Judicial
VIOLENCIA: Pandilleros emboscaron a un soldado en Soyapango y ahora enfrentan la justicia
Se espera que el Tribunal realice el juicio en contra de uno de los cuatro pandilleros en agosto de 2019.
Pandilleros matan a joven militar de Morazán para robarle el arma y su madre se entera por redes sociales
Su sueño era convertirse en un gran militar, pero todo esto se desmoronó cuando cuatro pandilleros le arrebataron la vida para robarle el arma en la urbanización Bosques de Prusia, en Soyapango. El joven era originario de Morazán y se había puesto a prueba en unos exámenes de la milicia.
Cuando Óscar Eligio Reyes fue asesinado tenía 20 años de edad. Muchos eran sus sueños y uno de ellos era ser un militar de alto rango, tal como lo dijo su madre. Con su título de bachiller en mano, decidió entrar a la Fuerza Armada de El Salvador (FAES) a los 18 años y realizó sus primeras prácticas en el Destacamento Militar 4 en San Francisco Gotera, en Morazán.
Reyes bajó de las montañas de un pueblo llamado San Isidro en ese mismo departamento con una población que no sobrepasa las 2,084 personas, según el último censo realizado en 2007. Debido a sus responsabilidades militares había sido enviado a tomar un curso en una base militar ubicada en San Juan Opico, en La Libertad, y se estaba quedando en una casa en Bosques de Prusia.
El 6 de abril de 2018 a eso de las 12:30 del medio día, Reyes regresaba de hacer unas diligencias personales cerca de esa colonia. Todo marchaba con normalidad, pero el panorama cambió cuando un grupo de cuatro pandilleros le salieron al paso para asaltarlo. Ellos no sabía que él era un estudiante militar ni mucho menos que cargaba un arma de fuego.
Según la relación de los hechos del expediente judicial, los hombres fueron identificados como Christian Javier S., de 22 años; Edwin Oswaldo L., de 27; Gerson E., de 24, y otro sujeto que hasta la fecha no se ha logrado individualizar. Todos ellos perfilados como miembros de la pandilla MS de la zona.
Cuando Reyes se encontró con ellos en uno de los pasajes de la colonia, supo que las cosas no saldrían bien por lo que decidió abrirse paso entre ellos y salir corriendo para salvar su vida. Sin embargo, los hombres lo persiguieron y, como un cazador a su presa, lograron acorralarlo en el rincón de una casa.
Era pleno medio día y al ver esto muchas de las personas que se encontraban en la zona decidieron cerrar sus locales y refugiarse en sus casas para no ser testigo de lo que se veía venir.
Los sujetos intercambiaron unas palabras con su víctima cuando de pronto estas se convirtieron en golpes y patadas. Gerson era el encargado de ese trabajo, mientras que Christian sacaba una navaja que andaba entre sus ropas. La sangre comenzó a correr por el rostro de joven militar, fueron tres puñaladas en la cabeza que lo dejaron inconsciente. Reyes cayó al suelo boca abajo.
El otro compinche que los acompañaba sacó una pistola que cargaba en una cangurera, la direccionó en contra del joven y jaló del gatillo en cuatro ocasiones para rematarlo.
Una vez hecho el crimen, los sujetos comenzaron a registrar sus cosas y fue ahí que encontraron su pistola del servicio militar. Al ver lo que encontraron, se lo guardaron para sí y salieron corriendo de la escena antes de que llegaran los policías.
Lo que ellos no sabían es que desde a unos escasos seis metros una persona los observaba. Fue días después que los investigadores de la Policía Nacional Civil (PNC) lograron localizarla para que identificara a todos los que participaron en el hecho criminal. De los cuatro, solo se logró capturar a dos de ellos.
En Morazán
Su madre estaba confiada que todo le saldría bien a su hijo y como toda una católica levantaba oraciones para su protección.
Ese 6 de abril, ella regresaba de la alcaldía de San Isidro cuando al llegar a su casa se encontró con un grupo de gente llorando. No sabía lo que realmente pasaba, no fue hasta que una de sus amigas se le acercó, la abrazó y entre lágrimas le dijo que Reyes había sido asesinado. Sintió que el corazón se le hacía añicos.
Lejos de su hijo, y sin saber qué hacer, comenzó a buscar información sin encontrar una respuesta no fue hasta que una publicación le brindó lo que andaba buscando.
El caso ha llegado al Tribunal Tercero de Sentencia de San Salvador, quien será el responsable de juzgar a Gerson L., mejor conocido como «El Chanx». Se espera que la Fiscalía General dela República (FGR) lleve a declarar a sus testigo principal y llegar a condenarlo por el delito de homicidio agravado en contra del militar.
Nota tomada de El Salvador Times
Judicial
Prisión para sujeto que asesinó al esposo de su amante en San Miguel
La Fiscalía General de la República (FGR) logró que Víctor Manuel Benítez Lazo fuera condenado a 25 años de prisión por asesinar al esposo de su amante en San Miguel.
El crimen por el que fue declarado culpable el empresario migueleño ocurrió el 7 de junio de 2025.
La investigación fiscal estableció que el procesado y Rubidia de los Ángeles Castro Zúniga -ya condenada-, mantenía una relación extramarital. Ambos planearon y ejecutaron el homicidio.

Castro Zúniga contrajo matrimonio con la víctima el 29 de marzo de 2025. El día del crimen, con engaños llevó a su esposo hasta una calle rústica que conduce al cantón El Pilón y Loma Larga, en La Unión, donde la mujer y el procesado le dispararon en la cabeza. Posteriormente trasladaron a la víctima hasta un negocio propiedad de Benítez Lazo, ubicado a inmediaciones del puente Luis de Moscos, en la ciudad de San Miguel.
En el lugar se percataron de que la víctima aún estaba con vida, por lo que la asfixiaron hasta causarle la muerte y luego la enterraron en una fosa clandestina.

La víctima fue reportada como desaparecida por su esposa el 10 de junio de 2025.
El 11 de julio de 2025, Castro Zúniga se sometió a un proceso abreviado en el Juzgado Segundo de Paz de San Miguel, donde fue sentenciada a 10 años de prisión por desaparición de personas y a 15 años por homicidio agravado. En total deberá cumplir 25 años de cárcel.
Benítez Lazo era el propietario de una empresa de venta de repuestos y fue condenado por homicidio simple por el Tribunal Primero de Sentencia del distrito de San Miguel.
Judicial
Condenan a 15 años de prisión a hombre por extorsionar a un comerciante en Apopa
El Tribunal Primero de Sentencia de San Salvador condenó a 15 años de prisión a Julio César Durán Ramos por el delito de extorsión agravada, en perjuicio de un comerciante del distrito de Apopa, municipio de San Salvador Oeste.
De acuerdo con las investigaciones, el 28 de noviembre de 2015 el imputado llegó al negocio de la víctima y se identificó como palabrero de la pandilla 18 que operaba en el sector donde el comerciante desarrollaba su actividad.
Según la investigación, posteriormente Durán Ramos exigió el pago de una renta mensual de 150 dólares y amenazó a la víctima con quitarle la vida si no entregaba el dinero.
Ante las amenazas, el comerciante accedió a pagar la cuota al finalizar cada mes para poder continuar con su actividad laboral.
La Fiscalía informó que eran diferentes personas las que se acercaban a reclamar el dinero de la extorsión y señaló que varios de esos extorsionistas ya han sido procesados y juzgados por separado.
Judicial
44 años de prisión para agresores y asaltantes de mujeres
Irvin Iván Quintanilla Méndez y Ovidio Samuel Gutiérrez Lazo fueron condenados a 44 años de prisión por ofrecer servicios de transporte a mujeres para luego privarlas de libertad, agredirlas sexualmente y despojarlas de sus pertenencias.
La condena fue impuesta por el Tribunal Cuarto de Sentencia de San Salvador, que los declaró responsables de los delitos de robo agravado, privación de libertad y otras agresiones sexuales, en perjuicio de dos víctimas, cuyas identidades permanecen bajo régimen de protección.
Durante la vista pública, la Fiscalía General de la República expuso que los condenados habían adoptado un modus operandi para planificar y ejecutar los ataques sexuales, utilizando como fachada un servicio de transporte privado.
Según la investigación presentada por la Fiscalía, las víctimas solicitaban los viajes desde sus lugares de trabajo, ubicados en la zona del Paseo General Escalón, en el distrito de San Salvador, con destino a distintos puntos del área metropolitana.
Mientras se encontraban en el trayecto, los imputados simulaban desperfectos mecánicos en el vehículo. Al detenerse, un delincuente armado salía del baúl para someter y amenazar a la pasajera, con lo que facilitaban la comisión de los delitos.






