adquiere por aprendizaje tras haber visto a personas asustadas o si es un comportamiento innato».

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