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El Salvador supera los 34,000 recuperados de COVID-19

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A través del portal web, covid19.gob.sv, el Ministerio de Salud informó que hasta este domingo se han brindado 34,297 altas médicas, desde que el Gobierno del presidente Nayib Bukele combate la pandemia.

Las personas que salen de los hospitales reciben un kit médico para 15 días, el cual sirve para terminar su proceso médico y realizar una estricta cuarentena domiciliar para finalizar con el tratamiento.

El pasado 4 de abril, El Ministerio de Salud reportó las primeras altas médicas por esta enfermedad. Los recuperados eran dos hombres, uno de 46 años proveniente de España y otro de 37 años que viajó a Italia.

El Salvador contabiliza 37,562 casos confirmados, desde que se registró el primer caso el pasado marzo en el municipio de Metapán, del departamento de Santa Ana.

Las autoridades de Salud hacen el llamado a la población a cumplir con las medidas de bioseguridad, porque el COVID-19 sigue en el contorno y aún no se cuenta con una vacuna disponible.

Política

Diálogo institucional y relaciones bilaterales

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El Vicepresidente de la República, Félix Ulloa, se reunió con el Presidente del Parlamento de Cataluña, Josep Rull i Andreu, en un encuentro orientado a estrechar los vínculos institucionales entre El Salvador y Cataluña.

El Vicepresidente Ulloa puso en contexto la nueva realidad de El Salvador, señalando que la recuperación de la seguridad ha abierto paso a una etapa de mayores oportunidades para el crecimiento, la inversión y el desarrollo social. En ese marco, compartió los avances que el país impulsa en innovación tecnológica, turismo, educación, salud y otras áreas estratégicas que robustecen el aparato gubernamental.

A su vez, el Presidente del Parlamento, Josep Rull i Andreu, abordó la realidad económica y social de Cataluña y destacó la conmemoración que se desarrollará en 2027 con motivo de los mil años de las primeras Asambleas de Paz y Tregua de Dios consideradas entre los antecedentes históricos como el nacimiento del parlamentarismo catalán.

Además, manifestó su interés por la evolución de El Salvador y destacó los resultados obtenidos por la Administración del Presidente Nyib Bukele. Recordó su vínculo con el país a partir del hermanamiento promovido entre la ciudad catalana de Terrassa y el municipio salvadoreño de Tecoluca. En ese contexto, evocó su experiencia durante una visita a territorio salvadoreño, resaltando especialmente la calidez y hospitalidad de su población.

La sesión permitió intercambiar perspectivas sobre las transformaciones que experimentan ambos territorios y continuar fortaleciendo un diálogo institucional orientado al acercamiento y a la identificación de nuevas oportunidades de cooperación.

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Política

Cooperación en formación e investigación

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El Vicepresidente de la República, Félix Ulloa, visitó el Centro de Estudios Internacionales (CEI), en Cataluña, España, donde sostuvo un encuentro con su Director, Joaquín Llimona Balcells, para abordar nuevas oportunidades de colaboración académica.

El Vicepresidente Ulloa expuso el proceso de cambio que atraviesa El Salvador y destacó los avances en seguridad, desarrollo económico, educación, innovación tecnológica y modernización de la Administración Pública, como ejes clave en el Gobierno del Presidente Nayib Bukele.

Asimismo, destacó los diferentes esfuerzos impulsados desde la Vicepresidencia para fortalecer competencias en áreas estratégicas como la ciberseguridad, inteligencia artificial y otras vinculadas a los nuevos desafíos de la gestión.

En materia de cooperación, ambas partes conversaron sobre:

  • Oportunidades de formación y becas para diplomáticos salvadoreños.
  • El impulso de investigaciones conjuntas con el Centro de Estudios Internacionales Héctor Oquelí sobre temas de interés común.

En este contexto, el CEI manifestó su disposición a explorar iniciativas de capacitación, investigación y asistencia técnica en el país, así como posibles mecanismos de apoyo a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), la Unión Europea y organismos multilaterales.

Como cierre de la visita, el Vicemandatario firmó el Libro de Honor del Centro de Estudios Internacionales, reafirmando la voluntad de continuar estrechando los vínculos académicos e institucionales en beneficio de los salvadoreños.

En el encuentro también participaron la Embajadora de la República de El Salvador en España, Anabella Machuca y el Cónsul salvadoreño en Barcelona, Benito Miró.

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Nacionales -deportes

6-0 Y SIN EXCUSAS: EL SALVADOR SE ARRASTRA EN EL TRÉBOL Y EL “BOLILLO” FIRMA UN DESASTRE TÁCTICO

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La Selecta no perdió simplemente un partido: fue desbordada, desarmada y expuesta por Guatemala. El 6-0 deja bajo cuestionamiento el planteamiento de Hernán Darío Gómez y vuelve a poner sobre la mesa un problema mucho más profundo: un fútbol salvadoreño que sigue sin encontrar identidad, evolución ni respuestas cuando el rival aumenta la exigencia.

ANÁLISIS | DIARIO DIGITAL CRONIO. Hay derrotas que se explican por un error, una expulsión, una genialidad del rival o una mala noche. Y luego están partidos como el de este lunes en Guatemala. El 6-0 sufrido por El Salvador en El Trébol no admite maquillaje: fue una actuación futbolísticamente indefendible, una paliza que comenzó en el marcador y terminó dejando al descubierto un equipo sin herramientas para detener la caída.

La responsabilidad comienza en el banquillo. Hernán Darío “Bolillo” Gómez había prometido durante este proceso un equipo “ordenado”, “muy táctico” y “equilibrado”. Horas antes de enfrentar a Guatemala insistía en que El Salvador todavía buscaba jerarquía y advertía que no era favorito. El problema no fue reconocer las limitaciones; el problema fue que sobre la cancha no apareció ni el orden, ni el equilibrio, ni una estructura capaz de competir.

El planteamiento inicial fue una declaración de intenciones: línea de cinco, tres centrales y un bloque preparado fundamentalmente para resistir. En teoría podía entenderse como prudencia jugando de visitante. En la práctica terminó siendo miedo sin protección. El Salvador acumuló hombres atrás, pero no defendió mejor; cedió metros, perdió las referencias, permitió que Guatemala recibiera con comodidad y prácticamente renunció a discutirle territorialmente el partido. El 1-0 llegó apenas al minuto 8 y, lejos de provocar una reacción, confirmó la fragilidad del plan.

Eso es lo verdaderamente preocupante: se salió a protegerse y ni siquiera se supo proteger.

Guatemala comprendió rápidamente dónde estaba la herida y atacó sin complejos. El Salvador, en cambio, parecía tener como principal recurso recuperar y lanzar. Balón largo, disputa, segunda pelota y esperar que los hombres de arriba resolvieran algo prácticamente solos. Sobre la planilla había dos atacantes, pero el funcionamiento terminó aislando la ofensiva. No hubo sociedades consistentes, no hubo superioridades, no hubo una salida limpia que permitiera respirar al equipo. El pelotazo dejó de ser un recurso y se convirtió demasiadas veces en el plan.

Cuando Guatemala hizo el 2-0 al 28’, Gómez entendió que su propuesta había fracasado y apenas tres minutos después retiró al central Julio Sibrián para introducir a Mayer Gil. Pero ahí apareció otro problema: corregir no es simplemente cambiar nombres o desmontar una estructura en plena emergencia. El Salvador pasó de un sistema conservador a intentar ganar presencia ofensiva sin haber solucionado sus distancias, sus coberturas ni el control del mediocampo. Guatemala respondió con el tercero antes del descanso.

Y allí terminó realmente el partido.

Porque una selección puede irse perdiendo 3-0 al vestuario y regresar con otra actitud, adelantar líneas, modificar la presión, asumir riesgos y por lo menos demostrar que entendió dónde estaba siendo superada. El Salvador volvió a la cancha con Jairo Henríquez por Mauricio Cerritos, pero el problema nunca fue solamente un futbolista: era el funcionamiento completo. Al 56’, Jorge Aparicio convirtió el cuarto y cualquier posibilidad de reacción quedó sepultada.

A partir de ahí, la imagen fue todavía más dolorosa. Guatemala manejó el balón con una tranquilidad impropia de un clásico centroamericano mientras desde las gradas aparecía el “olé”. El Salvador corría detrás de la pelota, llegaba tarde, no encontraba referencias y transmitía una sensación devastadora: el equipo ya no sabía qué hacer.

Y eso sí apunta directamente al cuerpo técnico.

Un entrenador no controla que un defensa pierda un duelo individual ni que un delantero falle una ocasión. Pero sí es responsable de entregar mecanismos, alternativas y respuestas colectivas. Cuando tu plan A fracasa, debe existir un plan B. Cuando el rival detecta tu debilidad, debes modificarla. Cuando recibes dos goles, tienes que conseguir que el tercero sea más difícil. Cuando terminas recibiendo seis y el equipo empeora con el paso de los minutos, ya no estamos hablando únicamente de errores individuales. Estamos hablando de un fracaso colectivo y táctico.

William Fajardo terminó completando un triplete con dos goles sobre el cierre, al 89’ y al 90+2’, después de haber anotado también el tercero. Guatemala no levantó el pie y El Salvador tampoco encontró la manera de recuperar algo tan elemental como la dignidad competitiva del marcador. Darwin Lom, Rubio Rubín, Fajardo y Aparicio habían construido previamente la goleada.

Lo ocurrido es todavía más duro porque apenas tres días antes El Salvador había derrotado 3-1 a Martinica. Aquella noche, Gómez destacó el orden táctico de su equipo, aunque reconoció que todavía faltaba profundidad. El resultado generó ilusión. Guatemala necesitó 90 minutos para colocar esa ilusión frente a un espejo mucho más incómodo.

No se puede construir un proceso serio viviendo de chispazos. Tampoco puede llamarse evolución a ganar un partido para luego sufrir una goleada de esta dimensión ante un rival directo de la región. El propio Gómez decía antes del torneo que los adversarios del grupo “no son superiores a nosotros” futbolísticamente. Después de lo visto esta noche, esa afirmación necesita una explicación desde el terreno de juego, porque Guatemala no solo fue superior en el resultado: fue superior en propuesta, ejecución, agresividad, lectura y capacidad para castigar los errores.

Pero sería demasiado cómodo colocar los seis goles únicamente sobre “Bolillo”. Los jugadores tampoco pueden esconderse detrás del entrenador. Una camiseta de selección exige ganar duelos, comunicarse, cerrar espacios, competir cada pelota y mantener concentración incluso cuando el partido está perdido. Esta noche hubo futbolistas superados técnica, física y mentalmente por las circunstancias del encuentro. El técnico diseñó un mal partido; quienes entraron a la cancha tampoco consiguieron rescatarlo.

Y detrás aparece una discusión todavía mayor: ¿qué fútbol está produciendo El Salvador?

Porque cambiar de entrenador cada cierto tiempo no fabrica centrales más rápidos, mediocampistas capaces de gobernar partidos ni delanteros desequilibrantes. El Salvador lleva años buscando una identidad mientras otras selecciones de la región desarrollan jugadores, exportan talento y construyen estructuras competitivas. Si el diagnóstico siempre termina siendo “hay que trabajar”, pero cada nuevo ciclo vuelve al mismo punto, entonces el problema ya no pertenece únicamente al seleccionador de turno.

Lo que se vio en Guatemala pareció, por largos tramos, un fútbol de otra época: bloque hundido, poca elaboración, escasas conexiones entre líneas y demasiada dependencia del balón directo. Defender con muchos no significa defender bien. Ser prudente no significa entregar la iniciativa. Y jugar directo puede ser perfectamente válido, pero únicamente cuando existen movimientos, apoyos y una estructura preparada para ganar la segunda pelota. Sin eso, el “pelotazo” no es estrategia: es desprenderse del balón y esperar.

Por eso este 6-0 debe doler.

Debe dolerle al entrenador. Debe dolerle al jugador. Debe incomodar a los dirigentes. Y debería provocar preguntas serias dentro de un fútbol salvadoreño demasiado acostumbrado a explicar sus fracasos mientras las generaciones pasan y la distancia competitiva sigue apareciendo.

El Salvador no necesita que le expliquen que perdió 6-0. El marcador ya hizo ese trabajo. Necesita que alguien explique por qué un equipo que presume trabajo táctico terminó sin táctica; por qué salió a defender y recibió seis; por qué los cambios no corrigieron el partido; y, sobre todo, cuál es exactamente la evolución que se supone que el aficionado debe creer.

Porque esta noche no hubo jerarquía, no hubo equilibrio y tampoco hubo reacción.

Hubo seis goles. Hubo un rival disfrutando. Y hubo una Selecta completamente superada.

El 6-0 podrá archivarse en las estadísticas. La imagen que dejó El Salvador en Guatemala tardará bastante más en borrarse.

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